Enrique de Castilla, conocido también como Enrique Enríquez (Castillo de Cabra, 1377 - Córdoba, 14 de septiembre o de noviembre de 1404), fue un noble castellano e hijo ilegítimo del rey Enrique II de Castilla y de la dama cordobesa Juana de Sousa.Ricardo del Arco y Garay, en su obra Sepulcros de la Casa Real de Castilla, señaló erróneamente que la madre de Enrique de Castilla fue Beatriz Ponce de León, que fue una de las amantes del rey Enrique II de Castilla. Cfr. Arco y Garay (1954), p. 312. Y otros autores, como Derek William Lomax, también erraron al afirmar lo mismo. Cfr. Lomax (1982), p. 639.

Fue I duque de Cabra y de Medina Sidonia y señor de Morón, Alcalá de los Gazules, Portillo y Aranda de Duero, aunque la mayoría de los historiadores afirman erróneamente que fue conde de Cabra y duque de Medina Sidonia y señor de Morón y de Alcalá la Real. Enrique de Castilla vivió junto a su madre en un palacio mudéjar del , conocido actualmente como el Palacio del Duque de Medina Sidonia, localizado en el número 13 de la Calle Rey Heredia de Córdoba (España).

Según algunos autores el duque Enrique «es un personaje brumoso al que tanto la historiografía como la producción genealógica han prestado muy escasa atención», y han lamentado además el hecho de que falleciera sin dejar descendientes, ya que por su condición de miembro, aunque bastardo, de la familia real castellana, habrían formado parte de la más elevada «Grandeza de España». Y otros autores han destacado también que el amplio conjunto de señoríos que llegó a poseer fue uno de los últimos grandes dominios de «persona real» que se formarían en Andalucía en la Baja Edad Media.

Orígenes familiares Por parte paterna era nieto del rey Alfonso XI de Castilla y de la dama Leonor de Guzmán, y por parte materna lo era de Vasco Alfonso de Sousa, que fue señor de Castillo Anzur y de Almenara y también alcalde mayor y justicia mayor de Córdoba, y de María García Carrillo.

Biografía Juventud y patrimonio thumb|215px|Retrato imaginario del rey Enrique II de Castilla, padre del duque Enrique de Castilla. José María Rodríguez de Losada. (Ayuntamiento de León). Enrique de Castilla nació en 1377, y algunos autores suponen que probablemente nació en septiembre de ese año en el castillo de Cabra, ya que es posible que el rey Enrique II pasara allí su «luna de miel» con Juana de Sousa y que la trasladara allí para mantenerla lejos de su familia, como ya había hecho su padre, Alfonso XI, con su amante Leonor de Guzmán, en el mismo lugar.

En opinión del eclesiástico e historiador Manuel Nieto Cumplido, es casi seguro que sus padres se conocieron en Córdoba y cuando ya Enrique II había subido al trono, lo que ocurrió en 1369. Hay constancia de que Enrique II estuvo en Córdoba en 1370, 1371, 1374, 1375, 1376, 1377 y 1378, siendo las visitas de 1375 y 1377 «especialmente prolongadas», pero Nieto Cumplido aseguró que es muy probable que los padres de Enrique de Castilla iniciaran su relación amorosa en 1377, ya que esa fecha coincide con una donación que el monarca castellano hizo a favor de Juana de Sousa y de su madre, siendo además probable que Juana tuviera unos veinticuatro o veinticinco años de edad en esos momentos. Además, Juana de Sousa debía de ser, según algunos historiadores, una mujer de «extraordinaria belleza y simpatía», aunque lamentablemente no se ha conservado ningún retrato suyo ni tampoco ninguna descripción de su persona.

