La fiebre amarilla o vómito negro es una enfermedad viral aguda e infecciosa, por lo general de corta duración. En la mayoría de casos, sus síntomas incluyen fiebre, escalofrío, pérdida del apetito, náusea, dolores musculares (particularmente en la espalda) y dolores de cabeza. Por lo general, los síntomas mejoran en cuestión de cinco días.En alrededor del 15% de las personas, tras un día de mejora la fiebre regresa, ocurre dolor abdominal y empieza un daño hepático que causa ictericia (piel amarillenta). Si esto ocurre, el riesgo de hemorragia y de problemas renales aumenta.

La enfermedad es causada por el virus de la fiebre amarilla, cuyo principal vector en las ciudades es el mosquito Aedes aegypti, que se encuentra en los trópicos y subtrópicos. Infecta a seres humanos, otros primates, y a varios tipos de mosquitos. Es una causa importante de enfermedad hemorrágica en muchos países de África y América del Sur. Es endémica en áreas subtropicales y tropicales de América del Sur y África. Su presentación clínica es variada, fluctuando desde una enfermedad febril leve y autolimitada (lo más frecuente) hasta una enfermedad hemorrágica y hepática grave (con un 50 % de letalidad). La palabra amarilla del nombre se refiere a los signos de ictericia, que afecta a los pacientes enfermos severamente.

El virus de la fiebre amarilla es un virus ARN del género Flavivirus. La enfermedad puede ser difícil de distinguir de otras enfermedades, particularmente en los estadios tempranos. Para confirmar un caso sospechado se requiere de una prueba de sangre con una reacción en cadena de la polimerasa.

Existe una vacuna segura y efectiva, y algunos países exigen vacunas para los viajeros. Otros esfuerzos de prevenir la infección incluyen reducir la población de los mosquitos transmisores. En áreas donde es común la fiebre amarilla, diagnósticos tempranos de casos e inmunización de grandes partes de la población son medidas importantes para evitar brotes. Sin embargo, no se conoce cura de la enfermedad, por lo que cuando personas no vacunadas la contraen solo se les puede proporcionar tratamiento sintomático.La muerte ocurre en casi la mitad de las personas que se enferman de manera severa.

En 2013, se estimaba que la fiebre amarilla había causado 130 000 infecciones severas y 78 000 muertes en África. Aproximadamente 90% de un estimado de 200 000 casos de fiebre amarilla anuales ocurren en África. Cerca de mil millones de personas viven en regiones del mundo donde la enfermedad es común. Es común en áreas tropicales de Sudamérica y África, pero no en Asia. Desde la década de 1980, el número de casos de fiebre amarilla ha estado aumentando. Se piensa que esto se debe a que menos personas son inmunes, a la mayor cantidad de gente viviendo en las urbes, a que la gente migre constantemente, y al cambio climático, que aumenta los hábitats para los mosquitos.

Historia

miniaturadeimagen|derecha|Portada Libro de Juan Manuel de Aréjula sobre la Fiebre Amarilla (1806)

Los orígenes evolutivos de la fiebre amarilla probablemente se encuentran en África, con transmisión de la enfermedad de primates no humanos a humanos. Gould EA, de Lamballerie X, Zanotto PM, Holmes EC (2003). Origins, evolution, coadaptations within the genus Flavivirus. pp. 277–314. doi:10.1016/S0065-3527(03)59008-X. ISBN 978-0-12-039859-1. PMID 14696332. Se cree que el virus se originó en África oriental o central y desde allí se propagó a África occidental. La fiebre amarilla llegó al continente americano con el tráfico trasatlántico de esclavos africanos. Algunos de los esclavos africanos, muchos de los cuales tenían mayor inmunidad, tenían infecciones tropicales como la fiebre amarilla que provocaron pandemias entre las naciones indígenas de las Américas. Como la enfermedad era endémica en África, las poblaciones de ese continente habían desarrollado cierta inmunidad a ella y solo les provocaban síntomas similares a los de la gripe. Por el contrario, cuando la epidemia golpeaba a colonos europeos en África o en América la mayoría moría.Oldstone, M. (1998). Viruses, Plagues, and History, New York: Oxford University Press.

