Butros Butros-Ghali (en árabe: بطرس بطرس-غالي [Buṭrus Buṭrus-Gālī]; El Cairo, 14 de noviembre de 1922-Guiza, 16 de febrero de 2016)Muere el ex secretario general de la ONU Butros-Gali - El País fue un abogado y diplomático egipcio. Fue el 6.º secretario general de las Naciones Unidas entre el 1 de enero de 1992 y el 31 de diciembre de 1996, durante un período que coincidió con varias crisis mundiales, incluida la desintegración de Yugoslavia y el genocidio de Ruanda. Luego se desempeñó como el primer secretario general de la Francofonía de 1997 a 2002.
Infancia y educación Boutros Boutros-Ghali nació en El Cairo el 14 de noviembre de 1922 en el seno de una importante y bien posicionada familia copta. Su padre, Yusuf Butros Ghali, era hijo de Butros Basha Niruz Ghali, primer ministro egipcio entre 1908 y 1910. Su madre, Safela Mikhail Sharubim, era hija de Mijaíl Sharubim (1861-1920), un destacado servidor público e historiador. El niño fue criado por una niñera eslovena, una de las llamadas Aleksandrinke; estaba más cerca de Milena, "su invaluable amiga y confidente", que de su propia madre. Además, varios de sus tíos y primos habían trabajado o trabajaban también para el gobierno. Desde que era un niño se dio por hecho de que seguiría la tradición familiar de servicio público.
Boutros-Ghali se graduó en derecho en la Universidad de El Cairo en 1946. Recibió un doctorado en derecho internacional de la Facultad de Derecho de la Universidad de París y un diploma en relaciones internacionales del Instituto de estudios políticos de París en 1949. Durante 1949-1979, fue nombrado profesor de derecho internacional y relaciones internacionales en la Universidad de El Cairo, cargo en el que se mantuvo durante 28 años entre 1949 y 1977. Asumió la función de presidente de la Sociedad Internacional de Derecho de Egipto en 1965 y la de presidente del centro de estudios políticos y estratégicos Al-Ahram en 1975; y presidente de la Sociedad Africana de Estudios Políticos en 1980. Fue becario de investigación Fulbright en la Universidad de Columbia de 1954 a 1955, director del Centro de Investigación de la Academia de Derecho Internacional de La Haya de 1963 a 1964 y profesor invitado en la Facultad de Derecho de la Universidad de París de 1967 a 1968. En 1986 recibió un doctorado honorario de la Facultad de Derecho de la Universidad de Uppsala, Suecia. También fue Rector Honorario del Instituto de Graduados de Estudios de la Paz, una rama de la Universidad Kyunghee de Seúl.
Editó algunas revistas como la semanal “Al-Ahram al-Iqtisadi” o la trimestral “Al-Syassa al-Dawliah” (La Política internacional).
