Manzanillo es una ciudad portuaria del estado mexicano de Colima y la cabecera del municipio homónimo. Se ubica al oeste de la entidad sobre la costa del Pacífico en la región occidente de México. Con una población de 159 853 habitantes según el censo del INEGI realizado en 2020, es la más poblada del estado.

Gracias al desarrollo comercial de México, Manzanillo que se proyecta como un puerto comercial y destino turístico está experimentando un rápido crecimiento en infraestructura y atracciones. Se ubica 4 metros sobre el nivel del mar en el malecón.

Como puerto comercial, ha incrementado su actividad portuaria gracias a que se hicieron importantes inversiones en su infraestructura y logística, lo que le ha permitido mantenerse como el puerto número uno de México durante 9 años consecutivos.

A la ciudad –que es la cabecera administrativa del municipio homónimo– también la conforman tres bahías: Manzanillo, Santiago y Cenicero, siendo las dos primeras las que registran mayor afluencia de turistas. Manzanillo fue el tercer puerto que crearon los conquistadores españoles en el Pacífico. Fue fundada en 1530 por el capitán Gonzalo de Sandoval con el nombre de Tzalahua.

Entre algunas de sus atracciones turísticas, tenemos el monumento del Pez Vela, en el centro histórico de Manzanillo. También tenemos el mercado artesanal, ubicado en Miramar.

Descripción Manzanillo fue el tercer puerto que crearon los españoles en el Pacífico, y en el desarrollo de su historia se encuentran hechos y personajes muy importantes. El 30 de octubre de 1533, Hernando de Grijalva zarpó del puerto de Santiago en los bergantines "San Lorenzo", y descubrió el Archipiélago de Revillagigedo; el piloto era Martín de Acosta, que se había separado en el bergantín "La Concepción", que capitaneaba Diego Becerra de Mendoza. Un hecho primordial para el desarrollo de todo el estado es el sucedido en 1569, cuando Álvaro Mendaña, al regreso de su viaje a las islas Salomón, llega a Santiago, se reabastece y regala a los pobladores la palma de coco, quienes empiezan a explotar su potencial, aumentando su productividad con la llegada de esclavos chinos quienes trajeron conocimientos novedosos para los colimenses, aun cuando su llegada fue como esclavos.

Origen del nombre En el año de 1800 frente al área del muelle fiscal había un frondoso árbol de Manzanilla, de donde los lugareños tomaron el actual nombre de Manzanillo. No le podían llamar Manzanilla ya que en la zona costera de Jalisco ya existía un puerto con dicho nombre, por lo que en vez de quedar en "femenino", quedó en "masculino". Los españoles a todos los árboles con bolitas rojas o verdes les llamaban Manzanillas, de estas, según los propios españoles, los indígenas caribes flecheros hacían la yerba que tiran con sus flechas. Si alguien duerme cerca de este árbol, al despertar tendrá los ojos hinchados, dolor de cabeza y dolor en los genitales, una gota de rocío de este árbol es suficiente para producir la ceguera.

Sin embargo, en lengua náhuatl, el nombre de Manzanillo es Cozcatlan, de Cozcatl (collar o gargantilla) y Tlan (lugar), que significa "Lugar de joyas, collares, gargantillas" o también "Donde se hacen collares"; a juzgar por los hallazgos arqueológicos de la región. De hecho, se decía que Salagua era proveedor de perlas o joyas a los mexicas durante el hasta la llegada de los españoles. De aquella frase que describe a Colima como “Mar y palmeras al pie del volcán”, a Manzanillo le toca únicamente la parte del mar y de las palmeras, porque del volcán sólo se alcanza a ver una ínfima parte de su pico desde el cerro del Toro (el más alto de Manzanillo). Lo que sí abunda en el municipio son las palmas, que se mecen al compás del viento proveniente del Océano Pacífico; este baña sus dos bahías, Manzanillo y Santiago, cubiertas por arena negra debido, precisamente, a su origen volcánico.

