Este artículo es de la serie: Historia de América.Colonización de AméricaHistoria de América del Norte Historia de Canadá Historia de Groenlandia Historia de México Historia de los Estados UnidosHistoria de América Central Historia de Belice Historia de Costa Rica Historia de Cuba Historia de El Salvador Historia de Guatemala Historia de Honduras Historia de Nicaragua Historia de PanamáHistoria de Sudamérica Historia de Argentina Historia de Bolivia Historia de Brasil Historia de Chile Historia de Colombia Historia de Ecuador Historia de Paraguay Historia de Perú Historia de Uruguay Historia de Venezuela

Se conoce como América precolombina o América prehispánica al continente americano antes del establecimiento del dominio político y cultural de los europeos sobre las civilizaciones, pueblos y tribus oriundas de lo que antes se conocía como las «Indias Occidentales» (América) ocurrido a partir del . Esta época comprende miles de años y sucesos tan relevantes como las primeras migraciones humanas desde Asia a través de Beringia y la revolución neolítica.

Alcance y uso de los términos «prehispánico», «precolombino» y «precabralino» A pesar de que la fecha de la llegada de Cristóbal Colón a América es en 1492, el adjetivo «precolombino» suele englobar la historia de todos aquellos pueblos autóctonos antes de que se hiciera notable la influencia europea, aunque esto ocurriera décadas o siglos después (dependiendo del lugar) del primer desembarco de Colón. Por ser los españoles los primeros europeos en ejercer su influencia en el continente y también por ser los que conquistaron más porcentaje de su superficie, en el mundo hispano es común usar también, por extensión, el adjetivo «prehispánico». En la historiografía en portugués en ocasiones se utiliza el vocablo «precabralino» en alusión a Pedro Álvares Cabral, quien descubrió Brasil.

Teorías del poblamiento de América

Hipótesis masivas

En general, existe un acuerdo de los espacios de investigación especializados en torno a que los amerindios descienden de los grupos humanos que pasaron de Asia al Nuevo Mundo a través del puente de Beringia. Si bien nunca existió consenso al respecto, durante mucho tiempo la hipótesis más aceptada fue la llamada teoría del poblamiento tardío. De acuerdo con esta hipótesis, los amerindios son descendientes de los grupos siberianos que pasaron a América aproximadamente años antes del presente (AP). Esta hipótesis se sostiene en el descubrimiento de la cultura clovis, que se asoció con la más antigua presencia humana en América, cuyo estilo de vida pudo haber estado apoyado en el aprovechamiento de la megafauna —por ejemplo, Mammuthus columbii—, aunque ésta fue insostenible cuando estos animales se extinguieron alrededor del año 9000 AP.

Otros puntos de vista y algunas investigaciones en todo el continente llevaron a un grupo de investigadores a proponer que el poblamiento de América inició varios milenios antes de la glaciación de Wisconsin. El descubrimiento de materiales arqueológicos encontrados en diversos puntos de América —dentro o al sur del área de difusión de la cultura clovis— fechados por radiocarbono en una época anterior a la glaciación han sido consideradas dudosos o al menos, controversiales por los defensores de la teoría del poblamiento tardío.Meltzer, 1995.

Las nuevas teorías sobre un poblamiento temprano se han recombinado con las teorías existentes que afirman la existencia de múltiples corrientes migratorias de poblamiento a través de Alaska y del océano Pacífico (Paul Rivet), desde Australia, usando un puente similar al de Beringia, pero en la zona antártica, e ingresando por Sudamérica.The Pre Clovis: South America First?, por Ken Hooper, Ken Hooper Virtual Natural History Museum, Ottawa

Durante la transición Pleistoceno-Holoceno (ca. 13–8.5 AP) las condiciones climáticas y ambientales fueron muy profundas, provocando cambios en los niveles del mar acompañados con breves, pero trágicos, episodios de expansiones glaciares (episodio de Enfriamiento Reverso Antártico). Este evento se ha registrado en diferentes sectores de Patagonia, Andes centrales, Amazonía y puna de Atacama, sugiriendo un panorama paleoambiental con marcadas diferencias en la disponibilidad de espacios y recursos entre ambos hemisferios. El máximo avance de la última gran glaciación del Pleistoceno final produjo que América del Sur tuviera mayor cantidad de terrenos emergidos de la superficie marina, lo que permite una mayor variabilidad ambiental y menor incidencia de la glaciación en Sudamérica respecto de Norteamérica.

En América del Sur la glaciación de montaña, limitada al sector andino, produjo un efecto menos severo que el registrado en América del Norte donde los dos grandes mantos de hielo (Lauréntico y Cordillerano) cubrieron todo el actual territorio de Canadá. Esta gran diferencia de extensión y volumen de los glaciares produjo más territorios disponibles para la ocupación humana y fue lo que pudo favorecer un poblamiento más fluido en el sur. Esto puede implicar una alternativa frente al fuerte peso teórico y empírico que tienen los modelos de migración continentales y circumpacífico: el modelo de las adaptaciones costeras/acuáticas que plantea la fachada atlántica como una posible y factible vía de ingreso y dispersión, siendo una herramienta teórica viable para reevaluar las proposiciones sobre la colonización de América del Sur.

