El incidente del avión U-2 ocurrió durante la Guerra Fría, el 1 de mayo de 1960, cuando un avión espía estadounidense U-2 fue derribado sobre la Unión Soviética. En un principio, el gobierno de Estados Unidos negó el objetivo y misión del avión, pero se vio obligado a admitir su papel en la intrusión aérea cuando la Unión Soviética mostró sus restos (sorprendentemente conservados), y más aún, anunció que su piloto, de quien luego se sabría que se llamaba Francis Gary Powers (1929-1977), había sobrevivido a su derribo.
Tan solo unos quince días antes de la para entonces inminente apertura de una cumbre Oriente-Occidente en París, el incidente fue muy embarazoso para los Estados Unidos y anticipó un marcado deterioro en sus relaciones con la Unión Soviética.
Antecedentes
En julio de 1957, el presidente estadounidense Dwight Eisenhower (1890-1969) le solicitó permiso al primer ministro de Pakistán, Huseyn Shaheed Suhrawardy, para establecer una instalación secreta de inteligencia, así como permiso para que los entonces recientes aviones espía U-2, despegasen desde ese país.Amjad Ali, el embajador pakistaní en los EE. UU. en ese momento, narró en su libro Glipmses (‘miradas’; Lahore: Jang Publisher, 1992) que el asistente personal de Suhrawardy había informado al personal de la embajada estadounidense en Pakistán la conformidad del entonces primer ministro acerca de la construcción de la instalación estadounidense en cuestión en suelo pakistaní.
Una instalación situada en la localidad de Badaber, a unos 15 km de Peshawar, al norte de Pakistán, era una pantalla que encubría una gran red de intercepción de comunicaciones, y que era operada por la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos. Además, Badaber era una excelente opción debido a su proximidad al Asia Central soviética, junto a Afganistán. Así se podría monitorear la actividad de los sitios de pruebas de misiles de esa región. Los aviones U-2 obtuvieron permiso del gobierno de Pakistán, para usar la sección militar del aeropuerto civil de Peshawar, para realizar su misión secreta de 'ojo en el cielo', en una era inmediatamente anterior a la de los satélites artificiales, que permitirían explorar mucho más territorio hostil con fotos satelitales, con mucho menos riesgo de operar aviones en territorio enemigo.
El 9 de abril de 1960 un U-2 de la unidad 10-10 de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) estadounidense cruzó la frontera Sur de la Unión Soviética, en la región de las montañas Pamir, y sobrevoló objetivos militares soviéticos de alto secreto (top secret): el sitio de pruebas de Semipalatinsk, en Kazajistán; una base de bombarderos Tupolev TU-95 Bear, otro sitio de pruebas de misiles antiaéreos (Surface to Air Missiles, SAM) cerca de la localidad de Saryshagan, y la base de misiles de Tyuratam (germen del futuro cosmódromo de Baikonur), como ya lo había hecho en anteriores misiones.
El avión fue detectado por las Fuerzas de Defensa Soviéticas a las 4:47, después de haberse adentrado unos 250 km en el interior del territorio soviético, evadiendo mediante su gran altitud de vuelo a los caza de combate MiG-19 y Sujoi SU-9 que habían salido a intentar interceptarlo, en un combate aéreo en las fronteras del país. Después de que el U2 abandonara el espacio aéreo soviético a las 11:32 (casi siete horas después), a través del noroeste de la Unión Soviética europea, era evidente que la CIA había realizado una extraordinaria operación de inteligencia. Si bien estas audaces acciones realizadas por los EE. UU. eran una clara provocación, además de una obvia violación de las normas del derecho internacional público y/o aeronáutico, el régimen de Nikita Jrushchov estaba «entre la espada y la pared» ya que, si realizaba una protesta diplomática, independientemente de lo enérgica que esta pudiese haber llegado a ser, hubiese dejado en evidencia su hasta entonces inferioridad en tecnología militar, para interceptar y derribar el avión enemigo: eso significaba que no tenían ningún caza que pudiese operar a una altitud siquiera aproximada a la de los escurridizos U-2, así como tampoco (aparentemente) todavía disponían de un misil tierra-aire capaz de alcanzar un objetivo que volase a semejante altura (unos 24 km). Por lo tanto, hasta ese entonces habían silenciosamente soportado la humillación de solo limitarse a detectar a los huidizos U-2 en sus radares, sin poder hacer demasiado al respecto, mientras los aviones secretos y misteriosos U-2 violaban impunemente el espacio aéreo soviético. No obstante, los inminentes hechos que pronto se desencadenarían demostrarían que la Unión Soviética ya había puesto al día su capacidad antiaérea de sus misiles.
