Mito fue una revista literaria y cultural colombiana fundada en 1955 por Jorge Gaitán Durán y Hernando Valencia Goelkel. Circuló de manera bimestral entre mayo de 1955 y junio de 1962, se publicaron 42 números (seis dobles y 36 sencillos) y en ella se trataron temas culturales, políticos, económicos y de actualidad literaria y académica.

Se considera que la revista tuvo un gran impacto en la literatura colombiana por su interés en la modernización de la literatura, la divulgación de una gran cantidad de poetas y la introducción de la crítica literaria en los medios culturales del país. Además, también se le reconoce por la publicación de autores como Gabriel García Márquez, León de Greiff, Octavio Paz, Jorge Luis Borges, Eduardo Cote Lamus, Carlos Fuentes, entre otros.

Historia En febrero de 1955, Jorge Gaitán Durán empezó a dirigir la revista Mito. Para esa labor, además de su interés por la poesía, tomó inspiración de la revista Sur, de Victoria Ocampo, Jorge Luis Borges y Eduardo Mallea, y las revistas francesas; especialmente, Les Temps Modernes, de Jean-Paul Sartre, Simone de Beauvoir y Maurice Merleau-Ponty.

El primer número de Mito se publicó el 10 de mayo de 1955. Contó con textos de León de Greiff, Octavio Paz, Vicente Aleixandre, St. John Perse, Pedro Gómez Valderrama, Simone de Beauvoir, Françoise Sagan, Fernando Arbeláez, José Manuel Caballero Bonald, Trigo Joven y Luis Alberto Villalobos. Además de estos, se resalta la inclusión del texto del Marqués de Sade “Diálogo entre un sacerdote y un moribundo” (traducido por Jorge Gaitán Durán) y “La hojarasca” de Gabriel García Márquez. La traducción del texto del Marqués de Sade fue una muestra de la inclinación de la revista y sus directores por la secularización social, y la inclusión de “La hojarasca” fue una apuesta por la divulgación literaria.

La editorial del primer número, escrita por Jorge Gaitán Durán, presenta los diversos intereses de la revista. Primero, por hablar de la literatura dentro de un contexto social y cultural: “Las palabras también están en situación. Sería vano exigirles una posición unívoca, ideal”. Segundo, por abogar por la renovación de la literatura, a nivel estético y social: “Intentaremos presentar textos en donde el lenguaje haya sido llevado a su máxima densidad o a su máxima tensión, más exactamente, en donde aparezca una problemática estética o una problemática humana”. Y, tercero, por crear un espacio de expresión diversa: “Pretendemos hablar y discutir con gentes de todas las opiniones y de todas las creencias. Esta será nuestra libertad”.

A lo largo de los 42 números, la revista documentó eventos como la candidatura de Alfonso Reyes al Premio Nobel, los 25 años del Fondo de Cultura Económica, la caída del gobierno de Gustavo Rojas Pinilla, las elecciones presidenciales de 1958, la candidatura a la presidencia de Alberto Lleras Camargo, la muerte de Alfonso López Pumarejo, la Revolución cubana y, finalmente, la muerte de Jorge Gaitán Durán en 1962. Durante los siete años de publicación de la revista, a Gaitán Durán y Valencia Goelkel se unieron otros directores: Eduardo Cote Lamus, Eduardo Mendoza Varela, Fernando Charry Lara, Jorge Eliécer Ruiz y Pedro Gómez Valderrama.

El último número se publicó en junio de 1962, el mismo mes de la muerte de Jorge Gaitán Durán. El fundador de Mito murió el 21 de junio de 1962 en un accidente de aviación en el vuelo de Air France que cubría la ruta París-Bogotá. El número 42 incluyó cartas en homenaje a Gaitán Durán escritas por Jorge Guillén, Eduardo Carranza y Luis Guillermo Piazza, y una amplia sección de textos nadaístas.

