La Orden de Calatrava es una orden militar y religiosa fundada en el Reino de Castilla en el , en el año 1158, por el abad Raimundo de Fitero, con el objetivo inicial de proteger la villa de Calatrava, ubicada cerca de la actual Ciudad Real. Pertenece al grupo de las órdenes cistercienses, que en la actualidad es la descendiente y continuadora de la Orden Militar de Calatrava y, junto a la de Santiago, Alcántara y Montesa, forma parte del conjunto de órdenes hispánicas por antonomasia. Se define como una institución Católica que al igual que las órdenes hermanas en administración perpetua a la Corona de España defienden la fe y la tradición. Actualmente sus caballeros llevan una vida conforme a la castidad conyugal, la santificación personal y la defensa de la fe católica erga omnes.

Actualmente y siguiendo el mandato del rey, las cuatro órdenes llevan a cabo sus actividades de forma conjunta y coordinada bajo las directrices que marca el Real Consejo, aunque conservando sus señas de identidad propias y su independencia. La dirección espiritual de la Orden está a cargo del capellán, Frey José María Berlanga López, rector de la iglesia de la Concepción Real de Calatrava y en última instancia del obispo de la diócesis de Ciudad Real y prior de las órdenes militares españolas de Santiago, Calatrava, Alcántara y Montesa. De este modo suman sus esfuerzos a través de las Fundaciones del Real Hospital de Cuenca y la Fundación Órdenes Españolas, encargadas de acometer sus actividades histórico-culturales y benéfico-sociales. Dentro de ese espíritu de respeto a las tradiciones se engloba el Hermanamiento que en el año 2002 llevó a cabo la Orden con la Academia de Caballería, a la que se encuentra incorporado el antiguo Regimiento de Calatrava.

Las órdenes militares españolas actuales son herederas y continuadoras de las que fueron fundadas en el . Del mismo modo, el Arma de Caballería del ejército de España, es heredera y continuadora de aquel ejército, que tuvo su origen a finales del , en tiempos de los Reyes Católicos, momento histórico en el cual el ejército asume las misiones propiamente militares de las órdenes, con el mismo espíritu y los mismos valores profundamente arraigados y sentidos por ambas partes. Es una distinción otorgada por Felipe VI que guarda sus tres fines confesionales de Alabanza a Dios, Defensa de la Fe y santificación personal.

Actualmente el real consejo de las órdenes militares españolas propone al rey el ingreso de nuevos caballeros y éste les concede y firma la merced de hábito. Existen unos requisitos de carácter religioso e histórico para el ingreso en la orden.

Historia La Orden de Calatrava surgió en el como respuesta a la necesidad de defensa territorial del Reino de Castilla. La ciudad de Calatrava, conocida en árabe como *Qal’at Rabah*, se encontraba estratégicamente situada junto al río Guadiana y fue conquistada por el rey Alfonso VII de León en 1147 durante las campañas de expansión cristiana. Calatrava se convirtió en un importante baluarte para la protección de Toledo y la frontera castellana ante la amenaza de los ejércitos musulmanes de Al-Ándalus. Sin embargo, la falta de ejércitos regulares y la dificultad de repoblar las zonas de frontera hicieron que Alfonso VII entregara la custodia de Calatrava a la Orden del Temple en 1150 para asegurar su defensa.

