Guanajay es una ciudad y municipio de la Provincia de Artemisa, ubicado al centro de esta provincia. Guanajay fue una de las primeras poblaciones del occidente cubano, fundado en 1650 y llegó a ser una de las villas más prosperas de la región de Vueltabajo. En 1879, al fundarse la provincia de Pinar del Río era el núcleo urbano de mayor importancia económica y poblacional.
Guanajay fue la cuna de Carlos Baliño, uno de los fundadores del Partido Revolucionario Cubano de José Martí y después del primer Partido Comunista de Cuba. Además de la ciudad cabecera pertenecen al actual municipio los asentamientos de Cayao, Jabaco, San Francisco, La Sierra, Cuatro Caminos, La Patricia, La Encarnita, La Paloma, Chacón, La Eficacia, Taberna Nueva y La Clarita.
Historia
Etapa colonial
Guanajay es un toponímico de origen siboney que significa "agua hay". El territorio de Guanajay formaba parte del cacicazgo de Marien, que se extendía de la costa norte a la sur, entre los cacicazgos de La Habana y Guaniguanico. La referencia documental más antigua que se ha encontrado en la que se menciona a Guanajay como corral mercedado por el Cabildo de La Habana corresponde al 21 de julio de 1623. Al hacer merced a Gaspar Pérez Borroto de los sitios Tahajaguas o Las Virtudes, San Andrés y San Marcos se señala que están junto a los corrales Guanajay y Jabaco.
Por otra parte, en las Memorias de la Sociedad Económica de Amigos del País correspondiente a 1847 aparece un trabajo de Tranquilino Sandalio de Noda donde se afirma: "El corral de Guanajay, antiguamente Guamuhaya, es indudablemente de los más antiguos de la Isla.
Alrededor de 1639 comenzaron a fabricarse junto al camino real de Vueltabajo, algunas casas que andando el tiempo vinieron a ser el núcleo poblacional de Guanajay. En 1688 el obispo Don Diego Avelino de Compostela ordenó la construcción de varias parroquias, entre ellas la de Guanajay, que fue construida en 1695 bajo la advocación de San Hilarión Abad. Ese mismo año se registraron los primeros bautizos realizados por el sacerdote Don Antonio Beiros y Pazos.
En síntesis, el surgimiento y desarrollo de la villa constituye un proceso largo. La jurisdicción de Guanajay llegó alcanzar en la primera mitad del al norte, el mar incluyendo el puerto de Mariel, al este, la jurisdicción de Santiago de las Vegas y de San Antonio de los Baños; por el sur la región de San Cristóbal; y al oeste la de Bahía Honda.
Actividades económicas fundamentales. Relaciones económicas del territorio con La Habana y el resto de la Isla.
Las primeras actividades económicas de los vecinos de esta región fueron la agricultura y la cría de ganado que desarrollaron los que vivían en el interior, mientras que los habitantes de las costas se dedicaron al comercio de contrabando y la construcción de naves. El puerto de Cabañas sobre todo, adquirió fama debido a algunas excelentes embarcaciones que en él se fabricaron. La agricultura inició un lento proceso de desarrollo. Se sembraba añil, caña y tabaco en pequeñas cantidades, así como también algunos frutos menores. Era notable la falta de brazos; aunque se introdujeran clandestinamente esclavos por los puertos de Bahía Honda, Cabañas y el Mariel.
Desde los primeros tiempos de la colonización existieron en esta zona grandes cortes de madera, destinada a las construcciones navales o enviadas a España donde, se emplearon en la construcción de distintas edificaciones de importancia que allí se hacían, entre ella el palacio de El Escorial.
A finales del (16 de agosto de 1781) por escritura otorgada ante Francisco Javier Rodríguez, Doña María Candelaria de Serna vendió a Don Domingo de la Barrera el corral Guanajay. A partir de esa fecha se inicia una aceleración evidente del desarrollo agrícola de la zona. En 1783 se estableció en la finca Belomé la primera añilería de la región.
