thumb|right|280px|Personajes de Gabriel Vargas en el Museo del Estanquillo (Ciudad de México). La historieta, cómic, monitos, cuentos o muñequitos, como también se las llama, tiene una gran importancia en México, estimándose que en su edad dorada (en las décadas de 1940 y 1950), una sola de sus revistas podía alcanzar una tirada diaria de 350.000 ejemplares (con dos ediciones dominicales). Un mismo tipo de cada alfalfa,Moliné, Alfons en "Novaro (el globo infinito)", Ediciones Sins Entido, 2006, p. 8. permitió que por primera vez entre cinco y diez millones de mexicanos compartiesen "en sincronía los mismos deleites culturales".Bartra, Armando en Piel de papel. Los pepines en la educación sentimental del mexicano , para la Revista latinoamericana de Estudios sobre la Historieta, vol 1, no. 2 (junio de 2001), p. 67 a 90. Todavía en 1989, la historieta daba lectura a un 61 % de la población y constituía el 80 % de las publicaciones periódicas,Malvido, Adriana en el artículo La Industria de la historieta mexicana o el floreciente negocio de las emociones, publicado originalmente en la Revista Mexicana de Comunicación, número septiembre – octubre de 1989, y recogido íntegramente en la página de la Fundación Manuel Buendía aunque poco después el propio cómic mexicano (el creado por los autores nacionales) entró en un período de crisis.
Características En un ensayo publicado en la Revista latinoamericana de Estudios sobre la Historieta, Armando Bartra la describe de la siguiente forma:
Historia Las primeras historietas Algunas tradiciones precolombinas, a la que pertenece el Códice Nuttall en escritura mixtecaMcCloud, Scott en Cómo se hace un cómic: El arte invisible, Ediciones B. Barcelona, 1995, pp. 19 a 20, basándose en las interpretaciones del arqueólogo mexicano Alfonso Caso. y ciertos catecismos náhuatl del , pueden ajustarse la definición de historieta pero dado que "la prefiguran por el lenguaje, pero no por el sistema de reproducción y tampoco por los destinatarios",Bartra, Armando en Piel de papel. Los pepines en la educación sentimental del mexicano , para la Revista latinoamericana de Estudios sobre la Historieta, vol 1, no. 2 (junio de 2001), p. 67. no son consideradas como tales por todos los teóricos, ya que muchos consideran la historieta como un producto cultural de la modernidad industrial y política occidental que surgió en paralelo a la evolución de la prensa como primer medio de comunicación de masas, y buscan la primera historieta entre las reproducidas en ella.
En la tradición de la prensa ilustrada europea (1869-1909) La primera historieta publicada en la prensa mexicana es "Rosa y Federico. Novela ilustrada contemporánea" de José Tomás de Cuéllar/José María Villasana, que vio la luz en el periódico de breve vida La Ilustración Potosina en 1869.Cardoso Vargas, en Hugo Arturo en Rosa y Federico. Novela ilustrada contemporánea , para la Revista latinoamericana de Estudios sobre la Historieta,, vol 2, no. 8 (diciembre de 2002), pp. 240-252. Otros autores como Jesús T. Alamilla, Daniel Cabrera, Jesús Martínez Carrión, Alejandro Casarín, Constantino Escalante, Juan Gaitán, Rudolph Müller, Noé y sobre todo Santiago Hernández, también desarrollan posteriormente historietas breves donde satirizan a los políticos y a la sociedad del país en general.
Durante el Porfiriato (1876- 1911), período de estabilidad y mucho progreso económico en el país, se desarrolla en la prensa del país una nueva historieta de divertimento, más neutra políticamente, obra de autores como Carlos Alcalde, Ernesto García Cabral, Rafael Lillo, Eugenio Olvera, José Clemente Orozco, Santiago R. de la Vega y Julio Ruelas.