Historia

De la historia de Manzanillo hay mucho que contar; se sabe que una actividad importante para los grupos prehispánicos asentados en Manzanillo fue trabajar la cerámica, la elaboración de figuras y los talleres de concha y caracol para la manufactura de collares; esto permite suponer que existían buzos que recolectaban perlas para esta actividad, principalmente en el antiguo puerto de Salagua, en donde se estableció, en la época prehispánica, un grupo indígena en un pueblo llamado Tzalahua.

En 1522, el capitán Gonzalo de Sandoval llega hasta el puerto de Salahua, donde recorre y explora el litoral, pero es hasta el 24 de julio de 1527 cuando Álvaro de Saavedra Cerón reconoce y explora por primera vez las bahías de Manzanillo. En la época colonial, Manzanillo se constituyó un importante centro naval, pues aquí se construyeron los navíos que salieron en la expedición mandada por Hernán Cortés con destino al mar de Bermejo, buscando la conquista de las Californias, en 1541; además, fue punto de partida de numerosas expediciones marítimas por el océano Pacífico y a él arribaba la Nao de China, procedente de Filipinas, con su valiosa carga de productos orientales.

Colonización española

En 1532, las fuerzas de Hernán Cortés habían vencido a los mexicas en Tenochtitlán y buscaban nuevas riquezas en el Pacífico, motivo por el cual descubrieron la que llamaron la "Bahía de Buena Esperanza". Sus fuerzas desembarcaron en la playa La Audiencia, entre los que se encontraba el capitán Gonzalo de Sandoval, uno de los marinos de mayor confianza de Cortés, pues este mismo fue el primero en derrotar a las fuerzas del Rey Colimán. En 1537 es renombrado por Pedro de Fuentes de las fuerzas de Álvaro de Saavedra Cerón como "Puerto de Santiago de la Buena Esperanza" en honor a la deidad hispana Santo Domingo. Ya desde entonces, la bahía fue considerada como un lugar seguro e idóneo para construir y embarcar a los barcos. El bergantín “Espíritu Santo” fue el primer navío español que exploró las costas del estado de Colima. Luego de los primeros reconocimientos efectuador por el bergantín, se ordenó a tres barcos fabricados por órdenes del propio Hernán Cortés la tarea de reconocer de nueva cuenta los alrededores de la bahía. Álvaro de Saavedra Cerón, quien era primo de Cortés, se encontraba en el puerto de Zacatula, Michoacán desde mediados de 1537 con el fin de embarcarse y emprender un largo viaje a las Molucas ya que la flota de Fray García Jofre de Loaísa zarpó de La Coruña el 14 de julio de 1535 en búsqueda de descubrir un camino para las islas de la Especiería y al no tener noticias la Corona española de su armada, ni de la de Sebastián Caboto, se ordenó que se trátara de dar con su paradero. El bergantín español al mando del Capitán Pedro de Fuentes salió de Zacatula el 14 de julio de 1537 con dirección al oeste, y luego de recorrer la costa michoacana donde reconoció Cabo Motín pasó por el litoral colimense, descubriendo una bahía a la que nombraron Santiago, por haber sido descubierta en la víspera de Santo Santiago el 24 de julio de 1537. Las fuerzas españolas de Diego Hurtado de Mendoza y Melchor Fernández zarparon el 30 de mayo de 1532 de Acapulco al mando de los buques San Miguel y San Marcos. Esta sería la flota que descubriría las Islas Marías, así como el puerto de Aguatán, o de Navidad en Colima, donde se hicieron de alimentos y agua. Hurtado de Mendoza y muchos tripulantes de su flota, murieron a manos de los indígenas de Jalisco y Sonora. En 1533, al no tenerse noticias sobre el paradero de las naves de Hurtado de Mendoza, y para dar auxilio a este si aún era vivo, envió Don Hernán Cortés una nueva expedición por las costas del Pacífico. Del puerto de Santiago del Mar del Sur, costas de Tehuantepec, donde Cortés en persona vigilaba el trabajo de