Entre los ingenios más destacados que comenzaron a moler en esa época deben ser citados el de San Francisco de Borja, el San José, San Francisco de Asís, San Gabriel, Jesús Nazareno, San Juan Nepomúceno, nuestra Señora del Pilar y San Dimas, todos fundado bajo advocación de santos protectores, aunque su esencia no fuera otra que la del fomento de la riqueza a costa del trabajo y la muerte de cientos de esclavos que difícilmente lograban sobrevivir 15 años de trabajo. La fuerza de trabajo fundamental y prácticamente única de la jurisdicción durante esa época fue la del trabajo esclavo. Fue también notoria la falta de esos esclavos y los constantes reclamos de los hacendados para que se les permitiese introducir mayores cantidades de ellos.
Don Pedro de Estrada, uno de los más ricos propietarios de la zona, solicitó permiso del Intendente de Hacienda para introducir esclavos que se dedicarían a la agricultura en sus haciendas. Por Real Orden del 21 de marzo de 1754 se le otorgó permiso para introducir 300 piezas en embarcaciones españolas en que no tuvieran interés los extranjeros. De esos 300 esclavos podría quedarse Don Pedro sólo con 150 y los otros 150 tenía que venderlos con intervención de la Intendencia a otros hacendados necesitados de manos de obras.
Como se conoce la supremacía de España en los mares del Nuevo Mundo, fue fieramente disputada por ingleses franceses y holandeses, los que ejercieron el corso y la piratería para arrebatar por la fuerza a los españoles, las grandes riquezas que extraían de América.
En 1628 la flota española procedente de Honduras tropezó frente al puerto de Mariel con una escuadra holandesa mandada por Cornelius Jolls (a) Pie de Palo, quien la hostilizó obligándola a navegar muy cerca de la costa, hasta que finalmente y gracias a la ayuda que le envió el capitán general Lorenzo de Cabrera, pudo llegar al puerto de La Habana, con las consiguientes pérdidas. Puede afirmarse que durante la segunda mitad del y el se produjeron incontables combates y escaramuzas entre los españoles y los corsarios y piratas frente a las costas de esta jurisdicción. Sus principales puertos fueron asediados constantemente por los navíos enemigos que a veces esperaban las flotas procedentes del resto de América y otras esperaban momentos propicios para desembarcar y saquear lo que encontraban a su paso.
Construcciones militares, religiosas y civiles
En 1688 por orden del Obispo D. Diego Avelino de Compostela fue construida en Guanajay la primera parroquia con el nombre de San Hilarión de Guanajay. Estaba situada en el centro del camino de Vuelta Abajo, y su construcción coincidió con la demolición del corral Guanajay. En 1695 aparece registrado el primer bautizo por el cura D. Antonio Beiros y Pazos.
En 1723 el dueño del Corral El Cano cedió una caballería de tierra para la construcción de una iglesia, que en 1730 fue declarada Tenencia de la parroquia de Guanajay.
Aparte de las construcciones religiosas cuya finalidad era naturalmente la de ofrecer auxilio espiritual a los moradores de la zona, no aparecen notificadas otras construcciones civiles de importancia. Como anteriormente se ha señalado, en estos primeros años el desarrollo económico fue lento, lo que sin dudas guarda mucha relación con el hecho de que no se realizaran importantes construcciones civiles.
1700 - 1790. Economía de consumo y régimen de plantación
El desarrollo de la agricultura y el fomento de nuevos ingenios continuó, y en 1796 surgió el poblado de Herradura con 70 caballerías de tierra, propiedad del Conde de la Reunión. También en los alrededores de Cabañas surgieron los ingenios La Encrucijada y San Ignacio del Rubí, con 60 caballerías de tierra cada uno.
