El Imperio portugués es el nombre con el que se designa al conjunto de territorios bajo la soberanía o influencia de Portugal, en diferentes fases de expansión y contracción, desde el hasta el . Se considera el primer imperio global de la historia, al ser el primero en abarcar territorios en varios continentes de manera simultánea.

Formación y expansión El imperio comenzó a configurarse durante la Era de los descubrimientos, cuando Portugal, junto con el Imperio español, ocupó un lugar preponderante en la política y la economía mundiales. Tras las primeras plazas fuertes en el norte de África —como Ceuta, conquistada en 1415—, los portugueses establecieron colonias y enclaves estratégicos a lo largo de la costa atlántica africana, en el océano Índico y en Asia.

Las primeras colonias subsaharianas se fundaron en el oeste de África a finales del , seguidas de posesiones en la India, en la costa oriental africana y en las islas Molucas. Hacia mediados del , el imperio portugués se extendía desde Brasil en América hasta Nagasaki en Japón, constituyendo una vasta red de comercio marítimo.

Organización Durante su primera fase expansiva, el imperio se estructuró principalmente en tres tipos de asentamientos: Ciudades y colonias portuguesas: fundadas como centros administrativos y militares, como Goa en la India. Factorías comerciales: edificaciones fortificadas en puertos estratégicos, establecidas para controlar el comercio, como Chittagong. Bases de intercambio marítimo: enclaves sin dominio territorial directo, donde los portugueses comerciaban desde sus propios barcos en puertos extranjeros.

Legado El Imperio portugués dejó una profunda huella en la historia mundial a través de la difusión de la lengua portuguesa, la expansión del cristianismo y la creación de rutas marítimas intercontinentales que transformaron la economía global. Su influencia persiste en los actuales países lusófonos agrupados en la Comunidad de Países de Lengua Portuguesa.

Es considerado uno de los diez imperios más grandes de la humanidad desde que se registraron civilizaciones, y el primer pluricontinental. A principios del , Portugal tenía flotas y ejércitos en los cinco continentes.

El Imperio portugués se unió al español durante el reinado de Felipe I (Felipe II de España) y se separó en el reinado de Felipe IV (1580-1640). Portugal perdió las colonias que le quedaban cuando se independizaron en el año 1975, siendo esta la fecha de disolución formal del Imperio portugués, si bien el Imperio fue perdiendo poder paulatinamente con el proceso de decadencia iniciado en el , estando marcado este proceso por la independencia de la que fuera la más importante de las colonias portuguesas, Brasil, en el año 1822.

Historia La construcción del Imperio (1415-1570) miniatura|Imperio portugués (1415-1543).

Los soldados portugueses capturaron Ceuta en 1415. A lo largo del , los barcos portugueses organizados por Enrique el Navegante exploraron la costa oeste de África, haciendo mapas del territorio y buscando comercio, particularmente en especias, oro y esclavos. En 1487, Bartolomé Días rodeó el cabo de Buena Esperanza, y en 1498, Vasco da Gama alcanzó Calicut (actual Kozhikode) en la India y estableció los primeros puestos portugueses en este subcontinente, especialmente en la Costa de Malabar (Kerala) y en el Gujarāt. El descubrimiento de la ruta marítima alrededor de África hacia la India y el resto de Asia abrió enormes oportunidades de comerciar, y Portugal se movió agresivamente al establecer puestos de comercio y bases fortificadas para controlar este comercio.

En África Oriental, pequeños estados islámicos junto a la costa de Mozambique, Malindi, Kilwa, Brava y Mombasa fueron destruidos o se convirtieron en sujetos o aliados de Portugal, del mismo modo las posesiones del sultanato de Zanzíbar quedaban prácticamente subordinadas al naciente imperio portugués. Pedro de Covilhã había alcanzado Abisinia en 1490. En el océano Índico y mar Arábigo, uno de los barcos de Pedro Álvares Cabral descubrió Madagascar, la cual fue parcialmente explorada por Tristán da Cunha (1507); Mauricio fue descubierta en 1507, Socotra ocupada en 1506, y ese mismo año, Lourenço de Almeida visitó Ceilán. La victoria naval portuguesa en la batalla de Diu le abrió paso a la hegemonía marítima absoluta en el Oriente, convirtiendo el Índico en un lago portugués.

Con la conquista de Ormuz, los lusos tenían en su poder el golfo pérsico. Un intento de conquistar Adén en 1510 falla y obliga a los portugueses a retirarse. Sin embargo el segundo intento en 1516 es un éxito, y durante veintidós años los portugueses dominaron la ciudad. Esta conquista les posibilitó, junto al castillo de Socotora, dominar el mar Rojo y controlar al fin la Ruta de las Especias.

El Imperio portugués en el Este fue garantizado por el Tratado de Tordesillas, y Portugal estableció puertos comerciales en puntos lejanos como Mascate, Ormuz, Baréin, Diu, Bombay, Goa, el Ceilán portugués, Malaca, las islas Molucas, Macao, y Nagasaki. Protegiendo su comercio celosamente de sus competidores europeos y asiáticos, Portugal no solo dominó el comercio entre Asia y Europa, sino también mucho del comercio entre las diferentes regiones de Asia, tales como India, Ceilán, Omán, Golfo Pérsico, Indonesia, China, y Japón. Misioneros jesuitas siguieron a los portugueses para difundir el cristianismo católico por Asia con éxitos mezclados.

Brasil fue descubierto en 1500 por Pedro Álvares Cabral. Aunque inicialmente menos importante, Brasil llegaría a ser la colonia más importante del imperio, desde la cual Portugal reunió recursos como oro, piedras preciosas, caña de azúcar, café y otras cosechas.

La gobernación con los Felipes (1580-1640)

thumb|Monarquía Hispánica (1581-1640), en azul los dominios portugueses.

