La Campaña de las Cordilleras (1869–1870), fue la quinta y última fase de la Guerra de la Triple Alianza. Duró desde fines de julio de 1869 hasta el 1 de marzo de 1870.

Tras la ocupación aliada de Asunción, el presidente Francisco Solano López inició la retirada hacia el interior del país, perseguido por las fuerzas brasileñas. El ejército paraguayo fue destruido en una serie de batallas, y las bajas reemplazadas por niños y ancianos, que continuaron su camino siguiendo a López, cada vez más faltos de armas y de alimentos, al punto que millares de ellos murieron de hambre. Por su parte, López, preso de una manía persecutoria, ejecutó a cerca de 400 personas por considerar que conspiraban contra él.

Finalmente, López fue alcanzado y muerto por las tropas brasileñas el 1 de marzo de 1870 en el Combate de Cerro Corá, en el extremo noreste del país.

Antecedentes thumb|300px|left|Representación artística de la Batalla de Tuyutí (1866, por Cándido López).

Las Guerra de la Triple Alianza fue causada por la agresión del presidente del Paraguay al Imperio del Brasil y a la Argentina, en respuesta por la participación de ambos países en la guerra civil en el Uruguay, que alteraba el equilibrio estratégico en el Cono Sur.

Hasta entonces, el Paraguay había logrado con grandes esfuerzos sostener su sistema autónomo de gobierno, que sostenía un crecimiento y un desarrollo económicos autónomos, que se apoyaba en un proteccionismo económico muy acentuado.La guerra de la triple alianza contra el Paraguay aniquiló la única experiencia exitosa de desarrollo independiente , por Eduardo Galeano. Publicado el 3 de marzo de 2005. También había logrado sostener sus pretensiones a territorios cercanos, que le eran disputados por el Brasil y la Argentina. Desde el punto de vista paraguayo, el quiebre de ese equilibrio ponía en peligro su autonomía económica y dificultaba sus esfuerzos por evitar que los territorios en conflicto fueran anexados por sus poderosos vecinos.León Pomer, La guerra del Paraguay, Ed. Leviatán, Bs. As., 2008. ISBN 978-897-514-141-4

La Guerra en respuesta a la invasión del Uruguay por tropas brasileñas, desoyendo el reclamo paraguayo para que no lo hicieran. Tropas paraguayas invadieron la Provincia de Mato Grosso, en el oeste del Brasil, aislada del resto del Imperio. La campaña fue rápida y exitosa, y en dos meses la mayor parte de ese territorio había sido ocupada por fuerzas paraguayas.Mato Grosso: el frente olvidado de la Guerra del Paraguay, por Florencia Pagni y Fernando Cesaretti, en Editorial Histórica. Consultado en diciembre de 2010.

A continuación, Solano López pidió al presidente argentino Bartolomé Mitre autorización para cruzar territorio argentino, para atacar al Brasil. Ante la negativa argentina, López declaró la guerra a la Argentina el 19 de marzo, e inició la invasión a la provincia de Corrientes, y desde allí el sur del Brasil.Castello, Antonio Emilio, Historia de Corrientes, Ed. Plus Ultra, Bs. As., 1991, pág. 413-417. ISBN 950-21-0619-9

Al llegar la noticia de la invasión, se firmó en Buenos Aires el Tratado de la Triple Alianza entre la República Argentina, el Imperio del Brasil y el Estado Oriental del Uruguay.

En sus primeras etapas, la campaña fue exitosa, pero pronto se acumularon las derrotas: la flota paraguaya fue destruida en la Batalla del Riachuelo,Tissera, Ramón, Riachuelo, la batalla que cerró a Solano López la ruta al océano, Revista Todo es Historia, número 46, Bs. As., 1971. y las fuerzas que habían operado sobre el río Uruguay fueron derrotadas en la Batalla de Yatay, y en el Sitio de Uruguayana.Zenequelli, Lilia, Crónica de una guerra, La Triple Alianza, Ed. Dunken, Bs. As., 1997. ISBN 987-9123-36-0

El resto del ejército paraguayo se retiró a su propio territorio. Tras un largo período de preparación, en abril de 1866, las fuerzas aliadas –Argentina, Brasil y Uruguay– invadieron el sur del Paraguay, iniciando la Campaña de Humaitá. A muy corta distancia encontraron el dispositivo defensivo paraguayo compuesto por cuatro fortificaciones –el llamado "cuadrilátero", que obstruía el paso hacia Asunción tanto por tierra como por el Río Paraguay. Una larga serie de batallas costaron enorme número de bajas en ambos bandos, deteniéndose por completo las operaciones después de la Batalla de Curupayty. Las bajas en ambos bandos fueron aún mucho más altas por enfermedades que por las batallas: a las pésimas condiciones sanitarias y alimenticias se les sumó una epidemia de cólera.Díaz Gavier, Mario, En tres meses en Asunción, Ed. del Boulevard, Rosario, Argentina, 2005. ISBN 987-556-118-5

Las operaciones estuvieron detenidas desde septiembre del 1866 hasta julio de 1867, cuando se reiniciaron con una ofensiva aliada. A mediados del año siguiente, sin embargo, se habían producido pocos avances cuando las fortificaciones fueron superadas por la escuadra brasileña. Ante esta novedad, las fuerzas paraguayas instalaron una nueva línea defensiva, mucho más cerca de Asunción, abandonando la antigua en agosto de 1868, aunque los defensores del Fuerte de Humaitá fueron muertos o capturados el 5 de agosto. La campaña de Humaitá había durado casi tres años, desde octubre de 1865.

