JavieradaGarbizu, J. M. A. (1998). Javierada versus Marcha a Javier. Historia de una polémica. Cuadernos de etnología y etnografía de Navarra, 30(71), 7-18. (en euskera: Xabierraldia) es la peregrinación que se realiza al Castillo de Javier (Navarra) en honor a san Francisco de Javier, quien fue nombrado en 1643 patrono del Reino de Navarra y desde 1657 copatrono junto a san Fermín.
Hasta hace unos años existía la Javierada masculina y la femenina. En la actualidad se realizan dos convocatorias sin distinción de sexo, la primera en la que salen de algunos pueblos del sur de Navarra hacia el castillo, que se efectúa en el primer domingo entre el 4 y 12 de marzo, y la segunda el sábado siguiente. Desde 1960 se estima una asistencia media entre las dos javieradas de 40.000 peregrinos. Estas fechas corresponden a la celebración de la llamada Novena de la Gracia consagrada a San Francisco de Javier.izquierda|miniaturadeimagen|Panel conmemorativo del 50 aniversario del Pueblo de Javier (1964-2014) - Vistas de las Javieradas en distintos años
El término "Javierada" Bernardo Monzón ya compuso en 1669 un poema titulado Las Xaveriadas, cuyo original se encuentra conservado en el Museo Británico (Additional Manuscripts 19265).
Independientemente de que ya conociera el poema, suele considerarse que es un término acuñado por el obispo Olaechea en sus homilías en 1941. En 1952 José María Iribarren ya había registrado el neologismo en su Vocabulario navarro.
¿Javierada o Marcha a Javier? En la prensa local, el Diario de Navarra y El Pensamiento Navarro diferían ante la denominación de esta peregrinación. Para el Diario la peregrinación era la "Marcha a Javier", mientras que el periódico tradicionalista utilizaba el término "Javierada". El debate sobre la denominación persistió hasta que en 1976 el Diario de Navarra, dado el arraigo popular de esta denominación, la adoptó también.
Con todo, Baldomero Barón Rada, periodista y escritor, bajo su seudónimo habitual de Romedobal, escribía ya en la edición del 24 de marzo de La Avalancha un soneto que fecha «en el Castillo de Javier, 9-marzo-1941» con el título “¡Paso a la "Javierada"!”, indicando que era tal era el grito que los jóvenes lanzaban mientras iban caminando hacia el pueblo natal del santo. Y este mismo periodista publica en el propio Diario de Navarra (07/03/1942) un "Ripios al vuelo" en el que pide: "¡Paso libre a la invicta «Javierada»!"
Origen y evolución 250px|derecha|miniaturadeimagen|Castillo de Javier, lugar natal del santo a donde se dirige la peregrinación.286x286px|miniaturadeimagen|La peregrinación se realiza en honor del santo navarro Francisco de Javier.|alt=|izquierda En la Edad Media, en los siglos XIII y XIV, la gente peregrinaba al castillo de Javier para orar ante el Cristo de su capilla. Y durante los siglos XVII, XVIII y XIX, vecinos navarros y aragoneses acudían a pie durante la Novena de la Gracia.
El milagro de Maestrilli Como antecedente histórico cabe hablar de la mencionada Novena de la Gracia, que tiene su origen en Nápoles el 4 de enero de 1632, cuando Marcelo Mastrilli, herido de gravedad por un fuerte golpe en la cabeza, refirió la aparición del santo que le prometió su curación y le informó de su futuro martirio. En ese momento el santo le indicó que la novena debía realizarse nueve días antes de su canonización, que fue el 12 de marzo de 1622.
