Las Fuerzas Revolucionarias Armadas del Pueblo (FRAP), fue una organización político-militar surgida en el año 1973 en Guadalajara, Jalisco, México, por los hermanos Alfredo Campaña López, Ramón Campaña López y Francisco Juventino Campaña López, donde al poco tiempo se unieron a elementos del Frente Estudiantil Revolucionario (FER). El propósito de esta organización que surgió durante el mandato del presidente Luis Echeverría Álvarez era concentrar las fuerzas de diversos grupos insurgentes en una sola organización y coordinar las acciones que ya venían desarrollando desde los tres años previos.

Acciones de las FRAP La idea de formar las FRAP surgieron a inicios de 1972, tomando un año de preparación y recolección de armas y materiales, formándose oficialmente a inicios de 1973 en Guadalajara, Jalisco, como una organización clandestina fundada por los hermanos Alfredo, Ramón y Francisco Juventino Campaña López, exmiembros del entonces Frente Estudiantil Revolucionario (FER), un grupo estudiantil que había evolucionado hacia la militancia armada. Tiempo después y en medio de disputas internas, exmiembros del FER se terminarían uniendo a las FRAP, después de que otros elementos terminaran adhiriéndose a la Unión del Pueblo y otros más Liga Comunista 23 de Septiembre.

Secuestro de Terrance George Leonhardy Terrance George Leonhardy (1914-2003), fue cónsul de Estados Unidos en Guadalajara, Jalisco, fue secuestrado por un comando de las FRAP el 4 de mayo de 1973 luego de seis meses de estudiar sus movimientos. En un inicio, el plan inicial era la liberación de los hermanos Alfredo y Carlos Campaña López Garnica (los cuáles desconocían los planes del secuestro), pero con la liberación de otros veintisiete presos, el plan de las FRAP era unificar la lucha guerrillera en el país. El secuestro cuidadosamente planeado, tenía como condiciones para la entrega del diplomático fueron la liberación de 30 presos considerados peligrosos, además de la entrega de un millón de pesos. El cónsul fue liberado tres días después por los guerrilleros, medida criticada por el Departamento de Estado de los Estados Unidos, sobre todo el hecho de haber liberado a 30 milicianos que terminarían viviendo en Cuba hasta 1979.La operación fue vista como exitosa para la guerrilla, tanto por la liberación de los reos. A pesar del éxito inicial, una vez los guerrilleros arribaron al Aeropuerto Internacional José Martí el 3 de mayo de 1973, rápidamente fueron aislados, sintiéndose la mayoría frustrado por el hecho de que Fidel Castro no les dio el trato de revolucionarios, ni tampoco les dejó desarrollar su preparación militar e ideológica.

Secuestro de Pedro Sarquís Merwe Con el fin de recaudar fondos para la lucha armada, es secuestrado el 4 de junio de 1974, el empresario Pedro Sarquís Merrewe, consiguiendo rápidamente 3 millones de pesos por su rescate. Pero el final fue desastroso, cuando le informaron a la víctima que iba a ser liberada murió de un infarto. Los guerrilleros decidieron tirar el cuerpo envuelto en una colcha en la Colonia Atlas con un mensaje en el que se deslindaban de la muerte.

Finalmente el 6 de agosto de 1974, son detenido Francisco Juventino Campaña López alías "Ho Chi Minh", cabecilla de las FRAP Juventino Campaña López, “Ho Chi Min”; Rubén Ramírez González, “El Purrundún”; Ricardo Ramírez González, “El Richard”, y Eunice Michel Díaz, alias “Princesa“, esto por su participación en los plagios de Leonhardy y Marrewe. Secuestro de José Guadalupe Zuno Hernández

