Los protocolos de los sabios de Sion (, transliterado como Protokoly Sionskij Mudretsov, usualmente abreviado a Сионские протоколы, Sionskie Protokoly) son un libelo panfletario antisemita.Enciclopedia del Holocausto: Los Protocolos de los Sabios de Sion En su forma más difundida fue compilado en el Imperio ruso a principios del siglo XX, basándose en varios textos ficticios y con el objeto de justificar ideológicamente los pogromos que sufrían los judíos en la Rusia zarista.
El texto, considerado una farsa, afirma ser la transcripción de unas supuestas reuniones de los «sabios de Sion», en la que estos detallan los planes de una conspiración judeo-masónica, que consistía en el control de la masonería y de los movimientos comunistas, en todas las naciones de la Tierra, y que tendría como fin último hacerse con el poder mundial. Los Protocolos son la publicación antisemita más famosa y más ampliamente difundida de la época contemporánea. «Hitler los tomaba como una ilustración de la existencia de los designios ocultos de los judíos, una demostración de su permanente mentira. Todavía hoy, el texto sigue circulando, en particular dentro de las redes islamistas, y resurge periódicamente entre los partidarios de la extrema derecha. Además, constituye uno de los grandes temas de la propaganda negra antisemita en Internet».
En 1921, el diario británico The Times indicó que se trataba de un “torpe plagio” de la obra Diálogo en el infierno entre Maquiavelo y Montesquieu, o la política de Maquiavelo en el siglo XIX, de Maurice Joly (donde se ataca de forma velada un supuesto complot de Napoleón III para dominar el mundo).
Este texto ha sido utilizado por individuos y grupos que pretenden inculcar el odio a los judíos. Los Protocolos de los Sabios de Sion
En la actualidad, las teorías conspirativas contenidas en los Protocolos continúan circulando a través de Internet y las redes sociales y han sido adaptadas a acontecimientos contemporáneos. Algunas versiones modernas han responsabilizado falsamente a los judíos de acontecimientos como la pandemia de COVID-19, guerras y atentados terroristas, mientras que otras incorporan elementos de negacionismo o distorsión del Holocausto. A pesar de haber sido desacreditados repetidamente, los Protocolos continúan siendo utilizados como instrumento de propaganda antisemita.
Creación
miniatura|derecha|Libro antisemita brasileño. Los Protocolos son un documento fabricado para fingir ser real. La evidencia textual muestra que no pudo haber sido producido antes de 1901. Por ejemplo, el documento alude al asesinato de Humberto I de Italia, que tuvo lugar en 1900, y al asesinato del presidente estadounidense William McKinley, que tuvo lugar en 1901, como si estos hechos hubieran estados planeados de antemano. El título de Sergei Nilus para la primera edición, ampliamente difundida, contiene las fechas "1902-1903" y es probable que el documento se haya escrito en ese periodo en Rusia. Cesare G. De Michelis argumenta que el documento fue fabricado en los meses posteriores al congreso sionista ruso de septiembre de 1902 y que se trataba originalmente de una parodia del idealismo judío destinada a la circulación interna entre círculos antisemitas hasta que se decidió publicarlo como si fuese real. Las contradicciones en varios testimonios muestran que las personas involucradas —incluido el editor inicial del texto, Pavel Krushevan— ocultaron deliberadamente los orígenes del texto y mintieron sobre él en las décadas posteriores.
Si la ubicación de la falsificación en la Rusia de 1902-1903 es correcta, entonces fue escrita al comienzo de una serie de pogromos antijudíos en el Imperio ruso, en los que miles de judíos fueron asesinados o huyeron del país. Muchas de las personas que De Michelis sospecha que están involucradas en la falsificación, fueron responsables directamente de incitar a los pogromos.Hadassa Ben-Itto, The Lie that Wouldn't Die: The Protocols of The Elders of Zion, p. 280 (London: Vallentine Mitchell, 2005).
