Los New York Mets (en español, Mets de Nueva York) son un equipo profesional de béisbol de los Estados Unidos con sede en la ciudad de Nueva York. Compiten en la División Este de la Liga Nacional (NL) de Grandes Ligas de Béisbol (MLB) y disputan sus partidos como locales en el Citi Field, ubicado en el borough de Queens.

Historia 1962-1968: Fundación y primeros años En 1957 los Dodgers de Brooklyn y los Gigantes de Nueva York dejaron Nueva York para establecerse en California, dejando a la ciudad más grande de los Estados Unidos sin equipo en la Liga Nacional. Dos años más tarde, el 27 de julio de 1959 el abogado William Shea anunció la formación de una tercera Liga de Grandes Ligas de béisbol, la Liga Continental. Luego de un año de discusiones, en 1960, Shea y otros organizadores de la Liga Continental alcanzaron un acuerdo con la ligas establecidas. Se acordó abandonar la creación de la tercera liga y en su lugar expandir las ligas existentes con dos equipos cada una. La ciudad de New York acogió a uno de estos dos nuevos equipos, cuyos dueños principales eran Joan Whitney Payson y Charles Shipman Payson. El otro equipo de expansión fueron los Colts 45 que posteriormente cambiaron su nombre a los Houston Astros.

El nuevo equipo necesitaba un nuevo nombre y se propusieron varios. Entre los finalistas estaban "Bees," "Burros," "Continentals," "Skyscrapers," y "Jets." Los dueños finalmente escogieron los "Metropolitans", un nombre de significado histórico, ya utilizado por un equipo de Nueva York del siglo XIX. Este nombre se abrevia en "Mets" y recibió una amplia aprobación por parte de los fanáticos y la prensa.

Su uniforme es una mezcla de los colores utilizados por dos antiguos equipos neoyorquinos de la Liga Nacional del siglo XIX: Naranja por los New York Giants y Azul por los Brooklyn Dodgers, además del color Blanco, simbolizando, asimismo, la bandera del estado de New York que es azul, blanco y naranja.

Su primera temporada la jugaron en un parque ampliamente conocido por los nostálgicos aficionados de los New York Giants que habían quedado huérfanos al estos mudarse y abandonar su antigua casa: los Polo Grounds.

Cuando los Mets comenzaron en el 1962 su temporada inaugural, su uniforme fue una mezcla de dos equipos neoyorkinos de antaño, ambos de la Liga Nacional, que se habían mudado a la costa Californiana, como eran los New York Giants (los tonos naranja) y los Brooklyn Dodgers (los tonos azules), logrando así reconciliar a dos aficiones que eran hasta cierto punto antagónicas, agregando a aquellos aficionados a quienes no les gustaban sus vecinos del Bronx, los New York Yankees, pero las cosas, deportivamente hablando, se mostraron adversas y extremadamente difíciles.

Los vecinos de los Mets, Los New York Yankees eran competitivos y relativamente buenos. Pero este no era el caso de los Metropolitans. los Jugadores del Primer Año eran jugadores novatos y algunos otros rechazados por los demás equipos. Se hizo entonces una colecta para entregar jugadores competitivos a los Mets, pero el resultado no fue el mejor. Los Mets tuvieron unos de los peores récords en la historia de la MLB con 120 partidos jugados y solo 40 ganados (para un porcentaje de.250) de una temporada de 162 juegos, dado que dos fueron cancelados, a pesar de ser dirigidos por Casey Stangell el mítico y legendario mánager que había hecho campeones durante la década de los 50s a los New York Yankees: Ocho campeonatos de la Liga Americana y cinco Series Mundiales ganadas. Pero con el material humano que tenía tendría que hacer milagros.

A pesar de que eran adorados por su público, la racha perdedora fue una de las más grandes de la historia del béisbol y la más grande del siglo XX. De 1962 a 1968 fueron conocidos como "Los Adorables Perdedores" (The Lovable Loosers). Hasta antes de la temporada 1969, los Mets nunca terminaron segundos, dado que era un equipo habituado a terminar en los últimos lugares de la Liga.

