Quivira es una ciudad legendaria llena de riquezas, que durante la época colonial se suponía en algún lugar del norte de la Nueva España, en lo que hoy es el norte de México y el suroeste de Estados Unidos. La leyenda medieval de las Siete Ciudades se origina con la invasión de los moros a la península ibérica, donde según el relato, siete obispos salieron desde la ciudad de Oporto (según la versión original portuguesa) o desde Mérida (según la posterior versión española) y se establecieron en una tierra ubicada al oeste, cruzando el mar, donde cada uno habría fundado su propia ciudad. Protagonistas desconocidos de la conquista de América - José María González Ochoa (2015) El descubrimiento de América en 1492 y las historias sobre la existencia de grandes ciudades al norte del continente hicieron que el fray Marcos de Niza afirmara, sin mayor fundamento, que allí se escondían las legendarias Siete Ciudades, lo que provocó su intensa búsqueda durante los años subsiguientes sin ningún resultado.
Leyenda Ibérica La leyenda medieval de las Siete Ciudades se origina con la invasión de los moros a la península ibérica. Según el relato original siete obispos lusos partieron de la ciudad de Oporto y se establecieron en una isla o tierra ubicada al oeste, cruzando el mar, donde cada uno habría fundado su propia ciudad. Posteriormente los españoles popularizaron otra versión de los hechos, donde los obispos ya no eran portugueses sino españoles originarios de Mérida, quienes habrían escapado de la ciudad tras su caída a manos de los musulmanes en el año 713.
Conquista de México
Descubrimiento de América miniatura|300px|La rendición de Granada a manos de los reyes católicos.
A partir del año 722, con el triunfo de Covadonga, los reinos cristianos del norte de España comienzan la reconquista de la península ibérica, un proceso lento pero continuo que culminará el 2 de enero de 1492, con la toma del reino de Granada, último bastión musulmán en España. La Reconquista española - sitio web www.elhistoriador.com.ar.
Conseguido el triunfo sobre la península, Cristóbal Colón obtuvo la autorización de los Reyes Católicos para aventurarse rumbo al oeste en busca de la rica isla de Cipango (Japón) descrita por Marco Polo en el Libro de la Maravillas.."El Libro de las Maravillas - Marco Polo (Sección 6, items 160 y 161)." La expedición española partió de la ciudad de Palos de la Frontera el 3 de agosto de 1492 y arribó a las islas Bahamas el 12 de octubre de ese mismo año, aunque Colón suponía encontrarse en algún archipiélago cercano a la costa de China. En este viaje los españoles procedieron también al reconocimiento de las islas de Cuba y La Española para finalmente volver a Europa y anunciar allí su descubrimiento a los reyes católicos.
Posteriormente Colón realizó tres viajes más a América profundizando la exploración de las islas del Caribe y recorriendo también las costas de Venezuela, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá en busca de un inexistente estrecho que debía conducirlo rumbo a las islas de las especias.
Conquista de Yucatán miniatura|300px|Vista de las ruinas mayas de Tulum en la península de Yucatán. Para comienzos del la dominación española en el Nuevo Mundo se limitaba a la posesión de las islas de Cuba, La Española, San Juan y Jamaica y a una pequeña porción de Tierra Firme en la región del Darién, Historia de la Conquista de México - Antonio de Solís. donde el conquistador Vasco Núñez de Balboa emprende las primeras expediciones hacia el interior del istmo de Panamá, descubriendo en el año 1513 la costa del Océano Pacífico, al cual va a bautizar con el nombre de Mar del Sur por su contraposición geográfica con el entonces denominado Mar del Norte (Océano Atlántico).<ref>"Historia General de las Indias (libro virtual). Capítulos LVII a LXVI. Francisco López de Gómara. Medina del Campo, 1553; Zaragoza, 1555."</ref> Paralelamente, corrían rumores en Cuba sobre la existencia de una tierra o una isla ubicada al oeste, no muy lejana, que poseía grandes riquezas, noticia que motivó la frustrada expedición de Francisco Hernández de Córdoba hasta la por entonces desconocida península de Yucatán. Historia de la Conquista de México (Libro I) - Antonio de Solís.
