La guerra santa es una guerra que se hace por motivos religiosos, y que con frecuencia supone una recompensa espiritual para quienes participan o mueren en ella. Las Cruzadas y la yihad islámica suelen presentarse popularmente como ejemplos de guerra santa, aunque algunos especialistas no concuerdan plenamente con dichas identificaciones, o distinguen entre las expresiones «guerra sacralizada», «guerra santa» y «cruzada».

En la Edad Media, el término comienza a aparecer en fuentes escritas generadas en las Cruzadas en el siglo XII. A pesar de ello, "guerra santa" es un término mucho más amplio aplicable a otras tradiciones culturales, principalmente relacionadas en lo bélico con la lucha de un ejército en nombre de una divinidad. Esta divinidad se puede manifestar directamente al ejército y se puede luchar en su mismo nombre, o puede ser alguien indirecto, como un profeta, o cargo religioso influyente, el que dirija esta acción. En los tiempos modernos se ha usado también como un modo de definir diferencias culturales e históricas entre combatientes, sin que sea la religión necesariamente la causa principal (un ejemplo es el conflicto del Úlster).

En el cristianismo El concepto de guerra santa puede rastrearse en el cristianismo tras del concepto o doctrina de la guerra justa por Agustín de Hipona en su célebre obra Civitate Dei, que es continuada por otros autores a lo largo de la Edad Media, como Tomás de Aquino (Suma Teológica, II-II Qu. 40.)Citas textuales de Tomás de Aquino, alguna refiriéndose a Agustín de Hipona, y de otros autores en una página católica tradicionalista. Página católica, de interpretación opuesta sobre los textos de San Agustín. Página masónica, sobre Hiram Afib, que incluye argumentos de San Agustín. A propósito de la frase del Evangelio de Lucas «y dijo el amo al siervo: Sal a los caminos y a los cercados, y obliga a entrar, para que se llene mi casa» (Lucas, 14, 23), Agustín comenta (en la Réplica a Gaudencio):

Se ha utilizado la idea de «guerra santa» en épocas diversas y en numerosos conflictos, religiosos o no, normalmente para legitimar intereses geopolíticos o económicos. Son ejemplos clásicos de guerra santa las cruzadas o las guerras católicas contra las consideradas herejías (cátaros, protestantes, etc.). La guerra civil española se puede considerar cruzada porque la lucha tuvo por objeto liberar territorios que otro día fueron cristianos y de los que se hicieron dueños los enemigos de la fe, destruyendo todo el testimonio o vestigio del cristianismo por odium fidei.Ángel García de la Fuente Ojeda: La Última Cruzada del Occidente cristiano, Ediciones Ojeda, Valladolid, 2000 ISBN 978-84-931390-5-6. "La Guerra Civil española fue la mayor persecución religiosa de la historia de la Cristiandad en dos mil años de existencia. La persecución religiosa transformó la Guerra Civil en una Cruzada Nacional". Aunque oficialmente no fue declarada cruzada por el pontífice Pío XII, así se la denominó oficiosamente durante la dictadura de Francisco Franco.

El Concilio Vaticano II hizo una condena explícita a la crueldad de la guerra, llegando a instar «a procurar con todas nuestras fuerzas preparar una época en que, por acuerdo de las naciones, pueda ser absolutamente prohibida cualquier guerra».Ídem, p. 280. Algunos escritores católicos, comentando al propio Vaticano II, fueron aún más explícitos en referencia a las llamadas «guerras santas»:

El derecho a la legítima defensa El Catecismo de la Iglesia Católica considera como todo ciudadano y todo gobernante están obligados a empeñarse en evitar las guerras. Sin embargo, mientras exista el riesgo de guerra y falte una autoridad internacional competente y provista de la fuerza correspondiente, una vez agotados todos los medios de acuerdo pacífico, no se podrá negar a los gobiernos el derecho a la legítima defensa.Encíclica Gaudium et spes 79, 4.

Sin embargo, en su encíclica Pacem in Terris, Juan XXIII cuestionó severamente el concepto de guerra justa, José Orlandis señala que la encíclica significó la «abolición de la vieja noción de guerra justa». al señalar en el número 127:

Así, Juan XXIII sostuvo que en la era atómica resulta impensable que la guerra se pueda utilizar como instrumento de justicia.

En el islam, en el judaísmo y en otras religiones Islam En la idea existe desde los primeros tiempos: en Medina, de los años 624-630, hay una glorificación de las razzias y, en paralelo, en la revelación coránica, su justificación y reglamentación. En las fuentes medievales islámicas, se recurrirá de forma constante a citar las grandes batallas y conquistas de Mahoma y los cuatro califas ortodoxos como forma de legitimidad y de relación de guerra santa con la expansión del islam. El Corán, aunque no lo formula de un modo específico, ya que el concepto de yihad, que suele traducirse (impropiamente, a juicio de algunos) como guerra santa, es en realidad mucho más amplio. En castellano, la palabra árabe «yihād» se traduce como «esfuerzo». De acuerdo con el Hadith, la guerra es ante todo la guerra que se libra con la propia alma:

No hay que olvidar que el islam no centró solamente sus críticas y ataques contra el cristianismo. Durante el periodo andalusí, los omeyas sí tuvieron el discurso de yihad como guerra santa contra el enemigo cristiano. Pero en época almohade se llegó incluso más allá, aplicando la política de takfir, es decir, un musulmán declara hereje a otro musulmán. El ejemplo más claro es contra el califato fatimí de Egipto, chíita.

Otras religiones, como el judaísmo y el sikhismo, también incluyen entre su doctrina el concepto de «guerra santa».

Judaísmo En la religión judía, la expresión Milkhemet Mitzvah (hebreo: מלחמת מצווה, "la guerra por mandamiento") se refiere a una guerra que es a la vez obligatorio para todos los Judíos (hombres y mujeres) y se limita al territorio dentro de las fronteras de la tierra de Israel. Los límites geográficos de Israel y los conflictos con las naciones vecinas se detallan en el Tanaj, la Biblia hebrea, especialmente en Números 34:1-15 y Ezequiel 47:13-20.

Notas

Santa Categoría:Religión y violencia