Otra hipótesis de poblamiento temprano que de momento carece de pruebas suficientes, señala el posible arribo, por vía marítima, de gentes europeas portadoras de la cultura solutrense, que habrían aprovechado para sustentarse en el trayecto la abundancia de focas y otros mamíferos marinos en el borde del casquete glacial Ártico. Según sus proponentes, esta hipótesis explicaría la presencia del haplogrupo X en el ADN mitocondrial de algunos grupos indígenas, además del parecido con ciertas técnicas americanas para la fabricación de utensilios líticos.

Recientes investigaciones basadas en la secuenciación del genoma de un individuo que habitó en Siberia hace unos 24 000 años revelan su similitud genética con las poblaciones nativas americanas así como con euroasiáticas lo que parece indicar que diversos grupos de humanos provenientes del oeste de Asia migrarían hacia América cruzando el estrecho de Bering mezclándose con individuos del este asiático.

Este hecho puede explicar la presencia de características típicas de individuos euroasiáticos en las poblaciones nativas americanas que no se corresponden con las de pobladores del este asiático como pueden ser la morfología del cráneo o el haplotipo mitocondrial X.

Algunas conclusiones

izquierda|miniatura|300px|Evolución del puente de Beringia A pesar de lo álgido del debate científico sobre el poblamiento de América, existen en cambio algunas conclusiones que se pueden aventurar: Es altamente probable que el hombre americano primitivo proceda del continente asiático, especialmente de las estepas siberianas o de la región del Sudeste asiático. Las semejanzas entre grupos poblacionales asiáticos de esas regiones y los aborígenes americanos ha sido objeto de análisis: genética, etnología, lingüística, cosmología y de otros tipos, que han permitido un enlace, aunque también se han detectado notables diferencias en algunos grupos indígenas sudamericanos que podrían sugerir un origen melanésico o australiano anterior.Los orígenes del hombre americano. El poblamiento de América del Sur, Agroperú Es probable que la dirección general de poblamiento del continente se haya producido de Norte a Sur. De todos modos el hecho de que las dataciones de máxima antigüedad que cuentan con consenso de la comunidad científica, Clovis (EE. UU., ) y Monte Verde (Chile, ) se encuentren casi simultáneamente en América del Norte y en el extremo sur de América del Sur impide sacar una conclusión definitiva sobre este punto (a menos que se suponga que un grupo quizá reducido de pobladores anteriores hayan llegado a América también desde el Norte). Las culturas prehistóricas y las civilizaciones de América se desarrollaron de manera aislada al resto del planeta. La revolución neolítica americana es original y carece de toda relación con la que se produjo en la Mesopotamia asiática. Dejando a un lado las migraciones de los pueblos de habla Na Dene (Atapascanos) y los Inuit (Esquimales), no hay pruebas serias de la llegada a América de seres humanos después de que se cerrara el puente de Beringia hace once mil años (Scott A. Elias). Tampoco hay respaldo para pensar que después de esta fecha los pueblos americanos tuvieron contactos significativos con hombres de otros continentes. Ciertamente, se sabe que en 982 los vikingos comenzaron la exploración de Groenlandia, y se han hallado un par de pequeños asentamientos suyos en la península del Labrador (Canadá), pero su penetración en el continente no fue significativa. En efecto, ni con su expedición se estaba poniendo a prueba una teoría sobre la forma de la Tierra, ni su arribo dio lugar a un contacto permanente o a un intercambio continuo, con influencias duraderas sobre las poblaciones indias, ni tampoco fue un suceso ampliamente conocido en Europa, que diera noticia de la existencia de nuevas tierras. Otras hipótesis como la llegada de los fenicios, egipcios, griegos, chinos y japoneses, gracias a sus habilidades marítimas, son meras especulaciones de difícil (y probablemente, imposible) demostración. Una probable excepción a esto sería el posible arribo de navegantes polinesios a Sudamérica, llevando consigo la gallina doméstica y adoptando de las poblaciones americanas el cultivo de la batata; Menos evidencia existe aún de una eventual presencia de americanos en los demás continentes.

Evidencias más antiguas

Las evidencias más antiguas de presencia humana en América pueden ser ubicadas en el cuadro que se muestra a continuación. Debe tenerse en cuenta que muchas de estas fechas están discutidas en la comunidad científica y carecen de consenso.

Datación Sitio arqueológico Descripción Entre 37 000 y 50 000 años. Topper (Carolina del Sur, Estados Unidos) En 2004, Albert Goodyear de la Universidad de Carolina del Sur, que trabaja en el sitio desde 1980, anunció dataciones con carbono-14 de presencia humana en el lugar de entre Goodyear ha realizado sus investigaciones a partir de un grupo de objetos que afirma son herramientas de piedra primitivas. Otros arqueólogos han cuestionado las afirmaciones de Goodyear sosteniendo que las dataciones son inexactas y que los objetos no constituyen herramientas primitivas sino simples piedras naturales. Entre 32 000 y 48 000 años. Pedra Furada