En 1763 como resultado de la paz de Versalles, se restituyó a España la plaza de La Habana y demás territorios cubanos que habían estado bajo ocupación inglesa. De inmediato, las nuevas autoridades españolas preocupadas por el temor de un nuevo ataque de enemigos, y recordando que en el puerto del Mariel habían encontrado los ingleses un asilo amplio, seguro y cercano a La Habana, estudiaron la posibilidad de cercar dicho puerto.
El centro de todas las autoridades de la jurisdicción radicaba en Guanajay y era detentado por un Capitán de Partido, que tenía como auxiliares en otros lugares donde la agrupación de vecinos lo requería, a otros funcionarios subordinados a él. Así por ejemplo había en Mariel un teniente con residencia en Guajaibón, mientras que en Guayabal existía un capitán Juez Pedáneo. Ese capitán de Partido se subordinaba a su vez a la Capitanía General de la Isla y recibía órdenes directamente de La Habana.
1790 - 1840. Surgimiento y desarrollo de la esclavitud
Como ya se ha expuesto anteriormente, a partir de 1790 se produjo el gran despliegue económico de la jurisdicción, apoyado fundamentalmente en el cultivo de la caña y el café. Este último cultivo llegó en 1799 a la zona procedente de San Antonio de los Baños, donde el Marqués de Monte Hermoso lo había fomentado trayendo a algunos colonos franceses que huyeron de Haití a raíz de la Revolución.
En 1804 ese despliegue económico se vio favorecido por el establecimiento del régimen de libertad absoluta para el tráfico de negros esclavos, lo que garantizó la entrada de mano de obra necesaria para el desarrollo de grandes plantaciones cañeras y cafetaleras.
Por todas partes se fomentaron ingenios, cafetales, colmenares, añilerías, sitios de labor y potreros de crianza. Continuaron fomentándose nuevas poblaciones como Puerta de La Güira, que surgió hacia 1806 debido fundamentalmente al avance del cultivo del café.
La rica zona ubicada al sureste de la villa de Guanajay se vio favorecida por la atención especial, que el entonces Intendente General de hacienda Don Francisco de Arango y Parreño le dedicó. Hizo en 1810 el primer reparto de tierras de lo que luego constituiría el núcleo de Artemisa, conocido durante muchos años por San Marcos, Patrón de su iglesia, y cuya fundación se debió a un trágico accidente ocurrido en una barriada de La Habana. Ante tal suceso las autoridades determinaron trasladar a los vecinos de ese lugar aprovisionándolos con lo imprescindible para rehacer sus vidas en un nuevo poblado: Artemisa.
En cuanto al pueblo de Guanajay, a principios de 1812 contaba ya con 340 casas, muchas de las cuales eran de mampostería y tejas, una iglesia también de mampostería, y con una población de 3700 habitantes. Poseía los siguientes establecimientos: 3 panaderías, 21 pulperías, 3 posadas, 4 mesones 2 boticas, 3 barberías, 2 platerías, 4 herradurías, 23 tabaquerías, 1 carpintería, 1 talabartería, 2 tabernas, 7 ferreterías, 1 chocolatería, 1 tejar y 1alambique. La zona rural por su parte contaba con 880 casas, habitadas por 870 familias, que sumaban un total de 12 200 personas distribuidas principalmente en 64 ingenios, 62 cafetales y 40 colmenares.
El auge adquirido por los ingenios de azúcar y los cafetales le dieron tal preponderancia industrial y comercial a la jurisdicción que se consideró a Guanajay zona especializada en estas ramas.
En el propio año 1817 los hacendados de los alrededores de Guanajay solicitaron a las autoridades superiores, que se habilitase el puerto del Mariel para el comercio. El 20 de octubre del mismo año la junta de Fomentos recoge dicha petición por considerarla muy útil y convincente, opinando por unanimidad recomendar a Su Majestad su aprobación.
A principios de 1819 el Intendente General de hacienda Don Alejandro Ramírez escribió al Rey Fernando VII informando favorablemente la solicitud de los hacendados de Guanajay para que se habilitara el puerto de Mariel con vistas a utilizarlo para la exportación de sus frutos.