miniatura|Grafiti en un muro de Sallent de Llobregat, rememorando a los maquis españoles. El maquis fue el conjunto de movimientos guerrilleros opositores al régimen franquista establecido en España tras la guerra civil española, y que comenzó a operar ya durante la contienda. El estallido de la Segunda Guerra Mundial sorprendió a una parte significativa de los excombatientes republicanos en territorio francés; muchos de ellos se incorporaron a la Resistencia francesa en el marco de la Agrupación de Guerrilleros Españoles. A partir de 1944, con la retirada de las fuerzas alemanas, algunos de estos guerrilleros reorientaron su lucha antifascista hacia España. Pese al fracaso de la invasión del Valle de Arán ese mismo año, algunas columnas consiguieron penetrar en el interior peninsular y enlazar con partidas que habían permanecido en el monte desde 1939.

El periodo de mayor actividad guerrillera se sitúa entre 1945 y 1947. En 1948, la Unión Soviética, bajo la dirección de Iósif Stalin, orientó al Partido Comunista de España a abandonar la estrategia de apoyo a la lucha guerrillera en el interior de España. A partir de ese momento se intensificó la represión franquista, lo que contribuyó al progresivo desmantelamiento de las partidas guerrilleras. Paralelamente, el Partido Comunista de España, bajo la dirección de Santiago Carrillo, fue abandonando la estrategia de lucha armada. Muchos de sus integrantes murieron o fueron detenidos, mientras que otros se exiliaron en Francia o en el protectorado español de Marruecos. En 1952 se produjo la evacuación de los últimos contingentes organizados. A partir de entonces, los grupos restantes quedaron reducidos a acciones aisladas o a la supervivencia en la clandestinidad.

Tras el cambio de línea del Partido Comunista de España en junio de 1956, impulsado por Santiago Carrillo, la estrategia de «reconciliación nacional» sustituyó a la anterior política de lucha armada. La actividad guerrillera antifranquista se encontraba ya en declive en la década de 1950, aunque se documentan algunos casos aislados posteriores, como las muertes de Ramón Vila Capdevila en 1963 y de José Castro Veiga en 1965.

En 1991, en el municipio conquense de Santa Cruz de Moya se erigió un monumento a los guerrilleros españoles, uno de los pocos existentes en España, obra de Javier Florén Bueno.

Actualmente se puede visitar el campamento de la AGLA en la sierra de Albarracín, situado a pocos kilómetros de la ciudad de Teruel.

Etimología La palabra proviene del vocablo francés maquis, que viene a su vez del corso y del italiano macchia, que equivale a paisaje de arbustos, matorrales (maquia).

En Francia se comenzó a usar este epíteto para denominar a grupos de guerrilleros de la resistencia francesa contra las fuerzas de ocupación alemanas en la Segunda Guerra Mundial que se escondían en zonas montañosas o bosques. La expresión francesa prendre le maquis es equivalente a la italiana darsi alla macchia y a la española echarse al monte. A los resistentes encuadrados en estos campamentos se les llamó maquisards.

Por extensión, se empezó a utilizar también en España como sinónimo de resistencia y guerrilla, aludiendo a los guerrilleros españoles que habían participado en el maquis francés, en los Groupes de Travailleurs Étrangers (Grupos de Trabajadores Extranjeros, anteriormente denominados CTE -Compagnies des Travailleurs Étrangers- obligados a trabajar bajo la dirección del gobierno de Vichy) o en la Organización Todt, designando la palabra partida a cada uno de los grupos, en un principio compuestos por un «jefe» y siete hombres.

Hasta el año 1944, a los huidos al monte organizados en guerrillas se les conocía como «guerrilleros», «los del monte», «fugados», «fuxidos» o «emboscados», entre otros. A consecuencia de la fracasada invasión del Valle de Arán y las subsiguientes infiltraciones de partidas dispersas hacia el interior de España por hombres venidos de Francia, se difundió por toda la península el vocablo maquis. La historiografía la ha adoptado como la más conocida designación a los guerrilleros, hombres y mujeres que resistieron en el monte o en las ciudades contra la dictadura de Francisco Franco.

Historia Inicios

miniatura|Sierra de Cabrera, limítrofe entre las provincias de León y de Zamora. Una de las zonas montañosas donde se organizaron grupos de huidos. Los orígenes del maquis en España hay que situarlos en los contingentes humanos que, frente al avance de las tropas sublevadas, van echándose al monte. Esto es, dada la inseguridad creada por la represión de los sublevados, son muchas las personas implicadas en movimientos políticos de izquierdas que deciden no entregarse, pasando a convertirse en lo que se dio en llamar huidos. Estas gentes, en ocasiones simples simpatizantes, se escondieron mayoritariamente en sus casas o casas de familiares, siendo en un principio una minoría la de los que buscaron refugio en las montañas. A estos primeros huidos se fueron añadiendo desertores y evadidos de penales y campos de concentración. Estos grupos dispersos fueron el germen de las posteriores agrupaciones guerrilleras.

El carácter político de las guerrillas fue tan plural como lo había sido el bloque republicano en el transcurso de la contienda, con presencia importante de comunistas, socialistas y anarquistas. Sin embargo, por diversas causas, entre ellas el empeño del PCE hasta 1948, el predominio comunista fue ganando peso en relación con las demás corrientes.

El XIV Cuerpo de Ejército Guerrillero

En el bando republicano se tomó pronto conciencia de las posibilidades que ofrece una guerra de guerrillas en la retaguardia enemiga. La idea fructificó en la creación, a iniciativa de Juan Negrín, a la sazón jefe del Gobierno y ministro de Defensa, del XIV Cuerpo de Ejército Guerrillero en octubre de 1937. Este nombre era el utilizado para el ejército republicano vasco hasta el desmoronamiento del frente del norte.

