Herbert Marshall McLuhan (; Edmonton, 21 de julio de 1911-Toronto, 31 de diciembre de 1980) fue un filósofo, sociólogo de la comunicación y profesor de literatura canadiense.
McLuhan es reconocido como uno de los fundadores de los estudios sobre los medios, y como uno de los visionarios de la sociedad de la información. Hacia finales de la década de 1960 y principios de los años 1970, McLuhan acuñó el término «aldea global» para describir la interconexión humana a escala global generada por los medios electrónicos de comunicación. Es famosa su frase «el medio es el mensaje».
Biografía derecha|miniaturadeimagen|McLuhan en Cambridge, miniaturadeimagen|McLuhan con un televisor mostrando su propia imagen, 1967 Herbert Marshall McLuhan nació el 21 de julio de 1911 en Edmonton, Alberta, Canadá, hijo de Herbert Marshall y Elsie Hall, un agente inmobiliario y una exactriz. La familia McLuhan se trasladó a Winnipeg, Manitoba, cuando Marshall era todavía un niño.McLuhan, Marshall (March 1969). "The Playboy Interview".
Estando en Winnipeg, McLuhan obtiene su primer grado en Letras y a continuación cursa un máster en Lengua inglesa, en la Universidad de Manitoba. McLuhan luego se matriculó en la Universidad de Cambridge. Se doctoró a los 31 años de edad en la Universidad de Cambridge, con la tesis llamada The place of Thomas Nashe in the learning of his time, donde analizó la obra del dramaturgo inglés Thomas Nashe. En esa institución sería enseñado por I. A. Richards y F. R. Leavis, y sería influido por el New Criticism. Se destacó por su destreza física para la ballesta, ganando varios torneos internacionales entre 1935 y 1936. Entre 1936 y 1937, McLuhan enseñó como profesor adjunto en la Universidad de Wisconsin.
El 30 de marzo de 1937, McLuhan culminó la conversión a la fe católica, tras un largo proceso. A continuación enseñó en institutos superiores católicos. Desde 1937 hasta 1944 enseñó inglés en la Universidad de Saint Louis, donde se hizo amigo de Walter J. Ong (1912-2003), quien luego realizó un doctorado sobre un tema respecto del cual McLuhan le había llamado la atención, y quien luego sería conocido a su vez como una autoridad de las comunicaciones y la tecnología.
Creó la revista académica Explorations con el antropólogo Edmund "Ted" Carpenter. En una carta a Walter Ong con fecha del 31 de mayo de 1953, McLuhan reportó que había recibido una beca de dos años por 43,000 dólares de la Ford Foundation para llevar a cabo la comunicación de un proyecto en la Universidad de Toronto involucrando a profesores de diferentes disciplinas, lo que llevó a la creación de la revista.
McLuhan saltó a la fama en 1964, cuando publicó Understanding Media. El libro, sin recursos publicitarios, se trasformó en un best-seller en Harvard y otras universidades.
Un total de nueve universidades le concedieron doctorados honoris causa: University of Windsor (1965), Assumption University (1966), University of Manitoba (1967), Simon Fraser University (1967), Grinnell University (1967), St. John Fisher College (1969), University of Alberta (1971), University of Western Ontario (1972), University of Toronto (1977).
Es innegable que McLuhan buscaba ser, en efecto, un hombre libre. Su lápida reza, con tipografía digital: «La verdad nos hará libres». (Cita bíblica: Veritas liberabit nos.) Diarios y revistas lo recordaron a su muerte con calificativos como Místico de la Aldea Electrónica o El más hippie entre los académicos y el más académico entre los hippies.
Falleció a los 69 años debido a complicaciones derivadas de un derrame cerebral (accidente cerebrovascular) que había sufrido en 1979, el cual afectó gravemente su capacidad de hablar y trabajar durante su último año de vida.
Pensamiento
Primeros años Durante los años en la Universidad de Saint Louis (1937-1944), McLuhan trabajó en dos ambiciosos proyectos: su disertación doctoral y su manuscrito que sería publicado en 1951 como el libro de The Mechanical Bride, que incluía sólo una selección representativa de los materiales que McLuhan había preparado para él.
En el doctorado obtenido en la Universidad de Cambridge en 1943, McLuhan analiza su disertación sobre la historia de las artes verbales (gramática, dialéctica, lógica y retórica). En ocasiones utiliza el concepto en latín de trivium para destacar un orden sistemático de la visión de ciertos periodos de la historia cultural de Occidente. Sugiere que la Edad Media, por ejemplo, se caracterizó en gran medida por el énfasis en el estudio de la lógica. La clave que llevó al Renacimiento no fue el redescubrimiento de textos antiguos, sino más bien la renovada importancia que se le dio a la retórica y al lenguaje por encima del estudio de la lógica. Este cambio realizado en el Renacimiento humanista fue un cambio en el énfasis dado no totalmente a la eliminación del arte verbal. La Edad Moderna se caracteriza por el resurgimiento de la gramática como su tema más sobresaliente.
El medio es el mensaje
Cuando McLuhan, a mediados de la década de 1960, llamó por primera vez la atención del público al redefinir medios y mensajes, hubo quien interpretó que lo que hacía era promover el fin de la cultura del libro para propiciar la era de la televisión. Pero, en realidad, lo que hacía era advertir sobre el poderoso potencial del nuevo medio. Se sabe que en su vida privada McLuhan rechazaba a la TV hasta tal punto que le pedía a su hijo que impidiera que sus nietos la vieran. En efecto, llamó a la TV «el gigante tímido» y pretendía generar conciencia acerca de su enorme poder.
