Las marcas de cantero son símbolos o alegorías grabadas por los canteros en la piedra que en la Antigüedad y Edad Media representaban realidades o ideas abstractas mediante sus rasgos, figuras o atributos; en la actualidad desconocemos su interpretación por haber perdido o cambiado su significado simbólico. Forman parte de los llamados signos lapidarios, término que proviene del latín lapis, lapidis (piedra), signo grabado en la piedra. Otros tipos de signos lapidarios son los ideogramas y los modernamente conocidos como grafitis, que suelen verse en el exterior de los templos.

Se grababan con un cincel fino. Su morfología está tomada del lenguaje y oficios medievales. Actualmente pueden observarse en edificios de los siglos al .

Estudiándolas, se pueden conocer muchos detalles acerca de estos constructores anónimos, etapas cronológicas de la construcción, grado de experiencia, cuántos canteros trabajaron en la obra, etc. La disciplina que estudia, clasifica e investiga los signos lapidarios se llama gliptografía.

Historia Algunos autores afirman que su origen se remonta a los grabados en edificios antiguos de Egipto, Mesopotamia, Grecia y antigua Roma de significado mitológico o en memoria de sucesos importantes de su historia.

Hasta mediados del , estos signos no tenían gran interés ni se estudiaban. En una enciclopedia de principios del se los describía como:

Los primeros estudios sobre ellas se remontan al relacionándolas con la astrología y magia.

El Padre Sarmiento, Pedro José García Balboa en su Viaje a Galicia en 1745,  las mencionaba como:

Mr. Lyon, apoyándose en el Minute Book de la Logia de Edimburgo y George Godwin editor del Builder, basándose en estudios personales de marcas encontradas en iglesias de Inglaterra, afirman: 

Godwin en 1841 informaba a la Society of Antiquaries mediante una nota en la revista Archeologia sobre la existencia de esas marcas en Inglaterra y el Sessional Papers n.º 9 (1868-1869) del Royal Institute of British Architects incluye ejemplos de marcas.

Victor Didron en Signes lapidaires du Moyen Age, Annales Archeologiques, vol. III, 1845 y Viollet-le-Duc en Dictionnaire raisonné de l'architecture française du XIe au XVIe siècle (1854-68) las catalogaban como firmas de canteros:

Frank Rziha en su Études sur les marques de tailleurs de pierre (Viena 1880, traducción francesa de 1993), basado en su estudio sobre una muestra de 10000 marcas de cantería, afirma que las cuatro Grandes Logias de la antigua Bauhütte del Sacro Imperio germánico, Estrasburgo, Colonia, Viena y Berna, utilizaban marcas diseñadas según las llamadas redes elementales, (triangular, cuadrática, trilobulada y polilobulada) que permitían identificar la logia a la que pertenecía cada Maestro.

Vicente Lampérez y Romea (1861-1923), uno de los primeros historiadores españoles en estudiarlas, las llama signos lapidarios en su Historia de la Arquitectura Cristiana Española en la Edad Media, (1930) haciendo las siguientes afirmaciones:

M.P. Villamil en Estudios de Historia y Arte, La catedral de Sigüenza (1899)

los define:

Jean-Auguste Brutails en su Compendio de Arqueología de la Edad Media (1923), indica:

En la época medieval, las logias de canteros asignaban una marca a cada aprendiz que alcanzaba el grado de maestro, comprometiéndose a utilizarla en todos sus trabajos; sus descendientes la personalizaban mediante pequeñas modificaciones en su diseño. Actualmente, la hipótesis más aceptada es la expuesta por Victor Didron y la opinión más generalizada es que se trata de marcas de propiedad, utilizadas por las agrupaciones de oficios artesanos para contabilizar el número de piezas trabajadas por cada cantero y de esta forma cobrar por la cantidad de piedras labradas, marcas de posición y ensamblado para que el albañil las colocara en una posición determinada y signos que permitían identificar las logias, gremios y talleres en la Edad Media. miniaturadeimagen|derecha|Marca de restauración moderna. Castillo de Sádaba (Zaragoza). En general se considera que indican: Cantera de procedencia de la piedra. Indicaciones de posición de los sillares. Trabajo realizado. Maestro cantero y logia principal. Otros conceptos. Pueden aparecer en cualquier parte de edificios civiles y religiosos, especialmente en los construidos entre los siglos al . No han sido identificadas en edificios prerrománicos (visigótico, asturiano, mozárabe, etc.), siendo muy escasos en la Edad Moderna, desapareciendo en su totalidad a partir del , aunque a partir del s XX, con el auge de la conservación de monumentos, se comienza a identificar algunas rehabilitaciones con marcas contemporáneas como Z, R, la de J.C. Torbado y otras.

Gremios y logias En la Edad Media, los trabajos relacionados con la piedra eran ejecutados por grupos de hombre libres e independientes que se asociaban en logias, (los gremios actuales), y ofrecían su trabajo a la nobleza y el clero, los únicos estamentos sociales que podían sufragar los enormes gastos que conlleva este tipo de actividad; estos a cambio, les concedían exenciones de impuestos, derecho de libre circulación y absolución de sus pecados. Los miembros de estos gremios viajaban libremente por Europa, manteniendo entre ellos estrechos lazos fraternales y de hospitalidad.

thumb|150px|Maestro cantero representado en un canecillo medieval.Igl. de la Magdalena (Tudela). Según grabados, inscripciones, lápidas y evidencias documentales de la época, en el el maçon era un trabajador que realizaba construcciones en piedra, los enlucidos y los morteros. Basándose en las funciones que realizaban, sus miembros eran conocidos como:

maestros, magister (fabricae, muri, operis, artifex practicus, scultor, etc);  arquitecto, maestro de obra y escultor que realiza actividades individuales, creativas y únicas que requieren formación, conocimientos y experiencia especiales. Preparaba los detalles, dirigía y coordinaba los trabajos; se distinguía por la facultad de comprender el conjunto, los detalles, la idea y la ejecución de la obra. maestros-compañeros, maçon (tailliator petrae, caesor lapidum, etc); coordinaban y dirigían varios obreros. Cantero especializado y con experiencia que realiza trabajos repetitivos del tipo de talla de capiteles, dovelas, molduras, etc. compañeros, obreros y ayudantes, Famuli (lapicida, scarpelator, cementarius, etc); realizaban trabajos que solo precisaban actividades físicas tales como mover piedra y herramientas, preparar mortero, etc. Eran canteros en general y ayudantes, con frecuencia locales, que realizan trabajos repetitivos y mecánicos que no precisan de preparación especial (extraer piedra, labra y colocación de sillares, etc.) pagados por volumen de trabajo.  (Extraído de diversas fuentes y conocidas imágenes de la época.)

Cada categoría utilizaba la marca del equipo de trabajo, de la logia o la suya propia para identificar los trabajos. La marca de una logia no solo puede representar al maestro que la utilizaba, sino también al grupo de operarios que la formaba, compuesto generalmente entre 6 y 15 personas.

Cuando un aprendiz alcanzaba el grado de maestro y solicitaba el ingreso en este gremio, recibía su marca personal que debía reproducir en todas sus obras y servía para identificarse.

Los hijos podían utilizar la marca del padre al pertenecer a su grupo, cuando se independizaban añadían alguna característica, un trazo adicional, un círculo en un extremo, en otros casos doblando unos de los brazos (si era una cruz) transformándose en la cabeza de un báculo. Así se pueden encontrar marcas muy semejantes en la misma obra, que indican el trabajo en grupo de miembros de la misma familia.Este hecho se ha estudiado en varias construcciones de la zona de la ribera de Navarra, entre ellas la Catedral de Tudela se observó que a medida que avanzaba la obra, el signo primitivo desaparecía como tal y aparecía ya transformado.