El descubrimiento de Yucatán despertó la ambición del gobernador de Cuba, capitán Diego Velázquez, quien patrocinó una nueva expedición comandada por Juan de Grijalva que partió en abril de 1518 y reconoció el norte de la península y gran parte del golfo de México, hasta el río Pánuco. Grijalva no solo recolectó importantes riquezas durante este viaje, sino que también se cruzó con tres indios principales que se identificaron como súbditos del monarca Moctezuma, quien dominaba una tierra grande y rica en el interior del continente, siendo ésta la primera referencia que reciben los españoles sobre el Imperio Azteca.
Ansioso por iniciar la conquista del territorio que ya se denominaba como la Nueva España, Velázquez comenzó a organizar la siguiente expedición, inclinándose esta vez por Hernan Cortés como capitán general de aquella empresa. La expedición partió de Santiago de Cuba el 18 de noviembre de 1518, sin embargo, Diego Velázquez inmediatamente comenzó a desconfiar de la lealtad de su capitán general al punto que ordenó quitarle el gobierno de la armada mientras la expedición realizaba una escala en la ciudad de La Habana, mandato que no llegó a cumplirse dado que quienes debían ejecutarlo entendieron que el mismo generaría un gran disgusto entre los soldados y que no podría implementarse sin tener que enfrentar grandes inconvenientes. Hernán Cortés decidió finalmente no dejarse atropellar por Velázquez y con el apoyo de la tripulación partió de La Habana el 10 de febrero de 1519 iniciando su itinerario de conquista en la isla de Cozumel. La expedición pasó luego al continente, más precisamente al río Grijalva, donde ocurre un enfrentamiento entre los naturales del lugar y los europeos, que culmina con la victoria de estos últimos. Obtenido el triunfo Cortés decidió fundar el templo y villa de Nuestra Señora de la Victoria, primer asentamiento español en México y un día después del fin de la batalla, se procedió a la liberación de los prisioneros. Tras este gesto de Cortés y con el fin de facilitar la paz, el cacique principal de Tabasco decidió enviar a los españoles provisiones, ropas, adornos, algunas piezas de oro y veinte indias, entre las cuales se hallaba una que los europeos llamaron doña Marina y que sería de gran ayuda en la posterior travesía hacia el interior del continente, dada su habilidad como intérprete.
Caída del Imperio Azteca miniatura|300px|Tenochtitlan, capital del Imperio Azteca (mural de Diego Rivera). Moctezuma intentó en reiteradas oportunidades persuadir a los españoles para que desistieran en su avance hacia el corazón del Imperio Azteca, sin embargo Cortés repetía a los emisarios mexicas que no desistiría en su pedido para entrevistarse con el emperador puesto que venía en representación de don Carlos de Austria, monarca de Oriente, y que no podía defraudar el honor de su rey. Historia de la Conquista de México (Libro II) - Antonio de Solís. La insistencia de Cortés irritó en gran medida a Moctezuma quién planteó la posibilidad de enviar a sus tropas para eliminar de una vez por todas a los recién llegados, sin embargo, desde la expedición de Grijalba, una serie de malos presagios venían anunciando el enojo de los dioses mexicas y la ruina del Imperio Azteca a manos de gente venida del Oriente, por lo que finalmente Moctezuma desestimó la idea de enfrentar directamente a los españoles. Mientras tanto Cortés prosiguió con su marcha hacia el interior del continente donde fue bien recibido por varios caciques de la región quienes le informaron sobre la tiranía de Moctezuma e incluso algunos le ofrecieron su obediencia. Por consejo de unos indios amigos, los españoles avanzaron hacia el territorio de Tlascala o Tlaxcala, una confederación que continuamente se hallaba en guerra con los mexicas. Allí Cortés envió a cuatro embajadores al Senado para solicitar el permiso de paso para sus tropas, sin embargo, el pedido fue rechazado y se produjo un enfrentamiento entre los europeos y los indígenas de Tlaxcala, que resultó en una nueva victoria para las tropas de Cortés.
