miniatura|Conjugación voseante imperativa afirmativa de venir en la segunda persona singular del voseo típico. El voseo es un fenómeno lingüístico dentro de la lengua española en el que se emplea el pronombre «vos», junto a ciertas conjugaciones verbales particulares, para dirigirse al interlocutor.
Por extensión, se puede referir al mero uso del pronombre «vos» o, por el contrario, al de sus conjugaciones verbales junto al pronombre «tú».
Se distinguen dos tipos de voseo: El voseo reverencial, que consiste en el uso del pronombre «vos» para dirigirse reverencialmente a la segunda persona gramatical —tanto singular como plural—, implicando la conjugación verbal de segunda persona de plural: «lo que vos digáis», «vos sois de allá», «vos os quedáis con vuestra familia». Manera arcaica y en desuso desde hace varios siglos, solo persiste en la literatura ambientada en épocas antiguas y en fórmulas rituales. El voseo dialectal americano, que procede gramaticalmente de igual manera, aunque la morfología de su conjugación ha sufrido diferentes evoluciones a través del continente; se dirige a la segunda persona de singular y tiene valor informal, contrastando típicamente con el trato formal de usted.
Morfológicamente, puede afectar a todos los tiempos y modos, sin embargo, suele restringirse al presente de indicativo y al imperativo.
En el habla del continente americano, salvo en el oriente de Cuba, el voseo no tiene en cuenta sus dos correlatos clásicos —vigentes en el español peninsular— de «os» (pronombre objeto de segunda persona de plural) y el posesivo «vuestro», asimismo referido a la segunda persona del plural. El primero es reemplazado por «a vos» / «te», en tanto que el posesivo es reemplazado por «tu» / «tuyo/-a/-s».
En zonas donde el «vos» es de uso vulgar, puede ocurrir el intercambio de las formas pronominales y verbales del tuteo y el voseo: «tú querés», «vos tienes».
El origen del voseo se remonta a la voz latina «vos», que generalmente era la forma plural de la segunda persona gramatical, a excepción del caso de los súbditos con su soberano en el que su uso era para indicar su superioridad, uso que se mantuvo en el español antiguo.
El estudio sistemático del fenómeno del voseo en Iberoamérica se inició con Observaciones sobre el español en América (1921), del filólogo dominicano Pedro Henríquez Ureña, la primera obra en la que se estudian y exponen las variaciones y características dialectales de la lengua española en América. El autor reconoce la presencia del voseo sobre el Río de la Plata, en el sudeste de México, en el sudoeste de Estados Unidos, en toda Centroamérica (salvo la mayor parte de Panamá) y en algunas partes de Colombia, y califica como generalizaciones infundadas la creencia española de que en toda la América hispana se hacía uso del pronombre vos y las formas verbales correspondientes.Pedro Henríquez Ureña, Observaciones sobre el español en América. Págs. 379-390. Buenos Aires: Academia Argentina de Letras, 1921. En su estudio La lengua de Martín Fierro (1930), Eleuterio Felipe Tiscornia se refirió al voseo en los distintos dialectos hispanoamericanos.
Historia Antecedentes Hay que remontar el inicio del voseo español al . En ese entonces, el empleo de vos, en lugar de tú, tenía un valor social que sugería el mayor respeto. Se ciñe su uso al trato con el emperador. La expansión del uso de vos se habría vuelto más compleja y extensa durante los siglos y , según lo prueban distintos documentos que marcan la extensión de vos para una sola persona. En esta evolución del voseo, Páez Urdaneta cree ver dos variantes sociolingüísticas que quiebran la estratificación original de [+ poder] o [+ autoridad]. Son estas variables la pragmaticidad y el sentimentalismo.