El gerente de los Mets del 1963 al 1967, se preocupó por conjuntar un buen equipo, mas no lo logró, ya que contrató estrellas del pasado que jugaban en los equipos como Los Angeles Dodgers, pero cuyos años gloriosos ya habían pasado. En esta época se contrataron jugadores como: Frank Thomas, Roger Craig, Al Jackson y otros.

En 1964, se construyó el Shea Stadium (bautizado en honor a su propietario) y se convirtió en la nueva casa de los Mets. El equipo fue mejorando poco a poco a paso lento. En 1967, se vio un gran progreso, terminando en el 9.º lugar. En ese año los Mets mejoraron con la compra del lanzador Tom Seaver (quien se convirtió en el Novato Del Año de 1967) y de otros jugadores como Jerry Grote, Wes Westrum, y Tommie Agee.

1969-1973: El milagro de los Mets Desde que surgieron en 1962 hasta antes de la milagrosa campaña de 1969, los Mets de Nueva York exhibían un paupérrimo balance de 394 triunfos y 737 fracasos en siete temporadas.

Salvo en 1966 y 1968, cuando terminaron penúltimos en la Liga Nacional, siempre finalizaron en el frío sótano, a pesar de haber tenido como mánager durante sus primeros años a un genio como Casey Stengel, que en la década de los 50s hizo invencibles a los New York Yankees.

En cinco de sus primeros siete años de existencia, los Mets sumaron más de 100 derrotas. Al comenzar la campaña de 1969, nadie contaba con los Mets, que para entonces eran dirigidos por Gil Hodges.

Ese año se transformó el sistema de competencia y surgieron las divisiones Este y Oeste en cada una de las ligas. La novena de Nueva York estaba formada por una mezcla de inexpertos jugadores y otros que ya habían visto pasar sus mejores momentos.

Sin embargo, Gil Hodges hizo milagros y los Mets ganaron el circuito oriental de la Nacional con 100 triunfos y 62 derrotas, con ocho juegos de ventaja sobre los Chicago Cubs, ocupantes de la segunda posición.

Gil Hodges contó con el sobresaliente pitcheo de Tom Seaver, ganador de 25 juegos, y de Jerry Koosman (17 triunfos), mientras que Tug McGraw salvó 12 partidos. Ofensivamente, solo Cleon Jones (.340) y Art Shamsky (.300) tuvieron averages notables, al tiempo que Tommy Agee, con 26 jonrones y 79 remolques, era el principal artillero de fuerza. No había más.

En el playoff lograron otra sorpresa al limpiar en tres fechas a los Braves, que se habían mudado a Atlanta, y que tenían una tanda impresionante, encabezada por Hank Aaron y el boricua Orlando Peruchín Cepeda, así como los dominicanos Rico Carty y Felipe Alou.

En la Serie Mundial enfrentarían a los Baltimore Orioles, super favoritos por tener en sus filas a Brooks y Frank Robinson, Paul Blair, Boog Powell y lanzadores como el cubano Mike Cuéllar y Jim Palmer.

Baltimore, bajo el mando de Earl Weaver, terminó la temporada con 109-53 y también barrió en el playoff contra los Mellizos de Minnesota. En el clásico, sin embargo, los Orioles solo pudieron ganar un juego, el primero, con pitcheo completo de Cuéllar, que permitió solo seis hits y una carrera, mientras sus compañeros anotaban cuatro ante Seaver, quien recibió jonrón de Don Buford al segundo lanzamiento del partido.

Los Orioles se impusieron 4-1 ante el enardecido público que colmaba el Memorial Stadium de Baltimore.

En el segundo juego, Koosman lanzó sin hits hasta el sexto inning, cuando permitió la única de los Orioles por imparables de Blair y Brooks Robinson que empataron el choque 1-1.

Los Mets habían marcado una en el cuarto por jonrón de Donn Clendenon y decidieron en la parte alta del noveno cuando con dos outs Ed Charles, Jerry Grote y Al Weis pegaron sencillos consecutivos ante Dave McNally. Ron Taylor sacó los dos últimos outs de la parte baja del noveno y se anotó el salvamento.

