thumb|Ejemplar de herbario de Vitellaria paradoxa adecuadamente montado en una hoja de papel, con su etiqueta de identificación. En botánica, un herbario (del latín herbarium) es una colección de plantas o partes de plantas, secadas, conservadas, identificadas, y acompañadas de información crítica como la identidad del recolector, el lugar y fecha de la recolección, y el hábitat donde se encontraba la planta. Aunque primariamente se llama herbario a la colección de plantas secas, también se conoce como herbario al espacio donde se encuentra esta colección y a la institución que la gestiona.
Las grandes colecciones suelen residir en instituciones de investigación, como jardines botánicos y departamentos universitarios, y se basan en el trabajo recolector de sus investigadores, a lo que se suma el fruto de frecuentes intercambios con instituciones parecidas. La confección de un herbario personal es además una herramienta didáctica en la educación botánica, útil no solo por ofrecer una base material para el estudio de la diversidad de las plantas, sino por la experiencia que aporta recoger las muestras en su ambiente. Los mayores herbarios contienen pliegos procedentes de todo el mundo, pero existen también herbarios regionales, especializados en la flora de una parte del mundo.Victor,J.E., M. Koekemoer, L. Fish, S.J. Smithies & M. Mössmer. 2004. Introduction Herbarium essentials: the southern African herbarium user guide. Introduction. Southern African Botanical Diversity Network. ISBN 1-919976-01-9.
Sobre el material vegetal depositado en los herbarios se fundamenta una parte importante de la investigación botánica, sobre todo aquella referida a la taxonomía, aunque también es útil para estudios florísticos, biogeográficos e, incluso, moleculares. El material del herbario es el testimonio de las citas de plantas, de las descripciones de las mismas y de los materiales utilizados para proponer nuevos taxones. El tipo nomenclatural de cada especie de planta (el material sobre el que da origen a un nombre nuevo) es, en la mayoría de los casos, una planta seca, depositada y conservada en un herbario.Herbario de la Universidad de Salamanca Introducción . Accedido el 11 de septiembre de 2009.
Este concepto de herbario es relativamente moderno. De hecho, en los siglos y , la palabra "herbario" tenía una doble acepción diferente a las actuales. En primer lugar se utilizaba para designar un libro en el cual se enumeraban, describían e ilustraban principalmente plantas medicinales y sus usos. En segundo lugar, también se utilizaba el término "herbario" para referirse a un conjunto de plantas vivas cuyo propósito era el estudio o la enseñanza de la botánica.Jones, S. 1987. Sistemática Vegetal. Editorial Interamericana, México.MORENO, Efraín J. El herbario como recurso para el aprendizaje de la botánica. Acta Bot. Venez., 2007, vol.30, no.2, p.415-427. ISSN 0084-5906.
El concepto de herbario durante la Edad Media
thumb|Copia arábica del de De materia medica, de Dioscórides. thumb|Ilustración de Helleborus niger en el libro Herbarium vivae Eicones. de Otto Brunfels.
Durante la Edad Media la palabra «herbario» se refería a un libro de botánica, específicamente relacionado con las plantas medicinales, en el que se enumeraban los productos naturales producidos por las plantas, raramente de los animales y minerales, con valor terapéutico. Era un libro de medicamentos simples, integrados por un solo componente, procedentes de la naturaleza, especialmente de las plantas.
