La catedral de Santa María de Regla de León es un templo de culto católico, sede episcopal de la diócesis de León, España, consagrada bajo la advocación de la Virgen María. Fue el primer edificio declarado monumento en España, mediante Real Orden de 28 de agosto del año 1844 (confirmada por Real Orden el 24 de septiembre del año 1845).

Iniciada en el , es una de las grandes obras del estilo gótico, de influencia francesa. Conocida con el sobrenombre de Pulchra leonina, que significa «Bella Leonesa», se encuentra en pleno Camino de Santiago.En el se difundió un adagio ensalzando las cuatro catedrales españolas que se consideraban con más grandeza, que dice: Sancta Ovetensis, pulchra Leonina, dives Toledana, fortis Salmantina.

La catedral de León se conoce sobre todo por llevar al extremo la «desmaterialización» del arte gótico, es decir, la reducción de los muros a su mínima expresión para ser sustituidos por vitrales coloreados, constituyendo una de las mayores colecciones de vidrieras medievales del mundo.

Historia Construcciones anteriores Las termas romanas Originariamente, en la actual ubicación de la catedral, la Legio VII Gemina había construido unas termas, con un tamaño superior al del actual edificio. Durante la gran restauración del edificio que se llevó a cabo en el siglo se descubrieron sus restos bajo la catedral, y en el año 1996 se exploraron otros junto a la fachada sur. Poco queda de estas primitivas edificaciones, apenas algunos vestigios de mosaicos, tégulas y cerámicas, hoy expuestos en el museo catedralicio. Otros, como el hipocausto, permanecen aún bajo el solar catedralicio.

La primitiva catedral Durante la reconquista cristiana, las antiguas termas romanas fueron convertidas en palacio real. En el año 916 el rey OrdoñoII, que hacía pocos meses había ocupado el trono de León, venció a los árabes en la batalla de San Esteban de Gormaz. Como señal de agradecimiento a Dios por la victoria, cedió su palacio para construir la primera catedral. Bajo el episcopado de Fruminio II, el edificio fue transformado en lugar sagrado. El templo estaba custodiado y regido por monjes de la orden de San Benito, y es muy probable que su estructura fuera muy similar a la de tantos otros existentes durante la mozarabía leonesa. Siguiendo la tradición cristiana de enterrar dentro de los templos a quienes encarnaban la autoridad «venida de Dios», aquella sencilla catedral muy pronto se vio enriquecida con los restos del rey OrdoñoII, fallecido en Zamora en el año 924.miniatura|OrdoñoII según una miniatura medieval de la Catedral de León|izquierda

Hablan las crónicas del paso de Almanzor por estas tierras a finales del siglo , devastando la ciudad y destruyendo sus templos. No obstante, parece que los daños ocasionados en la fábrica de la catedral debieron de ser inmediatamente reparados, ya que el año 999 era coronado en ella el rey AlfonsoV. Tras una sucesión de revueltas políticas y de duras empresas bélicas, hacia el año 1067 el estado de la catedral era de suma pobreza. Ello conmovería al rey Fernando I de León, quien, después de trasladar los restos de san Isidoro de Sevilla a León, «se volcó en favores a la misma». Con este rey se inició una época pacífica, cosechando grandes triunfos en la expansión del reino cristiano. Era el momento del florecimiento del arte románico.

La catedral románica Con la ayuda de la infanta Urraca de Zamora, hija primogénita del rey, se inicia la construcción de una segunda catedral, acorde con las aspiraciones de la ciudad, y de estilo románico. Ocupaba la sede episcopal Pelayo II. Cuando el arquitecto Demetrio de los Ríos, entre los años 1884 y 1888 excavó el subsuelo de la catedral para reponer el pavimento y cimentar los pilares, encontró parte de los muros y fábrica de aquella segunda catedral. A través del plano que él mismo dibujó, podemos apreciar cómo se configuraba todo dentro de la gótica: era de ladrillo y mampostería, con tres naves rematadas en ábsides semicirculares, dedicado el central a Santa María, como en la iglesia anterior. También se construyó un claustro en el lado norte. Esta nueva iglesia tuvo unas dimensiones considerables, midiendo 60 metros de longitud y 40 metros de anchura máxima. Aunque toda ella estuviese ejecutada dentro de las corrientes internacionales del románico, contemplando lo que ha pervivido de su estatuaria, podemos averiguar que tenía su carácter autóctono, utilizándose aún el arco de herradura, al menos como forma decorativa. Fue consagrada el 10 de noviembre del año 1073 durante el reinado de Alfonso VI. Es de suponer que en ella trabajasen los mismos canteros que estaban construyendo la Basílica de San Isidoro de León.

Esta catedral se mantuvo en pie hasta finales del siglo siguiente. Cuando accede al trono el último rey privativo de León, Alfonso IX (r. 1188-1230), se asiste en la ciudad y en el reino a un importante cambio social, de creatividad artística y desarrollo cultural.

Construcción de la catedral gótica miniatura|Un ejemplo de las muchas vidrieras La construcción de la tercera catedral se inicia hacia el año 1205, pero los problemas constructivos de los cimientos hicieron que pronto las obras quedaran paralizadas, y no se reemprendiera la tarea hasta el año 1255, bajo el pontificado del obispo Martín Fernández y el apoyo del rey Alfonso X de Castilla. Esta nueva catedral sería de estilo enteramente gótico.