Desde 1580 hasta 1640, el trono de Portugal fue gobernado por Felipe I de Portugal y II de España, III y IV de España. Este periodo fue un cambio del I Imperio Portugués al establecerse una monarquía dual o, según definición de la época, "unión de los reinos ibéricos" (los reinos españoles de Aragón y Castilla y el reino de Portugal).

La diferencia básica entre la unión personal y real es que la primera es casual y no crea ningún vínculo jurídico entre los territorios de la unión, mientras que en la unión real se produce una uniformación de su política exterior, como fue el caso de Portugal. Así, la unión de Portugal y Castilla daría lugar a un conglomerado territorial que incluía posesiones en todo el mundo: México, los actuales oeste y sur de los Estados Unidos, América Central, el Caribe, Sudamérica, Filipinas, Timor Oriental, los Países Bajos Españoles (excepto los Países Bajos), así también como núcleos costeros y enclaves en Berbería, Guinea, Angola, Mozambique y otras bases en el este de África, Golfo Pérsico, India, los reinados y ducados territoriales en Francia e Italia y en el Sudeste Asiático, (Macao, Molucas, Formosa).

Los enemigos de Portugal, tales como los Países Bajos, Francia e Inglaterra, codiciaron sus riquezas ultramarinas, y en muchos casos encontraron más fácil atacar los puestos portugueses pobremente defendidos por España, principalmente las Provincias Unidas de los Países Bajos; España también ejerció una política de abandono de las capitanías portuguesas que ahora controlaba. Aunque las colonias holandesas en Brasil fueron borradas, en el , los holandeses pudieron ocupar Ceilán, el cabo de Buena Esperanza, y las Indias Orientales y encargarse del comercio con Japón en Nagasaki. Los territorios del Pacífico de Portugal fueron reducidos a las bases en Macao y Timor Oriental.

El Imperio entre 1660 y 1960 En 1661 los portugueses entregaron Bombay a Inglaterra como parte de una dote, y durante los próximos cien años, los británicos se convirtieron en la potencia dominante en la India, excluyendo a otras potencias del comercio. Portugal retuvo Goa y otras bases menores durante ese período.

El terremoto de Lisboa de 1755 dificultó los proyectos coloniales portugueses en el . El seísmo y posterior maremoto segó la vida de 100 000 personas en Lisboa (entonces una ciudad de 275 000). En Sudamérica, destaca el conflicto con España en la Banda Oriental por la colonia del Sacramento, las Misiones Orientales, Río Grande del Sur, Santa Catarina, La Guayra así como otros territorios fronterizos. En 1815 quedó establecido el Reino Unido de Portugal, Brasil y Algarve.

thumb|Imperio portugués (1810).

Brasil siguió siendo un territorio de Portugal por muchos años, y se convirtió en el centro principal de las ambiciones coloniales portuguesas. La inmigración voluntaria desde Europa y el comercio de esclavos de África aumentó la población de Brasil inmensamente (Brasil hoy es el país de habla portuguesa más grande del mundo). A diferencia de España, Portugal no dividió su territorio colonial en América. Las provincias creadas allí funcionaban bajo una administración centralizada en Salvador de Bahía, que informaba directamente a la Corona en Lisboa. El estuvo marcado por una creciente centralización del poder real en todo el imperio portugués. Para 1822, tras las guerras Napoleónicas, la estancia de la Monarquía en Brasil y los procesos de independencia de la América española, Brasil declaró la independencia con un príncipe portugués, Pedro I, como emperador. Ese fue el fin del II Imperio portugués.

miniatura|izquierda|Ruinas de la Catedral de San Pablo de Macao, que fue consumida por un incendio en 1835.

A la altura del colonialismo europeo en el , Portugal había perdido su territorio en Sudamérica y conservaba unas cuantas bases comerciales en Asia y África. Durante esta fase, el colonialismo portugués se enfocó en expandir sus posesiones en África (que frecuentemente eran fortificaciones destinadas a servir como puestos comerciales) en territorios de mayor tamaño para competir con otras potencias europeas durante el Reparto de África, comprendiendo que las ambiciones de las grandes potencias como Francia, Gran Bretaña o Alemania forzaban al gobierno portugués a asegurar su dominio sobre todos los territorios que aún pudiera reclamar.

Esto no siempre fue posible: el poderío de las expediciones francesas en el Golfo de Guinea obligó a Portugal a abandonar sus ambiciones coloniales en dichas zonas, mientras que la creación del Estado Libre del Congo patrocinado por el rey Leopoldo II de Bélgica con respaldo británico y francés significó que la cuenca del río Congo quedara definitivamente fuera del alcance portugués.

Portugal, tras la expedición de Serpa Pinto en 1877-1879 (quien con su expedición atravesó África de Angola hasta Mozambique), trató de reiniciar su expansión reclamando la ocupación de un territorio colonial continuo del Atlántico al Índico (el llamado "mapa color de rosa"). De esa pretensión sólo fueron reconocidos en favor de Portugal los actuales territorios de Angola y Mozambique debido a la fuerte presión política y militar de Gran Bretaña pues el reclamo portugués abarcaba a la posesión británica de Rodesia; esta presión quedó plasmada en el ultimátum británico de 1890 que forzó a Portugal a abandonar todo plan de "expansión continua" en África.

Los territorios portugueses en África desde 1890 finalmente incluían las actuales naciones de Cabo Verde, Santo Tomé y Príncipe, Guinea-Bisáu, Angola y Mozambique.

Durante la Primera Guerra Mundial, Portugal entró en guerra con Alemania, y tras la derrota germana ocupó y anexionó mediante el Tratado de Versalles el "triángulo de Kionga", redefiniendo así la frontera mozambiqueña.