El golpe recibido por las autoridades replanteo la estrategia de las FRAP, obligando a la organización a llevar a cabo otro secuestro para liberar a los milicianos. El licenciado José Guadalupe Zuno fue secuestrado la mañana del miércoles 28 de agosto de 1974, en la llamada operación "Tlatelolco, 2 de octubre de 1968". a las 9:30 horas, mientras se dirigía de su casa al Instituto Tecnológico. Tras el hecho, las FRAP emitieron un comunicado exigiendo que todas las fuerzas represivas fueran inmovilizadas mientras mantenían en cautiverio a Zuno, la publicación de su comunicado a nivel nacional, diez millones de pesos así como la liberación de diez presos políticos, entre los que se encontraban Juventino Campaña López "Ho Chi Min", Rubén Ramírez Gonzáles "El Purrundún", Ricardo Ramírez González “El Richard”, y Eunice Michel Díaz “Princesa" quienes habían sido previamente detenidos por el secuestro de Terrance Leonhardy; así como de la entrega de un avión para trasladarse directamente a Cuba.

La familia de Zuno Hernández, junto con académicos, intelectuales, políticos y otros personajes e instancias de la sociedad tapatía y nacional, iniciaron una campaña para solicitar la liberación de Zuno. Después de diez días de cautiverio, la noche del 7 de septiembre fue liberado por calles del centro de la ciudad de Guadalajara. El 5 de septiembre de 1974, es entregada a los miembros del equipo editorial de la revista ¿Por Qué? y AFP un sobre con un casete y fotografías de Zuno Hernandez lentes y algo desmejorado, el octogenario tenía detrás un póster de las FRAP, con un puño cerrado al centro y dos fusiles a los lados. Además, dos personas encapuchadas lo acompañaban. Para los guerrilleros, el secuestro era visto como un paso para llegar a la meta de una revolución, y no lo veían como un delito común sino como un vehíclo para la liberación de presos políticos.

Por el secuestro de Zuno Hernández detuvieron a David López Valenzuela, alias “Sebastián”; Caridad de Montserrat Moreno Díaz, “Yolanda”; Pedro Casián Olvera, “Efrén”; Juan Razo González, “Tilin”; José Luis Eduardo Martínez Moreno, “Ray”; Luis Villanueva Rodríguez, “Paco”; José Manuel Ramón García García, “Alejandro”; Fernando Acosta Vera, “Germán”; Margarita Maldonado Ochoa, “Guadalupe”; Dalila González Hernández, “Violeta”; José Manuel Arredondo Villarreal, “Hilario”; Rubén Valdez Hernández, “Humberto”; Bruno Torres Magaña y Andrés Meza Arias, “Noé”.

Quedaron como prófugos Jesús Pacheco Velázquez “Témoc”; José Godínez Espinoza, “Antonio Gómez V.”; Ramón Campaña López, “El Carnicero”, y Francisco Javier Martínez Mejía, “Raúl” o “Manzo”.

Asesinato de Carlos Ramírez Ladewig El 12 de septiembre de 1975, Carlos Ramírez Ladewig máximo dirigente y patriarca de la Federación de Estudiantes de Guadalajara, es asesinado a bordo de su automóvil junto a un policía que fungia de su escolta, dejando múltiples casquillos de distintos calibres en la escena. El asesinato sacude la escena política de Jalisco y al gobierno de Luis Echeverría, quien envía al funeral en su representación a Fernando Gutiérrez Barrios y coloca a Miguel Nazar Haro al frente de las investigaciones para esclarecer el asesinato. En enero de 1976, Nazar Haro da a conocer los resultados de sus investigaciones, concluyendo que Ramírez Ladewig fue ejecutado por las FRAP. De acuerdo con su investigación, para el operativo, las FRAP habían robado un Ford Falcón al cual le colocaron unas placas proporcionadas por los hermanos Roberto e Isidro Urzúa Uribe, mientras que el vehículo fue propiedad de Jaime Soulé Padilla, individuo que se dedicaba al robo de vehículos y cuyos principales clientes eran los matones de la FEG al mando de Manuel Correa Ceceña. Nazar señalaría a Ramón Campaña López de ser el autor intelectual y uno de los autores materiales, pero esta versión oficial no convenció a sus familiares y cercanos, quienes hicieron pública su mlaestar y empezaron a señalar como verdaderos responsables a los grupos antagónicos al poder de Ramírez Ladewig dentro de la FEG e incluso al propio gobierno de Luis Echeverría.