El arquitecto de la catedral parece ser que fue el maestro Enrique, seguramente natural de Francia, que ya había trabajado anteriormente en la catedral de Burgos. Es evidente que conocía la forma arquitectónica gótica de la Isla de Francia. Falleció en el año 1277 y fue sustituido por el español Juan Pérez. En 1289 fallecía también el obispo Martín Fernández, cuando la cabecera del templo ya estaba abierta al culto. La estructura fundamental de la catedral se finaliza pronto, en 1302, abriendo el obispo Gonzalo Osorio la totalidad de la iglesia a los fieles, aunque en el aún se terminarían el claustro y la torre norte; la torre sur no se finalizó hasta la segunda mitad del . Esta prontitud en el acabamiento de las obras le da una gran unidad de estilo arquitectónico.

La catedral de León se inspira en la planta de la catedral de Reims (aunque esta es de menor superficie), que bien pudo conocer el maestro Enrique. Al igual que la mayoría de catedrales francesas, la de León está construida con un módulo geométrico basado en el triángulo (ad triangulum), cuyos miembros se relacionan con la raíz cuadrada de 3, al que responden la totalidad de sus partes y del todo. Este aspecto, como la planta, los alzados, y los repertorios decorativos y simbólicos convierten esta catedral en un auténtico edificio transpirenaico, alejado de la corriente hispánica, que le ha merecido los calificativos de «la más francesa de las catedrales españolas» o el de Pulchra Leonina. Si sus rasgos en planta se relacionan con el gótico champaniense, parte de sus alzados están estrechamente ligados con los de la basílica de Saint Denis, dentro ya de la corriente del gótico radiante que se observa en Francia a partir de 1230; de hecho puede ser considerado como un caso único de edificio completamente concebido y construido dentro del gótico radiante fuera de Francia durante el . Geográficamente tampoco es ajena a aquel mundo pues, aunque levantada en la vieja capital de los reyes leoneses, la ciudad era uno de los hitos más importantes del Camino de Santiago francés, llamado así por tener su origen en Francia. La composición arquitectónica de las portadas de la fachada occidental del templo parece inspirarse en los portales de los cruceros de la catedral de Chartres, mientras que para la peculiar cuestión del emplazamiento de las torres, separadas de la nave central y fuera de las laterales, se han propuesto antecedentes como las fachadas-pantalla de las catedrales góticas inglesas, la solución de los cruceros de la catedral de Saint Denis o más locales, como la fachada occidental de la catedral de Santiago de Compostela antes de sus importantes reformas barrocas.

También influencia francesa es el desarrollo del presbiterio, con la idea inicial de colocar allí el coro según la costumbre de aquellos. Individual leonés es la ubicación del claustro y la no continuidad de las cinco naves de la cabecera en el cuerpo del templo, donde se reducen a tres.

Como rasgo característico más importante, la catedral leonesa alcanza el summum lumínico de todas las catedrales españolas, con un espacio inmenso de vidrieras, al reducirse la estructura pétrea de sustentamiento al mínimo posible, llegando a superar así técnicamente a las mismas catedrales francesas.

El problema fue que gran parte del solar se asienta sobre restos romanos, hipocaustos del , lo que dificultó la buena cimentación de los pilares. La acumulación de humedades y la filtración de aguas ocasionaron graves inconvenientes a los maestros. Por otra parte, la mayoría de los sillares de la catedral son de piedra de mediocre calidad, de tipo calizo, con escasa resistencia ante los agentes atmosféricos. Además, la sutilidad de su estilo es un desafío a la materia; los numerosos soportes son sumamente frágiles, las líneas se reducen a una depuración total, de modo que varios arquitectos de la época pusieron en duda que tal proyecto pudiera mantenerse en pie. Esta estructura casi inverosímil junto con la mala calidad de la piedra y la pobre cimentación, provocaron que desde el sufriera constantes intervenciones y restauraciones, convirtiendo al templo en el paradigma europeo de intervenciones de transformación, restauración y conservación.

La leyenda del topo miniatura|Vista de la parte norte desde el interior Sobre la puerta de san Juan, por el interior, cuelga un pellejo, a modo de quilla, que la tradición leonesa ha identificado siempre como un «topo maligno». Según cuenta la leyenda, el topo destrozaba lo construido a lo largo del día durante la noche en los primeros momentos de la magna obra del templo. Impacientándose los leoneses porque la obra de la prometida catedral no avanzaba, decidieron acabar con aquel ser maligno que no dejaba avanzar los trabajos: algunos de ellos lo esperaron durante la noche y acabaron con él a garrotazos. En recuerdo de aquel acontecimiento y en agradecimiento a la Virgen María, titular del templo, la piel del animal fue colgada en el interior de la catedral, sobre la citada puerta, en la fachada oeste.

La realidad que esconde la leyenda es que las obras de la catedral de León se encontraron con numerosos problemas de cimentación, sobre un terreno muy inestable que, ya por entonces, había acogido muchas y diversas construcciones. Por su parte, lo que hoy podemos contemplar en la penumbra sobre la ya mencionada puerta del templo catedralicio, se demostró durante los años 1990 que en realidad era un caparazón de tortuga laúd, cuyo origen aún es incierto, aunque se presupone que se trataría de la ofrenda realizada por algún hombre de poder a la catedral, insertándose tal elemento en la antigua tradición (clave en la constitución de numerosos museos) del coleccionismo de Antigüedades y Rarezas.

miniatura|Fachada sur de la catedral con sus añadidos barrocos miniatura|Aspecto de la catedral hacia 1850. Se pueden apreciar los anteriores hastiales oeste y sur y la cúpula barroca con sus pilastrones

Época de reformas y problemas constructivos