Finales del : ¿primera "javierada"? Otro antecedente fue la peregrinación organizada por la Diputación Foral de Navarra el 4 de marzo de 1886, dado que Navarra no sufrió de forma tan agresiva la epidemia de cólera de 1885 en comparación a otras regiones de España,Esta afirmación es propia de la época. Hoy día, tras varios estudios detallados, es muy cuestionable. Se sabe que la Ribera, especialmente Tudela, sí sufrieron esta epidemia (ver en el citado estudio de Pilar Sarraqueta en una referencia posterior). Ocurre, sin embargo, que el impacto, proporcionalmente y dentro de la misma Navarra, fue bastante desigual, no solo entre merindades, sino incluso entre pueblos vecinos. Por otro lado está la cuestión entre las cifras oficiales, las publicadas en la prensa y las del censo. consideraron algunos que el santo la había evitado. Las estimaciones hablaban de unos 12.000-15.000 navarros, incluyendo la movilización de vehículos diversos para llegar hasta Sangüesa, desde donde muchos emprendían andando la peregrinación. Otras fuentes apunta algo más, unos 20.000 (sobre una población estimada, por entonces, de 304.000 habitantes en Navarra).
La revista ilustrada editada por la Biblioteca Católico-Propagandista, La Avalancha, se hace eco de una peregrinación «en veinticinco carruajes destinados al efecto» realizada entre el 24 y el 25 de mayo de 1896 con ocasión de la colocación de la primera piedra de la nueva basílica, obra de Angel Goicoechea Lizarraga.
En la fachada de la iglesia de San Agustín de Pamplona queda en su fachada una placa conmemorativa de aquella "1ª peregrinación pamplonesa navarra al castillo de Javier". Se puso con ocasión del cambio de nombre a la calle perpendicular que desde la calle Estafeta llega a la calle Dormitalería y que se llama oficialmente calle Javier,En la ref. de J.J. Arazuri pudiera dar a entender que tal nombre es del siglo XIV cuando lo que afirma es que la calle existe desde entonces, que no es lo mismo. y los pamploneses le dicen "Bajada de Javier" y algunos medios de comunicación también.
III Centenario de la Canonización de San Francisco Javier (1922) En 1915 es nombrado párroco de Javier el sacerdote jesuita P. Escalada (Francisco Escalada Rodríguez), fundador del museo arqueológico de Javier al tiempo que cronista y archivero además de investigador infatigable sobre el Castillo de Javier y sobre el santo. Sería un figura relevante por su labor de promoción del remozado castillo. En 1918, por ejemplo, publicó su obra "La Novena de la Gracia" en unos años donde apenas tal celebración tenía la resonancia de ahora. Coincidiendo con el III Centenario de la Canonización de San Francisco Javier (12 de marzo de 1922), como afirman algunos autores «la imagen de San Francisco Javier quedó definitivamente fijada entre la población de Pamplona (y de toda Navarra)» ese año a consecuencia de la numerosas celebraciones celebradas con tal ocasión. Destacó en esta labor La Avalancha que durante todo el año le dedicó varios artículos y monográficos, siendo secundada por el Boletín de la Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos de Navarra, la revista Euskariana, así como la prensa a la que acudieron las mejores firmas (Arturo Campión, Julio Altadill, Eladio Esparza, el propio Francisco Escalada, Alberto Pelairea, etc). Todo ello se vio acompañado de otras acciones como ciclos de conferencias, elevación de monumentos y la nueva declaración diocesana del rezo de la Novena de la Gracia obligatoriamente en todas las parroquias de la diócesis. Por si todo esto no fuera suficiente, a mediados del año llegaron las reliquias del santo patrón (un brazo y un crucifijo), que recorrieron numerosas localidades de Navarra, especialmente las cabeceras de merindad, incluida Ultrapuertos y San Juan de Pie de Puerto, y se realizó una peregrinación oficial que contó con la participación del propio rey Alfonso XIII que acudió al castillo el 23 de septiembre de ese año. Este acontecimiento estableció a San Francisco Javier como un nuevo arquetipo de Navarra que serviría de fundamento para entender los sucesos posteriores del 3 de diciembre de 1931.
