El bloqueo francés al Río de la Plata tuvo lugar entre el miércoles 28 de marzo de 1838 y el lunes 29 de octubre de 1840. Durante el mismo, la escuadra francesa cerró efectivamente al comercio la ciudad de Buenos Aires y los puertos fluviales de la Confederación Argentina.

La acción fue justificada formalmente por la monarquía francesa argumentando la negativa del gobierno de Juan Manuel de Rosas a aceptar la exigencia de exceptuar a los súbditos franceses de las obligaciones del servicio militar, obtener satisfacciones por supuestas ofensas a ciudadanos de esa nación, y asegurar el tratamiento de nación más favorecida a Francia por parte de la Confederación Argentina. Pero la impulsó fundamentalmente la actitud arrogante de la representación francesa, amparada en la política expansionista de Luis Felipe de Orleáns, y el apoyo francés al general Andrés de Santa Cruz en la escalada bélica que conduciría a la guerra contra la Confederación Peruano-Boliviana. De hecho, en una memoria contemporánea al bloqueo Pedro de Angelis señaló como principal motivo del bloqueo el apoyo francés a Santa Cruz,De Angelis, Pedro (1839). De la conducta de los agentes de la Francia durante el bloqueo del Rio de la Plata. Buenos Aires: Imprenta del Estado. apoyo que tendría razones que distintos autores entienden como comercialesRamón Sotomayor Valdés (1896). Campaña del ejército chileno contra la Confederación Perú-Boliviana en 1837. pp. 14-15Fabián, Novak (2013). Las relaciones entre el Perú y Bolivia (1826-2004).. PUCP y Embajada de Francia en Perú. o ideológicas, por una sintonía monarquista entre Santa Cruz y la corona francesa.Gonzálo Bulnes (1878), Historia de la campaña en Perú en 1838, pp.202-203.

La acción militar francesa, un ejemplo de la llamada «diplomacia de las cañoneras», se ejecutó por todos los medios y logró aglutinar la oposición a Rosas, impulsando numerosos movimientos revolucionarios en el Uruguay y en las provincia de Buenos Aires, con el objeto de poner fin al gobierno de Juan Manuel de Rosas. Sin lograr la salida de Rosas del poder, pero imponiendo diversas cláusulas que eran del interés de Francia, el Tratado Mackau-Arana puso fin al largo bloqueo.

Antecedentes Ley de servicio militar En abril de 1821, el gobierno de la Provincia de Buenos Aires extendió la obligación del servicio militar a los extranjeros «propietarios de bienes raíces o tiendas, que tuviesen profesión liberal o que ejerciesen arte mecánica», y a todos aquellos que hubiesen residido más de dos años consecutivos en la provincia.

Una nueva ley de 1823 establecía también el servicio a los extranjeros en tránsito en las milicias, en caso de inminente peligro.

En 1825, y en el marco del reconocimiento del Reino Unido a la independencia argentina, se eximió de esas obligaciones a los súbditos británicos. El representante francés solicitó al gobierno del general Juan Ramón Balcarce similares ventajas, lo que no fue concedido por generar resistencias entre los sectores del Partido Federal.

thumb|140px|Tomás de Anchorena. En mayo de 1829, durante el enfrentamiento entre el general Juan Lavalle y Juan Manuel de Rosas, el comandante de la fuerza naval francesa, vizconde de Venancourt, tomó ventaja de la crítica situación de Lavalle para obtener por la fuerza esa concesión. A esos efectos, capturó la flota de la provincia, lo que causó indignación en la población de Buenos Aires. El nuevo gobierno, a cargo de Rosas, repudió el compromiso asumido por Lavalle.En Francia, la actuación de Venancourt se presentó como meritoria y un ejemplo a seguir (Le Moniteur Universel, 9 de febrero de 1841, citado en John F. Cady, La intervención extranjera en el Río de la Plata, 1838-1850, Buenos Aires, Losada, 1943, Capítulo II, página 45). Al siguiente año, en una escalada del conflicto, Rosas dispuso el enrolamiento de extranjeros, entre ellos ciudadanos franceses, lo que generó reclamos del cónsul francés y de Venancourt, los que fueron rechazados por el ministro de relaciones exteriores Tomás Manuel de Anchorena.