Existen múltiples documentos en los que Juana de Sousa declaró explícitamente que era la «madre del duque don Enrique», como por ejemplo en uno otorgado el día 10 de mayo de 1391. Y en el testamento del canónigo y maestrescuela Lope Gutiérrez de los Ríos, que era sobrino de Juana de Sousa, el eclesiástico aludió a su tía designándola nuevamente como «madre del duque don Enrique».El fragmento del testamento del canónigo Lope Gutiérrez de los Ríos que menciona a Juana de Sousa y a su hijo, y que fue otorgado el día 24 de junio de 1441, dice así: «E mandamos e queremos que doña Juana de Sousa, nuestra señora tía, madre del duque don Enrique que Dios aya, por quanto nos tenemos de ella cargo de muchas honras e buenas obras que de ella havemos rezevido de cada un día, sea después de nuestros días en tanto que ella vibiere usufructuaria de nuestro cortijo que dizen del Morillo...». Cfr. Garijo Pérez (2004), p. 277.

La mayoría de los historiadores afirman erróneamente que Enrique II concedió a su hijo Enrique el ducado de Medina Sidonia y el condado de Cabra junto con los señoríos de Morón y de Alcalá la Real, pero Manuel Nieto Cumplido demostró que en realidad el título ostentado por Enrique de Castilla fue el de duque de Cabra, ya que así consta en varios documentos de la épocaEn un documento del 23 de junio de 1440 se menciona expresamente que Juana de Sousa era la «madre del señor don Enrique, duque de Cabra». Y en otro del día 3 de julio de 1442 vuelve Enrique a aparecer como «duque de Cabra». Cfr. Nieto Cumplido (1979), pp. 208-209. Y por último, en el Cronicón Cordubense de Fernando de Salmerón también se le otorga a Enrique de Castilla el mismo título. Cfr. Lomax (1982), p. 639. y también en el poema 530 del Cancionero de Baena:

Las villas de Cabra y de Medina-Sidonia habían pertenecido a Leonor de Guzmán, que fue la amante del rey Alfonso XI de Castilla y la abuela materna del duque Enrique. Y en el testamento que Enrique II de Castilla otorgó el día 29 de mayo de 1374,El testamento otorgado por Enrique II de Castilla el día 29 de mayo de 1374 aparece íntegramente publicado en el segundo tomo de la obra Crónicas de los reyes de Castilla Don Pedro, Don Enrique II, Don Juan I y Don Enrique III. Cfr. López de Ayala (1780), pp. 106-121. el monarca cedía el señorío de Medina-Sidonia, que había pertenecido anteriormente a Leonor de Guzmán,, a su hijo Fadrique de Castilla, que llegaría a ser duque de Benavente, pero posteriormente el monarca modificó sus últimas voluntades y lo entregó a Enrique de Castilla, que era el hijo que había tenido con Juana de Sousa. Y existen además múltiples documentos que prueban irrefutablemente que Enrique de Castilla ostentó el título de duque de Medina Sidonia.El rey Juan I de Castilla declaró en un documento del día 6 de noviembre de 1379 que la villa de Medina-Sidonia pertenecía a su hermanastro Enrique de Castilla, y el día 24 de abril de 1395 este último aparece con el título de duque de Medina Sidonia pronunciando una sentencia acerca del pleito que mantenían sus villas de Medina-Sidonia y de Alcalá de los Gazules acerca de sus respectivos términos. Y el día 23 de julio de 1397 Enrique de Castilla, titulándose nuevamente duque de Medina Sidonia, concedió a su vasallo Antón González, que era el escribano público de Medina-Sidonia, «derechos preferentes» sobre dos abrevaderos de ganado. Cfr. Nieto Cumplido (1979), p. 208. 325px|thumb|Vista del municipio de Medina-Sidonia.

También está documentado que Enrique de Castilla fue señor de la villa de Aranda de Duero, y posiblemente, como señaló Jesús Peribáñez Otero, por concesión de su hermanastro, el rey Juan I de Castilla, añadiendo además dicho autor que el duque Enrique retuvo el señorío de Aranda de Duero hasta su muerte, ocurrida en 1404.Existen tres documentos en los que el duque Enrique figura como señor de la villa de Aranda de Duero, y en el primero de ellos, que fue otorgado el día 20 de febrero de 1392 y que es la confirmación del Fuero de Ledigos, el duque aparece entre los confirmantes como «Don Enrique, tio del Rey, sennor de Alcalá, y de Aranda, y de Cabra, y de Portillo». El segundo documento fue otorgado en Aranda de Duero el 30 de agosto de 1398, y el tercero, que no ha podido ser localizado aunque es mencionado por algunos autores, data de 1392 y es una carta de pago de 17000 maravedís que el duque Enrique tenía sobre las rentas de la villa, haciendo además este último documento referencia al «aparato burocrático» del duque en la mencionada localidad y a la red de clientes que poseía en dicho lugar. Cfr. Peribáñez Otero (2010), p. 9.

