El multiplicador monetario o multiplicador bancario es el mecanismo por el cual la creación mediante reserva fraccionaria de depósitos bancarios ex nihilo lleva a un aumento de la masa monetaria. por ejemplo, Murray Rothbard: "The Mystery of Banking" pp 134- 139 Milton Friedman y D. Meiselman : "The Relative Stability of Monetary Velocity and the Investment Multiplier in the United States, 1898-1958", (1963), in Stabilization Policies. <ref> C.H. Douglas: Money and the Price System, resumido (en inglés) en Richard C. Cook en: [http://www.globalresearch.ca/index.php?context=viewArticle&code=COO20070924&articleId=6870 C.H. Douglas: Pioneer of Monetary Reform] </ref>

Funcionamiento del multiplicador Para entender el funcionamiento del multiplicador bancario hay que tener en cuenta que existen dos tipos de dinero en la economía: el dinero de la banca central y el dinero de la banca comercial. El dinero de la banca central es el dinero que el estado de un determinado país imprime por orden de su banco central y corresponde con el dinero físico de curso legal que, en forma de billetes y monedas, suele circular por la economía, constituyendo este la base monetaria del país. El dinero de la banca comercial es todo aquel dinero que la banca crea al recibir depósitos de dinero de la banca central y al emitir préstamos, siendo dinero que se muestra con números digitales dentro del sistema informático del sistema financiero, es decir, en cuentas corrientes, libretas de ahorro, tarjetas de crédito, etc. La suma del dinero de la banca central (base monetaria) más la del dinero deuda de la banca comercial constituye la mayor parte de la masa monetaria de un país. Cuando alguien deposita en un banco dinero de la banca central (billetes y/o monedas) el banco sustituye ese dinero, en la cuenta del cliente, representándolo con dinero de la banca comercial (dinero electrónico), mientras que cuando un cliente de un determinado banco retira físicamente de su cuenta dinero de la banca comercial (dinero electrónico), este le da dinero de la banca central en forma de billetes y/o monedas.

Todo banco comercial está obligado a guardar una parte porcentual de todo el dinero físico que se deposita en sus cuentas, basándose en el coeficiente de caja que establezca el banco central del país o región donde opere (por ejemplo, antiguamente el 10% en los bancos de EE. UU. —en 2020 se bajó al 0%— o el 0 o 1% para los de la UE), a la vez que puede operar en el mercado con el resto del depósito.

Funcionamiento teórico Para explicar de una forma simple el funcionamiento teórico del multiplicador bancario, supongamos que un banco recién creado, perteneciente a la UE, abre sus puertas sin disponer de depósitos de ningún tipo y que un ciudadano "A", su primer cliente, deposita 1000€ en efectivo en una cuenta corriente para disponer de este en un plazo inferior a 2 años. Desde el momento en el que el cliente deposita los 1000€ de dinero de la banca central, el banco pone en reserva, con base en el coeficiente de caja, el 1% (10€ que no puede prestar, invertir, etc.) a la vez que puede operar en el mercado con el 99% restante (990€). Si ahora otro cliente "B" le pide un préstamo al banco por valor de 990€ para, por ejemplo, comprarse un televisor, el banco puede prestarle a "B" 990€ del depósito de "A". Ahora "B" va a un establecimiento de "C" y compra un televisor por valor de 990€. Si ahora "C" deposita los 990€ de la venta del televisor en el mismo banco donde "B" pidió el préstamo, el sistema financiero le permite al banco considerar ese dinero depositado por "C" como un nuevo depósito, aunque forma parte de un préstamo basado en el depósito de 1000€ de "A" (el método también funcionaría igual si el banco del ingreso de "C" fuera otro distinto pero perteneciente a la UE). Desde ese momento el banco vuelve a tener los 1000€ en efectivo iniciales depositados por "A" (mismos billetes y monedas). Como los 990€ depositados por "C" se considera un nuevo depósito, el banco tiene que poner en reserva el 1% (9,9€) y puede operar en el mercado con el resto (980,1€). Ahora llega "D" y pide un préstamo de 980,1€ para comprarse también un televisor y el banco le presta 980,1€ del dinero del depósito de "C". "D" va también al establecimiento de "C" y comprar allí su televisor. Si ahora "C" va al mismo banco y deposita los 980.1€ en su cuenta, el sistema financiero le vuelve a permitir al banco considerar el nuevo dinero depositado por "C" (980,1€) como un nuevo depósito, aunque forma parte, a la misma vez, de los préstamos de "B" y "D". Desde ese momento el banco pone en reserva el 1% del nuevo depósito de "C" (9,8€) y puede operar en el mercado con el resto (970,3€). Como se observa, la cantidad nueva a prestar es siempre menor que la anterior, mientras que la cantidad total que permanece en reserva crece cada vez que se vuelve a depositar el dinero prestado.

Haciendo un análisis de los datos del párrafo anterior y hasta este punto, se observa, por un lado, que el banco vuelve a tener 1000€ en efectivo (todo el dinero de la banca central depositado por "A" inicialmente, con los mismos billetes o monedas), de los que 29,7€ están en reserva y el resto (970,3€) podría volver a prestarlo, mientras que, por otro lado, ha creado una deuda en forma de dinero de la banca comercial de 1970,1€ (la suma de la deuda de "B" más la de "D") prestando, a dos clientes diferentes y simultáneamente, el mismo dinero de la banca central. Desde el punto de vista de los depositantes, "A" observa que tiene a disposición en su cuenta los 1000€ depositados, mientras que "C" observa que tiene a su disposición los 1970,1€ de los dos depósitos que hizo por vender los dos televisores. El banco garantiza la disposición inmediata a los dos depositantes, aunque si estos quisieran retirar en este momento y a la misma vez todo su dinero no podrían, porque el banco solo dispone de 1000 euros en efectivo (estaríamos ante un caso de pánico bancario), los cuales están sustentando a los 2970,1 € de la suma total de todos los depósitos.