A similitud de lo que ocurre con la muerte de Eugenio Garza Sada, la muerte de Carlos Ramírez Ladewig es objeto de hipótesis y teorías, sobre todo por que la FEG ejercía un poder gansteril que coartaba la libertad de organización del estudiantado y era común el uso de la violencia para reprimir la movilización estudiantil, tejiendo alianzas con el poder estatal y federal, pero teniendo sus propias divisiones internas. A pesar de lo anterior, las FRAP se adjudicó el asesinato días después en un comunicado.

Secuestro de Juan de Dios de la Torre El 8 de marzo de 1976, es secuestrado el empresario y entonces presidente de la Federación Mexicana de Fútbol Juan de Dios de la Torre, cuando este se disponía a salir de las oficinas pertenecientes a su constructora. El plagio del presidente de la FMF fue relativamente rápido, siendo liberado después de que sus familiares pagaran el rescate por seis millones de pesos el 15 de marzo del mismo año.

En mayo del mismo año, la Dirección Federal de Seguridad junto a autoridades locales realizaron una serie de arrestos a la cúpula de la organización, sobre todo de los participantes en el asesinato de Ladewig y los secuestro de Guadalupe Zuno y Juan de Dios de la Torre, lo que dio como resultado el debilitamiento del grupo.

La sentencia de Ramón Campaña López Fue el trece de julio de 1977 que Ramón Campaña López fue sentenciado a veintinueve años de cárcel. La condena fue dictada por el juez sexto de lo criminal. El fallo fue sólo por varios delitos, entre otros, el plagio en agravio de José Guadalupe Zuno y el asalto al banco refaccionario de Jalisco en noviembre de 1973 de donde se concluyó que Ramón Campaña López y sus compañeros se llevaron 75,000 pesos. Dicha sentencia también incluye la acusación por robo con violencia al cajero del banco industrial de Jalisco, Antonio Villagrana Castañeda, a quien le robaron 173, 800 pesos, y cerca de tres millones y medio de pesos en documentos. Se añadía además en los cargos de ese mes de julio, el robo al banco de comercio, de sucursal Américas, el diez de mayo de 1974 donde se robaron 557 mil pesos, todo ello tipificado en el expediente A-18 35/73 en el citado juzgado. Por si fuera poco, a “El Carnicero” le quedaron pendientes otros cinco procesos más en el mismo juzgado sexto de lo criminal, esto por los plagios del industrial Pedro Sarquis Marrewe el siete de junio de 1974 y del ingeniero Juan de Dios de la Torre, cometido el ocho de marzo de 1976. Además, también faltaba procesarlo por los homicidios de Carlos Ramírez Ladewig y del policía Higinio Velázquez, quien murió tratando de impedir el asesinato del líder de la FEG el doce de septiembre de 1975.

Se debe hacer una exposición de los cargos que se le imputaban a Ramón Campaña y en los cuales se fundamentaba la pena, puesto que aparece como la anticipación de un cierre en la historia en la relación mortal que tenían las fuerzas policiacas del Estado con los integrantes de los grupos guerrilleros, misma que alcanzaría su punto más álgido durante los motines de octubre en 1977. En los diarios de la ciudad regularmente se hablaba de los crímenes cometidos por militantes de la guerrilla, de los escenarios de las detenciones, de las posibles penas, pero no se iba más allá de ese tipo de explicaciones. El tema de la defensa presentada por sus abogados o por sus familiares, estaba vedado. La mayor parte de las veces se exponía la situación de un preso encarcelado por delitos notorios, como el caso de Ramón Campaña López se dirimía en un par de entregas en los diarios locales. Sin embargo, el caso del líder de las FRAP fue distinto. Llama la atención el seguimiento que se hizo en los diarios a los múltiples procesos penales de “El Carnicero”. Y remarco que el caso de Ramón Campaña López fue especial puesto que luego de haber revisado en los archivos, encontré que ese tipo de reporte pormenorizado sobre la situación jurídica de un miembro de la guerrilla, sólo se hizo en algún momento con los militantes del FER, esto luego de los enfrentamientos en el politécnico, en septiembre de 1973.