La tradición popular asegura que la relación de Enrique II de Castilla con Juana de Sousa se prolongó durante diez años y que pasado ese tiempo el monarca comenzó a interesarse por otra mujer, lo que fue considerado por Juana de Sousa como una «terrible traición». Sin embargo, Enrique II se mostró muy generoso con su hijo Enrique y, además de cederle los señoríos de Medina-Sidonia y de Cabra también le hizo entrega de un «magnífico» palacio mudéjar que se encuentra en el número 13 de la calle Rey Heredia de Córdoba, aunque en realidad dicho palacio pertenecía a la familia de Juana de Sousa. Desde entonces, dicho palacio cordobés se conoce con el nombre de Palacio del Duque de Medina Sidonia. Y de nuevo según la tradición, Enrique II intentó que su antigua amante se casara con algún hombre adinerado que le asegurara una cómoda existencia, pero Juana de Sousa se negó alegando que el único «amor de su vida» había sido el monarca castellano, por lo que durante el resto de su vida la mencionada señora vivió dedicada por entero a su hijo Enrique.

Durante la minoría de edad del duque Enrique de Castilla su madre fue la encargada de gobernar sus señoríos, como el de Medina-Sidonia, y hay constancia de que ella mantuvo durante ese periodo unas relaciones conflictivas con el concejo de la mencionada villa, según advirtió la historiadora Esther Alegre Carvajal en su tesis doctoral, titulada Las villas ducales como tipología urbana: el ejemplo de la villa ducal de Pastrana.

Enrique de Castilla poseía un «magnífico» palacio mudéjar en Córdoba,Para más información sobre el palacio que el duque Enrique poseía en la ciudad de Córdoba, véase el artículo Casa del hijo del Rey Don Enrique II, que fue publicado por Miguel Muñoz Vázquez en 1962 en el Boletín de la Real Academia de Córdoba, de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes. Cfr. Muñoz Vázquez (1962), pp. 109-134. que fue la ciudad donde residió habitualmente, que se encuentra en el número 13 de la calle Rey Heredia. Dicha calle fue conocida hasta 1861 como calle del Duque , debido precisamente a que el propio Enrique de Castilla, Primer Duque de Medina Sidonia, ostentaba allí su palacio y residencia.235px|thumb|Palacio del duque de Medina Sidonia, situado en el número 13 de la calle Rey Heredia de la ciudad de Córdoba.

El mencionado palacio, anteriormente había pertenecido a Vasco Alfonso de Sousa, posteriormente a su esposa María García Carrillo, y desde agosto de 1397 a Juana de Sousa, hija de los anteriores y madre del duque Enrique de Castilla. Tras la muerte de Juana, dicho Palacio del Duque de Medina Sidonia pasó, por voluntad testamentaria de la dama Juana de Sousa, a manos de su sobrino Juan Alfonso de Sousa, que era miembro de la rama principal o «troncal» de la familia Sousa. Después el inmueble quedó en poder de los marqueses del Carpio y posteriormente de la familia Armenta.En 1636 el arcediano Damián de Armenta realizó «importantes reformas» en el palacio y colocó en la fachada principal el escudo de armas de los Armenta, que aún permanece en la actualidad. Cfr. Garijo Pérez (2004), p. 282.

A lo largo de su vida el duque Enrique confirmó algunos privilegios, y hay constancia de que fue uno de los confirmantes del privilegio, otorgado el día 15 de diciembre de 1393 durante las Cortes de Madrid, que aludía a las «libertades de Toledo», y también otro privilegio otorgado en 1401 en el que confirmó como «don Enrique, tío del Rey, Duque de Medina Sidonia, Señor de Alcalá», habiendo sido ambos documentos expedidos durante el reinado de Enrique III de Castilla, que era sobrino carnal del duque Enrique.