izquierda|miniaturadeimagen|Fumigaciones realizadas en Leganés contra la enfermedad en las dependencias de las tropas españolas retornadas de Cuba (siglo )

La primera epidemia confirmada de fiebre amarilla en América fue la de 1647 en la colonia inglesa de Barbados. En el Caribe esta enfermedad tuvo consecuencias geopolíticas importantes, ya que diezmó muchos ejércitos enviados desde Europa. Por ejemplo, se calcula que entre junio y diciembre de 1794, unos dos mil soldados del ejército inglés enviado a Saint-Domingue murieron de fiebre amarilla; la mortandad disminuyó durante los primeros meses del año siguiente, pero de nuevo aumentó rápidamente a partir de mayo, causando unas seiscientas bajas al mes durante el verano. En 1797, con las tropas ya aclimatadas, la enfermedad causó menos víctimas, aunque el total de muertes inglesas por la fiebre amarilla se estima que superó las doce mil. Se estima que gran parte del triunfo de la Revolución Haitiana de 1802 se debió a que más de la mitad de las tropas francesas murió a causa de esta enfermedad. Charles Leclerc, cuñado de Napoleón, y que llegó al frente de un ejército de más de veinte mil soldados veteranos en 1802 con la Expedición francesa de Saint-Domingue, relató así los efectos de la fiebre amarilla entre sus tropas: «los estragos de esta enfermedad son simplemente, indescriptibles». Él mismo acabaría sucumbiendo a la enfermedad a finales de 1802.

Se produjeron también epidemias en otras regiones, como Norteamérica —fue famosa la de Filadelfia en 1793— y Europa, por ejemplo Barcelona en 1821. Casi siempre afectaban a zonas urbanas con alta densidad de población, debido al corto radio de acción del mosquito Aedes aegypti.

El químico y cirujano español Juan Manuel de Aréjula estudió la Fiebre Amarilla tras un brote en Andalucía y se convirtió en uno de los científicos españoles y europeos más doctos en la materia publicando varios tratados sobre la enfermedad que tuvieron gran profusión y traducciones a otros idiomas. Juan Manuel Guillermo de Aréjula y Pruzet. Real Academia de La Historia. Biografías. Juan Luis Carrillo Martos. La transmisión de la fiebre amarilla fue un misterio para la ciencia durante siglos hasta que en 1881 el científico y médico cubano Carlos Juan Finlay descubrió el papel del mosquito Aedes. En 1901 la enfermedad fue erradicada de La Habana y en pocos años se volvió rara en el Caribe.

La constatación de que el mosquito Aedes aegypti era el portador de la fiebre amarilla se produjo por la investigación de una comisión organizada por el ejército estadounidense. Después de ganar la guerra hispano-americana, las tropas estadounidenses instaladas en Cuba sufrieron muchas bajas debidas a la fiebre amarilla, a la que no estaban inmunizadas, como sí lo estaba la población local. Para demostrar que las afirmaciones de Finlay eran ciertas, en junio de 1900 la comisión médica, presidida por Walter Reed, expuso a 18 voluntarios americanos (2 civiles, 15 soldados y un oficial), junto con 18 inmigrantes españoles, también voluntarios, a las picaduras del Aedes aegypti. Entre ellos estaban los doctores James Carrol y Jesse Lazear, que contrajeron la fiebre amarilla. Carrol pudo recuperarse, pero Lazear murió. A partir de esta verificación, se comenzó a eliminar el mosquito y a controlar las zonas acuosas donde se reproducía.

Sin embargo, hoy las poblaciones no vacunadas en muchas naciones en desarrollo del África y América del Sur continúan en gran riesgo. La Organización Mundial de la Salud estima que la fiebre amarilla afecta a unas 200 000 personas cada año y mata a 30 000 de ellas, en poblaciones no vacunadas.