Colaboradores Desde su primer número, el comité patrocinador estuvo compuesto por Vicente Aleixandre, Luis Cardoza y Aragón, Carlos Drummond de Andrade, León de Greiff, Octavio Paz y Alfonso Reyes. Muy pronto se fueron sumando otros como Eduardo Zalamea Borda (en el número 2), Ricardo A. Latcham (en el número 3), Jorge Luis Borges (en el número 31-32) y Mariano Picón-Salas. Estos patrocinadores también participaron como autores en diferentes números, sobre todo en la sección principal de la revista -el dossier-.

La revista Mito se destacó por la variedad de colaboradores que escribieron en todos sus números, en donde se cuenta la participación de escritores como Gabriel García Márquez, Álvaro Mutis, Jorge Luis Borges, Carlos Fuentes, Arthur Miller, León de Greiff, T. S. Eliot, Juan Goytisolo, Lawrence Durrell, entre muchos más. Además, bajo la dirección de Jorge Gaitán Durán, se tradujeron al español obras significativas de filosofía y literatura de autores como el Marqués de Sade, Martin Heidegger, Maurice Merleau-Ponty, Jean-Paul Sartre, Sigmund Freud, Nicolás Maquiavelo, Franz Kafka, Jean Genet, Georg Lukács, entre otros. La colaboración y traducción de estos autores fue una muestra del ideal europeo que guio el criterio editorial de la revista.

También hubo autores recurrentes como Pedro Gómez Valderrama, Eduardo Caballero Calderón, Fernando Charry Lara, Rafael Gutiérrez Girardot, Carlos Rincón, Jorge Child y Darío Mesa.

Temas de Mito En su primer número, Jorge Gaitán Durán manifestó que para la revista Mito la literatura no podría sustraerse de un contexto social y cultural. Es por esto que su objetivo principal fue el de presentar textos que tocaran problemáticas estéticas y humanas, en donde el lenguaje estuviera en un estado de “máxima densidad” o “máxima tensión”. Con este propósito, Mito publicó un amplio espectro de textos que fueron desde la poesía hasta ensayos económicos. Según Álvaro Camacho Guizado, citado por Carlos Rivas Polo, la diversidad de la revista tuvo un rol significativo para intelectuales, jóvenes escritores y políticos:“Para muchos intelectuales colombianos, [Mito fue] la posibilidad de conocer escritores y filósofos modernos de Europa y América; para los jóvenes, la de publicar por vez primera; para sociólogos y políticos, la de analizar la realidad nacional a través de artículos, ensayos y estudios. Varios años de labor hicieron de Mito una colección fundamental de textos y documentos de cultura, una voz progresista e inteligente que debe siempre consultarse para comprender mejor un momento que, en su brevedad, fue uno de los más fecundos para la intelectualidad colombiana.”Entre las problemáticas que abordó la revista, de acuerdo a los estudios de Pedro Sarmiento Sandoval, se destacan temas como la poesía, los cambios políticos y económicos de la época, la modernización de la literatura, la filosofía existencialista y la crítica literaria.

Poesía Mito fue conocida por haber enmarcado y divulgado una gran cantidad de poetas colombianos, quienes abundaban entre los años 40 y comienzos de los 50. Este fenómeno fue denominado por Carlos Rivas Polo como “hipertrofia lírica”. A través de Mito, poetas nacionales reconocidos como Fernando Charry Lara, Eduardo Cote Lamus, Álvaro Mutis y Jorge Gaitán Durán, encontraron un medio para “aglutinarse” y conformar un grupo sólido de colaboradores intelectuales.

Durante la época de los 50, la poesía colombiana conservaba la misma temática romántica (amor, paisaje y muerte) con una adición: “un nuevo tema, tan cargado de potencialidades universales, pero desperdiciado en versificaciones declamatorias, aparece en el panorama literario: la violencia”. Esto se debe a la época de violencia que comenzó en Colombia después de la muerte de Jorge Eliécer Gaitán en 1948 y que continuó hasta finales de 1958. Los poetas mencionados “manejaban ‘contenidos en crisis’: una dialéctica de la coyuntura cultural, económica y política” y tomaron una actitud literaria con respecto a ella más existencial y filosófica. Ejemplos de estos poemas son: “Canto Órfico” de Carlos Drummond de Andrade (número 2), “Ojos de amor” de Gerardo Diego (número 2), “Moirologhía” de Álvaro Mutis (número 4), “Sombra bajo los álamos” de Fernando Charry Lara (número 13) y “Elegía a mi padre” de Eduardo Cote Lamus (número 11).

