thumb|170px|Altar consagrado en honor de Júpiter y de Juno, del Palatinado La mitología romana (en griego: Ρωμαϊκή μυθολογία, en latín: Mythologia Romana), es decir, las creencias mitológicas de los habitantes de la antigua Roma, puede considerarse formada por dos partes: la primera, mayoritariamente antigua y ritualista, representaba los mitos y cultos autóctonos;John North, Roman Religion (Cambridge University Press, 2000) pp. 4ff. la segunda, principalmente tardía y literaria, consiste en la fusión de la anterior con varios préstamos, procedentes de la mitología griega.
No hay una clasificación rigurosa en cuanto a la manera de catalogar a los dioses, númenes y genios de la mitología romana. Al menos se tiene en consideración en diferenciar a los dioses Consentes (doce dioses principales), la Tríada Capitolina, los dioses del infierno (di inferi), los del lucro (dei lucrii), los de los nacimientos (di nixi), los especializados dioses indígetes, los númenes colectivos (lares, manes, penates, genios), las abstracciones personificadas (a menudo femeninas), el culto imperial y los cultos de dioses extranjeros (como Cibeles, Sol Invictus o Mitra).
Naturaleza del mito romano thumb|En esta pintura mural de Pompeya, Venus observa mientras el médico Iapyx atiende la herida de su hijo, Eneas; el niño lloroso es su nieto Ascanio, también conocido como Iulo, antepasado legendario de Julio César y de la dinastía Julio-Claudia. Los romanos no tenían relatos secuenciales de sus dioses, comparables a la Titanomaquia o la seducción de Zeus por Hera, hasta que sus poetas comenzaron a adoptar los modelos griegos a finales del periodo republicano. Sin embargo, lo que sí tenían era:
Un sistema muy desarrollado de rituales, escuelas sacerdotales y panteones de dioses relacionados. Un rico conjunto de mitos históricos sobre la fundación y auge de su ciudad por parte de actores humanos con ocasionales intervenciones divinas.
Dado que el ritual desempeñaba en la religión romana el papel central que el mito tuvo para los griegos, a veces se duda de que los romanos tuvieran una mitología autóctona. Esta percepción es producto del Romanticismo y de la erudición clásica del , que valoraba la civilización griega como más "auténticamente creativa" T. P. Wiseman, The Myths of Rome (University of Exeter Press, 2004), prefacio (n.p.). Desde el Renacimiento hasta el , sin embargo, los mitos romanos sirvieron de inspiración sobre todo para la pintura europea.Wiseman, The Myths of Rome, prefacio. La tradición romana es rica en mitos históricos, o leyendas, relativos a la fundación y auge de la ciudad. Estas narraciones se centran en los actores humanos, con sólo la intervención ocasional de las deidades, pero con un omnipresente sentido del destino divinamente ordenado. En los primeros tiempos de Roma, la historia y el mito mantienen una relación mutua y complementaria.Alexandre Grandazzi, La fundación de Roma: Mito e historia (Cornell University Press, 1997), pp. 45-46. Como señala T. P. Wiseman:
"Las historias romanas siguen importando, como importaron a Dante en 1300 y a Shakespeare en 1600 y a los padres fundadores de los Estados Unidos en 1776. ¿Qué hace falta para ser ciudadano libre? ¿Puede una superpotencia seguir siendo una república? ¿Cómo se convierte una autoridad bienintencionada en una tiranía asesina?"
Las principales fuentes del mito romano incluyen la Eneida de Virgilio y los primeros libros de la historia de Livio, así como las Antigüedades romanas de Dionisio. Otras fuentes importantes son los Fasti de Ovidio, un poema de seis libros estructurado según el calendario religioso romano, y el cuarto libro de elegías de Propercio. También aparecen escenas del mito romano en la pintura mural romana, en la monedas y en la escultura, especialmente en los relieves.