thumb|140px|Retrato de Luis Felipe I de Francia, pintado por Winterhalter. En julio de ese año de 1830, una revolución llevó al poder a Luis Felipe de Orleáns, quien dispuso el reconocimiento de la independencia de las naciones americanas. Esto le fue comunicado por el cónsul francés Juan Bautista Washington de Mendeville al ministro Anchorena el 6 de diciembre de 1830. El reconocimiento fue hecho sin negociar previamente concesiones similares a las otorgadas a los británicos, lo que quitó a los franceses su principal herramienta de presión.

El gobierno francés envió como su nuevo encargado de negocios a Charles-Adel Lacathon de La Forest, pero Rosas lo rechazó, en razón de «su conducta en la República de Chile y por las ideas que se habían esparcido universalmente acerca de sus principios particulares respecto del sistema político bajo del cual se rige la República Argentina», por lo que desde 1832 la representación francesa en Buenos Aires quedó vacante. El cónsul La Forest había tenido un alto perfil en la política interna chilena. En la guerra civil chilena de 1829-1830 que enfrentó a los Pipiolos (liberales) con los Pelucones (conservadores), mantuvo estrechos contactos con los primeros. Tras la batalla de Ochagavía, la ciudad de Santiago de Chile quedó indefensa y partidas sueltas supuestamente pertenecientes al ejército del líder conservador José Joaquín Prieto saquearon la sede consular francesa, vivienda también de La Forest.

Tras la victoria conservadora, los liberales se exiliaron en el Perú y en Bolivia. La Forest tenía también fluidos contactos con los agentes en Chile del líder de ese último país, Andrés de Santa Cruz. Santa Cruz tenía la esperanza de ser apoyado por Francia e Inglaterra en su ideal de una gran confederación y contribuiría para eso al «establecimiento de un principado europeo en Chile, afirmado por dos potencias sin el concurso y el apoyo de las cuales no podría sostenerse» (Sergio Villalobos, Chile y Perú, página 39).

A raíz del saqueo del consulado La Forest exigió una abultada indemnización personal con el respaldo del comandante de las fuerzas navales de la estación del Pacífico, el capitán Ducamper, forzando al nuevo gobierno a aceptarla para evitar una guerra, con el consiguiente escándalo de la población chilena. En otros países se alzaron también protestas contra las «exageradas y arrogantes exigencias del gobierno francés para hacer pagar a su cónsul una indemnización que se consideraba el fraude más escandaloso», como fue reflejado en El Lucero de Buenos Aires.

El hombre fuerte del gobierno, Diego Portales, decía de La Forest:

A raíz de la ocupación de las islas Malvinas por los británicos en 1833, se iniciaron conversaciones que desembocaron en el tratado de amistad y comercio con Francia de 1834, que eximía a los ciudadanos de la Confederación Argentina en Francia del servicio de las armas; y, recíprocamente, a los franceses en el Río de la Plata. No obstante, al ser propuesto a la consideración de la Legislatura de Buenos Aires fue rechazado debido a la presión del encargado de negocios británico (quien llegó a predecir que el tratado no prosperaría) y por la xenofobia de muchos legisladores, exacerbada por los conflictos anteriores.

Fracasada esa vía, el gobierno francés optó por la política de fuerza. Su Parlamento estaba controlado por sectores imperialistas (los nacionalistas, los partidos de centro con Thiers y Guizot, y la derecha legitimista), que deseaban recuperar para Francia el papel de gran potencia. Para ello obligaron a varios países débiles a hacerle concesiones comerciales y, cuando fue posible, fueron reducidos a protectorados o colonias (tal fue el caso de Argelia). Los sectores militares y mercantiles de la nación abogaban también, por interés y orgullo nacional, por esa posición. En América, México sufrió también una agresión semejante y simultánea en la llamada Primera Intervención Francesa en México, popularmente conocida como "Guerra de los pasteles".