Poco después, debido a la creciente presión militar musulmana, los templarios abandonaron la fortaleza, devolviéndola al sucesor de Alfonso VII, el rey Sancho III. En 1158, ante la incertidumbre sobre quién defendería la fortaleza, el rey ofreció Calatrava a cualquier noble dispuesto a asumir la responsabilidad de su defensa. Raimundo de Fitero, abad del Monasterio de Fitero, junto con fray Diego Velázquez, un monje cisterciense y antiguo capitán de Alfonso VII a quien se ha llegado a atribuir la autoría del Cantar de mio Cid,Jesús Fernando Cáseda Teresa, «Raquel (la judía de Toledo) y el rey Midas o Vidas. Génesis histórica y autorial del Cantar de Mio Cid. De la derrota de Alarcos (1195) a fray Diego Velázquez, probable creador de la obra», Humanista nº 50 (2022); y «La exaltación política del linaje de los Lara: Génesis histórica y literaria del Poema de Fernán González», Lemir nº 27 (2023). - Velázquez, Diego. La Bureba (Burgos), c. 1130 – San Pedro de Gumiel (Burgos), c. 1196. Capitán de Alfonso VII, monje cisterciense... en Fitero (Navarra), impulsor de la Orden Militar de Calatrava, en Historia Hispánica-Real Academia de la Historia. aceptaron el desafío. Sancho III, en reconocimiento a este acto de valentía, cedió la fortaleza a los monjes cistercienses mediante un acuerdo formalizado el 1 de enero de 1158 en Almazán.

La Orden de Calatrava, bajo el liderazgo de Raimundo de Fitero y fray Diego Velázquez, organizó en poco tiempo un ejército compuesto por más de 20 000 monjes y soldados. La llegada de este contingente logró desalentar a las fuerzas musulmanas, quienes finalmente se retiraron hacia el sur, consolidando así el dominio cristiano sobre Calatrava.

Inicialmente, Raimundo de Fitero concibió la orden como una comunidad monacal antes que como una estructura militar, reflejando su origen en la espiritualidad cisterciense. Esta visión chocó con las aspiraciones de algunos caballeros, quienes deseaban una organización más militarizada. Esta tensión entre lo religioso y lo militar se resolvió con la creación de un maestrazgo, un cargo de liderazgo que gestionaba los aspectos militares y religiosos de la orden sin intervenir en cuestiones exclusivamente eclesiásticas.

Elección del primer maestre La Orden de Calatrava surgió con una estructura híbrida de vida monacal y militar, lo que generó ciertas tensiones entre sus miembros. Algunos caballeros, poco acostumbrados a las rígidas reglas monásticas, mostraron reticencia a seguir las directrices de un abad cisterciense, al que consideraban poco adecuado para liderar una orden que también debía ejercer funciones militares en la frontera. La solución fue establecer una separación administrativa y militar: los monjes se trasladaron a Ciruelos, donde mantenían la vida espiritual, mientras que los caballeros se instalaron en Ocaña, donde se organizaban las actividades militares.

Para dirigir esta nueva orden militar hispánica, los caballeros decidieron elegir un líder propio, un Maestre, que pudiera gobernar tanto en lo militar como en lo religioso sin romper con la espiritualidad cisterciense. Así, la Orden de Calatrava se convirtió en la primera orden militar hispánica, enfocada en la defensa de la fe y el territorio.

El primer Maestre elegido fue Don García, un caballero que, mediante acuerdos con la Orden del Císter y la aprobación papal, obtuvo una regla inspirada en las prácticas cistercienses, pero adaptada a la vida de los caballeros. Bajo esta regla, los miembros de la orden asumieron tres votos religiosos: obediencia, castidad y pobreza. También se impuso la observancia del silencio en el dormitorio, el refectorio y el oratorio, en un esfuerzo por mantener el espíritu monástico en la vida diaria de los caballeros, pese a su vida en el campo militar.

Además de estos compromisos, la regla especificaba que los caballeros debían ayunar cuatro días a la semana, dormir en sus armaduras y vestir únicamente el hábito blanco cisterciense, inicialmente adornado con una cruz negra. Esta cruz, símbolo de la orden, fue modificada en el , cuando se adoptó la cruz roja flordelisada, que se configuraría como el distintivo definitivo de la orden en el .

