thumb|El Carl-Zeiss-Planetarium en Jena, Alemania, el planetario más antiguo del mundo (foto del año 1926). thumb|Un proyector típico en el planetario de Berlín (Alemania). thumb|right|Interior de una sala de proyección del planetario.(Planetario de Belgrado, Serbia) thumb|right|Dentro de la misma sala durante la proyección.(Planetario de Belgrado, Serbia) miniaturadeimagen|Planetario Galileo Galilei, ubicado en Buenos Aires (Argentina). Un planetario es un tipo de sala de espectáculos o teatral construida principalmente para presentar espectáculos educativos y de entretenimiento sobre astronomía y el cielo nocturno, o para adiestrar en navegación celeste.King, Henry C. "Geared to the Stars; the evolution of planetariums, orreries, and astronomical clocks" University of Toronto Press, 1978Directory of Planetariums, 2005, International Planetarium Society.Catalog of New York Planetariums, 1982.

Una característica dominante de la mayoría de los planetarios es la gran pantalla de proyección en forma de cúpula en la que se pueden hacer aparecer y moverse de forma realista escenas de estrellas, planetas y otros objetos celestes para simular los complejos «movimientos de los cielos». Las escenas celestiales se pueden crear utilizando una amplia variedad de tecnologías, por ejemplo, «bolas de estrellas» diseñadas con precisión que combinan tecnología óptica y electromecánica, proyector de diapositivas, video y sistemas de proyección fulldome, y láseres. Independientemente de las tecnologías que se utilicen, el objetivo normalmente es vincularlas para simular un movimiento relativo exacto del cielo. Los sistemas habituales se pueden configurar para simular el cielo en cualquier momento, pasado o presente, y, a menudo, para representar el cielo nocturno como se vería desde cualquier punto de latitud en la Tierra.

Los planetarios varían en tamaño desde la cúpula de 37 metros en San Petersburgo, Rusia (llamado “Planetario n.º 1”) hasta cúpulas portátiles inflables de tres metros donde los asistentes se sientan en el suelo. El planetario más grande del hemisferio occidental es el Jennifer Chalsty Planetarium en el Liberty Science Center en Nueva Jersey (27 metros de diámetro). El Planetario Birla en Calcuta, India, es el mayor por capacidad de asientos (630 asientos). Hasta entonces, el Planetario del Museo de Ciencia y Tecnología de China en Pekín, China, era el de mayor capacidad de asientos (442 asientos). En América del Norte, el Planetario Hayden en el Museo Americano de Historia Natural en la ciudad de Nueva York tiene el mayor número de asientos (423).

El término «planetario» se usa a veces de forma genérica para describir otros dispositivos que ilustran el sistema solar, como una simulación por computadora o un planetario mecánico. El software de planetario se refiere a una aplicación de software que representa una imagen tridimensional del cielo sobre una pantalla de computadora bidimensional, o en un casco de realidad virtual para una representación 3D. El término «planetariano» se usa para describir a un miembro del personal profesional de un planetario.

Historia de los planetarios

Temprana thumb|right|Planetario de Eisinga

El origen de la idea de planetario se sitúa en el Antiguo Egipto, donde se han encontrado restos de pinturas de estrellas y constelaciones dibujadas en varias tumbas como la de Nut, diosa del cielo. También son antecedentes del planetario como herramienta divulgadora de la astronomía los relojes astronómicos, los globos celestes giratorios y los planetarios mecánicos complejos.