En España, el empleo de vos fue modificándose a lo largo de los siglos. Fue pasando de ser un eje vertical asimétrico de [+ autoridad] o [+ poder], en que vos se empleaba desde el estatus social inferior hacia el superior, a la dirección contraria: de superior a inferior, es decir, para aquellos colocutores que tienen [– autoridad] o [– poder] y, asimismo, del polo de la distancia al de la cercanía. Posteriormente el voseo también se empleó de manera recíproca en personas de igual estatus. Así, tenemos que en los ss. XI–XII el voseo se emplea por rango social, pragmaticidad y virtud caballeresca, mientras el tuteo se reservaba al ámbito familiar. En los ss. XIII–XIV avanza la Reconquista y se consolidan los grupos sociales (nobleza, clero y pueblo llano, compuesto de labradores, artesanos y mercaderes), de modo que el vos cobró fuerza extragrupal, empleándose también de superior a inferior. Sigue existiendo el vos pragmático (cuando se espera un favor o beneficio del colocutor), pero pierde vigencia la virtud caballeresca. A finales del , el fin de la Reconquista modifica nuevamente las fórmulas de tratamiento. El vos se utiliza también para quienes tienen igual rango, lo que lleva a un desgaste que hace necesario la introducción de una nueva fórmula, vuestra merced con el verbo en tercera persona. Entonces, el tú volvió a recuperar su primitivo valor de segunda persona del singular para la confianza. Este fenómeno está recogido en los clásicos del Siglo de Oro, con Don Quijote de la Mancha a la cabeza, y en obras modernas ambientadas en la época como la serie del Capitán Alatriste. El voseo acaba desapareciendo del español peninsular y filipino ya en el ; quedando usted como el pronombre de cortesía, que expresa respeto de un hablante hacia otro mientras que «tú» representa el trato de familiaridad (entre familiares o hacia amigos cercanos) o de inferioridad (un empleador hacia su empleado).
Durante la conquista y colonización de América, pues, los españoles empleaban un sistema que incluía tanto vos como tú para dirigirse a un inferior o a un igual, o en situaciones de confianza. Este subsistió en todas las colonias hasta aproximadamente el , época en la que empieza a perderse el vos en las regiones de la América española que estaban más vinculadas económicamente con España: la Nueva España (gran parte de México y Estados Unidos), Perú, las Antillas y en algunas regiones de los actuales Colombia, Venezuela y Ecuador. Mientras tanto, en las regiones más aisladas del Imperio español se conservó el voseo, muchas veces en coexistencia con el trato de tú: Centroamérica, algunos departamentos de la región andina de Colombia y Ecuador, el Cono Sur y la zona marabina y andina de Venezuela.
Evolución del tratamiento respetuoso En América se dan tres posibilidades principales de fórmulas de tratamiento: La propia de la América tuteante, donde hallamos los tratos de «tú», para la segunda persona singular de confianza, y de «usted», para la segunda de respeto (por ejemplo, en Puerto Rico o República Dominicana). La propia de la América voseante, donde la forma de confianza es el voseo, que coexiste con el trato de respeto mediante «usted» (por ejemplo, en Argentina o la mayor parte de Centroamérica). La de la América tuteante-voseante, donde el voseo se restringe al ámbito íntimo; el tuteo es para la confianza intermedia; y el ustedeo se usa como forma de respeto (por ejemplo, en Chile, parte de Centroamérica y los Andes ecuatoriales).
Clases de voseo Voseo reverencial En el voseo reverencial se utilizaba el pronombre vos para el sujeto («vos miráis»), tornándose en os en los casos en que el pronombre cumple la función gramatical de complemento («os miro»). Sin embargo, cuando el pronombre es preposicional se mantiene el pronombre vos («a vos oigo», «con vos caminaré»). El posesivo, al igual que la inflexión verbal, se limitaba al plural incluso ante un solo interlocutor. Las formas verbales se conjugan siempre en segunda persona plural («vos conocéis mi dolor», «mirad a vuestros hijos», «camináis sin prisa»).
