El sable corvo de José de San Martín es el arma utilizada en combate por el Libertador de América, y como tal posee un alto valor iconográfico.

Este sable acompañó a San Martín en las batallas por la independencia sudamericana. Se destaca por su sencillez ya que no posee materiales costosos. Se exhibió desde 2015 hasta febrero de 2026 en el Museo Histórico Nacional junto a otros sables y espadas de jefes militares, siendo luego trasladado al Regimiento de Granaderos a Caballo para su custodia, como indica el decreto presidencial 81/2026, para ser exhibido al público en el Cuartel de Palermo, sede de la unidad militar.

Historia izquierda|miniaturadeimagen|Juan Manuel de Rosas, heredero del sable del general San Martín. El sable corvo fue comprado por el teniente coronel José de San Martín en 1811 durante su estancia en Londres, poco después de dejar España y antes de embarcarse a Sudamérica. El arma que adquirió fue un sable morisco de hoja alfanjada, tipo de sable que fue adoptado, por entonces, por los oficiales de Napoleón, tras la campaña en Egipto. Más tarde, San Martín armó a su Regimiento de Granaderos a Caballo con tipos de sables similares, ya que los consideraba ideales para los ataques de carga de caballería.

Tras el retiro de San Martín en Europa, posterior a la entrevista de Guayaquil, el arma quedó en la ciudad de Mendoza en manos de una familia amiga. En una posterior carta escrita a su yerno, Mariano Balcarce y a Mercedes, San Martín solicita que le envíen el sable a Europa, quedando así en su posesión hasta su muerte. Juan Bautista Alberdi, tras su encuentro con el Libertador, en Francia, en septiembre de 1843, describió:

San Martín legó, en la tercera cláusula de su testamento, su sable al gobernador Juan Manuel de Rosas: Mariano Balcarce, una vez ocurrida la muerte del Libertador, comunicó a Rosas la decisión testamentaria. El sable le fue remitido a Rosas dando cumplimiento a lo establecido en el testamento. miniaturadeimagen|Testamento del General José de San Martín, medio por el cual éste le hereda su sable a Juan Manuel de Rosas.

Según el escritor José María RosaRosa, José María (1986), La Guerra del Paraguay y las montoneras argentinas, Hyspamérica, p. 256. Rosas en su destierro de Southampton, había decidido a ejemplo de San Martín, donar el sable corvo al mariscal Francisco Solano López. Una vez enterado de la muerte del mariscal paraguayo, Rosas decidió legar el sable a su amigo Juan Nepomuceno Terrero, y tras su muerte a su esposa y luego a sus hijos e hija por orden de edad. La espada pasó así a la posesión de Máximo Terrero y Manuelita Rosas tras la muerte de Rosas, ya que Juan Terrero había muerto. Repatriación En 1896, Adolfo Carranza, fundador y primer director del Museo Histórico Nacional, solicitó a la familia Terrero-Rosas la donación del sable de San Martín, pedido al que la familia accedió. En la primera carta que remitió a Manuela Rosas, Carranza expresó: El sable fue enviado desde Southampton a la Argentina el 5 de febrero de 1897 en el vapor Danube. El 28 de febrero llegó al puerto de La Plata y el sable fue trasbordado a la corbeta La Argentina, sobre la que arribó a Buenos Aires el 4 de marzo. Una comisión encabezada por Donato Álvarez lo recibió en el dique 3 y lo depositó en el Museo Histórico Nacional, dónde se labró un acta para dejar constancia del evento. Robos El sable permaneció en el Museo Histórico Nacional hasta el 12 de agosto de 1963, día en que fue robado por Osvaldo Agosto -quien ideó el plan y estuvo a cargo de su parte operativa-, Manuel Gallardo, Aristides Bonaldi y Luis Sansoulet, todos integrantes de la Juventud Peronista.

Osvaldo Agosto —publicista y ex Secretario de prensa del asesinado extitular de la CGT, José Ignacio Rucci— señaló que el robo “fue algo simbólico; el peronismo venía de varias derrotas, estábamos proscriptos, había ganado el radicalismo con Arturo Illia y teníamos que hacer algo para levantar el ánimo de los muchachos”.miniaturadeimagen|Réplica del sable corvo que fue utilizada por el museo mientras el mismo estaba desaparecido. Indicó que el objetivo del robo fue poner en ridículo al régimen y a las Fuerzas Armadas apropiándose del arma más conocida de San Martín, que había legado a Juan Manuel de Rosas por su exitosa defensa contra Gran Bretaña y Francia, para luego entregársela a Juan Domingo Perón, quien seguía exiliado en Madrid.