Si, a partir de este punto, el banco continuara prestando el dinero de la misma forma que se ha explicado y hasta llegar al límite máximo de préstamos (cuando el 99% del nuevo depósito sea menor que 0,01€), entonces se llegaría a un punto en el que los 1000€ depositados inicialmente por "A" estarían íntegramente en forma de reserva y representando a una masa monetaria total de 100 000€, de los cuales 99 000€ estarían en forma de dinero deuda de la banca comercial que habría creado el banco con el simple hecho de prestar el mismo dinero prestado una y otra vez. En este caso, el banco debería un total de 100 000€ (1000€ a "A" + 99 000€ a los clientes que depositaron el dinero prestado) y tendría en caja solamente 1000€, por lo que habría un coeficiente de caja del 1%. El banco ya no podría conceder más créditos, ya que entonces dejaría de respetar el coeficiente de caja legal, ni utilizar el dinero en inversiones o en la compra de otros activos. "A" podría utilizar los 1000€ virtuales (que tiene en su cuenta) mediante la emisión de cheques, transferencias, etc; al mismo tiempo que el resto de depositantes podrían utilizar los 99 000€ virtuales (que tienen en sus cuentas) mediante la emisión de cheques, transferencias, etc., pero en el banco solamente estarían en efectivo los 1000€ que inicialmente depositó "A".

Funcionamiento práctico Cuando alguien pide un préstamo a un banco comercial y este se lo concede, en realidad el banco no presta el dinero en metálico de la banca central que los ahorradores han depositado en este, "aunque así figure en los libros de texto", sino que simula que se ha hecho un depósito en la cuenta del cliente prestatario a través de un asiento contable, creando nuevo dinero electrónicamente ex nihilo e incrementando, ipso facto, el dinero de la banca comercial que hay en circulación, a la vez que pone en reserva la pequeña cantidad exacta de dinero de la banca central que, a través del multiplicador bancario en su límite, crearía el dinero de la banca comercial que está prestando el banco.

Para explicar de una forma simple el funcionamiento real del multiplicador bancario, supongamos que un banco recién creado, perteneciente a la UE, abre sus puertas sin disponer de depósitos de ningún tipo y que un ciudadano "A", su primer cliente, se abre una cuenta corriente y deposita 1000€ en efectivo para disponer de este en un plazo inferior a 2 años. Desde ese momento el banco crea 1000€ de dinero electrónico que representará al depósito realizado y lo "deposita" en la cuenta electrónica de "A", dándole la posibilidad a este de hacer transacciones electrónicas a través de una cuenta virtual online y/o de una tarjeta de débito, si lo desea. Tras esto, el banco también pone en reserva, en base al coeficiente de caja, el 1% del depósito realizado por "A" de dinero en efectivo (10€ que quedan guardados en el banco central) a la vez que puede operar en el mercado con el 99% restante (990€). Seguidamente, otro ciudadano, "C", se presenta en el banco y solicita abrirse una cuenta bancaria porque tiene una tienda de venta de vehículos y quiere poder recibir pagos electrónicos y abre esta cuenta sin depositar dinero. Pasado un tiempo, otro ciudadano, "B", va al banco y pide un préstamo por valor de 9900€ para comprarse una motocicleta y el banco, tras que "B" firme el contrato de préstamo, le abre una cuenta corriente, crea 9900 euros de dinero electrónico, lo "deposita" en la cuenta recién creada de "B" y le da una tarjeta de débito a este para que pueda gastar el dinero prestado, a la vez que pone en reserva, en el banco central y en base al coeficiente de caja, la cantidad de dinero en efectivo que, teóricamente, habría creado el dinero prestado a través del multiplicador bancario en su límite, es decir, 100 euros, los cuales toma del depósito inicial del dinero en efectivo depositado por "A". Ahora "B" va al establecimiento de "C" y compra una motocicleta por valor de 9900€, utilizando su tarjeta de débito, pasando su dinero electrónico a la cuenta de "C" tras la venta. Pasado un tiempo, otro ciudadano, "D", se presenta en el banco y pide otro préstamo por valor de 9900€ para comprarse, también, otra motocicleta y el banco, tras firmar el cliente "D" el contrato de préstamo, le abre una cuenta corriente, crea 9900€ de dinero electrónico, lo "deposita" en la cuenta de "D" y le da una tarjeta de débito a este para que pueda gastar el dinero prestado, a la vez que pone en reserva, en el banco central y en base al coeficiente de caja, la cantidad de dinero en efectivo que, teóricamente, habría creado el dinero prestado a través del multiplicador bancario en su límite, es decir, 100 euros, los cuales toma del depósito inicial del dinero físico depositado por "A". Ahora "D" también va al establecimiento de "C" y compra otra motocicleta por valor de 9900€, utilizando su tarjeta de débito, pasando ese dinero electrónico a la cuenta de "C".