El uso del voseo reverencial es muy raro en la actualidad, ciñéndose a textos que intentan reflejar el habla de otras épocas, o en algunos textos jurídicos que han sobrevivido inalterados por casi dos siglos y se repiten de igual forma por tradición, como en la entrega de títulos en actos solemnes: «¿Juráis por Dios y estos Santos Evangelios desempeñar leal y fielmente el cargo de Ministro de Estado en el Despacho de… que os confío?».
En Huánuco (Perú) existe un voseo similar al reverencial en cuanto al contexto de uso, aunque no en cuanto a las formas gramaticales.
Voseo dialectal americano + Indicativo Presente Desinencia Peninsularplural Voseo tipo Isingular Voseo tipo IIIsingular Voseo tipo IIsingular Tuteosingular -ar vosotros cantáis vos cantáis vos cantás tú/vos cantái tú cantas -er vosotros corréis vos corréis vos corrés tú/vos corrís tú corres -ir vosotros partís vos partís tú/vos partís tú partes -ar (alternante) vosotros colgáis vos colgáis vos colgás tú/vos colgái tú cuelgas -er (alternante) vosotros perdéis vos perdéis vos perdés tú/vos perdís tú pierdes -ir (alternante) vosotros decís vos decís tú/vos decís tú dices (imperativo) ¡Vosotros, mirad! ¡Vos, mirad! ¡Vos, mirá! ¡Tú/Vos, mira! En los otros modos, la diferencia es similar.El imperativo es similar al de segunda persona plural, pero pierde la -d final (hablad → hablá); la forma en -r típica de los dialectos de la península ibérica es desconocida.Para el subjuntivo, existe variación social.En el español rioplatense, la forma considerada estándar y empleada en los medios escritos y por las capas medias y altas de la sociedad, es idéntica a la que se emplea para tú; en algunos casos, principalmente en los estratos sociales más bajos y de menor instrucción, el acento se desplaza a la última sílaba por asimilación a la forma de indicativo (que tú comas -> que vos comás, que tú digas -> que vos digás), perdiéndose también la alternancia vocálica (que tú pierdas -> que vos perdás). En algún caso, la forma resultante no es idéntica a la del indicativo del verbo (que tú duermas -> que vos durmás, no dormás).En los dialectos voseantes fuera del rioplatense, la conjugación de vos en el subjuntivo (durmás, perdás, empecés, etc.) pertenece al uso normal y no tiene nada que ver con la capa social o la educación de una persona (voseante).
El voseo dialectal americano, o simplemente voseo, tiene un uso diferente al voseo antiguo: no es reverencial, sino que denota familiaridad con el interlocutor en las regiones en las que se practica. Existen dos tipos de voseo que se dan simultáneamente o independientemente dependiendo de la región: el voseo pronominal y el voseo verbal.
+ Subjuntivo Presente Desinencia Tipo 1 Tipo 2 Tipo 3 Tipo 4 -ar cantéis cantís cantés cantes -er corráis corrái corrás corras -ir partáis partái partás partas -ar (alternante) colguéis colguís colgués cuelgues -er (alternante) perdáis perdái perdás pierdas -ir (alternante) durmáis durmái durmás duermas Tipo 1: vosotros peninsular y vos camagüeyano y zuliano.Tipo 2: voseo verbal chileno.Tipo 3: vos general (excepto rioplatense).Tipo 4: vos rioplatense y tuteo.
Voseo pronominal El voseo pronominal es el uso del pronombre vos como sujeto («vos comés»), vocativo («¡Vos, ayudame!»), como complemento con preposición («Te vi a vos»), y como término comparativo («Es tan alto como vos»). En los casos de complementos sin preposición y los pronombres átonos se utiliza «te» y «tu» («Te está mirando a vos», «¿Vos viste como quedó tu auto?»), y en el caso del posesivo, se utiliza «tu» o «tuyo» («Vos dijiste que era tu auto. Vos dijiste que era tuyo.»)
Voseo verbal Se llama voseo verbal a la variación en las desinencias verbales de la segunda persona del plural para referirse a la segunda persona del singular. Existen distintos cambios en la desinencia verbal según razones geográficas y culturales.
Otras variaciones