Cierre de la basílica durante la República El 9 de diciembre de 1931 se aprobó la Constitución de la Segunda República cuyo artículo 26 abordaba la espinosa cuestión religiosa que llevó a la dimisión de Niceto Alcalá-Zamora como presidente de la misma. En Navarra, al alimón con la inminente aprobación de la constitución, el rotativo tradicionalista, El Pensamiento Navarro, «publica un llamamiento a todos los alcaldes de Navarra con motivo de la festividad de su patrón» para que acudan el 3 de diciembre a la capital, a la iglesia de San Cernin, «como forma de protesta por el acuerdo de la Gestora de la Diputación de no asistir a la misma». Tras el acto religioso se formó una manifestación no autorizada. Los sucesos, no exentos de enfrentamientos violentos y asaltos al Palacio de Navarra, duraron varios días y sirvieron de antesala tanto a la aprobación constitucional posterior como a los acontecimientos derivados tras la expulsión de los jesuitas en enero de 1932.
Como precursor de la actual peregrinación hasta el Castillo de Javier, cabe mencionar la gesta que en 1932 promoviera Camino Jaurrieta Muzquiz, autora del libro El Capitán Juan de Azpilicueta (Ed. Aramburu 1954), y esposa de Juan Pedro Arraiza Baleztena, quién fuera alcalde de Pamplona y luego vicepresidente de la Diputación. El 2 de febrero del mismo año el nuevo gobernador civil que la República había nombrado para Navarra, Manuel Andrés Casaus, llegó a Javier escoltado de policías y Guardia Civil y cerró y selló la Basílica llevándose la llave, hiriendo el sentimiento religioso del pueblo". El decreto de disolución de los jesuitas implicaba el cierre del Castillo y de la Basílica. Ese día, tal y como lo menciona José María Recondo en "El conde al brigadier. Javier, Legajo de cartas ., "Camino Jaurrieta de Arraiza, de rodillas ante el Cristo de Javier, crispada y profética, en un arrebato de fervor, se atrevió a prometer en alta voz:
Sólo quedaba un mes para la tradicional Novena de la Gracia, y utilizando la amistad que tenían con el futbolista René Petit, entonces ingeniero de la Confederación Hidrográfica del Ebro y director de las obras del embalse de Yesa, apelaron a su amigo Carmelo Balda, destacado deportista quién tenía una muy buena relación con Azaña, y quien providencialmente le debía un favor importante. Finalmente se logró recuperar la llave. Así, "el 4 de marzo de 1932 doña Camino Jaurrieta distribuyó a sus hijas, la servidumbre y algunas personas amigas en un autobús medio vacío y en un coche de punto, para poder decir en la prensa que varios coches en caravana habían llegado llevando peregrinos a Javier". El autobús recibió disparos por el camino, pero Camino Jaurrieta y sus amigas Isabel Baleztena y Paz Ciganda, lograron movilizar a la población navarra durante toda la semana. Como resultado, "el siguiente domingo 14 de marzo eran ya veinte los autobuses y los actos religiosos se celebraron con gran solemnidad". Según el P. Escalada: "fueron ya ese día, unas nueve mil personas y los autos unos ciento setenta". Sin saberlo, Camino Jaurrieta al cumplir con su promesa, y gracias a la colaboración de sus compañeras, formarían escuela para los siguientes años que se realizaron peregrinaciones con el nombre de excursiones, siendo la peregrinación de unos jóvenes de Valtierra la primera más parecida a las actuales peregrinaciones que se realizan a pie. Fue así que se inició la peregrinación regular a Javier en la Novena de la Gracia, y este fue el detonante para arraigar en la población esta costumbre que unos años después pasaría a llamarse Javierada.
La iniciativa de la Hermandad Un año antes de la primera oficial se realiza otra el 10 de marzo de 1940 que tuvo como promotores a los miembros de la Hermandad de Caballeros Voluntarios de la Cruz, que habían organizado la peregrinación con el propósito de "perpetuar el espíritu de la Cruzada". Pensada para excombatientes, congregó a unos cinco mil peregrinos de todos lados que recibieron la bendición del arzobispo de Pamplona, Marcelino Olaechea. Este obispo sería el promotor de las Javieradas de forma oficial y ampliamente participativa junto a los jóvenes de Acción Católica.
Primera Javierada oficial