La primera mención de los Protocolos fue realizada en 1902 por el periodista Mijaíl Osipovich Menshikov en un artículo en el periódico conservador de San Petersburgo titulado Novoye Vremya. Escribió que una venerable dama de la clase alta le había sugerido leer un pequeño folleto, Los Protocolos de los Sabios de Sion, que denunciaba "una conspiración contra el mundo". Ménshikov se mostró muy escéptico sobre su autenticidad y menospreció a sus autores y divulgadores como "personas con fiebre cerebral".
En 1903, los Protocolos se publicaron como una serie de artículos en ”Znamya”, un periódico de las Centurias Negras propiedad de Pavel Krushevan. Este había iniciado el pogromo de Kishinev cuatro meses antes..
Apareció de nuevo en 1905 como capítulo final (Capítulo XII) de la segunda edición de Velikoe v malom i antikhrist ("Lo grande en lo pequeño y el Anticristo"), un libro de Sergei Nilus. Este afirmaba que los Protocolos eran obra del Primer Congreso Sionista, celebrado en 1897 en Basilea, Suiza. Cuando se señaló que el Primer Congreso Sionista había sido abierto al público y que asistieron muchos no judíos, Nilus cambió su versión, diciendo que los Protocolos eran el trabajo de reuniones de los Sabios de Sion entre 1902 y 1903, contradiciendo su propia declaración previa de que había recibido su copia en 1901:
En 1906 los Protocolos aparecieron en forma de folleto editado por Georgy Butmi de Katzman.
Estas primeras impresiones en ruso se utilizaron como herramienta para convertir a los judíos en chivos expiatorios, a quienes los monárquicos culpaban de la derrota en la guerra ruso-japonesa y la revolución de 1905. Todos los textos tienen en común la idea de que los judíos aspiran a dominar el mundo. Dado que los Protocolos se presentan simplemente como un documento, se necesitan la portada y la contraportada para explicar su supuesto origen. Sin embargo, las diversas huellas son mutuamente inconsistentes. La afirmación general es que el documento fue robado de una organización judía secreta. Dado que el supuesto manuscrito original robado no existe, uno se ve obligado a restaurar una supuesta edición original. Así lo hizo el estudioso italiano Cesare G. De Michelis en 1998, en una obra traducida al inglés y publicada en 2004, donde trata su tema como apócrifo.
En 1905 una investigación secreta ordenada por Pyotr Stolypin, presidente del Consejo de Ministros de Rusia, llegó a la conclusión de que los Protocolos aparecieron por primera vez en París en círculos antisemitas alrededor de 1897-1898. . Cuando Nicolás II conoció los resultados de la investigación dijo que los ejemplares de los Protocolos "deberían ser confiscados, una buena causa no puede defenderse por medios sucios".. A pesar de esta orden, o debido a la "buena causa", proliferaron numerosas copias. Nicolás II leyó posteriormente a su familia los Protocolos durante su estancia preso. Se encontró una copia de los Protocolos entre los efectos personales de Nicolás II tras su ejecución.
A medida que se desarrollaba la Revolución Rusa, lo que provocó que los rusos afiliados al Movimiento Blanco huyeran a Occidente, este texto se convirtió en un arma política utilizada contra los bolcheviques, que eran descritos como abrumadoramente judíos y que supuestamente ejecutaban el "plan" plasmado en los Protocolos. El objetivo era desacreditar la Revolución de Octubre, impedir que Occidente reconociera a la Unión Soviética y provocar la caída del régimen de Vladimir Lenin. Durante unos quince años, los Protocolos tuvieron escasa influencia, pero a partir de 1917 se vendieron millones de ejemplares en más de veinte idiomas.
En 1921 la princesa Catherine Radziwill dio una conferencia privada en Nueva York en la cual dijo que los Protocolos eran una falsificación realizada entre 1904 y 1905 por los periodistas rusos Matvei Golovinski y Manasevich-Manuilov bajo la dirección de Pyotr Rachkovsky, jefe del servicio secreto ruso en París.