Se atribuye al antiguo erudito griego Arquímedes (c. 287-c. ) la creación de un primitivo dispositivo de planetario mecánico que podía predecir los movimientos del Sol, de la Luna y de los planetas. Creó ese primer modelo basándose en el sistema de esferas de Eudoxo de Cnido alrededor del año 250 y se podían ver los movimientos de los planetas que conocían y también de la Luna y del Sol en sus recorridos, mostrando también el funcionamiento de los eclipses. El dispositivo se encontraba dentro de una esfera metálica y giratoria que representaba el cielo y se podía ver a través de una apertura en la esfera. El descubrimiento del mecanismo de Anticitera demostró que tales dispositivos ya existían durante la antigüedad, aunque probablemente después de la vida de Arquímedes. Campanus de Novara (1220-1296) describió un Equatorium en su obra Theorica Planetarum (c. 1261-1264), e incluyó instrucciones sobre cómo construir uno, aunque el instrumento empleado para encontrar las posiciones de los objetos astronómicos ya se conocía desde la Antigüedad. El Globo de Gottorf, construido alrededor de 1650, tenía constelaciones pintadas en el interior. Estos dispositivos hoy en día generalmente se denominan planetarios mecánicos (en inglés, Orrery, llamados así por el conde de Orrery, un par irlandés del que hizo construir uno). De hecho, muchos planetarios hoy en día tienen lo que se llama planetarios mecánicos de proyección, que proyectan sobre la cúpula un Sol con planetas (generalmente limitados desde Mercurio hasta Saturno) girando alrededor de él en algo cercano a sus correctos períodos relativos.

El pequeño tamaño de los planetarios mecánicos típicos del limitó su impacto y, hacia fines de ese siglo, varios educadores intentaron algunas simulaciones de los cielos a mayor escala. Los esfuerzos de Adam Walker (1730-1821) y de sus hijos son dignos de mención en sus intentos por fusionar las ilusiones teatrales con las aspiraciones educativas. El Eidouranion de Walker era el corazón de sus conferencias públicas o presentaciones teatrales. El hijo de Walker describe esta «Elaborada Máquina» como de «veinte pies de alto y veintisiete de diámetro: se encuentra verticalmente ante los espectadores, y sus globos son tan grandes que se ven claramente en las partes más distantes del Teatro. Cada planeta y satélite parecen suspendidos en el espacio, sin soporte alguno, realizando sus revoluciones anuales y diurnas sin causa aparente». Otros conferenciantes promovieron sus propios dispositivos: R E Lloyd anunció su Dioastrodoxon, o Gran Orrery Transparente, y en 1825 William Kitchener estaba ofreciendo su Ouranologia, que tenía 13 m de diámetro. Lo más probable es que estos dispositivos hayan sacrificado la precisión astronómica por un espectáculo que complaciera a la multitud y por imágenes sensacionales e impresionantes.

El planetario mecánico más antiguo que aún funciona, el planetario de Eisinga, se encuentra en la ciudad neerlandesa de Franeker. Fue construido por Eise Eisinga (1744-1828) en la sala de estar de su casa. Eisinga tardó siete años en construir su planetario, que se completó en 1781.

En 1905, Oskar von Miller (1855-1934), del Deutsches Museum de Múnich, encargó a M. Sendtner versiones actualizadas de un planetario mecánico con engranajes, y más tarde trabajó con Franz Meyer, ingeniero jefe de las obras ópticas de Carl Zeiss en Jena, en el mayor planetario mecánico jamás construido, capaz de mostrar tanto movimiento heliocéntrico como geocéntrico. Se exhibió en el Deutsches Museum en 1924, ya que la guerra interrumpió los trabajos de construcción. Los planetas viajaban sobre raíles elevados, impulsados por motores eléctricos: la órbita de Saturno tenía 11,25 m de diámetro. 180 estrellas eran proyectadas en la pared por bombillas eléctricas.