Durante el período manuscrito, antes de la invención de la imprenta, los escritos se ilustraban para hacerlos más inteligibles; y con este fin se acompañaban los textos con ilustraciones coloreadas. No obstante, los sucesivos copistas iban añadiendo distorsiones de forma progresiva (esto ocurrió a lo largo de mil años), por lo que las ilustraciones, en vez de resultar una ayuda, se acabaron convirtiendo en un obstáculo para la claridad y precisión de las descripciones. Por otro lado, aquellos autores que renunciaron a incorporar en sus textos ilustraciones, comprobaron que las descripciones eran insuficientes para permitir el reconocimiento e identificación de las especies aludidas, especialmente teniendo en cuenta que las mismas plantas recibían nombres diferentes en los distintos lugares y el lenguaje botánico no estaba desarrollado. De ahí que muchos autores renunciaran también a describir sus plantas y se conformaran con enumerar todos los nombres que conocían de cada planta (sus sinónimos), así como las dolencias humanas para las que resultaban beneficiosas. Durante ese proceso de copiado los textos originales fueron variando paulatinamente a causa de traducciones, interpolaciones de nuevos textos, influencias del mundo árabe, judío o bizantino, hasta el punto de que, partiendo de unos pocos textos originales, la variedad de los textos resultantes a finales de la Edad Media, en la época del nacimiento de la imprenta, era muy grande. La información de un herbario se ordenaba de una forma muy parecida en todos ellos, con mayor o menor extensión: el nombre de la planta, una lista de sus sinónimos, la descripción de sus características, su distribución geográfica y su hábitat, la enumeración de los primeros autores que han citado la planta, sus propiedades curativas, el modo de colectarla y prepararla, una lista de los medicamentos que se pueden preparar con ella, las enfermedades que cura y, por último, las principales contraindicaciones. En el caso de los herbarios ilustrados, la imagen de la planta solía preceder a la información escrita.
El estudio empírico de las plantas de cada país y de las exóticas, traídas por los exploradores europeos y cultivadas en los jardines, comenzó de nuevo, y empezaron a publicarse tratados y catálogos que ya no se limitaban a reproducir o simplemente comentar la obra de los antiguos, sino que, comprobada la insuficiencia de los catálogos antiguos, buscaban obtener y presentar un conocimiento lo más exhaustivo posible de la diversidad de las plantas. El esquema clasificatorio siguió siendo en este periodo deudor del de Teofrasto. A comienzos del , un grupo de botánicos centroeuropeos se interesaron particularmente por las cualidades curativas de las plantas y se esforzaron en dibujar y describir con fidelidad las plantas que crecían en su tierra natal, que publicaron en libros «sobre hierbas» o «herbarios», por lo que se les conoce como «herboristas».Brian W. Ogilvie, 2006. The Science of Describing: Natural History in Renaissance Europe. Chicago and London: University of Chicago Press, pag. 134-135. Accedido el 20 de agosto de 2009. Estos herbarios, que contenían un listado y descripción de numerosas hierbas, sus propiedades y virtudes, particularmente referidas a su utilización como plantas medicinales, tuvieron la virtud de suplementar y, más tarde, reemplazar el conocimiento transmitido oralmente. Los primeros herbarios de este tipo proveían solamente información sobre las propiedades medicinales, reales o imaginarias, de un grupo de plantas. Arber, A. 1987. Herbals. Their Origin and Evolution. A Chapter in the History of Botany 1470-1670. Cambridge University Press, Nueva York., 358 p. ISBN 0-521-33879-4.
En la historia del herbario medieval, entonces, se pueden apreciar dos períodos bien diferenciados, y que a grandes rasgos coinciden con la Alta y la Baja Edad Media. En el primer período, los herbarios tenían una fuente predominante, el tratado médico de Dioscórides, De Materia Médica, redactado en griego en el , el cual se diseminó en multitud de variantes por toda Europa, hasta la llegada de la imprenta. A partir de los siglos y se compilan nuevos herbarios, esta vez bajo la poderosa influencia de la Escuela Médica Salernitana, establecida en la ciudad italiana de Salerno que también aprovechaba la proximidad del monasterio de Montecassino. Las influencias de Bizancio y del mundo árabe en la Italia meridional, hicieron que esa ciudad se convirtiera en un centro internacional de actividad médica, con influencia en todo el occidente medieval cristiano.Miguel Alonso, A. La imprenta renacentista y el nacimiento de la ciencia botánica. Universidad Complutense de Madrid. Consultado el 4 de agosto de 2009. Con el correr del tiempo, tales herbarios fueron incluyendo un mayor número de especies, muchas de ellas carentes de valor medicinal pero con descripción de ciertas características inusuales u ornamentales. El número de copias de estos herbarios manuscritos debe haber sido bastante limitado. La invención de la imprenta no solo permitió multiplicar la cantidad de estas obras, sino también la reproducción de dibujos con una mayor calidad que la de sus predecesores.
