El ciclón extratropical Klaus fue un ciclón de latitud media que afectó los días 23, 24 y 25 de enero de 2009 especialmente al norte de España y sur de Francia ocasionando varios muertos e importantes daños materiales. El centro de la depresión se desplazó de oeste a este desde las islas Azores, pasando con mucha violencia por la costa norte de Galicia y el mar Cantábrico, hasta el golfo de Génova; generando fuertes vientos de más de 190 km/h en el litoral español y francés y olas de hasta 26 metros. Fue un fenómeno extraordinario que no se repetía con tanta virulencia en España desde 1997.
El fenómeno causante de la borrasca especialmente profunda (o ciclón extratropical) fue una ciclogénesis explosiva. Esta se produce cuando dos masas de aire diferentes, una cálida y otra fría, chocan generando fuertes vientos y abundantes precipitaciones, desarrollándose en un corto periodo de tiempo. El adjetivo "explosiva" se debe al brusco descenso de presión atmosférica; a 45 ºN, este descenso ha de ser, como mínimo, de 18-24 mb en 24 h. Aunque algunas de sus características, como el intenso viento, se asemejan a los ciclones tropicales, el origen y evolución de ambos fenómenos es muy distinto.
Se reportaron 26 víctimas mortales relacionadas con la situación meteorológica, 12 de ellas en España. El suceso más grave tuvo lugar en San Baudilio de Llobregat (Barcelona), cuando el muro de una instalación deportiva cayó sobre unos niños causando la muerte a cuatro.
Nombre Aunque si bien la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) no daba nombre concreto a los sistemas que afectaban a España, el Instituto de Meteorología Alemán, uno de los principales referentes en el seguimiento histórico de la evolución atmosférica en Europa, sí nombraba con regularidad a las borrascas y anticiclones más notables. El 23 de enero dio el nombre de Klaus, en honor de Klaus Schümann, al sistema de bajas presiones situado en el Atlántico Norte.
Contexto meteorológico El ciclón extratropical Klaus que era alimentado por dos masas de aire muy contrastadas, una de aire polar muy frío al norte y otra de húmeda y cálida al sur sufrió un proceso de ciclogénesis explosiva que la convirtió en el transcurso de pocas horas siguientes en lo que los meteorólogos llaman una borrasca explosiva o bomba meteorológica.
Para poder producirse este fenómeno de ciclogénesis explosiva deben coexistir a la distancia adecuada una depresión o vaguada incipiente en la parte inferior de la atmósfera que interaccione con otra alejada y a un nivel de aproximadamente 300 mb, lo que conlleva un rápido ahondamiento de la borrasca con caídas de presión de aproximadamente 20 milibares em 24 horas.El concepto de ciclogénesis explosiva Consultado el 12-02-2009 Este tipo de borrascas con una caída tan brusca de la presión solo se da con frecuencia en latitudes más altas (Groenlandia, Islandia...), siendo mucho menos frecuentes en nuestras latidudes.
Es preciso no confundir este tipo de tormentas con los ciclones tropicales cuya formación sigue un proceso muy diferente. Así, las tormentas de tipo «bomba» son de unas dimensión dos veces menos importantes que la de los ciclones tropicales (500 km contra 1000 km) y sacan su energía de la atmósfera, mientras que los ciclones tropicales obtienen su energía del agua caliente del mar. Finalmente, este tipo de tormentas sobrevienen principalmente en invierno, mientras que los ciclones tropicales se producen al final del verano o en otoño.
Los científicos no han establecido hasta ahora una correlación entre el calentamiento global y cambios en la formación de las tormenta, aumento de su frecuencia y cambios en su intensidad si bien sigue siendo un tema de estudio.
