Catamarca (en el texto de la Constitución provincial: Provincia de Catamarca) es una de las veintitrés provincias en las que está dividida la República Argentina. A su vez, es uno de los veinticuatro estados autogobernados o jurisdicciones de primer orden"Jurisdicción de primer orden" en Argentina que conforman el país, y uno de los veinticuatro distritos electorales legislativos nacionales.Estados Provinciales - "La República Argentina es un estado Federal constituido por veintitrés Provincias y una Ciudad Autónoma".Constitución Nacional Argentina vigente - Segunda parte "Autoridades de la Nación" Su capital y ciudad más poblada es San Fernando del Valle de Catamarca.
Está ubicada al noroeste del país, en la región del Norte Grande Argentino, limitando al norte con Salta, al este con Tucumán y Santiago del Estero, al sureste con Córdoba, al sur con La Rioja y al oeste con Chile, cuyo límite está determinado por la divisoria de agua de la cordillera de los Andes. Con 368 000 habitantes en 2010 es la quinta provincia menos poblada —por delante de La Rioja, La Pampa, Santa Cruz y Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, la menos poblada— y con 3,5 hab/km², la quinta menos densamente poblada, por delante de Río Negro, Chubut, La Pampa y Santa Cruz, la menos densamente poblada.
Fue habitada por la población nativa de la región durante varios milenios hasta la intervención de los conquistadores españoles a mediados del , y desde entonces ha recibido varios grupos de inmigrantes, especialmente españoles, aunque a diferencia de otras provincias argentinas, estos no han superado a la población originaria; y de la mezcla de ambos grupos surgió la actual población de la provincia,compuesta principalmente por mestizos.
Su economía es una de las más diversificadas del país, ocupándose fundamentalmente de la minería, la industria, el comercio, el turismo, la ganadería y la agricultura. Además ocupa el puesto número 12 en el ranking de desarrollo humano de las jurisdicciones de primer orden argentinas.
Toponimia thumb|Mapa Físico-Político de Catamarca extraído del libro Argentina Futura.
La palabra ‘Catamarca’ es de origen quechua y significa ‘Castillo’ o ‘Fortaleza en la falda’. Cata es ‘falda’ o ‘ladera’ y marca es ‘castillo’ o ‘fortaleza’.
Historia
Los primeros habitantes La evidencias más antiguas de poblaciones para el actual territorio de la provincia de Catamarca, se han registrado en la región de la Puna. Más precisamente para el Departamento de Antofagasta de la Sierra. Existen datos (controvertidos aún) del sitio Cueva Cacao 1A que indicarían la posibilidad de la presencia humana en la región hace unos 40.000 años. No obstante no hay dudas de que para hace unos 10.400 años ya existían habitantes para esta región. Estos primeros habitantes basaron su subsistencia exclusivamente en la caza (de animales silvestres) y recolección de alimentos. Los sitios más antiguos ocupados por ellos hasta ahora descubiertos son: Peñas de las Trampas 1.1, próximo al río Las Pitas, con una Antigüedad de 10.250 años y Quebrada Seca 3 con 9.790 años, en las quebradas de altura. Las personas aprovecharon el reparo que brindaban los aleros y cuevas naturales como refugio, para realizar actividades cotidianas como tallar herramientas de piedra, cortar y raspar los cueros, fabricar hilos de fibra animal y vegetal y cocinar alimentos. Estos primeros habitantes usaban cordeles y cestería para la recolección y almacenaje, y utilizaban las paredes rocosas para hacer representaciones rupestres.