Mitos fundacionales
Los romanos tenían una rica panoplia de leyendas sobre la fundación y primera expansión de su propia ciudad. Además de estas tradiciones de origen mayoritariamente local, a este surtido se añadió material procedente de las leyendas heroicas griegas en una época temprana, haciendo por ejemplo a Eneas antepasado de Rómulo y Remo.
La Eneida y los primeros libros de Livio son las mejores fuentes exhaustivas para estos Mitos fundacionales de Roma. El material de la leyenda heroica griega se injertó en este tronco nativo en una fecha temprana. El príncipe troyano Eneas fue presentado como esposo de Lavinia, hija del rey Latino, antepasado patronímico de los Latini, y por tanto, a través de una enrevesada genealogía revisionista como antepasado de Rómulo y Remo. Por extensión, los troyanos fueron adoptados como antepasados míticos del pueblo romano.Véase también Lusus Troiae.
Otros mitos thumb|Mucius Scaevola en presencia de Lars Porsenna (principios de la década de 1640) de Matthias Stom. thumb|Polifemo se entera de la llegada de Galatea; antiguo fresco romano pintado en el "Cuarto Estilo" de Pompeya (45-79 d. C.). Los mitos característicos de Roma suelen ser políticos o morales, es decir, tratan del desarrollo del gobierno romano de acuerdo con la ley divina, expresada por la religión romana, y de demostraciones de la adhesión del individuo a las expectativas morales (mos maiorum) o de los fracasos en hacerlo.
Rapto de las sabinas, explicando la importancia de las Sabinas en la formación de la cultura romana, y el crecimiento de Roma a través de conflictos y alianzas. Numa Pompilio, el segundo rey de Roma sabino que se asoció con la ninfa Egeria y estableció muchas de las instituciones legales y religiosas de Roma. Servio Tulio, sexto rey de Roma, cuyos misteriosos orígenes fueron libremente mitificados y de quien se decía que había sido amante de la diosa Fortuna. La Roca Tarpeya, y por qué se utilizaba para la ejecución de traidores. Lucrecia, cuyo sacrificio provocó el derrocamiento de los reyes de Roma y el establecimiento de la República. Clelia, una mujer romana tomada como rehén por Lars Porsena. Escapó del campamento clusano con un grupo de vírgenes romanas. Horacio Cocles|Horacio en el puente]], sobre la importancia del valor individual. Cayo Mucio Escaevola, que metió la mano derecha en el fuego para demostrar su lealtad a Roma. Céculo y la fundación de Praeneste.J.N. Bremmer y N.M. Horsfall, Roman Myth and Mythography (University of London Institute of Classical Studies, 1987), pp. 49-62. Manlio y los gansos, sobre la intervención divina en la Asedío gálico de Roma.Bremmer y Horsfall, pp. 63-75. Relatos pertenecientes a las fiestas Nonae Caprotinia y Populifugia.Bremmer y Horsfall, pp. 76-88. Coriolano, una historia de política y moral. La ciudad etrusca de Corythus como "cuna" de la civilización troyana e italiana.Bremmer y Horsfall, pp. 89-104; Larissa Bonfante, Etruscan Life and Afterlife: A Handbook of Etruscan Studies (Wayne State University Press, 1986), p. 25. La llegada de la Gran Madre (Cibeles) a Roma.Bremmer y Horsfall, pp. 105-111.
Mitología antigua sobre los dioses
thumb|220px|Altar de los doce dioses del Panteón Romano (Museo del Louvre)
El modelo romano tenía una forma muy diferente a la de los antiguos griegos de definir y concebir a los dioses. Por ejemplo, en la mitología griega Deméter (Ceres) era caracterizada por una historia muy conocida sobre su dolor por el rapto de su hija Perséfone (Proserpina) a manos de Hades (Plutón). Los antiguos romanos, por el contrario, concebían a Ceres como una deidad con un sacerdote oficial llamado Flamen, subalterno de los flamines de Júpiter, Marte y Quirino, pero superior a los de Flora y Pomona. También se le consideraba agrupado en una tríada con otros dos dioses agrícolas, Liber y Libera, y se sabía la relación de dioses menores con funciones especializadas que le asistían: Serritor (escardado), Mĕssor (cosecha), Convector (transporte), Conditor (almacenaje), Insitor (siembra) y varias docenas más. Así pues, la «mitología» romana arcaica, al menos en lo referente a los dioses, no estaba formada por relatos sino más bien por el entrelazamiento y las complejas interrelaciones entre dioses y humanos.