El próximo vuelo de este tipo estaba planeado para el 1 de mayo, y a pesar de sus implícitos riesgos, nadie dentro del gobierno del general Dwight Eisenhower se imaginaba cómo resultaría en realidad.
Los hechos
miniatura|300px|Plan de vuelo del U-2 el 1 de mayo de 1960, de acuerdo con documentos de la CIA desclasificados el 25 de junio de 2013.
El 1 de mayo de 1960, trece días antes de la apertura de la cumbre Este-Oeste en París, para limitar la cantidad de armas nucleares, un avión espía estadounidense Lockheed U-2 abandonó su base en Badaber, Pakistán, con la misión de sobrevolar la Unión Soviética, fotografiar sitios o silos de misiles balísticos intercontinentales (ICBMs) nucleares en las cercanías de las regiones de Sverdlovsk y Plesetsk, antes de finalmente aterrizar en Bodø, en la nórdica Noruega (uno de los dos únicos países de la OTAN limítrofes de la entonces Unión Soviética, junto a Turquía), que le permite hacerlo.
Todas las unidades de la Fuerzas Aérea Soviética en el Asia Central, Kazajistán, Siberia, los montes Urales (y más tarde, en la propia región europea de la Unión Soviética e incluso el extremo norte) estaban en alerta, y se esperaba la inminente invasión del espacio aéreo soviético por parte de un U-2 proveniente desde el sur. Poco después de la detección del aeroplano intruso, el entonces teniente general de la Fuerza Aérea soviética, Yevgueny Savistky, ordenó a los comandantes de las unidades aéreas que lo atacasen por medio de todos los vuelos en alerta, en el área del curso de la aeronave extranjera y lo embistiesen si fuese necesario.
Debido a la extrema altura operativa del U-2, de unos 24 km, los intentos soviéticos de interceptarlo usando los «convencionales» aviones caza de combate interceptores de aviones enemigos, habían fracasado anteriormente. Más aún, el curso de vuelo de U-2 estaba fuera del radio de alcance de varios sitios de lanzamiento de misiles tierra-aire (surface to air missiles [SAM]). Incluso un misil que podría haberlo alcanzado estaba fuera de servicio durante ese importante festivo del Día de los Trabajadores.
De acuerdo a la versión oficial soviética de los hechos (que sería puesta en duda más de tres décadas después), el U-2 fue finalmente impactado y derribado cerca de la localidad de Degtyarsk, en la región de los Urales, por uno de catorce misiles antiaéreos S-75 Dvina (SA-2 Guideline según la nomenclatura de la OTAN) disparados contra el avión espía.
El piloto Francis Gary Powers se eyectó exitosamente, antes de abrir su paracaídas. Al hacer eso, no activó (o no pudo hacerlo) la pequeña carga explosiva que habría contribuido a la destrucción de la aeronave, cuyos potenciales restos en tierra podrían convertirse en evidencia incriminatoria en territorio hostil (y de hecho, así sería prontamente). Además, durante su entrenamiento, Powers había recibido un dólar de plata modificado, con una químico en su interior para suicidarse.
Al regresar a Estados Unidos, fue criticado por no haber activado el mecanismo de autodestrucción de su aeronave, que hubiera destruido la cámara, negativos y otro material clasificado, para evitar reconocerlo por el gobierno de la Unión Soviética, antes de ser capturado en tierra. También se le criticó por no usar la aguja de suicidio que le proporciona la CIA a los agentes en misiones de riesgo. Esta aguja, oculta en un dólar de plata, podía ser usada para evitar el sufrimiento de ser torturado en caso de ser capturado por el enemigo.
