Manuel Zapata Olivella (Lorica, 17 de marzo de 1920 - Bogotá, 19 de noviembre de 2004) fue un médico, antropólogo y escritor colombiano.

Es considerado uno de los más importantes representantes de la cultura afrocolombiana por su trabajo por divulgarla, registrarla y preservarla en forma de literatura, investigaciones sociales, artículos de prensa, eventos académicos, programas de televisión y radio. Publicó ocho novelas, tres relatos de viajes, una autobiografía y cientos de ensayos, artículos, crónicas y reseñas en periódicos, revistas y publicaciones académicas. Es especialmente reconocido por obras literarias como Changó, el gran putas, Chambacú, corral de negros y En Chimá nace un santo.

Biografía Manuel Zapata Olivella fue un escritor, médico y antropólogo colombiano criado en la ciudad de Cartagena de Indias, en el Caribe Colombiano.

Infancia Nació en el seno de una familia relacionada con el estudio de la literatura, la música, la cultura y la religiosidad popular del Caribe colombiano. Su infancia transcurrió en entornos rurales, rodeado de músicos, educadores y artistas, lo que muy tempranamente lo llevó a interesarse por la diversidad cultural y étnica de su familia y de la gente de la región.

Sus padres, Edelmira Olivella y Antonio María Zapata Vásquez eran, respectivamente, una mestiza (de ascendencia indígena zenú y española), y un mulato (de ascendencia europea y africana), que sembraron en los hijos un sentimiento de orgullo y

compromiso por explorar rigurosamente la extensión y dimensión de sus propios orígenes culturales. En palabras de Manuel: "En mi familia todos los abuelos habían nacido engendrados en el vientre de mujer india o negra. Mis padres, mis hermanos, mis primos llevamos la pelambre indígena, los ojos azules o el cuerpo chamuscado con el sol africano".

Siendo niño, su padre —que ejercía labores como profesor y era reconocido como filósofo— se trasladó con parte de su familia (su esposa y algunos de sus doce hijos, entre ellos Manuel, Delia y Juan Zapata Olivella) a Cartagena de Indias. Allí refundó el Colegio "La Fraternidad", cuya sede anterior, en Lorica, había tenido que cerrar. En dicha institución Manuel entró en contacto con una educación humanista y científica, al tiempo que atestiguaba las dificultades que su padre enfrentaba con el Ministerio de Educación del gobierno conservador de la época, que se rehusaba a reconocer oficialmente la institución por considerarla difusora de "ideas librepensadoras".

Educación y la década de los 40 A comienzos de la década de 1940, Manuel inició estudios de Medicina en Bogotá, en la Universidad Nacional de Colombia. Los registros de sus primeros escritos publicados datan de esos años, del año 1942, con la columna "Genio y figura", en el periódico cartagenero Diario de la Costa, en donde, por primera vez, pone por escrito sus intereses por visibilizar la cultura afrocolombiana. En "Genio y figura", Manuel se refiere a la publicación por parte de la RCA Victor de una serie de discos con la orquesta A N.º1 de música bolivarense, en donde aparecen algunas de las primeras composiciones y arreglos de Lucho Bermúdez, Santos Pérez, Planeta Pitalúa, Joaquín Marrugo, entre otros músicos, que Manuel valoró temprana y constantemente, y que sólo vendrían a ser reconocidos recién hacia finales de la década. Según Alfonso Múnera, "son abundantes los artículos de Manuel Zapata, publicados entre 1940 y 1965, en periódicos y revistas, cuyo tema central es el folclor colombiano".

Otro de los intereses que dejó vislumbrar desde comienzos de la década de 1940 fue el del activismo en contra del racismo contra los afrocolombianos: por ejemplo, en junio de 1943, junto con Delia Zapata Olivella, Natanael Díaz y Marino Viveros organizó, en Bogotá, el Día del Negro, iniciativa que tuvo grandes detractores por parte de representantes de los partidos Liberal y Conservador, que la consideraron "racista" y "separatista".