Cambios políticos y económicos Pese a que en Mito no se presentó una sección abierta y permanentemente política, en ocasiones los directores expresaron sus inclinaciones en artículos de actualidad y, así, su opinión sobre el contexto social, económico y político del país. La apertura de la revista a intelectuales extranjeros también es indicio de lo que sucedía en el país a nivel político. Los siguientes son eventos que, antes y durante la publicación de la revista, determinaron su contexto: las reformas educativas en la presidencia de Alfonso López Pumarejo, la reforma agraria, la Segunda Guerra Mundial, la Misión Currie -estudio económico del país publicado en 1950-, “La Violencia”, la dictadura de Gustavo Rojas Pinilla y la Revolución cubana.

La inclinación política de los directores de la revista se puede ver en el artículo publicado después de la muerte de Alfonso López Pumarejo: “No es la muerte de Alfonso López un mero hecho político y humano en Colombia. Es, al contrario, un hecho que afecta las zonas más variadas y disímiles de nuestra vida, por todo lo que en su momento significó para la cultura, para la economía, para la organización social de país. Su intervención en la vida nacional es como un gran puente del pasado al futuro.” Esta se ha considerado como una proclamación de los ideales de la revista y de su perspectiva sobre la política pública del país.

Sin embargo, Mito fue fundada durante la dictadura de Gustavo Rojas Pinilla (1953-1957), un periodo posterior a las presidencias liberales y en permanente contradicción con la transformación que ocurría en las instituciones. Además, la dictadura de Rojas Pinilla estuvo enmarcada en el periodo histórico de Colombia conocido como “La Violencia”, el cual se caracterizó por enfrentamientos extremadamente violentos entre los dos principales partidos políticos de la época. Los primeros números de Mito se editaron en torno a esta coyuntura; los temas sobre la violencia, las guerrillas y la justicia en zonas rurales descentralizadas se publicaban en casi todos sus números.

En una nota editorial del número 18 de Mito, firmada por Jorge Gaitán Durán, Pedro Gómez Valderrama y Hernando Valencia Goelkel, se señalaron las dificultades a las que sobrevivió la publicación y celebraron su perduración y creciente audiencia: “Con este número concluye Mito sus primeros tres años de labores [...] Durante este tiempo, hemos tenido la satisfacción de ver como, a cada número, aumentaba la estimación hacia la revista”. Las dificultades se referían a la dictadura militar de Rojas Pinilla (depuesto en mayo de 1957): “En el país se presenta hoy un clima diferente y mejor. Esperamos que sean posibles ahora la discusión, la crítica y la oposición, si fuere el caso”.

Finalmente, su preocupación por la Revolución cubana -establecida en 1959 con la entrada de Fidel Castro a La Habana-, inicialmente no fue tan entusiasta o documentada como se supondría. Según Pedro Sarmiento Sandoval, esta “distancia” en los primeros meses de la Revolución se debió a que la atención de la revista estaba enfocada, como muchos otros intelectuales latinoamericanos, en la escena literaria de París. Su apoyo a la Revolución se mostró de forma clara en el número doble 37-38 de la revista, dedicado a Cuba. El número contiene ensayos, artículos en apoyo de la revolución y reseñas sobre obras que tocan la cultura y la política cubana.

Modernización de la literatura colombiana Una de las frases más reconocidas sobre la revista Mito es la de Gabriel García Márquez: “En Mito comenzaron las cosas”. La opinión de García Márquez, así como la de historiadores e intelectuales, refleja la importancia de la revista en la evolución de la literatura en Latinoamérica. Poemas, cuentos, fragmentos de novelas y la introducción de otras corrientes literarias también dan cuenta de la revista como un medio que se encontró a la vanguardia de la literatura.