Para poner fin a secuestros y torturas, Aníbal Demarco, que tenía la misión de llevarle el Sable a Perón, acordó con otro miembro de la resistencia peronista, el excapitán del Ejército Adolfo Philippeaux, la devolución de la reliquia al Ejército.

Fue robado nuevamente el 19 de agosto de 1965 por otro grupo de la Juventud Peronista y entregado un año después a los servicios del Ejército luego de diversos avatares. Tras este episodio, y por orden del entonces presidente de facto Juan Carlos Onganía, se ordenó un estudio metalográfico que fue realizado en 1966. Desde 1967 se lo puso bajo custodia en el Regimiento de Granaderos a Caballo General San Martín, y fue colocado dentro de un templete blindado, construido para tal efecto, por donación del Banco Municipal de la Ciudad de Buenos Aires. Restitución al Museo Histórico Nacional Por decisión de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, el día 24 de mayo de 2015 el sable corvo fue trasladado por el Regimiento de Granaderos a Caballo y reintegrado al Museo Histórico Nacional. Durante el trayecto fue bendecido por el arzobispo Mario Poli en la Catedral metropolitana, delante del Mausoleo que guarda los restos del general San Martín. Desde ese lugar lo trasladaron con custodia militar hacia el Museo, donde pasó a exhibírselo en una sala especial, junto a las espadas de otros próceres, entre ellos, Juan Manuel de Rosas, Manuel Belgrano y Manuel Dorrego. Traslado al Regimiento de Granaderos El 2 de febrero de 2026, el Poder Ejecutivo dispuso por decreto el traslado del Sable Corvo desde el Museo Histórico Nacional hacia la sede del Regimiento de Granaderos a Caballo General San Martín, donde esta unidad militar tendrá la responsabilidad de su preservación, seguridad e integridad.

El 7 de febrero durante un acto en conmemoración de los 213 años del Combate de San Lorenzo, en el Campo de la Gloria de la Ciudad de San Lorenzo en la Provincia de Santa Fe, el Presidente de la Nación, Javier Milei, acompañado de sus ministros y de autoridades provinciales, encabezó la ceremonia de entrega del Sable Corvo al Regimiento de Granaderos para su posterior traslado al Cuartel de Palermo, donde será exhibido al público.

Características Debido a que el sable corvo sanmartianiano fue adquirido en Londres, el gobierno argentino consultó a especialistas del Museo de Victoria y Alberto y a la Armería de la Torre de Londres acerca de los orígenes del arma. Estos especialistas sostuvieron que el sable es de tipo turco y que su hoja sea probablemente originaria de Persia donde se forjaban las hojas de acero de Damasco. La curva irregular de la hoja es otra característica de los sables orientales. Concluyeron por las características anteriores que el sable no tiene origen europeo. Análisis metalográfico En 1966, el Estado argentino le ordenó a la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) que realizara un estudio metalográfico para determinar su composición y origen. En el Laboratorio de Metalografía de la CNEA se realizó un estudio no destructivo que reveló cristales grandes de carburos, distribuidos de forma irregular en un patrón de bandas. El sable fue identificado como un shamsir de acero de Damasco confeccionado en Oriente Medio con una técnica preindustrial constituyente. Los científicos de la Comisión Nacional de Energía Atómica determinaron que la hoja no había sido fabricada en Inglaterra, como se creía, sino que se trataba de un auténtico sable persa elaborado según la técnica de forjado estilo "Damasquino".

Réplicas Un calco del histórico sable fue obsequiado a la Municipalidad Metropolitana de Lima (Perú) por el maestro orfebre argentino Juan Carlos Pallarols, que confecciona desde 1983 los bastones de mando presidenciales en Argentina y que en 2014 confeccionó un cáliz papal a pedido del Papa Francisco. Fue exhibido en el Teatro Segura de Lima -donde San Martín escuchó por primera vez el Himno Nacional del Perú en la voz de la soprano peruana, Rosa Merino - entre julio y agosto del 2023.

En el Museo de la Diplomacia, en el Palacio San Martín, se exhibe una réplica del sable corvo. Esta copia del sable fue realizada por el Batallón de Arsenales 601 Esteban de Luca. Véase también Museo Histórico Nacional (Argentina) Referencias

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Historia del Sable Corvo del General San Martín

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