Luego de suspender sus estudios, entre 1943 y 1947, Manuel viajó por Colombia, América Central, México y Estados Unidos ejerciendo diversos oficios, entre ellos el de médico, periodista y boxeador. En la Ciudad de México trabajó en el Sanatorio Psiquiátrico del Dr. Ramírez; en el Hospital Ortopédico del cantante Alfonso Ortiz Tirado; en la revista Time y en la revista Sucesos para Todos. En este período, como resultado de sus experiencias como viajero, comenzó a escribir y publicar varias de sus primeras obras narrativas y periodísticas: una serie de colaboraciones sobre música y cultura popular con las revistas "Sábado" y "Cromos"; la novela Tierra mojada (1947)—"<<uno de los primeros brotes novelísticos de la sensibilidad negra en nuestra América>>, según apuntó, en su prólogo, el novelista peruano Ciro Alegría"—;Pasión vagabunda (1949), novela en donde da cuenta de sus reflexiones sobre la discriminación racial en los Estados Unidos; y, finalmente, Tambores de América para despertar al viejo mundo y Arroz amargo, novelas inéditas fruto de su larga caminata. Por estos años, Manuel también viajó a la China de Mao Tse Tung, en donde conoció a Pablo Neruda y Jorge Amado.

Matrimonio y las décadas de los 50 y 60 Durante la década de 1950, Manuel estuvo casado con María Pérez, con quien tuvo a sus hijos Harlem y Edelma.

Entre las décadas de 1950 y la primera mitad de la década de 1960, Manuel comenzó a explorar su faceta como investigador: muy interesado por la etnografía, gestionó recursos para viajar y publicar sus estudios sobre las culturas de los negros de Colombia; se inició como profesor en varias universidades de Estados Unidos, Canadá, América Central y África; e impulsó la organización del primer congreso de la cultura colombiana y de la Junta Nacional de Folclor. Paralelamente, publicó los libros He visto la noche (1953), La calle 10 (1960), Cuentos de muerte y libertad (1961), Detrás del rostro (1963), El galeón sumergido (1963) y Chambacú, corral de negros (1963). En 1957, se conoció con Rosa María Bosch, su segunda esposa, en Barcelona. Luego de mantener correspondencia por dos años, el 23 de diciembre de 1960 se casaron en Bogotá.

En 1965, con el apoyo e impulso de Rosa María Bosch, Manuel fundó la revista de literatura Letras Nacionales, en donde contó con la colaboración ocasional de escritores como Óscar Collazos, Germán Espinosa, Policarpo Varón, Roberto Burgos Cantor, Ricardo Cano Gaviria, Luis Fayad, Umberto Valverde, Darío Ruiz Gómez, Fanny Buitrago y Alberto Duque López. La revista tuvo una duración de 20 años, con 46 números publicados y constantes interrupciones debidas a las dificultades de financiación. En sus memorias, Gabriel García Márquez lo recuerda así: "Manuel actuaba de médico de caridad, era novelista, activista político y promotor de música caribe, pero su vocación más dominante era tratar de resolverle los problemas a todo el mundo".

Décadas de los 70 y 80 En la década de 1970, Manuel continuó impulsando la creación de comunidades de investigación y organizando espacios de encuentro y discusión sobre la cultura afrocolombiana y los movimientos de negritudes en África, América Latina y Estados Unidos: en 1973, creó la Fundación Colombiana de Investigaciones Folclóricas, bajo la idea de orientar "primordialmente a la investigación de una vasta área de la cultura colombiana, por lo general fuera del interés de las entidades académicas del país: la creatividad de las capas analfabetas y semianalfabetas que constituyen más del 80% de nuestra población"; en 1975, cofundó el "Centro de Estudios afrocolombianos: movimiento joven internacional José Prudencio Padilla, Cultura Negra e India en Colombia"; en 1975, organizó la primera semana de cultura negra en la Biblioteca Nacional de Colombia; en agosto de 1977, organizó en Cali el I Congreso de la Cultura Negra de las Américas. El segundo Congreso de la Cultura Negra de las Américas tuvo lugar en Panamá, el 17 de marzo de 1980, y el tercero, en San Pablo, Brasil, en agosto de 1982. Entre sus acercamientos a la política, por esos años Manuel fue elegido concejal de Lorica, Córdoba, en 1974, fruto de lo cual recibió el apodo de "Gallo tapa'o". Durante los años 80, en el mismo pueblo impulsó la organización de la emisora Radio Foro Popular, con el propósito de visibilizar las causas de los habitantes de la región. El archivo de todos estos años de trabajo se encuentra, actualmente, en la Universidad de Vanderbilt, en donde los investigadores pueden tener acceso a documentos sobre la tradición oral colombiana, la danza y la música, la farmacopea, la gastronomía y otras manifestaciones culturales colombianas.