En 1944 el escritor alemán Konrad Heiden identificó a Golovinski como un autor de los Protocolos.. El relato de Radziwill fue apoyado por el historiador ruso Mijaíl Lepekhine, quien publicó sus hallazgos en noviembre de 1999 en el semanario francés L'Express.. Lepekhine consideró los Protocolos como parte de un esquema para persuadir al zar Nicolás II de que la modernización de Rusia era en realidad parte de un plan judío para controlar el mundo.. Stephen Eric Bronner escribió que los grupos opuestos al progreso, el parlamentarismo, la urbanización y el capitalismo, y a un papel judío activo en estas instituciones modernas, se sintieron particularmente atraídos por el antisemitismo del documento. El académico ucraniano Vadim Skuratovsky realizó un extenso análisis literario, histórico y lingüístico de los Protocolos señalando la influencia de la prosa de Fyodor Dostoyevsky (en concreto de El gran inquisidor y Los demonios) en los escritos de Golovinski, incluyendo los Protocolos.
Teóricos de la conspiración señalan que Los sabios de Sion se habrían reunido durante el Primer Congreso Sionista celebrado en Basilea, Suiza del 29 al 31 de agosto de 1897, el cual fue presidido por Theodor Herzl.M. E. Jouin: Comentario a los protocolos. Sin embargo, no existe evidencia que demuestre la existencia de una sociedad secreta con tal nombre. Los Protocolos pretenden ser las actas levantadas por dicha organización.
Trasfondo en las teorías de la conspiración
En la sociedad rusa ya existía un resentimiento hacia los judíos pero la idea de una conspiración judía internacional para dominar el mundo fue acuñada en la década de 1860. Jacob Brafman, un judío de Minsk, tuvo una pelea con agentes del kahal local tras lo cual se convirtió a la Iglesia ortodoxa rusa y escribió textos que polemizaban contra el Talmud y el kahal. Brafman dijo en sus libros Las hermandades judías locales y universales (1868) y El libro del kahal (1869), publicadas en Vilna, que un kahal secreto tenía el objetivo de socavar a los empresarios cristianos ortodoxos, apoderarse de sus propiedades y, en última instancia, hacerse con el poder político. También dijo que había una red conspiratoria internacional bajo el control central de la Alianza Israelita Universal de París, que entonces se encontraba liderada por Adolphe Crémieux, un prominente masón.
Tras los escritos de Brafman, otras obras difundieron un concepto similar al de los Protocolos. Entre estas está La conquista del mundo por los judíos (1878), publicado en Basilea y escrito por Osman Bey (nacido como Frederick van Millingen). Millingen era un británico hijo del médico británico Julius Michael Millingen, pero sirvió como oficial en el ejército del Imperio otomano, donde nació. Se convirtió al islam y luego a la Iglesia ortodoxa rusa. Su obra fue sucedida por El Talmud y los judíos (1879), de Hippolytus Lutostansky, que afirmaba que los judíos querían repartirse Rusia.
Maurice Joly
Se ha calculado que unos 160 pasajes de los ProtocolosCohn, Warrant for Genocide, 1970, p. 82. fueron plagiados de la sátira política de Maurice Joly titulada Diálogo en el infierno entre Maquiavelo y Montesquieu. La obra de Joly es un ataque apenas velado a las ambiciones políticas de Napoleón III, el cual, representado por el personaje no judío Maquiavelo,. planea apoderarse del mundo. Joly, un republicano que posteriormente sirvió en Comuna de París, fue juzgado el 25 de abril de 1865 y sentenciado a 15 meses de prisión como resultado directo de la publicación de este libro. Umberto Eco consideró que Diálogo en el infierno plagió partes a su vez de una novela de Eugène Sue titulada Les Mystères du Peuple (1849–56). Joly se suicidó en 1878.
Frases identificables como de Joly constituyen un 4% de la primera mitad de la primera edición y un 12% de la segunda mitad; ediciones posteriores, incluyendo la mayoría de las traducciones, tienen frases más largas de Joly.