En el Shea Stadium neoyorquino, Gary Gentry (6.2) y el entonces inexperto Nolan Ryan (2.1) se las arreglaron para blanquear 5-0 a los sorprendidos Orioles. Gentry ganó y para Ryan fue el salvamento, mientras que Agee y Ed Kranepool jonroneaban por Nueva York. El propio Agee realizó dos atrapadas de espanto en el jardín central para preservar el triunfo de su equipo.

Seaver se reivindicó y en el cuarto partido lanzó diez entradas completas para ganar 2-1. Clendenon había dado ventaja a los Mets con cuadrangular en el segundo inning ante Cuéllar, pero Baltimore se las arregló para empatar en el principio del noveno, cuando un sensacional fildeo de Ron Snowboda evitó un extrabases de Brooks Robinson, pero no pudo impedir la anotación de Frank Robinson desde tercera.

La carrera del triunfo, en la parte baja del décimo, anotó cuando el relevista Dick Hall cometió error en tiro a primera y golpeó al bateador-corredor J.C. Martin, permitiendo anotar a Rod Gaspar, quien se encontraba en segunda.

El milagro se concretó en el quinto juego, último en el Shea Stadium. La afición aún no creía lo que veía, pero los Mets ganaron 5-3, tras recuperarse de una desventaja de 3-0.

En la parte alta del tercero, los Orioles tomaron el mando por jonrones del pitcher McNally (con un hombre en base) y de Frank Robinson ante Jerry Koosman, pero el sexto Clendenon la sacó, luego de que Jones fue golpeado por un lanzamiento.

El árbitro había decretado bola ese envío, pero el mánager Gil Hodges le enseñó una mancha de betún en la pelota, signo inequívoco de que el bateador había sido golpeado.

En el séptimo Weis bateó otro cuadrangular para igualar la pizarra y en el octavo Jones y Snowboda pegaron dobletes consecutivos para dar las carreras del triunfo. El milagro se había concretado.

Los Mets y no los Yankees, eran en octubre de 1973 el equipo más querido en Nueva York, porque después de perder la Serie Mundial de 1964, los bombarderos del Bronx estaban en el ostracismo. En cambio, los Mets habían sido los asombrosos campeones mundiales de 1969. Por coincidencia, el mánager de los Yankees del '64 había sido Yogi Berra, quién ahora en 1973, estaba al frente de los Mets.

No obstante tener en el róster a una inmensa figura como Willie Mays en sus etapas finales de su carrera, les resultó un drama el obtener el título de la división. Solamente ganaron 82 juegos con 79 derrotas. Pero superaron a los St. Louis Cardinals que terminaron 81-81 por juego y medio. Y desde luego en el play-off por el campeonato, las cosas fueron aún más difíciles frente a unos Cincinnati Reds aparentemente superiores, dado que eran los campeones defensores de 1972. A final de cuentas con pitcheo de Tom Seaver, los Mets se alzaron con el título de la Liga Nacional en 1973.

Se enfrentarían al campeón de la Liga Americana, Oakland Athletics, dirigidos por Dick Williams y que tenían la aureola de super equipo, ya con tres títulos del Oeste consecutivos, dos campeonatos de la Liga Americana y un triunfo en la Serie Mundial del año anterior, sobre los Cincinnati Reds. Además del temible bateo encabezado por Reggie Jackson, tenían a tres pitchers ganadores de veinte o más juegos: Jim "Catfish" Hunter, "El Bagre" con 21-5 y 3.34, Ken Holtzman con 21-13 y 2.97, y Vida Blue con 20-9 y 3.27 en carreras limpias. Un cuerpo de relevistas encabezado por Rollie Fingers, Blue Moon Odom, Horacio Piña.

1980-1984: Doubleday, Strawberry y Gooden El equipo de los Mets se convirtió en uno de los más fuertes de las grandes ligas desde mediados de la década de 1980, con jugadores como el lanzador de bola rápida Dwight Gooden, el jardinero derecho Darryl Strawberry, el receptor Gary Carter, y el primera base Keith Hernández.

1985-1988: La era Party Hard, Play Harder