thumb|250px|Arte cristiano. Iglesia de San Clemente de Tahull, Cataluña, 1223. thumb|250px|Arte judío. Moisés ante la zarza ardiente, con la bendición de Yahveh, cuya mano emerge del cielo.Como motivo, la mano de Dios implica un modo anicónico de representar a Yahveh. Fresco parietal proveniente de la Sinagoga de Dura Europos, Detalle.Preservado en el Museo de Damasco, Siria. thumb|250px|Marianos y Janina, Sacrificio de Isaac, mosaico, Sinagoga de Beit Alfa. thumb|250px|Rembrandt, El festín de Baltasar, 1635. En arte, la representación de la mano de Dios es una forma usada por las religiones monoteístas, e inicialmente por el judaísmo,El empleo de la mano de Dios se da en la iconografía judía ya a partir de 244 d.C. en los frescos parietales de la Sinagoga de Dura Europos en Siria y desde 518-527 d.C. en los mosaicos que Marianos y Janina realizan en la Sinagoga de Beit Alfa en Galilea; Jewish Art, ed. Cecil Roth, Tel Aviv: Massadah Press, 1961, cols.169, 191-212; y Gabrielle Sed-Rajna, Abecedaire du Judaïsme, París: Flammarion, 2000, p.24. para mostrar la intervención divina en un determinado contexto.Udo Becker, Encyclopedia of Symbols, Londres y Nueva York: Continuum, 1992, pp.136-137. Se ha de tener en cuenta que en el Antiguo Testamento hay una prohibición expresa de representar a Dios. Así una imagen de una mano que baja del cielo o aparece sola (sin cuerpo) sirve para mostrar una intervención divina. Existen también textos del Antiguo Testamento que parecen sostener este tema iconográfico (cf. Es15:6; Sal19:7; Sal79:16-18; Sal117:16). En las culturas orientales del período, se asocia la mano al poder regio e incluso se le concede un poder taumatúrgico, pues, a través de la mano pasarían las fuerzas divinas que permiten, por ejemplo, la curación.
En ámbito cristiano la mano «derecha» de Dios (Dextera Domini en latín) tiene diversas significaciones: indica protección divina, también legitimación de un poder o bien un testimonio cualquiera. Hay representaciones tanto de la palma como del dorso. Frecuentemente en el cielo entre las nubes y dirigida hacia la tierra; con los dedos abiertos o juntos, o bien bendiciendo.
Aun cuando la mayor parte de las veces es parte de una representación o cuadro más amplio, en ocasiones también se representa solo la mano sin contexto (véase por ejemplo, el Sacramentario de Enrique II o el fresco de San Clemente en Tahull —museo de Arte de Cataluña en Barcelona—). En temas del Antiguo Testamento se coloca la mano derecha de Dios que recibe el sacrificio de Abel o el de Melquisedec (véase la basílica de san Vital en Rávena), también para detener el sacrificio de Isaac. En representaciones del Nuevo Testamento aparece para la Anunciación (véase la capilla palatina de Palermo) o en el Bautismo de Cristo. Además se usa para representar temas de la tradición cristiana o de los evangelios apócrifos como por ejemplo, la dormición de la madre de Jesús. Al representar santos, se incluye en ocasiones la mano de Dios para mostrar la coronación del personaje o para bendecirlos. Algo semejante ocurre en muchos códices carolingios y otonianos donde la presencia de la mano de Dios indica la soberanía reconocida por Dios (véase la Primera Biblia de Carlos el Calvo de la Bibliothèque Nationale de París).
En el cristianismo, el motivo iconográfico fue desapareciendo a medida que las representaciones de Dios Padre se hicieron más comunes, especialmente a partir del Renacimiento en Europa.
El judaísmo, el islam y algunos cristianos de oriente conservan hasta hoy el motivo folclórico de la mano conocido como jamsa,En idioma árabe, jamsa significa ‘cinco’; la misma raíz, J-M-S, es empleada en el idioma hebreo a través del término jamésh (Beryl Dhanjal, Signs and Symbols, Edison, Nueva Jersey: Chartwell, 2008, p.70). cuyo referente último probablemente sea la mano de Dios.El uso del jamsa está documentado desde la Antigüedad, particularmente dentro del marco del judaísmo; Jewish Art, ed. Cecil Roth, Tel Aviv: Massadah Press, 1961, cols.169, 191-212; y Gabrielle Sed-Rajna, Abecedaire du Judaïsme, París: Flammarion, 2000, p.24. Se trata de lo que en el pasado posiblemente fue empleado como un talismán pero se ha vuelto hoy un motivo de expresión de fe monoteísta, apreciado por sefardíes y musulmanes como un recordatorio de Dios y una expresión de deseo de recibir sus bendiciones y protección. En la cultura popular, el jamsa se ha vuelto también un motivo decorativo, pero no posee el valor de medalla milagrosa ninguna,Entre los mencionados grupos no se lo emplea como un dije neopagano, pese a que la ortodoxia religiosa pueda o no condenarlos. sino que simplemente constituye una expresión de deseo equivalente a Que Dios te vea y te bendiga/proteja.Es por ello que, en algunos casos, la mano en cuestión puede incluir además un ojo: para que el individuo sea visto y por consiguiente protegido. Cada grupo asigna eventualmente la mano en cuestión a diferentes figuras,Los musulmanes la denominan «Mano de Fátima»; los católicos, «Mano de María». Se dice que los judíos la llaman «Mano de Míriam», pero ello no es cierto: la denominan simplemente en árabe, jamsa. pero, iconográficamente, todas esas expresiones tienen por referente último a la mano de Dios.
Mano de Dios en el imaginario colectivo y folclórico
Véase también Jamsa Ascensión de Jesús en el arte cristiano
Referencias
Bibliografía Becker, Udo. Encyclopedia of Symbols, Londres y Nueva York: Continuum, 1992. Dhanjal, Beryl. Signs and Symbols, Edison, Nueva Jersey: Chartwell, 2008. Fassera, M. «Mano di Dio» en Iconografia e arte cristiana, ed.L.Castelfranchi y M.A.Crippa, Milán: San Paolo, 2004, vol.II.
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