Los españoles continuaron luego hacia Cholula donde fueron bien recibidos por los nativos, sin embargo Cortés sospechaba que tras esa fachada de amabilidad posiblemente se estaba entretejiendo una traición en su contra. Esta situación se confirmó al poco tiempo, cuando una india anciana se acercó a doña Marina para estrechar amistad con ella, mostrándose sensible ante su situación de esclavitud por aquellos "aborrecibles extranjeros". Doña Marina decidió entonces fingir que se encontraba oprimida y sometida en contra su voluntad, ganándose así la confianza de la india anciana quién le advirtió que debía huir lo más pronto posible puesto que Moctezuma tenía veinte mil hombres apostados a poca distancia de la ciudad preparados para iniciar el asedio contra los extranjeros. Doña Marina, se mostró agradecida ante semejante noticia y le respondió a la anciana que iría a buscar sus pertenencias para luego huir con ella. Paralelamente Cortés había sido advertido por algunos soldados tlascaltecas de que los nativos de Cholula estaban realizando acciones y movimientos típicos de una antesala militar como sacrificios específicos o la evacuación de las mujeres, entre otras cosas. Historia de la Conquista de México (Libro III) - Antonio de Solís. Confirmada ya la inminente emboscada los españoles decidieron atacar primero aplastando de esta manera el intento mexicano de sublevación, tras lo cual Cortés ordenó la liberación de todos los prisioneros como gesto de buena voluntad tanto para la gente de aquella ciudad como hacia el propio Moctezuma, quien mediante embajadores intentó distanciarse de los hechos trasmitiendo a los españoles su indignación ante la sedición de Cholula y su agradecimiento por haber dado castigo a aquellos traidores.
miniatura|derecha|300px|Encuentro de Hernán Cortés y Moctezuma Los españoles continuaron avanzando por la montaña de Chalco, donde gracias al aviso de sus aliados indígenas, lograron sortear exitosamente una nueva emboscada preparada por Moctezuma, quien viendo frustrado su último plan decidió convocar a una junta de magos y agoreros con la orden de entorpecer por cualquier medio el avance de aquellos extranjeros que venían del Oriente. Confiados en la eficacia de sus conjuros los nigrománticos salieron al cruce de los españoles, sin embargo, cuando invocaron a uno de sus ídolos al que llamaban Tezcatlepuca, éste se les apareció y les dijo que los aztecas ya no contaban con el favor de los dioses, y que por sus crueldades y tiranías caería la ruina sobre Moctezuma y su imperio, tras lo cual, los magos pudieron observar una imagen de Tenochtitlan en llamas. Al recibir esta noticia, el emperador azteca decidió aceptar que si ese era el designio de los dioses él no se interpondría y a partir de allí sólo se dedicó a organizar la ceremonia de recibimiento para Hernán Cortés y sus hombres.
Finalmente el 8 de noviembre de 1519 los españoles hicieron su entrada en la imponente ciudad de Tenochtitlan, donde fueron recibidos por el propio Moctezuma, quien realizó un intercambio de presentes con Hernán Cortés. Tras la instalación de los españoles Moctezuma quedó virtualmente como un prisionero voluntario de éstos, aunque Cortés le permitió continuar presentándose en público y acudir a los templos entre otras actividades, como forma preventiva para evitar posibles disturbios del pueblo mexica. Tampoco se le exigió al emperador realizar un cambio extremo en la religión local, sino que únicamente se le pidió prohibir los sacrificios humanos a lo cual accedió sin reparos. Historia de la Conquista de México (Libro IV) - Antonio de Solís.