Varrón y Ennio se refieren a doce dioses principales (di consentes), seis dioses (Júpiter, Marte, Mercurio, Neptuno, Vulcano, Apolo) y seis diosas (Juno, Vesta, Minerva, Ceres, Diana, Venus).Varrón: De re rustica I 1, 4; Enno: Annales fr. 62, en J. Vahlen, Ennianae Poesis Reliquiae (Leipzig, 1903, 2a ed.). Varrón elabora una lista de veinte, incluyendo a los anteriores y añadiendo nuevos (di selecti): Jano, Saturno, Genio, Sol, Orco, Líber, Telus y Luna.Varrón, citado en Agustín de Hipona, De civitate Dei VII, 7 Entre los dioses que tenían flamen estaban, además: Quirino, Carmentis, Falacro, Flora, Furrina, Pomona, Portuno, Volturno y Palatua (guardiana del monte Palatino).Forsythe, Gary: A Critical History of Early Rome: From Prehistory to the First Punic War. University of California Press (2006)thumb|170px|left|Rómulo y Remo amamantados por la loba (Museo Nuovo, Palazzo dei Conservatori, Roma)Varrón, de nuevo, engloba una categoría de parejas divinas, que favorecen a los labradores. Primeramente Júpiter y Telus, como el cielo y la tierra, abarcan todos los frutos de la agricultura. Los cursos de Sol y Luna son vigilados en todos los asuntos de la siembra y la cosecha. Los frutos de Ceres y Liber son los más necesarios pues es por su favor que el alimento y la bebida provienen de la granja. Robigo y Flora, cuando son propicios, provocan que la roya no dañe el grano ni los árboles; en honor de Robigo se ha establecido la Robigalia y en honor de Flora las Floralias. Minerva y Venus, que protegen los olivos y los jardines y en su honor se ha establecido la Vinalia. Finalmente Linfa y Bonus Eventus, ya que sin humedad toda labranza de la tierra es estéril.Varrón: De re rustica (Sobre la agricultura) I 1, 1
La religión original de los primeros romanos fue modificada por la adición de numerosas y contradictorias creencias en épocas posteriores, y por la asimilación de grandes porciones de la mitología griega. Lo poco que se sabe sobre la religión romana primitiva no es gracias a relatos de la época sino a escritores posteriores que buscaron preservar las viejas tradiciones del olvido en el que estaban cayendo, como el estudioso del Marco Terencio Varrón. Otros escritores clásicos, como el poeta Ovidio en sus Fastos (‘calendario’), fueron fuertemes por los modelos helenísticos, y en sus obras se recurre con frecuencia a las creencias griegas para rellenar los huecos de las tradiciones romanas.
Genealogías divinas Higino, emulando a los poetas griegos —en especial la Teogonía— elabora la genealogía de los dioses a la manera helénica. Dice que de Calígine emergió Caos y ambos, unidos, engendraron a Nox («Noche») y Dies («Día») y también a Érebo y Éter (oscuridad y luminosidad). Noche y Érebo fueron padres de abstracciones oscuras, entre ellas Fatum («Destino»), Senectus («Vejez»), Mors («Muerte»), Somnus («Sueño»), Somnia («Ensueños»), Amor, Discordia, Némesis, Estigia, Parcas y Hespérides. Pero de Éter y Día nacieron Terra («Tierra»), Caelus («Cielo») y Mare («Mar»).Higino: Fabulae, proemio 1—2 La Tierra, por sí misma, engendró a Pitón, la serpiente divina.Higino: Fabulae, proemio 34