thumb|El Diluvio (1866), por Gustave Doré. thumb|Le déluge de Noe et les compagnons (c. 1911), por Léon-François Comerre El diluvio universal,RAE: voz «diluvio» también conocido como el gran diluvio, es el nombre de una inundación mundial relatada en textos de algunas antiguas culturas. Por lo general, se presentan como una consecuencia de los actos que termina por limpiar la maldad en el mundo y acondicionar la Tierra para el renacimiento, dándola a los justos y fieles como heredad.

Historia original, versión abrahámica e historicidad

La historia original corresponde al poema sumerio de Ziusudra, cuando el dios Enlil, cansado del ruido que producen los humanos, y frustrado por 3 intentos previos de erradicar cada 1200 años a la creación de su hermano Enki a través de una plaga de fiebre helada, tormentas de arena e infertilidad de las plantas y animales, decide crear un diluvio. Enki, que amaba a su creación, es obligado a prestar juramento a su hermano Enlil de no volver a intervenir como en ocasiones anteriores pidiendo a los humanos que veneren solo a los dioses responsables: Namtar, Adad y Nisaba, para avergonzarlos; por lo que de forma indirecta da instrucciones a su fiel sacerdote Ziusudra (descendiente de su primer hombre creado: Adapa) de construir una barca para que se resguarde con su familia, permitiendo que sobrevivan. Debido al juramento, no pudo salvar a más personas. Al finalizar la inundación, Ziusudra da un sacrificio a todos los dioses. Los dioses, creyendo que ya nadie los veneraría al no haber humanos, se sorprendieron alegremente al ver que la humanidad ha sobrevivido, Enki aconseja a Enlil ser menos extremo, y mantener una forma de control de la población. El pacto se sella con un arcoíris y la promesa de Enlil de no intentar erradicar a la humanidad en el futuro, y dándole a Ziusudra y su esposa el aliento o vida de un dios, viviendo eternamente como ellos, en Dilmún.

Esta versión fue luego pasada a los pueblos de Mesopotamia, hasta llegar a los hebreos durante el cautiverio en Babilonia, donde lo incorporaron a sus tradiciones y su libro sagrado Tanaj, y luego reinterpretado por los cristianos en el primer libro de la Biblia, conocido como Génesis, y musulmanes en el Corán. En el relato abrahámico, el Dios de Abraham (aún no existen los cristianos ni musulmanes en la versión hebrea) emite su juicio contra la humanidad a causa de su maldad, provocando el anegamiento de «toda la tierra», aceptando el juicio divino y entrando en un arca de madera solo el patriarca Noé y su familia, junto con parejas de animales escogidos para tal fin.El diálogo de Dios en la Biblia es el siguiente:Raeré de sobre la faz de la tierra a los hombres que he creado, desde el hombre hasta la bestia, y hasta el reptil y las aves del cielo; pues me arrepiento de haberlos hecho.Génesis 6La historia original sumeria que es la base para este relato abrahamico, es mencionada tanto en el poema de Atrahasis como en el Poema de Gilgamesh, en el cual el único superviviente es Utnapishtim, según su nombre en Babilonia y Asiria, también llamado Ziusudra en sumerio o Atrahasis en acadio.

La aceptación de la historia bíblica como el relato de un hecho real varía entre los exégetas y las comunidades religiosas, desde aquellos que aceptan toda la historia literalmente hasta quienes la ven como una alegoría, pasando por los que piensan que puede existir alguna base histórica que diese origen al mito. Sin embargo, un diluvio universal, tal como se describe en el Génesis es incompatible con los conocimientos científicos, en especial con los datos geológicos y paleontológicos, una postura que incluso sostienen quienes defienden la historicidad del mito. En lo que se refiere a la universalidad aparente de estos mitos, en algunos casos con detalles casi idénticos, puede ser explicada por la difusión del mito mesopotámico, basado en una catástrofe local, y por la existencia de numerosas inundaciones en distintos lugares del mundo, cuyo recuerdo se entremezcló con las fuentes bíblicas y clásicas.Lopez, Susana. (2015). Lo histórico y lo simbólico en el mito del diluvio universal de Sumer y Palestina. 10.13140/RG.2.1.3142.7929. Gestoso Singer, Graciela N. Mitos" sobre el diluvio universal, artículo en Transoxiana 4 - julio de 2002.Frazer, Sir J. G. 1992. El folklore en el antiguo testamento. México, Fondo de Cultura Económica, pp. 66-187.Leeming, David (2005). The Oxford Companion to World Mythology. Oxford University Press. ISBN 9780195156690 s. v. Flood

Historia

El relato de un diluvio ha sido parte de varias culturas a lo largo de la historia de la humanidad, siendo una de las primeras versiones la del diluvio universal de Mesopotamia.

En Mesopotamia

La versión más antigua de una alegoría o historia sobre un diluvio universal se encuentra escrita en la historia de Utnapishtim (dentro del Poema de Gilgamesh) escrito aproximadamente en el 2100a. C.

Básicamente el texto mesopotámico relata lo siguiente: Enlil decide destruir a la humanidad porque le resultan molestos y ruidosos. Ea advierte a Uta-na-pistim para que construya un barco. El barco se deberá llenar de animales y semillas. Llega el día del diluvio y toda la humanidad perece, excepto Uta-na-pistim y sus acompañantes. Uta-na-pistim se da cuenta de que las aguas bajan y suelta un cuervo el cual revoloteaba sobre las aguas yendo y viniendo hasta que se evaporaron las aguas de la tierra. Uta-na-pistim hace una ofrenda a los dioses y estos quedan satisfechos por el sacrificio. Un relato muy similar es narrado en tablillas sumerias muy antiguas de la ciudad de Ur, en las cuales el protagonista a quien Enki/Ea previene del diluvio es Ziusudra. Lo mismo podemos ver en un relato de origen acadio, titulado Atrahasis, poema épico que relata desde la creación hasta el diluvio universal.