Medidas de emergencia previas
En España 250px|thumb|Mapa de alertas de la AEMET para el día 24. El 19 de enero, la Dirección General de Protección Civil puso en alerta a las cuatro comunidades del litoral cántabro por un posible episodio de fuertes vientos durante el fin de semana. La emergencia de un centro de bajas presiones susceptible de transformarse en una tormenta potencialmente peligrosa conduce a la agencia estatal de meteorología (AEMT) a emitir un boletín de alerta el 22 de enero. La mañana del 23 de enero al desplazarse el centro de bajas presiones situado en el Atlántico norte hacia el este con un alto grado de posibilidad (70-90 %) de que afectara rápidamente a la parte más occidental de la península ibérica. La Agencia Estatal de Meteorología puso en alerta roja (la máxima posible) a las comunidades cantábricas y Galicia por vientos de más de 150 km/h y mar arbolada o montañosa, con olas de más de 9 metros. Gran parte de las provincias del interior también fueron alertadas con el nivel naranja por rachas de viento cercanas a los 90 km/h.
Galicia fue la primera comunidad en adoptar medidas de urgencia decretando la Consejería el nivel naranja por rachas de más de 140 km/h y lluvia intensa. Además como medida preventiva ante la llegada del temporal y con el fin de prevenir todo peligro, el gobierno autónomo gallego toma entonces la decisión de suspender los clases en los centros escolares situados en las provincias de Lugo y de La Coruña, una medida que afecta a 190 000 alumnos.
En el País Vasco se esperaba que los fuertes vientos llegaran entre las 00:00 y las 08:00 del día 24. La flota quedó amarrada a puerto y numerosos buques mercantes y pesqueros procedentes de diversos puertos cercanos se refugiaron en la ría de Bilbao ante la alerta por olas de 12 metros y vientos de más de 150 km/h. Se activó un plan de crisis en la comunidad en el que se barajaba la posibilidad de desalojos de las zonas más afectadas. Algunos tramos de carreteras quedaron cortados de manera preventiva.
En Francia
Con ocasión del ciclón, Météo-France distribuyó desde el 23 de enero de 2009 un mapa de vigilancia meteorológica con niveles de alerta roja para 5 departamentos del suroeste de Francia. Fue actualizado varias veces durante la jornada del 24 de enero de 2009.
En el momento cumbre de la tormenta, el nivel de alerta 4 (rojo) fue activado en 9 departamentos (mapa de vigilancia difundido el 24 de enero a las 08:10 (CET)): Gironda, Lot y Garona, Landas, Gers, Pirineos Atlánticos, Alto Garona, Altos Pirineos, Aude y Pirineos Orientales.
Desde la implantación del sistema de alerta meteorológica en octubre de 2001, fue la primera vez que se utilizó el nivel rojo debido a vientos violentos.
Evolución de la tormenta thumb|240px|Mapa que muestra la localización de la depresión. La línea roja, señala la trayectoria del centro de las bajas presiones. (CET). Desde el 22 de enero, las imágenes tomadas por el satélite Meteosat muestran la formación de una profunda depresión en la Atlántico norte, la cual hace presagiar una violenta tormenta susceptible de abatirse sobre el norte de España y el sur de Francia. El rápido ahondamiento de depresión conduce en primer lugar a los servicios meteorológicos españoles y a continuación al francés a poner en alerta máxima las zonas amenazadas.
El día 23, la borrasca ubicada al norte de las Azores y con una presión de 1000 hPa se desplaza hacia el este. Fue profundizándose rápidamente con el paso de las horas, llegando a caer hasta los 968 hPa estimados a las 00:00 del 24 de enero: Klaus se convierte en lo que los meteorólogos conocen como una bomba meteorológica.
A mitad de la jornada del 23 de enero, la tormenta Klaus se sitúa a unos mil kilómetros de las costas francesas, mientras sigue ahondándose. La presión en su centro es entonces de 988 milibar, cayendo a 977 milibar alrededor de las 16 horas.Foro Meteored En el transcurso de la jornada, varias comunidades autónomas situadas al norte de la península son puestas en alerta roja debido al riesgo de vientos violentos. De hecho, los meteorólogos de la AEMT pronostican ráfagas de viento que podrían alcanzar los 150 km/h en el litoral y 90 km/h en el interior.