Luego de ser cuestionado extensivamente por la CIA, Lockheed (fabricantes del U-2), y la fuerza aérea, compareció ante los senadores Richard Russell, Prescott Bush y Barry Goldwater senior (padre) el 6 de marzo de 1962. En tales comparecencias, se determinó que Powers había seguido órdenes y no había divulgado información crítica a los soviéticos, y actuó como «un buen joven bajo circunstancias peligrosas».</ref> que escondía una aguja impregnada con la sustancia tóxica tropical conocida como curare. No obstante, tampoco pudo optar por la vía rápida del suicidio cuando saltó, ni tampoco quiso hacerlo una vez en tierra.Véase información adicional al respecto en www.vectorsite.net
Inmediatamente antes de saltar de la aeronave siniestrada, Powers olvidó desconectar su tubo de oxígeno (fundamental para poder respirar a tales alturas) de la cabina de mando, por lo que tuvo que luchar con él, hasta que logró desconectar la manguera que aún lo mantenía unido al avión, el cual ya había entrado en barrena, la caída sin control girando. Un segundo misil adicional impactó en el ya averiado U-2, dañándolo aún más, y seguramente habría matado a Powers, de haber estado él todavía en la cabina. Finalmente cae en tierra con su paracaídas y fue capturado,www.webslivki.com (En ruso) después de haber sido delatado por unos granjeros, quienes enseguida se dieron cuenta de que estaban ante un extranjero que no hablaba ruso.
El centro de mando de los misiles antiaéreos involucrados no tuvo la confirmación del derribo sino después de 30 minutos. Sorprendente y paradójicamente, uno de los cazas soviéticos que perseguían a Powers (un MiG-19) también fue destruido, por el ataque de misiles, resultando muerto su piloto.
Sobre este último hecho en particular, se llegó a alegar que hubo un malentendido radial. Como el 1 de mayo era el Día Internacional del Trabajo, parte de las estaciones soviéticas de seguimiento aéreo aún no habían cambiado sus códigos de identificación radial amigo - enemigo, a pesar de que, por reglamento, debían hacerlo al inicio de cada mes. Estas codificaciones radiales, que permitían distinguir a una aeronave amiga de una enemiga, intrusa, ingresando a su territorio nacional y volando sobre su espacio aéreo, habrían detectado al propio MiG-19 como enemigo.
Incluso Jrushchov pensó que se trataba de una afrenta personal de Eisenhower. Pero sencillamente sucedía que, en los EE. UU. (así como en Canadá y Puerto Rico), el día de los trabajadores se celebra el primer lunes de septiembre, y el presidente estadounidense no tenía idea de la importante festividad que se conmemoraba en la Unión Soviética el día del incidente en cuestión.
Un estudio minucioso del frustrado vuelo de Powers muestra que uno de los últimos objetivos que él había sobrevolado era la instalación de producción de plutonio conocida como Chelyabinsk-65 (190 km al sur del sitio de derribo de la aeronave). Al fotografiar la misma desde arriba, se podría haber estimado la capacidad de disipación de calor de los sistemas de refrigeración de la planta, permitiendo así calcular la potencia (de salida) de los reactores. Esto habría permitido determinar la cantidad de plutonio que se estaba produciendo para fabricar armas nucleares, para finalmente poder afinar los cálculos tentativos sobre la eventual producción de armas nucleares soviéticas y su arsenal de armas disponible.
Debido a su extrema sensibilidad militar, varias baterías antiaéreas se habían instalado alrededor de esa planta, la cual, si bien estaba enclavada en el interior del inmenso territorio de la Unión Soviética, cerca de los Urales, por seguridad, no dejaba de ser atractiva para los «curiosos» aviones espía U-2 estadounidenses, como bien sabían las autoridades soviéticas.