La domesticación de camélidos Los camélidos silvestres son el guanaco y la vicuña, y tanto la llama, que deriva del guanaco, como la alpaca (ausente en la provincia de Catamarca) constituyen especies domesticadas. Actualmente, se sabe que la domesticación de camélidos tuvo lugar en la provincia de Catamarca. En este sentido, hay evidencias de que esta actividad se desarrolló en los sectores de la Puna entre unos 4.000 y 3.000 años atrás y que fue un proceso lento. Los grupos de cazadores y recolectores, que vivieron en esta época, tuvieron la habilidad de seleccionar, durante milenios, a los animales según sus características. De modo que lograron una nueva especie, la llama, de la cual sacaban provecho. Las evidencias proceden de la medición del tamaño de los huesos de camélidos y del análisis de sus fibras, denotando cambios en sus propiedades desde los momentos tempranos de la domesticación. No obstante, los corrales más antiguos que se conocen tienen unos 2.000 años. Los camélidos fueron aprovechados de distintas maneras, utilizando su carne, las pieles, la grasa y los huesos para alimentarse y fabricar herramientas, y las fibras para confeccionar textiles.
El proceso de sedentarización La sedentarización de las poblaciones de esta provincia ocurrió en el territorio hace aproximadamente 2000 años antes del presente, tal cual lo demuestran los hallazgos de ruinas de esas épocas en el sitio de Palo Blanco. Precisamente en esa remota época sucedió que, al establecerse poblados en zonas de riego y con acumulación de excedentes agrícolas, se produjo un paso desde sociedades preestatales a sociedades jerarquizadas y estatales. En tal caso las primitivas sociedades estatales de la región pasaron de una fase de jefatura a una de señoríos.
Aproximadamente desde el , este territorio estuvo poblado por distintas parcialidades de la etnia de los paziocas (diaguitas), cuyo idioma era el cacán correspondiendo en gran medida a la Cultura Belén. La parcialidad más meridional era la de los capayanes y la del extremo sudoriental era la de los olongastas, mientras que en el sector noroeste (puneño) se encontraban atacameños de idioma cunza. Los pueblos paziocas o «diaguitas» llegaron a fundar pequeñas ciudades como Batungasta y el Shincal (luego, durante la invasión inca, se transformó en uno de los principales cuarteles incaicos de la región).
Durante un breve período (ca. 1460 ~ 1555) los incas incorporaron las zonas occidentales de Catamarca al Collasuyu, formando las provincias del Tukma (Tucumán) Chicoana (con capital en territorio de la actual provincia de Salta) y Kire-Kire. La construcción más significativa dejada por los incas en Catamarca es el hoy llamado Pucará de Aconquija, una de las fortalezas más grandes del sur del Tawantinsuyu.
Colonización
Los españoles arribaron al actual territorio catamarqueño hacia 1536 con la expedición de Diego de Almagro (El Viejo), quien, tras recorrer los Valles Calchaquíes, se dirigió rumbo a Chile a través del Paso de San Francisco.
La primera fundación española en territorio catamarqueño fue la de San Pedro Mártir, realizada en 1554 por Francisco de Aguirre en el valle de Conando (actual departamento Andalgalá), pero no perduró.
La gobernación de Chile se extendía cien leguas hacia el este de la cordillera de los Andes, abarcando una extensa parte de la actual provincia de Catamarca. En esa zona, por mandato del gobernador de Chile García de Mendoza en el 1558, el capitán Juan Pérez de Zurita fundó Londres de la Nueva Inglaterra, en el valle de Quimivil (departamento Belén). Este nombre fue elegido en honor a la esposa inglesa del rey Felipe II, María Tudor.
El poblado fue trasladado en 1561 al valle de Conando (departamento Andalgalá), con el nombre de ciudad Villagra, pero fue abandonada al año siguiente por una rebelión de los diaguitas.
En 1563, se creó la gobernación del Tucumán, dependiente de la Real Audiencia de Charcas en materia judicial y del virreinato del Perú en asuntos de gobierno, incorporando el actual territorio catamarqueño.
Una nueva fundación fue realizada en 1607, a orillas del río Belén, por el teniente de gobernador de La Rioja Gaspar Doncel, por orden del gobernador del Tucumán Alonso de Ribera, con el nombre de San Juan Bautista de la Ribera, en el sitio de la actual ciudad de Belén.
En 1612, nuevamente se trasladó la ciudad cerca de su actual emplazamiento, a orillas del río Quimivil, por disposición del gobernador Luis de Quiñones Osorio, llamándola San Juan Bautista de la Paz.