La primera serie periódica de monos fue distribuida, sin embargo, a partir de 1880 por la cigarrería "El Buen Tono" que inserta en cada cajetilla la "Historia de una mujer", una serie de 102 litografías ejecutadas por el pintor catalán Eusebio Planas.Borí, S. Tres maestros del lápiz de la Barcelona ochocentista: Padró, Planas y Pellicier. Ed. Milla ([La Neotipia]). Barcelona. 1945. Posteriormente, también se publican series en la prensa como Don Chepito de José Guadalupe Posada y Aventuras de un tourista (1903-04), de Martínez Carrión, ambas con protagonista fijo. Las historietas publicitarias de "El Buen Tono" serían continuadas a partir de ese mismo año por Juan Bautista Urrutia.
Un nuevo lenguaje en la prensa (1908-33) Desde principios de siglo, se hace notar la influencia de la historieta moderna estadounidense, surgiendo las primeras series mexicanas con globos de diálogo, líneas cinéticas y onomatopeyas dibujadas, que además se basan argumentalmente en las yanquis: Las aventuras de Adonis (1908) de Rafael Lillo y Macaco y Chamuco, aventuras de dos insoportables gemelos (1912) de M. Torres.
A causa de la Revolución mexicana, prolifera al mismo tiempo una historieta politizada y belicosa, generalmente conservadora, en la prensa, destacándose series como "Sisebuto" (1909-10), de Pérez y Soto y personajes como Panchito el corto, de Alcalde y Olvera al que el estudioso Armando Bartra considera "nuestro The Yellow Kid autóctono."
En 1922, Juan Bautista Urrutia crea a "Ranilla", un rechoncho fumador que pronto protagoniza sus propios cuadernillos, convirtiéndose en el primer personaje auténticamente popular de la historieta mexicana. El "Buen Tono" se asocia con la Cervecería Moctezuma de Orizaba y así los personajes de Urrutia, que siempre se meten en problemas, los resuelven fumándose un cigarro de "El Buen Tono" o bebiendo una cerveza Moctezuma.Manual de apoyo para el taller Escrito por Raúl Cabello Sánchez. Pg 31
Con la renovación tecnológica de la prensa y la introducción de la rotativa que impulsa el periodismo industrial, los diarios habían empezado, sin embargo, a comprar los derechos de tiras extranjeras. En Estados Unidos existe una especie de agencia de prensa que venden tiras cómicas a países de todos los continentes, y que se les conoce con el nombre de Syndicates. En México, el de mayor penetración fue el “King Features Syndicate”, agencia que centralizó la mayor parte de la producción y comercialización de tiras cómicas. Es propiedad de la corporación Heart y proporcionó de tiras cómicas a los periódicos: Novedades,Sol,La Prensa, El Universal, Excélsior, El Nacional. Algunos periódicos como Novedades recibía a la vez material de otro consorcio: El United Features Syndicate, también estadounidense.
En la segunda década del siglo ya hay varios suplementos dominicales con sección de monitos, muchas de ellas basadas en series estadounidenses, que empiezan a presentar un amplio abanico de personajes típicos mexicanos como los charros aunque todavía ignora a los pueblos autóctonos. Son Don Catarino y su apreciable familia y Chon y Smith, ambas creadas en 1921 por el guionista Carlos Fernández Benedicto para El Heraldo de México, a las que seguirán Mamerto y sus conocencias (1925), El señor Pestaña (1927), Adelaido el conquistador (1928) y Segundo I, Rey de Moscabia (1934) en El UniversalSe puede consultar el diario mexicano El Universal, desde el 20 de febrero de 1927 hasta mediados de la década de 1940. periódico este que las había encontrado gracias a un concurso convocado ex profeso.De Valdés, Rosalva en "La historia de los comics mexicanos: El progreso de la industria y de la aceptación del arte gráfico-narrativo" para la Historia de los Comics, volumen IV, fascículo 43, Editorial Toutain, Barcelona, 1984, pp. 1199 a 1204. Otra serie destacada es Chicharrín y el Sargento Pistolas, publicada desde 1936 en el diario Excélsior.
La primera historieta "seria", es decir de grafismo realista, no aparece hasta 1936: Es Águila Blanca de Alfonso Tirado.