China, India, México
Shen Nung Pen Ts`ao ching de China
China es famosa por sus medicinas herbarias tradicionales que datan de miles de años. La leyenda dice que el mítico emperador Shennong, el fundador de la medicina china a base de hierbas, compuso el Shennong Bencao Jing o Gran Herbario en alrededor del . como precursor de todos los herbarios chinos posteriores. Sobrevive como una copia hecha alrededor del 500 d.C. y describe cerca de 365 hierbas. Se produjeron herbarios y monografías de alta calidad sobre determinadas plantas en el período hasta , entre ellas: el Zhenlei bencao escrito por Tang Shenwei en 1108, que pasó por doce ediciones hasta 1600; una monografía sobre el lichi por Cai Xiang en 1059 y una sobre las naranjas de Wenzhhou por Han Yanzhi en 1178. En 1406 el príncipe de la dinastía Ming, Zhu Xiao (朱橚), publicó el Jiuhuang Bencao, un herbario ilustrado para alimentos para las hambrunas. Contenía xilografías de alta calidad y descripciones de 414 especies de plantas, de las cuales 276 se describieron por primera vez, el libro antes de la fecha del primer libro impreso europeo por 69 años. Fue reimpreso muchas veces. Otros herbarios incluyen Bencao Fahui en 1450 por Xu Yong y Bencao Gangmu de Li Shizhen en 1590.
Sushruta Samhita de la India
La medicina herbolaria tradicional de la India, conocida como Ayurveda, se remonta posiblemente al , y sus orígenes se remontan a los Vedas sagrados hindúes y, en particular, a los Atharvaveda. Una compilación auténtica de las enseñanzas es la del cirujano Sushruta, disponible en un tratado llamado Sushruta Samhita. Tiene 184 capítulos y la descripción de 1120 enfermedades, de 700 plantas medicinales, de 64 preparaciones de fuentes minerales y de 57 preparaciones basadas en fuentes animales. Otras primeras obras de Ayurveda fue la Charaka Samhita, atribuida a Charaka. Sin embargo, esta tradición es principalmente oral. El material escrito más antiguo que sobrevive y que contiene las obras de Sushruta es el manuscrito Bower, datado en el
Hernández: Rerum Medicarum y los aztecas
Un herbario ilustrado publicado en México en 1552, Libellus de Medicinalibus Indorum Herbis [Libro de hierbas medicinales de las Indias], está escrito en el idioma azteca nauhuatl por un médico nativo, Martín Cruz. Este es probablemente un relato extremadamente temprano de la medicina de los aztecas, aunque las ilustraciones formales, similares a las europeas, sugieren que los artistas seguían las tradiciones de sus maestros españoles en lugar de un estilo de dibujo indígena. En 1570 Francisco Hernández de Toledo (ca.1514-1580) fue enviado desde España para estudiar los recursos naturales de la Nueva España (ahora México), la conocida como Expedición de Francisco Hernández de Toledo (1570-1577). Allí se basó en fuentes indígenas, incluyendo los extensos jardines botánicos que habían sido establecidos por los aztecas, para registrar alrededor de 1200 plantas en su Rerum Medicarum de 1615. Dos libros, el uno que trata de todas las cosas que se traen de nuestras Indias Occidentales, que sirven al uso de la medicina, y el otro que trata de la piedra bezaar, y de la yerva escuerçonera (1569), de Nicolás Monardes , contienen la primera ilustración publicada del tabaco.