Después del gran alzamiento calchaquí de 1630, la ciudad fue refundada por el general Jerónimo Luis de Cabrera en 1633, en el paraje de Pomán, por mandato del gobernador Felipe de Albornoz, denominándola San Juan Bautista de la Rivera.
El gobernador Fernando de Mendoza y Mate de Luna trasladó la ciudad al valle de Catamarca, por mandato real, el 5 de julio de 1683, dándole el nombre de San Fernando del Valle de Catamarca.
Al subdividirse administrativamente el virreinato del Río de la Plata, conforme a la Real Ordenanza de Intendentes del 28 de enero de 1782, Catamarca quedó ubicada dentro de la Gobernación de la Intendencia de San Miguel de Tucumán. Un año y medio después, la Real Cédula del 5 de agosto de 1783 suprimió la Gobernación de la Intendencia del Tucumán, con lo que Catamarca ―junto a Tucumán, Santiago del Estero, Jujuy, Salta y Puna― pasó a integrar la nueva Gobernación de la Intendencia de Salta del Tucumán, con sede gubernativa en Salta (a partir de 1792).
Independencia nacional thumb|Ex Casa de Gobierno de Catamarca junto a la Catedral Basílica|300x300px
Acaecida la Revolución de Mayo del 25 de mayo de 1810, Catamarca se adhirió inmediatamente a ella. Los integrantes del cabildo eligieron como representante para la Junta Grande a su comandante de armas Francisco de Acuña, No obstante, a causa de que su diploma fue rechazado por las autoridades revolucionarias, debido a su condición de español, fue elegido el criollo José Antonio Olmos de Aguilera, para incorporarse a la Junta de Buenos Aires.
Tras la Declaración de la Independencia, el 9 de julio de 1816, el actual territorio catamarqueño se vio envuelto en guerras civiles.
Por decreto del 8 de octubre de 1814, el director supremo, Gervasio Antonio de Posadas, dividió la intendencia de Salta del Tucumán y creó la Gobernación de la Intendencia del Tucumán, con asiento en San Miguel de Tucumán y cuya jurisdicción integraron Catamarca y Santiago del Estero.
Tras la disolución del Directorio y del Congreso, el gobernador intendente de Tucumán, coronel Bernabé Aráoz, erigió el 22 de marzo de 1820 la República Federal del Tucumán, integrada por los territorios que formaban la gobernación intendencia (Santiago del Estero, Catamarca y Tucumán).
thumb|200px|El caudillo catamarqueño Felipe Varela, sentado a la izquierda en la imagen, fue uno de los exponentes de las guerras por el federalismo argentino en la segunda mitad del siglo XIX.
Autonomía provincial
En Catamarca, la subordinación política y militar a la República de Tucumán generó tensiones crecientes. La inestabilidad regional y los cambios frecuentes en la administración, presionada por facciones federales, fortalecieron en sectores locales la aspiración de desligarse de esa autoridad.
La situación se volvió crítica en agosto de 1821, cuando el conflicto por la representación ante el Congreso General Constituyente en Córdoba evidenció la incompatibilidad entre la continuidad de la dependencia de Tucumán y la participación de la provincia en un proyecto federal más amplio.
En este contexto, el 25 de agosto se reunió un cabildo abierto con 54 vecinos, donde se proclamó que Catamarca era "tan libre como todos los demás" de la Unión del Sud y podía hacer uso de sus propios derechos y regalías. Con ello se disolvió su dependencia y se declaró la autonomía de la provincia, disolviéndose la República de Tucumán. También fue electo como primer gobernador de la provincia Nicolás Avellaneda y Tula, hasta ese momento Teniente Gobernador, a quien se le recomendaba velar por el orden y la seguridad del territorio.
Entre los catamarqueños que lucharon por la autonomía de la provincia también debe señalarse a Eusebio Gregorio Ruzo, Miguel Díaz de la Peña, Francisco Rafael Augier, el coronel Marcos Antonio Figueroa, Pío Isaac Acuña y su hermano Tadeo Acuña.