Santa Cruz thumb|120px|right|Louis Mathieu, conde Molé. En 1834, el encargado de negocios francés en Bolivia, Enrique Bouchet de Martigny acordó con Andrés de Santa Cruz un Tratado de amistad, alianza y comercio, que fue largamente celebrado en París. Santa Cruz, fue condecorado con la Legión de Honor y considerado por la prensa «el gran amigo de Francia en el Nuevo Mundo». La absorción del Perú y la política expansionista de Santa Cruz eran percibidas como una amenaza por Chile y la Confederación Argentina, por lo que en noviembre de 1836, Chile declaró la guerra a los Estados del Perú y en febrero de 1837 la Confederación cerró las fronteras de Bolivia mientras iniciaba sus aprestos bélicos.

En marzo de 1837 la marina de guerra francesa trasladó con la fragata Flore a Santa Cruz por la costa peruana, protegiéndolo con su pabellón mientras realizaba aprestos bélicos.Jorge Ortiz-Sotelo (1998). Perú and the British Naval Station (1808-1839), p. 191. Como Chile ya le había declarado la guerra a la Confederación Perú-Boliviana, motivó el envío de una nota de protesta de Santiago a París por esa ruptura de la neutralidad.

Martigny fue designado como cónsul en Buenos Aires pero llegó a la ciudad el 7 de junio de 1837, cuando se acababa de declarar la guerra a Bolivia, por lo que en vez de presentar sus credenciales siguió a Francia el 19 para informar al primer ministro Mathieu Louis Molé, quien había sucedido a Thiers el 6 de septiembre de 1836.Véase Mathieu Molé (en francés).

El 7 de julio de 1837 Molé se puso en comunicación con Santa Cruz para bloquear los puertos de ChileSe envió la corbeta Flora, pero ante la movilización en Buenos Aires y en México, Francia no pudo movilizar una tercera escuadra. También fueron presionados Ecuador (para que no atacase también a Santa Cruz) y Venezuela (acuerdo de nación más favorecida), en ambos casos exitósamente. y ordenó a Roger que presentase algunas reclamaciones que le especificaba para «cuidar la dignidad y los intereses de Francia». En caso de no allanarse el gobierno, le ordenaba que «se dirigiese al comandante de la estación de servicio en Río de Janeiro, contralmirante Luis Francisco Leblanc, para pedir una fuerza naval frente a Buenos Aires». El contraalmirante LeblancLe Blanc, Louis-Jean-François (13 de mayo de 1786 - 2 de abril de 1857): Contralmirante (22/01/36), Vicealmirante (12/07/41). recibió similares instrucciones del Ministerio de Marina.José María Rosa, Historia Argentina, Tomo IV, página 303.

Según el historiador estadounidense John Frank Cady, no se llevó a cabo un bloqueo contra Chile por la dificultad para ejecutarlo del otro lado del Cabo de Hornos, en un país de muchos puertos y, con el tiempo, los desafíos del mismo bloqueo del Río de la Plata:Cady, John Frank (1943). La intervención extranjera en el Río de la Plata. Losada"La dificultad de mandar una escuadra al Pacífico y la extensión de la costa chilena hacían inoperante un "bloqueo pacífico;" además las dificultades del Plata impidieron tomar medidas serias de intervención".

John Frank Cady

El incidente Rosas-Roger thumb|140px|Juan Manuel de Rosas. El nuevo encargado de negocios enviado en 1835, Marqués de Vins de Peysac, falleció el 22 de mayo de 1836,A poco de asumir, dado que se demoró la aceptación de sus credenciales. por lo que ausente su sucesor, Bouchet Martigny, quedó de hecho (pero discutiblemente por derecho) a cargo de los asuntos en carácter interino el vicecónsul, Aimé Roger.Ultimátum del Sr. Cónsul de Francia Mr. Aimé Roger dirigido al Gobierno de Buenos-Aires encargado de las relaciones exteriores de la Confederación Argentina con la correspondiente contestación y documentos que le son relativos, Imprenta del Estado, Buenos Aires, 1838.