Trayectoria política Comenzó su carrera política en 1974 uniéndose al Comité Central de la Unión Árabe socialista antes de convertirse en ministro de Asuntos Exteriores de Egipto, cargo que ocuparía entre 1977 y 1991 durante las presidentes de Anwar el-Sadat y Hosni Mubarak. Era conocido por apoyar una relación pacífica con el estado de Israel y en octubre de 1977 acompañó al presidente Sadat a visitar el país hebreo, lo que suponía el reconocimiento de hecho de este, algo sin precedentes en el mundo árabe. Esta visita dio paso a una larga negociación durante 16 meses que culminó con la firma del acuerdo de Camp David entre Israel y Egipto con el beneplácito de los Estados Unidos. Butros-Ghali jugó un papel importante en la firma de este acuerdo por su posición pacífica y su cargo como ministro de asuntos exteriores. La firma de este acuerdo suponía poner fin a una relación hostil entre ambos países y una mejora en las relaciones comerciales entre ambos países. Israel abandonaría la península de Sinaí, ocupada desde 1967, y Egipto reconocería la existencia del Estado de Israel y mantendría una baja presencia militar en la zona. izquierda|miniaturadeimagen|Península del Sinaí tras los acuerdos de Camp David Egipto fue el primer país en establecer una relación pacífica duradera con el estado de Israel, esto originó cierta animadversión entre los países árabes que fue aislada de la Liga Árabe y cuya sede se desplazó de El Cairo a Túnez. Egipto fue acusado de aislar la cuestión palestina en favor de la paz, alejándose de la posición árabe. Sadat recibió el premio Nobel de la Paz en 1978 y fue asesinado en 1981 por extremistas islámicos que le consideraban un traidor. El político copto lideró varias delegaciones a la Organización para la Unidad Africana y encuentros francoafricanos. Viajó a todos los países africanos y fue clave de forma extraoficial en la liberación de Nelson Mandela en 1990. Su carrera política nacional se estancó como ministro de Asuntos Exteriores y vice primer ministro debido a su condición religiosa (cristiano-copta) y la tradición de reservar este puesto a musulmanes. A pesar de esto, el aseguraba en varias entrevistas no haber sufrido nunca discriminación por ser copto, no que no hubiese discriminación, sino que el por la posición de su familia nunca la sufrió Cabe resaltar que por entonces estaba casado con la judía Leia Maria Butros-Ghali.
Secretario general Elección e inicios Debido a su cercanía al país galo y varios gobiernos africanos, contó con el apoyo de estos para ser elegido el máximo representante de las Naciones Unidas. A pesar de este explícito apoyo, no hubo una recompensa a sus promotores. Butros-Ghali siempre hizo caso omiso a los insultos y las críticas a las que ya estaba acostumbrado por negociar el acuerdo egipcio-israelí de Camp David por el que recibió mucha saña del mundo árabe, el cual le consideraba un traidor. François Mitterrand quería un francófono en el cargo, pero esta cercanía con Francia no agradaba al Reino Unido ni a Estados Unidos, que le creía muy preocupado en África. Estos apoyaron la candidatura del ex primer ministro canadiense Brian Mulroney, pero no vetaron la candidatura del egipcio. Por su parte, China y Rusia no mostraron pegas al considerar que actuaría de manera independiente a las presiones de Occidente. Butros Ghali siempre aseguró que tan solo se presentaría a un mandato como secretario general de la ONU, aunque se volvió a postular una segunda vez. Esta no resultó fructífera debido al veto de los Estados Unidos y justificaba su segundo postulamiento afirmando que: “Creo que solo la gente estúpida no cambia de opinión”. Finalmente fue elegido secretario general de las Naciones Unidas, recibiendo 11 votos a favor y 4 abstenciones del Consejo de Seguridad, convirtiéndose así en el primer africano en ostentar el cargo.
Boutros Boutros-Ghali asumió el cargo a las pocas semanas de la disolución de la URSS. En este momento consideraba que la organización podía jugar un rol más destacado en la política internacional y tendría mayor poder de intervención. Quería llevar a cabo un programa de desburocratización de las Naciones Unidas, encauzar las cuentas de la organización, democratizarla y lograr estos objetivos para el 50 aniversario de la organización en 1995. En esta época de optimismo se creyó que sería posible romper con la política de bloques y avanzar en los mencionados objetivos de la ONU, coincidiendo con una oleada de democratización en especial en aquellos países que fueron parte del Pacto de Varsovia. El Consejo de Seguridad le pidió al recién elegido secretario general que realizara unas recomendaciones sobre políticas que pudieran garantizar y sostener la paz. Boutros-Ghali respondió con su “Agenda para la paz” en la que recoge una serie de ideas de la construcción de la paz después de los conflictos en la que debe de jugar un papel fundamental el perdón y la reconciliación, valores muy cristianos por un lado. Consideraba que la ONU debía llevar a cabo “misiones de 2ª generación” con la paz como núcleo, pero también el alto al fuego y los derechos humanos. Para ello creía necesario apoyar las fuerzas de emergencia con un mayor presupuesto y una mayor cooperación regional, de manera que se profundizase en la democratización de los asuntos internacionales.