El pensamiento de McLuhan acerca de los medios de comunicación se inicia a partir de las siguientes ideas: Somos lo que vemos. Formamos nuestras herramientas y luego estas nos forman. En esta línea, podría afirmarse que veía en los medios más agentes de posibilidad que de conciencia: así, los medios podrían compararse con caminos y canales, antes que con obras de valor artístico o modelos de conducta a seguir.
Es habitual que pensemos que los medios no son sino fuentes a través de las cuales recibimos información, pero la concepción de McLuhan era que cualquier tecnología (todo medio) es una extensión de nuestro cuerpo, mente o ser. Los medios tecnológicos son entendidos como herramientas que extienden las habilidades humanas, del mismo modo que una bicicleta o un automóvil son una extensión de nuestros pies; la computadora sería, en ese sentido una extensión de nuestro sistema nervioso central.
Así como el medio es entendido como una extensión del cuerpo humano, el mensaje no podría limitarse entonces simplemente a contenido o información, porque de esta forma excluiríamos algunas de las características más importantes de los medios: su poder para modificar el curso y el funcionamiento de las relaciones y las actividades humanas. Al considerar el medio como una de las características primordiales del mensaje, McLuhan afirmaba que si el medio cambiaba, el mensaje se distorsionaba, sin importar con cuanta fidelidad pase el mensaje de un medio a otro este invariablemente se distorsiona debido a los sesgos de los diferentes medios.
En esta línea, McLuhan definirá el mensaje de un medio como todo cambio de escala, ritmo o letras que ese medio provoque en las sociedades o culturas. De esta forma, el contenido se convierte en una ilusión o visión, en el sentido de que este se encuentra enmascarando, como La Máscara, la modificación del medio (la mediatización). izquierda|miniaturadeimagen|240x240px Medio y mensaje funcionan en pareja, comprometidos más o menos, puesto que uno puede contener a otro: el telégrafo contiene a la palabra impresa, que contiene a su vez a la escritura, que contiene al discurso... y así, por lo que el contenido se convierte en el mensaje del medio continente.
Habitualmente no notamos que existe interacción entre los medios y dado que su efecto sobre nosotros, en tanto audiencia, suele ser poderoso; el contenido de cualquier mensaje resulta menos importante que el medio en sí mismo.
Las cuatro edades. Una manera de intentar sistematizar algunas ideas que caracterizan el pensamiento de McLuhan es realizar un breve recorrido por la historia de la comunicación, de acuerdo con la concepción que este tenía de cada etapa.
La historia de la comunicación Recorre tres fases, según McLuhan: El estado tribal: Es un periodo que no está asociado con ningún fenómeno que McLuhan ya considera tecnológico: la comunicación verbal. Para él, la creación de un medio que no poseemos cuando nacemos es ya una tecnología. McLuhan no se refiere a una lengua como una combinación de fonemas. Él se refiere a las lenguas que cuentan con series de sonidos asociados a objetos. ¿Por qué hemos desarrollado un lenguaje donde predomina la funcionalidad sobre la descripción de las emociones? El estado de destribalización: El momento clave en el que se inicia un segundo estadio de la civilización es la creación de la escritura. La abstracción, la separación y distancia de los símbolos respecto de los objetos llevó a la civilización a un estado más racional y funcional, donde nacen los conceptos de útil y beneficioso. La exigencia de racionalización que determina la escritura produce un desarrollo especial de la vista, porque requiere una organización sistemática, visual, del conocimiento. El concepto de destribalización no es nuevo. La división que supone la escritura es compartida por el sociólogo Max Weber o por Northrop Frye. El estado de retribalización: Supone una vuelta atrás y está marcada por la aparición de los medios tecnológicos en el ámbito de la comunicación. Los medios electrónicos redescubren las facultades eclipsadas por la cultura quirográfica e impresa. La radio, como extensión del oído, y la TV, como extensión de la vista, tienen la capacidad de romper los equilibrios naturales para restituir al individuo la totalidad de sus sensaciones. Por un lado, recrean el contacto oral inmediato que fue típico de la vida arcaica comunitaria y tribal. Por otro lado, derriban las barreras estatales derivadas a su vez de los efectos de la escritura, y dan cuerpo a los proyectos de mundialización de la cultura.
La aldea tribal Es posible que el habla se haya iniciado hace unos 30000 años, pero la comunicación escrita-alfabética tiene tan solo unos cuatro milenios de antigüedad. La aldea tribal es pues una aldea analfabeta y su duración en la tierra habría tenido la extensión de unos 26000 años.
Durante todo ese tiempo, otros factores (innovaciones tecnológicas desde el fuego y los metales hasta los medios de transporte y las armas) hicieron que el hombre dejase de ser cazador y nómada para aprender los secretos de la agricultura y transformarse en un ser sedentario. Aparecieron, pues, las aldeas estables, se desarrollaron recursos defensivos, lo cual abrió el paso para las primeras ciudades y, más tarde, las civilizaciones, con todo lo que ellas implican: la formación de clases, jerarquías, estructuras administrativas, etc. La aldea tribal se caracteriza por ser la palabra oral el único medio de comunicación del que disponía el hombre.
La palabra oral como medio de comunicación estimulaba el oído antes que la vista, involucrando sensorial y emocionalmente al oyente e integrándolo así al grupo de pertenencia (el clan, la tribu). En la aldea tribal, la única posibilidad de transmitir experiencias y acumularlas era haciéndolo en un espacio restringido que estaba representado por la memoria del grupo puesto que aún no existían ni la historia ni las escuelas ni la burocracia, es decir, los hombres estaban 'sensorialmente' integrados.
El hombre alfabético-quirográfico