Ayuno en el cristianismo es la práctica del ayuno observada en varias denominaciones cristianas. En algunas no es una práctica exigida, por ser considerada una observancia externa, en cuyo caso se permite a los creyentes practicarlo individualmente por voluntad propia.
Fundamentos
Antiguo Testamento
Debido a que el cristianismo proviene de forma directa del judaísmo; el ayuno cristiano comparte muchas características con el ayuno judío. Se puede encontrar numerosas referencias del ayuno judío en la Biblia hebrea (Antiguo Testamento), Walter A. Elwell, Evangelical Dictionary of Theology, Baker Academic, USA, 2001, p. 438 como en el libro de Isaías, 58:3-7. En esencia, representa la aflicción del alma causada por el no satisfacer las necesidades o deseos de la carne.
Otros ejemplos mencionados en el AT son:
Moisés ayunó cuarenta días y noches cuando estuvo en el monte con Dios (Éxodo 34:28).
El rey David ayunó cuando el hijo de su unión adúltera con Betsabé enfermó de muerte como castigo por el adulterio de David y su participación en la muerte del esposo de Betsabé, Urías el heteo. 2 Samuel 12:15-25.
El libro de Daniel, 1:8-16, describe un ayuno parcial (permitir el consumo exclusivo de ciertos tipos de comida y bebida), y sus efectos en la salud de quienes lo practican. Daniel y sus tres amigos realizaron este ayuno, consumiendo exclusivamente legumbres y agua, rechazando los alimentos considerados impuros que el rey Nabucodonosor II impuso a los hebreos de la corte.
Ester: Joven hebrea que vivió durante el período del imperio persa, en el reinado de Asuero (Se le identifica con el rey Jerjes I). Tras ganar el favor del rey por su belleza, descubre a conspiradores que convencen al rey de exterminar a todos los judíos del imperio. Ester entonces pide a todos los judíos que oren y ayunen junto a ella durante tres días (Ester 4:16), al final de los cuales solicitaría audiencia con el rey, para persuadirle de sus planes contra el pueblo judío. Al final, el pueblo es librado de la aniquilación.
Nuevo Testamento
Jesús enseña en el Nuevo Testamento sobre el ayuno en Mateo 6,16-18, y Él mismo hizo ayuno por 40 días y 40 noches, mencionado en Mateo 4,2.
Antes de iniciar su ministerio de aproximadamente tres años de duración, Jesús se retira a la soledad del desierto, ayunando por cuarenta días, luego de los cuales fue tentado tres veces por el diablo (Mateo 4:2).
Jesús advirtió a sus seguidores acerca de ayunar para ser vistos por otros, y brindó indicaciones para que el ayuno fuese en privado (Mateo 6:16-18).
Entre los milagros más llamativos de Jesús, están la sanidad de enfermos y endemoniados. En Mateo 17:14-21 se aprecia que ciertos males solamente pueden ser sanados con oración y ayuno. En el cristianismo primitivo, la práctica del ayuno era bastante habitual, como reportan el Libro de los Hechos de los Apóstoles 10, 30; 13, y, 14,23
Saulo de Tarso, conocido luego como el apóstol Pablo, ayunó durante tres días después de haber sido cegado por una visión, camino a la ciudad de Damasco (Hechos 9:9).
San Pablo también aborda el tema del ayuno en algunas de sus epístolas, como en la de los Corintios 6,5 y 11,27.
Ayuno Místico El ayuno místico, es la práctica espiritual que ha sido caracterizado por sobrevivir, en abstinencia absoluta de la toma corporal de alimentos y bebidas tomando solo la alimentación espiritual de la Eucaristía.
En el contexto de la tradición mística católica,e ha registrado y documentado. que varios místicos, a través de los siglos, han vivido vivieron por largos períodos sin alimentos sólidos, ni líquidos, sosteniéndose únicamente de la Eucaristía diaria. Estos casos, ha sido examinados por médicos y autoridades eclesiásticas. Estos casos ocurren donde se ha considerado una gracia especial que demuestra la fe en la presencia real de Jesús en la Eucaristía.
Al menos 12 místicos se han registrado y documentado que esto ha sucedido.
Alejandrina María da Costa (1904-1955), de Portugal. Una vivaz mujer que quedó paralítica a los 14 años tras arrojarse por una ventana para salvarse de ser violada por tres hombres. En su terrible condición creció enormemente en santidad, y vivió los últimos 13 años de su vida sin comer ni beber, pero recibía la Comunión cada día. Antonieta de Vitis. (1936-2004) Mística de Italia,salentina que recibió los estigmas se le atribuyen curaciones extraordinarias y por 54 ayunó solo la Eucaristía. Catalina de Siena. (1347) Mencionada en crónicas de ayuno extremo por 7 años. Dominica Lazzari (+1848) Elizabeth de Reute (1421) Más de 10 años. Floripes Dornelas de Jesús. (1913-1999) De Brasil, conocida como "Lola". Sierva de Dios que vivió 60 años alimentándose únicamente de la Eucaristía tras un accidente. Luisa Piccarreta. (1865). De Italia. Vivió bajo la inedia por 64 años. Escribió 36 volúmenes de sus experiencias místicas. Ludwina de Schiedman (1380-1433), 28 años María de San José. (1875-1967) De Venezuela. Vivió 10 años en ayuno, alimentándose sólo de la Eucaristía. Marthe Robin. (1902-1981) de Francia. Vivió más de 50 años alimentándose exclusivamente de la Eucaristía. Nicolás de Flüe. (1417-1487) de Suiza. Vivió 20 años sin comida. Rosa María Andriani (1786-1845), 28 años.
Por confesiones
Catolicismo La ley de ayuno requiere que el Católico desde los 18 hasta los 59 años reduzca la cantidad de comida usual. La Iglesia define esto como una comida más dos comidas pequeñas que sumadas no sobrepasen la comida principal en cantidad. Este ayuno es obligatorio el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo. El ayuno se rompe si se come entre comidas o se toma algún líquido que es considerado comida (batidos, pero no leche). Bebidas alcohólicas no rompen el ayuno; pero parecieran contrarias al espíritu de hacer penitencia.
Iglesia ortodoxa De similar manera, la iglesia ortodoxa etíope practica un ayuno parcial donde el practicante se abstiene de carne y leche; este ayuno toma lugar en ciertas ocasiones del año y suele durar algunas semanas.
Iglesia Protestante Algunas congregaciones evangélicas creen en el ayuno (sea parcial o total) como una herramienta espiritual que ayuda para varios fines: sanar a un enfermo o a un endemoniado, romper alguna «atadura» (vencer malos hábitos y adicciones como el juego o el alcohol), interceder para que una persona cercana (un hijo, un padre o un amigo) con problemas de conducta se acerque a Dios, mantener bajo control los apetitos y deseos carnales resaltando lo espiritual, o superar obstáculos (por ejemplo, conseguir trabajo). Keith Warrington, Pentecostal Theology: A Theology of Encounter, T&T Clark, UK, 2008, p. 218 Para algunas de estas congregaciones, el ayuno por sí solo no logra todas estas cosas, sino que se requiere además de esfuerzo personal, disciplina, fe y corazón dispuesto. S. H. Mathews, Christian Fasting: Biblical and Evangelical Perspectives, Lexington Books, USA, 2015, p. 136
Referencias
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