Los objetivos de este cuerpo a corto plazo eran la interrupción de las comunicaciones y suministros tras las líneas enemigas y la realización de operaciones especiales. A largo plazo, se contemplaba la continuación de la guerra contra el franquismo en caso de derrota en los frentes convencionales.

Al final de la guerra, había actuado en los frentes de Teruel, Andalucía, Extremadura y Toledo. La acción puntual de mayor envergadura fue la liberación, el 23 de mayo de 1938, de 300 prisioneros políticos asturianos en Fuerte Carchuna (Granada). A lo largo de 1938 y 1939 aglutinó a muchos de los huidos en Andalucía y Extremadura; sin embargo, no lo consiguió en las zonas donde los contingentes eran mayores, esto es, León, Asturias, Galicia y Cantabria. La derrota republicana conllevó la desaparición del cuerpo.

La retirada: los campos franceses

miniatura|Placa homenaje a los republicanos españoles en el campo de Rivesaltes. Cientos de miles de soldados republicanos y parte de la población civil pasaron la frontera francesa ante el avance franquista en Cataluña. Una vez en Francia, fueron recluidos en campos de concentración por las autoridades galas. En total había 22 campos en Francia: Barcarès, Agda, Saint-Cyprien, Argelès-sur-Mer, Berck Plage, Montpellier Chapallete, Fort-Mahon-Plage, Tour de Carol, Septfonds, Baste-les-Foages, Bram, Haros, Gurs, Vernet d'Ariège, Rivesaltes, el castillo templario de Colliure utilizado como prisión, Rieucros y, en el norte de África, Camp Morand, Meridja, Djelfa, Hadjerat-OM'Guil y Ain-el-Curak. En estos campos comenzaron a reorganizarse las fuerzas políticas antifranquistas.

En el campo de Argelès-sur-Mer tuvieron lugar una serie de reuniones, en las que participaron el Partido Comunista de España (PCE) y las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU), que culminaron en octubre de 1940 con la decisión de organizar la acción antifascista en la Francia no ocupada, junto con los franceses, contra los ocupantes y el gobierno títere de Vichy.

La resistencia El 11 de octubre de 1940, el gobierno de Vichy puso en marcha las Compañías de Trabajadores Extranjeros (CTE), que permitieron la salida de los campos a los prisioneros con destino a las fábricas, respondiendo a las necesidades económicas del momento. Esto aumentó las posibilidades de fuga. Poco después se instauró el Servicio del Trabajo Obligatorio (STO) para los franceses, con similares objetivos: proporcionar mano de obra a las fábricas de armamento y también a las obras de fortificación del Muro Atlántico.

Comenzaron a organizarse en las montañas campamentos de jóvenes que huían del STO. A estos mismos emplazamientos confluyeron los españoles escapados de las CTE, engrosando las filas de la Resistencia. Ésta no se formará a partir de los despojos del derrotado ejército francés, sino que, por el contrario, tuvo un carácter civil antes que militar. Es en este momento cuando se empezó a utilizar la palabra maquis para referirse a los campamentos, en tanto que a sus ocupantes se les llamará maquisards.

La formación de la AGE

La participación de los exiliados republicanos españoles en la resistencia francesa comenzó en julio de 1941 tras la invasión de la Unión Soviética por la Alemania nazi y se desarrolló en el marco de la Unión Nacional Española (UNE) promovida por el PCE. Tuvieron un protagonismo especial en el maquis francés debido sobre todo a su experiencia militar tras casi tres años de guerra en España. En abril de 1942 constituyeron el XIV Cuerpo Guerrillero en una reunión mantenida en una zona aislada de las estribaciones de los Pirineos cercana a Foix. Su primer comandante fue Jesús Ríos García, antiguo oficial del XIV Cuerpo de Ejército Guerrillero del Ejército Popular de la República, del que la nueva organización tomó el nombre. Al principio se organizó en brigadas compuestas de 60 a 90 hombres, pero a partir de finales de 1943 se estructuró en dos divisiones, integradas en los Franc-Tireurs et Partisans, controlados por el Partido Comunista Francés, aunque seguían actuando de facto como el brazo armado de la UNE. En mayo de 1944, las unidades exclusivamente españolas de los Franc-Tireurs et Partisans fueron reconocidas como tales bajo la denominación de Agrupación de Guerrilleros Españoles (AGE), integrada por unos 9.000 hombres, y que a partir de entonces inició una nueva estrategia militar, pasando de los sabotajes y acciones aisladas al ataque frontal contra las unidades aisladas de la Wehrmacht, consiguiendo liberar numerosas localidades del sur de Francia. Todos los componentes de la AGE consideraban la lucha en Francia contra los ocupantes alemanes y la milicia vichista como el preludio del combate para liberar España.

Las cifras de combatientes españoles en las filas de la Resistencia varían mucho según las fuentes, pero en general se acepta 10000 como cifra cercana a la realidad.Secundino Serrano: Maquis. Historia de la guerrilla antifranquista. Editorial Temas de Hoy, Madrid, 2001. ISBN 84-8460-103-X A partir de este momento, con la guerra ya encauzada en Francia, los resistentes españoles vuelven la vista hacia el sur de los Pirineos.

La Federación de Guerrillas de León-Galicia

miniatura|El Pico de la Aquiana y a su falda Montes de Valdueza en los Montes Aquilianos.