Marca de cantero

Marca de honor Los maçones que trabajaban en las partes comunes de los edificios, dejaban su marca en los sillares con los que construían los muros. Los maestros, que diseñaban el edificio y construían zonas que precisaban más pericia o especialización como: clave y dovelas de las arquivoltas, cruz de las ojivas, capiteles, etc., dejaban su marca de honor en un área visible de ellas. 

Con el paso del tiempo, a medida que las corporaciones de constructores fueron ganando reconocimiento y reputación, la tendencia fue incorporar la marca de honor de maestros destacados en su lápida en forma de escudo similar a los escudos de armas de los nobles, de los que se diferencian por ser de menor tamaño y que habitualmente se sitúan debajo de ellos.  A partir del periodo gótico, , algunos maestros, obispos, regentes, benefactores, etc., incorporaban su marca a una placa pequeña o medallón colocada en el busto de sus estatuas. Rziha   p. 45

miniaturadeimagen|Marca de carpintero (moderna) en la iglesia de Puebla de Valles (Guadalajara).

En sus inicios, los canteros y carpinteros formaban parte del mismo gremio. Los carpinteros marcaban las vigas igual que los canteros, pero los incendios, habituales en la época medieval, las eliminaron casi en su totalidad.

En 1617, el gremio de artesanos de marcos para cuadros de Amberes acordó incorporar su marca en los trabajos que realizaban.

El museo de armas de los sultanes del palacio Topkapi (Estambul) exhibe, oct/2012, una espada que en la unión entre la hoja y empuñadura muestra marcas de tamaño adaptado al contexto similares a las de los canteros, posiblemente del artesano que la fabricó.

left|miniatura|Herramientas de cantero (cuñas) con marcas de propiedad, Moralzarzal (Madrid), Al igual que hacen actualmente, es muy probable que los canteros medievales también aplicaran su marcas personales a las herramientas especializadas que utilizaban.

Estos utensilios sufren un desgaste acusado con el uso normal, precisando un continuo afilado que habitualmente lo realiza el herrero; para facilitar su identificación, los canteros las aplican sus marcas, la mayoría de las veces las iniciales de su nombre o el nombre completo.

Al efecto se incluye una imagen de utensilios empleados en cantería desde la extracción de la piedra hasta la colocación obtenidas en Moralzarzal (Madrid) en 2012, un pueblo con amplio historial relacionado con la cantería en cualquiera de sus fases, de cuya importancia económica da muestra el Catastro del Marqués de Ensenada de 1749, cuando dice:

La cantería es tan importante en la sierra de Guadarrama que ha constituido la base fundamental de la economía de muchos de sus pueblos, dando lugar a la construcción de líneas de ferrocarril a principios del para transportar la piedra de la Sierra a la capital. Un ejemplo es el ferrocarril del Berrocal.  

El dinero cobrado en la obra se repartía por el maestro cantero entre todo el grupo para cubrir sus necesidades y crear un fondo común para casos de necesidad, de modo similar en su funcionamiento a una mutualidad del . Este tipo de asociaciones han perdurado manteniendo los aspectos básicos de su organización como gremio. En épocas tan recientes como 1922, el Reglamento de la Sociedad de Canteros y Similares de Madrid, Edit. Juan Pérez, pp.4-5, cita entre sus objetivos:

respecto a su independencia de los poderes civiles o eclesiásticos, indica:

Interesantes ejemplos en el , lo constituyen los gremios y cofradías que usan signos identificativos, como ganaderos y criadores de reses bravas y los pescadores poveiros de Portugal, también se han identificado trazos estilizados en forma de S sobre piezas de cerámica actual y logos de instituciones, posiblemente con una función similar a las marcas de cantero.

Signos lapidarios Dentro de los signos grabados en la piedra, los signos lapidarios relacionados con la cantería pueden inscribirse en dos grandes tipos: Marcas de cantero, utilizadas en los trabajos relacionados con la construcción en piedra.