Mientras estaba siendo construido, von Miller también trabajaba en la fábrica de Zeiss con el astrónomo alemán Max Wolf, director del Observatorio de Heidelberg-Königstuhl de la Universidad de Heidelberg, en un diseño nuevo y novedoso, inspirado en el trabajo de Wallace W. Atwood en la Academia de Ciencias de Chicago y por las ideas del ingeniero Walther Bauersfeld y de Rudolf Straubel. El desarrollo comenzó en 1919 cuando Bauersfeld trabajaba para la compañía de instrumentos ópticos Zeiss. El resultado fue un diseño de planetario que generaría todos los movimientos necesarios de las estrellas y de los planetas dentro del proyector óptico y que se montaría en el centro de una habitación, proyectando imágenes sobre la superficie blanca de un hemisferio. En agosto de 1923, el primer planetario Zeiss (Modelo I) proyectó imágenes del cielo nocturno sobre el revestimiento de yeso blanco de una cúpula hemisférica de hormigón de 16 m, erigida en el techo de las instalaciones de Zeiss. La primera exhibición pública oficial fue en el Deutsches Museum de Múnich el 21 de octubre de 1923. y hasta 1924 no se empezó a proyectar en forma de espectáculo dirigido al público. Era un planetario que constaba de un icosaedro, de 16 metros de diámetro y con 3.480 lados.

La llegada de la guerra hizo que fuera complicada la continuidad del auge de los planetarios en Alemania. Muchos de los que se construyeron fueron afectados por la guerra o cerraron sus puertas.

Después de la Segunda Guerra Mundial alt=|thumb|El Planetario Municipal Agrimensor Germán Barbato en Montevideo, Uruguay, inaugurado en 1955, es el planetario más antiguo de América Latina y del hemisferio sur.

Cuando Alemania fue dividida en Alemania Oriental y Occidental después de la guerra, la empresa Zeiss también se dividió. Parte permaneció en su sede tradicional en Jena, en Alemania Oriental, y parte emigró a Alemania Occidental. El diseñador del primer planetario de Zeiss, Walther Bauersfeld, también emigró a Alemania Occidental con los demás miembros del equipo directivo de Zeiss. Allí permaneció en el equipo directivo de Zeiss West hasta su muerte en 1959.

La empresa de Alemania Occidental reanudó la fabricación de grandes planetarios en 1954, y la empresa de Alemania Oriental comenzó a fabricar planetarios pequeños unos años más tarde. Mientras tanto, la falta de fabricantes de planetarios había dado lugar a varios intentos de construcción de modelos únicos, como uno construido por la Academia de Ciencias de California en el Golden Gate Park, San Francisco, que funcionó entre 1952 y 2003. Los hermanos Korkosz construyeron un gran proyector para el Museo de Ciencias de Boston, que fue único al ser el primer (y durante mucho tiempo único) planetario en proyectar el planeta Urano. La mayoría de los planetarios ignoran a Urano dado que, en el mejor de los casos, solo marginalmente era visible a simple vista.

Durante este período creció la industria del planetario en la Unión Soviética, que desarrolló nuevas tecnologías como la cúpula paraboloidal.

La carrera espacial de las décadas de 1950 y 1960 brindó un gran impulso a la popularidad del planetario en todo el mundo, cuando los temores de que Estados Unidos pudiera perderse las oportunidades de la nueva frontera en el espacio estimularon un programa masivo para instalar más de 1200 planetarios en las escuelas superiores de EE. UU.

thumb|left|Primer proyector de estrellas Spitz Armand Spitz reconoció que había un mercado viable para planetarios pequeños y económicos. Su primer modelo, el Spitz A, fue diseñado para proyectar estrellas desde un dodecaedro, reduciendo así los gastos de mecanizado en la creación de un globo. Los planetas no estaban mecanizados, pero podían moverse a mano. Siguieron varios modelos con varias capacidades mejoradas, hasta que el A3P, que proyectaba más de mil estrellas, tenía movimientos motorizados para los cambios de latitud, el movimiento diario y el movimiento anual para el Sol, la Luna (incluidas las fases) y los planetas. Este modelo se instaló en cientos de escuelas secundarias, universidades e incluso en pequeños museos desde 1964 hasta la década de 1980.

thumb|right|Un proyector Goto E-5.

Japón entró en el negocio de la fabricación de planetarios en la década de 1960, con Goto y Minolta comercializando con éxito varios modelos diferentes. Goto tuvo un éxito particular cuando el Ministerio de Educación de Japón colocó uno de sus modelos más pequeños, el E-3 o el E-5 (los números se refieren al diámetro métrico de la cúpula) en todas las escuelas primarias de Japón.