Epidemiología 150px|thumb|Zona endémica de fiebre amarilla en África (2009) 150px|thumb|Zona endémica de fiebre amarilla en América del Sur (2009) La fiebre amarilla es transmitida al ser humano por la picadura del mosquito Aedes aegypti y otros mosquitos de los géneros Aedes, Haemagogus y Sabethes, que se encuentran generalmente a menos de 1300 metros sobre el nivel del mar, pero Aedes han sido hallados ocasionalmente hasta los 2200 m s. n. m., en las zonas tropicales de América y África.

El rango de huéspedes del virus es estrecho y se mantiene en la naturaleza entre primates y mosquitos hematófagos de los géneros Aedes y Haemagogus en África y América del Sur respectivamente, con transmisión transovárica entre estos vectores. Esto es lo que se llama el «ciclo selvático de la fiebre amarilla». Los seres humanos son infectados ocasionalmente por mosquitos de la selva que previamente se han alimentado de un primate infectado, y luego pueden convertirse en huésped para la transmisión interhumana urbana, principalmente a través del Aedes aegypti, una especie que se desarrolla en recipientes que contienen agua dentro de moradas o en las cercanías a ellas. Este es el «ciclo urbano de la fiebre amarilla».

La gran mayoría de los casos de enfermos y muertos por la fiebre amarilla ocurre en el África subsahariana donde es un problema grave de salud pública que se presenta con un patrón epidémico. 610 millones de personas distribuidas en 32 países de África están en riesgo de contraerla. La enfermedad es endémica en varios países de América Central, América del Sur y el Caribe. Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela son los países con mayor riesgo.

La enfermedad puede permanecer localmente desconocida en humanos por extensos períodos y súbitamente brotar en un modo epidémico. En Centroamérica, Venezuela y Trinidad, tales epidemias se han debido a la forma de la enfermedad (fiebre amarilla selvática), que permanece viva en la población de monos aulladores y es transmitida por el mosquito Haemagogus, el cual vive precisamente en el dosel forestal de las selvas lluviosas. El virus pasa a los humanos cuando las selvas altas son taladas. Los obreros forestales pueden entonces transmitir la enfermedad a otros, iniciando así una epidemia.

Epidemia de 2016 A principios de 2016 se desató una epidemia de fiebre amarilla en Angola. Entre enero y agosto se han contabilizado 4000 casos sospechosos, de los cuales se han confirmado 879. De Angola el brote pasó a la vecina República Democrática del Congo, donde se han confirmado 68 casos y hay más de 2200 casos sospechosos. Se cuentan ya 400 muertes confirmadas entre ambos países, la mayoría en Angola.

Causa

La fiebre amarilla es causada por el virus prototipo del género Flavivirus, compuesto por alrededor de 70 cepas de virus ARN monocatenario positivo, la mayoría transmitida por artrópodos (mosquitos y garrapatas).

Cuadro clínico miniatura|Hombre vomitando por la fiebre amarilla

El período de incubación se sitúa entre los 3 y los 7 días.Gobierno de España. Ministerio de Sanidad y Consumo. Instituto de Salud Carlos III. Último acceso el 18 de septiembre de 2007. La duración de la enfermedad en caso de curación es de una a dos semanas. Tras el período de incubación cabe distinguir dos formas clínicas: la leve y la grave o clásica.

Forma leve. Es poco característica y sólo se sospecha en zonas endémicas y especialmente durante las epidemias. Comienza bruscamente con fiebre elevada, escalofríos y cefalea. Pueden existir, además, mialgias, náuseas, vómitos y albuminuria.ALERO, Nereida. A propósito de la fiebre amarilla en Venezuela. Invest. clín. [online]. dic. 2003, vol. 44, n.º 4 [citado 18 de septiembre de 2007], p.269-271. Disponible en la World Wide Web: . . Suele durar de 1 a 3 días y curar sin complicaciones.