los astilleros, el 30 de octubre de ese año salió dicha expedición que constaba de dos navíos comandados por Diego Becerra de Mendoza. En la capitana, La Concepción, iban Becerra de Mendoza y su piloto mayor, Fortún Ximénez, llevando consigo tres frailes franciscanos; y en el San Lázaro, el Capitán Hernando de Grijalva, y el piloto Martín de Acosta. Le Concepción acabaría también trágicamente, primero amotinados sus tripulantes en contra de Becerra, a quien mataron, luego desembarcando los frailes en Michoacán, más tarde muriendo la mayoría de los sobrevivientes a manos de los indios de Baja California, y cayendo finalmente la nave en manos de Nuño de Gizmán, enemigo mortal d Cortés, al zozobrar en las playas de Matanchel, en Nueva Galicia. El segundo barco, El San Lázaro, descubriría las Islas Revillagigedo, bautizando a la que hoy se llama del Socorro, como Isla de Santo Tomás. En 1536, Don Hernán Cortés, personalmente, y al mando de la armada con que fue a rescatar los barcos de Diego Becerra, tocó el puerto de Aguatán, en Colima, donde se avitualló con lo necesario para continuar su viaje hacia Tehuantepec. En 1539, Francisco de Ulloa, al mando de los barcos Santa Águeda, Santo Tomás y La Trinidad, pasó por el puerto de Santiago de Buena Esperanza, a donde llegó a avituallarse, en su largo viaje de reconocimiento de la costa noroccidental de la Nueva España, hasta el Golfo de California o Mar Bermejo. Tras estas navegaciones preliminarse, que tocaron los puertos de Colima, siguieron muchas otras que les señalaron principalmente como lugares de escala, abrigo, escondrijo, y muy honrosamente como parajes de aprovisionamiento de víveres, leña y aguada, por lo cual durante varios siglos de visita fue caso obligada para quienes navegaban “a longo” de las costas occidentales de la Nueva España. thumb|200px|Iguanas en Manzanillo.thumb|200px|Cocodrilos en Manzanillo. 1540. Hernando de Alarcón, viajando desde Acapulco a las Californias en las naves San Pedro y Santa Catalina, toca el puerto de Santiago, en el mes de mayo, y a su regreso ocurrido entre octubre y noviembre del mismo año, vuelve a anclar en dicho paraje. 1540. Pedro de Alvarado, con una flota formada de nueve navíos de alto bordo, una galera y una fusta, trayendo entre sus capitanes a Juan Rodríguez Cabrillo, Andrés de Urdaneta y Juan Fernández Ladrillero, en su recorrido del puerto de Iztapa, (Guatemala), a Xalisco, preparando su frustrada expedición a las Islas del Poniente, toca los puertos colimenses de San Buenaventura (Santiago) y Navidad, en el mes de octubre, anclando en este último puerto los once barcos de su flota. 1552. El Licenciado Lorenzo Lebrón de Quiñónez, visitador de la Nueva España, visita los puertos colimenses de la Navidad y Santiago. De este último dice lo siguiente en su famosa Relación Breve y Sumaria: “... Está a nueve leguas de la Navidad y este puerto no se sigue por ser desabrigado y al sur....”. 1560. Juan Fernández Ladrillero, Baltasar Rodríguez y Andrés Toscano, vecinos de la Villa de Colima, inician la pesquería de perlas, “ostiales”, y peces marinos en aguas del puerto de San Juan de Salagua, y se generaliza en la Nueva España el nombre de Salagua como propio de este puerto de Colima. 1563-1564. Toda la zona o comarca cercana a los puertos de Navidad y Salagua (Colima, Autlán, Ameca, Zapotlán, Amula, Tuxpan, Tamazula, Guadalajara, Pueblos de Ávalos, etc.) vive intensamente bajo la influencia de actividades conectadas con la construcción de navíos para el viaje a las Filipinas. Según informaciones fidedignas levantadas en la Villa de Colima, en el año de 1612, en los pueblos de Tecuxuacan y Marabasco pertenecientes a Colima, fabricáronse varias piezas de una de las carabelas que llevó Legaspi a las Islas del Poniente, armándose dicho barco en el puerto de Salagua.