La Época de Oro (1934-48) Tras la estela del rotundo éxito de la revista Paquín (Editorial Sayrols 1934-1947), que publicaba sobre todo material estadounidense en diferentes formatos, otros empresarios privados se lanzarían a la conquista del mercado nacional lanzando otras revistas misceláneas como Paquito (Editorial Juventud, luego Panamericana, 1935), Chamaco (Publicaciones Herrerías 1936-1957) y, con dirección de Ramón Valdiosera Berman, Pepín (Editorial Juventud, luego Panamericana 1936-1958), que cuentan con tiradas de más de medio millón de ejemplares e historietas predominantemente mexicanas, como A batacazo limpio, Rolando Rabioso de Gaspar Bolaños, Los Supersabios de Germán Butze o Adelita y las guerrillas de José G. Cruz. La Secretaría de Educación Pública y varias asociaciones católicas también editan sus propias revistas. Determinadas características apartaban a los "pepines" (pues así se conocía coloquialmente a todas estas revistas) de los estándares del cómic internacional
Ya en la siguiente década tuvo lugar la edad de oro del cómic mexicano. Memín Pinguín (1945) de Yolanda Vargas Dulché y Sixto Valencia, La Familia Burrón (1948) y Los Superlocos de Gabriel Vargas, entre otros ejemplos, dan testimonio de ello.
Nuevas editoriales (1949-1963) Paquín cerró en 1947, y aunque las tiradas se reducen, se fundan nuevas editoriales.Soto Díaz, Rubén Eduardo (2012). Historietas para jóvenes y adultos en México en Del tebeo al manga: Una historia de los cómics 9. Revistas de aventuras y de cómic para adultos, pp. 181-186.
En 1949 aparece la Editorial Novaro, cuya gran innovación fue la introducción del formato estadounidense del "comic book". Pronto se dedicó a difundir material de importación estadounidense por toda Latinoamérica y España, complementándolo con cómics de producción autóctona y finalidad didáctica como Vidas Ejemplares (1954), Vidas Ilustres (1956), Leyendas de América (1956), Tesoro de Cuentos Clásicos (1957), Epopeya (1958) o Lectura para Todos (1959).Moliné (2007), pp. 32-34. Se convirtió así en el sello "más prolífico e importante de cuantos se han dedicado a la historieta en México y, por extensión, en todos los países de habla castellana".
Ya en los años 50, surgen nuevos formatos, como la historieta novelada de ancho lomo, que presenta relatos completos de 250 o 300 páginas, y temáticas, como las revistas de contenido erótico editadas por Adolfo Mariño Ruiz, las historieta religiosas y las protagonizadas por luchadores, como "Santo, una revista atómica", obra de José G. Cruz,Priego, Ernesto (2011). ¡Santo! The Stuff of Legend. The Comics Grid, 25 de abril de 2011. que también edita Currito de arrabal.
En 1956, los esposos Yolanda Vargas Dulché y Guillermo de la Parra fundan también su propia editorial, dando origen finalmente al Grupo Editorial Vid, entre cuyas nuevas publicaciones puede destacarse Tawa, el hombre gacela (1959) de Joaquín Cervantes Bassoco y sobre todo Lágrimas, Risas y Amor, cuyas historias serían adaptadas a cine y televisión. Y es que "la historieta del medio siglo no puede dilucidarse sin ubicarla en su circunstancia, sin rastrear influencias, préstamos y traslapes de otros medios", porque era ""parte indisociable de un continuo transmediático formado por el cine, la radio, la música grabada y en menor medida la menguante revista teatral".
Una nueva conciencia (1963-78)
A partir de los sesenta, renace la historieta de tema político y concientizadora con revistas como La Garrapata en la que se dan a conocer autores como Helio Flores, Jis, Magú, Rogelio Naranjo y sobre todo Rius, que crea en 1964 Los Supermachos y el libro-cómic "Cuba para principiantes", que marca el inicio del estilo didáctico del autor y posteriormente Los Agachados (-1979). Paco Calderón muestra, en este sentido, su voz discrepante.