Intervención en Somalia El político copto lideró la ONU en una etapa convulsa en la que se estaba instaurando un nuevo panorama internacional que trajo consigo diversos conflictos a los que tuvo que hacer frente. Uno de ellos es la guerra civil Somalí que comenzó en 1991 y aún continúa. En este conflicto han intervenido multitud de países a lo largo de su desarrollo en busca de hacer frente a la piratería, el fundamentalismo islámico y el conflicto interno. En cuanto a este último, la ONU llevó a cabo unas misiones conjuntas con los Estados Unidos (Operación de las Naciones Unidas en Somalia I y II). Estas misiones no cumplieron con los objetivos previstos y persistió la inseguridad. La ONU creyó que podía resolver la crisis a través de la mediación y se olvidó de la falta de cohesión social y la consiguiente justificación de la violencia como herramienta legítima de defensa. Las misiones estadounidenses se centraron en el desarme selectivo para evitar la violencia, pero fracasó al dejar a ciertos grupos dotados de armamento. El secretario general de las Naciones Unidas no estuvo muy de acuerdo en que esta operación solamente fuera de carácter humanitario. En una reunión con el Consejo de seguridad declaró querer que esta intervención «forzara a los clanes a desarmarse y a confiscar su armamento pesado». Washington no estaba de acuerdo en esto por varios motivos: consideraba que era exponer demasiado a sus tropas, no proporcionaba ningún beneficio a Estados Unidos y Bush no podía comprometer a sus tropas ni a su gobierno, pues había perdido las elecciones y no tenía el margen de decisión suficiente. Durante la Operación de las Naciones Unidas en Somalia I la ONU mandó tropas para asegurar que la ayuda humanitaria pudiera entregarse adecuadamente. Estas tropas fueron aumentando a la par que se trataba de mejorar el programa de ayuda de manera que fuera más eficaz y así, combatir mejor la hambruna que azotaba al país. Otro punto discordante entre Butros-Ghali y Bush fue la duración de la misión, dado que Washington no quería comprometerse demasiado y dejar el asunto en manos de la ONU. La Segunda Operación de las Naciones Unidas en Somalia se puso en marcha como una ampliación de la primera en el año 1993. Para esta misión Butros-Ghali destinó una partida de 300 millones de dólares de los fondos de la organización para: garantizar un ambiente seguro en Somalia, restablecer las instituciones políticas, intentar acabar con la violencia armada, conseguir la reconciliación política y dar cobijo y ayuda económica a los refugiados de este conflicto. Durante la Batalla de Mogadiscio (3-4 de octubre de 1993), en la que las tropas estadounidenses intentaban dar caza a hombres cercanos al líder Mohamed Farrah Aidid, fueron abatidos varios helicópteros y soldados estadounidenses, lo que provocó un gran revuelo en el país y un aluvión de críticas al presidente Clinton, que a su vez intentaba pasar la culpa al secretario general de la ONU. Esta situación no hizo más que enzarzar las relaciones entre Butros-Ghali y el gobierno de Washington. Tras la retirada de las tropas estadounidenses, Butros-Ghali declaró: «No puedo hacer nada. No tengo armas. No tengo dinero. No tengo expertos. Estoy pidiendo de todo. Si los Estados miembros no quieren, ¿qué puedo hacer?».
Intervención en el Sahara Durante los años noventa la situación en el Sahara Occidental estaba en una paz incierta. Marruecos continuaba reclamando ese territorio mientras que la ONU y el Frente Polisario demandaban un referéndum. Marruecos incluyó al Sahara como una provincia más en las elecciones de 1993 y Butros-Ghali pospuso el referéndum hasta 1994. Este fue pospuesto otra vez a 1995, y en este año vuelto a posponer. Ya con Butros-Ghali fuera de la Secretaría General de la ONU, el referéndum se siguió posponiendo una y otra vez y el Frente Polisario y Marruecos enfrentados.
Intervención en Ruanda