La elección de Don García como primer Maestre marcó el inicio de una tradición jerárquica y militar en la Orden de Calatrava, que se consolidó como un modelo de vida caballeresca y religiosa, influenciando así el desarrollo de otras órdenes militares hispánicas, como la Orden de Santiago y la Orden de Alcántara. El maestrazgo de Don García, más allá de sus aspectos administrativos, también fortaleció la posición de la Orden como defensor de la fe en la península y como fuerza esencial en las campañas de la Reconquista.

thumb|Definiciones de la Orden y Caballería de Calatrava, grabado por Pedro de Villafranca, Madrid, 1660. Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Madrid).

Expansión y Consolidación Durante el , la Orden de Calatrava experimentó una expansión significativa en sus territorios y poder militar, fortaleciendo su rol en la defensa de la Reconquista. En 1174, el rey Alfonso VIII cedió a la Orden el Castillo de Zorita de los Canes y sus territorios, con el propósito de reforzar la defensa de la frontera norte del Tajo ante las incursiones almohades. Este enclave estratégico permitió a la Orden consolidar su presencia en la región y establecer una línea de fortificaciones defensivas para proteger Castilla.

En 1179, la expansión de la Orden alcanzó la Corona de Aragón, cuando el rey Alfonso II de Aragón les cedió el castillo de Alcañiz, que se convirtió en la Encomienda Mayor de la Orden en Aragón. Esta posesión fue clave para la influencia de Calatrava en el Bajo Aragón y en la Corona de Aragón, asegurando un punto avanzado en la frontera oriental del reino.Barragán, Juan José, Origen y evolución urbana de Alcañiz. De la villa medieval a la ciudad renacentista; en Espacio, tiempo y forma, n.º 22-23, UNED, Madrid, 2011.

La expansión territorial de la Orden continuó en 1183 con la concesión de la Dehesa de Abenójar por Alfonso VIII, lo que resultó en que el pueblo pasara a llamarse "Abenójar de Calatrava" hasta 1814. La Orden administraba los nuevos territorios con autonomía, imponiendo su propia justicia y contribuyendo a la repoblación de áreas despobladas. La influencia y el poder de la Orden crecieron rápidamente, pero también enfrentaron desafíos militares significativos.

En 1195, la Orden sufrió una de sus mayores derrotas en la Batalla de Alarcos, donde las fuerzas cristianas fueron superadas por las tropas almohades lideradas por el califa Abu Yaqub Yúsuf. Como consecuencia, la Orden tuvo que evacuar su fortaleza en Calatrava y retirarse a Ciruelos. Esta derrota dejó a la Orden al borde del colapso, con grandes pérdidas en su estructura militar y económica.

Para contrarrestar la situación, los caballeros de la Orden, liderados por Martín Pérez de Siones, tomaron por sorpresa el Castillo de Salvatierra, trasladando allí su sede hasta 1211. Durante este período, la Orden fue conocida como la Orden de Salvatierra. Este castillo, ubicado en una posición defensiva estratégica, permitió a los caballeros continuar su actividad militar hasta que pudieron restablecer su fuerza.Ayuntamiento de Alcaudete (Ed.). (2018). I Congreso Nacional sobre la Historia de la Orden de Calatrava. Biblioteca Alcaudetense.

La consolidación definitiva del poder de la Orden llegó después de su participación en la Batalla de las Navas de Tolosa en 1212. Esta victoria cristiana marcó un punto de inflexión en la Reconquista, debilitando de manera decisiva a las fuerzas almohades en la península ibérica. Tras la batalla, la Orden de Calatrava estableció su sede en la fortaleza de Calatrava la Nueva en 1218. Esta nueva sede, construida en el castillo de Dueñas y en parte por prisioneros musulmanes, se encontraba en un lugar más defendible y estratégico, lo que garantizó su seguridad y permanencia. La antigua sede en Calatrava la Vieja, ubicada junto al río Guadiana, fue relegada a ser una Encomienda, manteniendo su valor simbólico pero sin el peso estratégico que había tenido en sus primeros años.