El 29 de mayo de 1982, en un vuelo regional de Barranquilla a Corozal, colisionó poco después del despegue el avión en el que se encontraban Manuel Zapata Olivella y otras seis personas con un avión de combate de la Fuerza Aérea Colombiana. Los pilotos de Tavina lograron acuatizar en la laguna de Malambo mientras el avión militar alcanzó a aterrizar en el aeropuerto de Barranquilla. Ninguno de los ocupantes a bordo resultó herido, así que Manuel, el resto de los pasajeros y tripulantes fueron rescatados por asombrados pescadores locales.

En 1983 publicó su obra más reconocida, Changó, escrita entre 1962 y 1982, y continuó con su labor de divulgación, en la emisora Radio Nacional de Colombia, a través de los programas "Identidad colombiana", "Norte y sur del vallenato y la "Enciclopedia audiovisual de la identidad colombiana"; este último lo hizo acreedor a un Premio Simón Bolívar a mejor programa radial.

Década de los 90, milenio y muerte En 1990 publicó Fábulas de Tamalameque, narrativa dedicada a las tradiciones populares de los departamentos del Magdalena y Bolívar.

Durante la década de 1990, Manuel pasó por varias intervenciones quirúrgicas, que dificultaron su movilidad y, sumadas a dificultades económicas, mermaron su salud. Sin embargo, hacia finales de la década continuaba haciendo viajes por Colombia, Estados Unidos y Europa. La cantante colombiana Lucía Pulido recuerda su encuentro de esos años con Manuel, en la Universidad de Penn State, en ocasión de un congreso de colombianistas en donde ambos artistas intervinieron: "Yo fui, por casualidad, con Ian Betancur, su nieto o sobrino nieto, y con otro guitarrista, a tocar en trío. Al final del concierto, Manuel se subió al escenario y tradujo en palabras lo que yo acababa de hacer. Porque yo estaba muy...no sé si asustada, pero estaba en medio de monstruos...eruditos, intelectuales colombianos y escritores. Entonces yo decía: <<Voy a entrar a matar, porque sino me van a matar a mí>>. Después yo no sabía cómo bajar toda esa intensidad, me acuerdo. Y de las cosas que me dijo Manuel...de los piropos más simpáticos que me han echado en la vida...es: <<Tú eres como una mangosta. La mangosta mata culebra, cascabel...>>. [...] Luego de eso, él estaba como agregado cultural en Trinidad & Tobago, entonces le mandé mi disco para que lo escuchara, y, si le gustaba, hiciera la presentación, los liner notes. Desafortunadamente, las conversaciones se borraron porque eran por fax, pero él escribió un texto y le dio el nombre al disco, que se llama Cantos religiosos y paganos de Colombia. [...] Ya después nos vimos en Bogotá y yo le decía: <<Yo estoy trabajando con la tradición, pero lo hago con mucho respeto>>, y él lo primero que me dijo fue: <<Quítate el respeto, porque es la única manera para que la música se transforme>>. [...] Y ya luego le pidió a su hija que me copiara cassettes con trabajo de campo hecho por él [...] sobre todo del Pacífico. [...] Y él me decía: <<Yo no te doy este material porque tú seas muy simpática, sino porque tienes la responsabilidad de hacer algo con esto>>".