Ante la amenaza de una tormenta de una potencia potencialmente comparable a las tormentas de Lothar y Martin de 1999, Météo-France decide ponen a cinco departamentos franceses en alerta roja: Pirineos Atlánticos, Landas, Alto Garona, Altos Pirineos y Gers.
Galicia fue la primera comunidad afectada por el ciclón extratropical y en el transcurso de la jornada del 23 de enero, las primeras ráfagas afectan al litoral gallego y cantábrico, antes de extenderse progresivamente hacia el este.
Durante la noche del 23 al 24 se producen violentas rachas de viento, siendo La Coruña la provincia con los valores más altos. Se registraron 229 km/h en la estación de Estaca de Bares, superando ampliamente los 158 km/h de máxima histórica en 1984, cuando el huracán Hortensia llegó a las costas española. Se registraron también valores similares en Cerezo de Arriba, en la comunidad de Castilla y León
El fuerte viento derribó numerosos árboles dificultando la circulación por carretera. Un sargento de la Guardia Civil de Tráfico murió en Burela, (Lugo) al caerle un árbol mientras ayudaba a varios automovilistas. Un pesquero portugués se hundió a 60 millas de la costa coruñesa por el fuerte oleaje, y aunque toda la tripulación pudo ser rescatada en helicóptero, el capitán falleció víctima de un infarto al llegar a tierra. Además se reportaton varios heridos por accidentes de tráfico y desprendimiento de objetos. El viento también derribó secciones de tendido eléctrico dejando a varios miles de usuarios sin luz durante varias horas. Los cortes se prolongaron varios días en zonas rurales de La Coruña. Las Torres de Arneiro, un conjunto de antenas de radio de más 100 metros de altura construidas durante la Segunda Guerra Mundial, fueron derribadas por el viento.
En Portugal, cerca de 600 automovilistas debieron ser rescatados por protección civil ya que 21 carreteras fueron convertidas en impracticables por el temporal en las regiones de Viseo, Braga y Vila Real.
A 22 millas de la costa de Santander se dio la ola más grande registrada en España con una altura de 26 metros.
En San Sebastián, se observan olas de 13,5 metros, mientras que la red de transporte urbano de Bilbao es dañada por de caídas de árboles sobre las catenarias. Los observatorios de la red de meteorológica española registran una bajada de la presión atmosférica de ocho milibares en apenas cuatro horas: al aproximarse a las costas vascas, a primeras horas de la mañana del 24 de enero, no es más que de 983 milibares.
La tormenta golpea las costas de Aquitania en la noche del 23 al 24 de enero, siguiendo una trayectoria ligeramente más al norte de lo que los modelos inicialmente habían previsto y en lugar de pasar por el sur de la Saintonge, discurre finalmente a la altura de la ciudad de La RochelleMet-evolution con lo cual cosa los vientos violentos afectan a una zona más extensa de lo prevista, que incluye igualmente el departamento de la Gironda, el cual es puesto en alerta roja durante la noche. Un frente lluvioso asociado a la tormenta provoca lluvias de moderadas a fuertes en diversos puntos del litoral de Aquitania. Al penetrar hacia el interior de Francia, la presión muy baja (972 milibar) asociada a una corriente en chorro que sopla a cerca de 300 km/h en altura conducen a ráfagas de vientos muy violentas en el suelo, al ser canalizadas por el relieve pirenaicoKlaus contre Lothar registrándose ráfagas de 136 km/h en Biarritz, 141 km/h en Mont-de-Marsan, 172 km/h en Biscarrosse. La Gironda, inicialmente puesto en alerta naranja, es golpeada por ráfagas de 150 km/h a 172 km/h sobre el litoral, mientras que Burdeos es barrida por vientos de una gran violencia: llegándose a los 161 km/h sobre el aeropuerto de Burdeos, un récord absoluto en la capital girondina.
Como resultado, Meteo-France reacciona durante la noche poniendo a su vez Gironda y Lot y Garona en alerta roja.