En el judaísmo y cristianismo En la tradición judeocristiana, el diluvio se narra en el Génesis, donde se cuenta cómo Noé construyó un arca en la que salvó a su familia y también tomó, de cada animal puro siete parejas, macho y hembra, y de los no puros, una pareja, macho y hembra. (Génesis 7:2), siendo los únicos sobrevivientes en todo el mundo.

En la narración del Génesis se indica no solo la duración de la lluvia (40 días) sino también el total de días hasta que el arca se posó en los montes de Ararat (150 días), pero se deduce que son 5 meses (de 30 días). Primeramente, en Génesis 7:11-12 se detalla que se inició el día 17 del 2.º mes del año 600 de Noé y que el agua estuvo cayendo durante 40 días y 40 noches, y en Génesis 8:2-4 que, después de 150 días, las aguas comenzaron a descender y el arca se posó el día 17 del 7.º mes. Así, entre el día 17 del 2.º mes y el día 17 del 7.º mes van 5 meses, y distribuyéndolos en 150 días dan a 30 días cada mes. Y se distinguen dos periodos, el primero de 40 días de lluvia y el segundo de 110 días hasta que el arca varó.

En Mateo 24:37-39, Jesús habla con sus discípulos y cita el Diluvio como un suceso real, para que extraigan una lección para el futuro. En sus cartas, el Apóstol Pedro también lo menciona (1 Pedro 3:20 y 2 Pedro 2:5,6; 3:5-7). El Apóstol Pablo lo incluye como ejemplo de fe en Hebreos 11:7. Dios mismo lo cita en Isaías 54:9 como garantía de que no se indignará con su pueblo.

En otros textos judeocristianos Igualmente, en otros textos judeocristianos considerados apócrifos, tales como el Libro de Enoc, se muestra que la historia del diluvio no solo fue un castigo hacia los hombres que obraron mal, sino principalmente en contra de un grupo de ángeles llamados vigilantes, y los hijos gigantes de estos llamados nefilim. Estos seres, según estos textos, habrían sido los causantes de un gran daño y desequilibrio entre los hombres, por lo que Dios habría decidido castigarlos y limpiar la tierra del mal producido por ellos, mandando este diluvio.

De esta forma se unirían las historias de estos seres nombrados en el con el diluvio que comienza en el . Esta versión del diluvio bíblico se vería apoyada por un pasaje de la Biblia en el Libro de la Sabiduría (un libro Deuterocanónico), que cuenta que al comienzo, cuando murieron los orgullosos gigantes, la esperanza del mundo se refugió en una balsa (el Arca); y en ella estuvo la semilla de una nueva humanidad (Sabiduría 14:6).

Análisis del texto del diluvio bíblico thumb|Rollo de Torá, abierto en el Éxodo: British Library Add. MS. 4,707.

Según la Hipótesis documentaria, los cinco libros del Pentateuco —Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio— fueron editados conjuntamente en el antes de Cristo de cuatro fuentes independientes. La narración del Arca se cree que fue hecha a partir de la fuente sacerdotal y de la Yavista. La Yavista es la más antigua de las dos, redactada en el reino de Judá de textos y tradiciones incluso más antiguos, poco después de la separación de Judá de Israel en el año 920 a. C. La narración yahvista es mucho más simple que la historia sacerdotal: su Dios único envía su diluvio (por 40 días), Noé y su familia y los animales se salvan (siete de cada animal limpio), Noé erige un altar y hace sacrificios, y Yahveh decide que nunca más matará a los seres vivientes por agua. La fuente Yavista no menciona un pacto entre Yahvé y Noé.

Se cree que el texto sacerdotal ha sido redactado en algún momento entre la caída del reino norteño de Israel en 722 a. C. y la caída del reino sureño de Judá, alrededor de 586 a. C. El material de fuente sacerdotal contiene muchos más detalles que la Yavista— por ejemplo, las instrucciones para la construcción del Arca, y la cronología detallada— y también suministra el centro teológico vital de la historia, el pacto entre Yahweh Sabaoth y Noé en Gen 9:1–17, que introduce el método peculiarmente judío del ritual del sacrificio, y que forma el do ut des para la promesa de ese dios de no destruir al mundo otra vez. Es la fuente sacerdotal la que nos da el cuervo (la Yavista tiene la paloma) y el arco iris, y la que introduce las cataratas del cielo (la Yavista simplemente dice que llovió). Como la fuente Yavista, el autor del texto sacerdotal (que se cree habría sido un solo autor, un miembro del sacerdocio aaronita de Jerusalén) habría tenido acceso a los textos y tradiciones antiguos y que ahora están perdidos.

El tema de la historia del Arca, de la ira de Yahveh Elohim por la maldad del hombre, su decisión de embarcarse en una terrible venganza y su posterior arrepentimiento, son típicos del autor o autores Yavistas, quienes tratan a su dios como una figura humana que aparece en persona en la narración bíblica. En contraste, la fuente sacerdotal normalmente presenta a su dios como distante e inaccesible, excepto a través del sacerdocio aaronita. Así, por ejemplo, la fuente Yavista requiere siete de cada animal limpio para permitir los sacrificios de Noé, mientras que la fuente sacerdotal reduce esto a una simple pareja, ya que no se pueden hacer sacrificios bajo las reglas sacerdotales hasta que se crea el primer sacerdote (Aarón) en los tiempos del Éxodo.

Estudio científico sobre el diluvio bíblico