Debido al avance naval brasileño, el presidente López renunció defender la línea del río Tebicuary, instalando un frente defensivo mucho más cerca de Asunción, sobre el arroyo Piquisiry. El avance por el río Paraguay quedaba impedido por un nuevo núcleo de baterías costeras en Angostura. Las tropas brasileñas esquivaron las defensas de Angostura por el Chaco, y atacaron las posiciones enemigas por la retaguardia. El ejército paraguayo fue derrotado completamente en la Batalla de Lomas Valentinas y López evacuó Asunción, que fue ocupada y saqueada en enero de 1869. Los brasileños instalaron en la capital un gobierno títere, mientras López se retiraba progresivamente hacia el interior.Díaz Gavier, En tres meses en Asunción, pág. 163-164.

Campaña de la Cordillera de Ascurra

El nuevo ejército de López

thumb|300px|El pase de Ascurra (Harper's New Monthly Magazine, 1870).

El 8 de diciembre de 1868, López había decretado el traslado de la capital paraguaya a Piribebuy. Allí marcharon el vicepresidente Sánchez y la legación del ministro plenipotenciario de los Estados Unidos de América, el general Martin McMahon. A medida que se producían los sucesos de la Campaña del Piquisiry y la reorganización del ejército paraguayo en Azcurra, la madre y hermanas de López, su esposa Elisa Lynch y los hijos del Mariscal se establecieron temporalmente en Piribebuy.Mendoza, Hugo, La Guerra contra la Triple Alianza, 2.ª Parte, Ed El Libro, Asunción del Paraguay, 2010, pág. 62. ISBN 978-99953-1-0-079-0

Tras la destrucción de su ejército en la Batalla de Lomas Valentinas, el presidente López había huido con una pequeña escolta, comandada por el general Bernardino Caballero, a la que se unió una división comandada por el coronel Luis Caminos, de 2500 soldados, en su mayoría niños, a los que habría que agregar los restos de las guarniciones del norte del país. Con estas tropas, López se dirigió hacia el cuartel general paraguayo de Cerro León, cerca de Pirayú, para recibir adiestramiento militar. Después de algunas semanas de adiestramiento, López trasladó su nuevo ejército más al norte, hacia Caacupé y Piribebuy, dejando en Cerro León una escolta de 600 hombres.

En Caacupé se instaló un nuevo campo de entrenamiento, dirigido por los generales Caballero y Resquín. Ya contaba con un total de 13.000 hombres, aunque en su mayoría eran niños, ancianos y heridos. Los hombres más útiles eran los prisioneros capturados durante la campaña del Piquisiry, fugados de las precarias prisiones en que habían sido alojados.Mendoza, La Guerra contra la Triple Alianza, 2.ª Parte, pág. 62 y 66-69.

La capital y la región costera del río Paraguay habían caído en manos de los aliados, pero el resto del país estaba aún dominado por López. El ferrocarril que unía Asunción con Villarrica le permitía al presidente contar con vías de comunicación eficaces, sobre todo porque tenía en su poder la mayor parte de las locomotoras y vagones. A solo 50 km de distancia de la capital, villas importantes como Paraguari y Caacupé permanecían en manos de López. Entre ambas villas, la Cordillera de los Altos, llamada por esa época Cordillera de Azcurra, fue el lugar elegido por López para defenderse, ya que era un lugar mucho más fácil de defender, en caso de un ataque masivo aliado, que las villas mayores ubicadas en la llanura.Doratioto, Francisco, Maldita Guerra. Nueva Historia de la Guerra del Paraguay, Ed. Emecé, Sao Paulo/Buenos Aires, 2008, pág. 387. ISBN 978-950-04-2574-2

Parte de la fundición de Ibicuy fue trasladada a Caacupé, donde se siguieron fabricando armas para el ejército de López. El centro de la defensa fue establecido alrededor de Piribebuy, rodeada de una trinchera de casi 2500 metros, defendida por 2000 infantes y 18 cañones, bajo las órdenes del teniente coronel Pedro Pablo Caballero.Mendoza, La Guerra contra la Triple Alianza, 2.ª Parte, pág. 69.

Reinicio de la ofensiva aliada

Tras la captura de Asunción, el general Caxias decidió dar por terminada la guerra: para Caxias, cumplido el objetivo de ocupar Asunción y expulsar a López sin dejarle un ejército con que pudiera retornar al poder, la guerra ya no tenía sentido."Acosta Ñú: niños de seis años luchando y muriendo", por Julio José Chiavenato, en Portal Guaraní. Consultado el 27 de diciembre de 2010. Se podía ignorar a López y ayudar al próximo gobierno paraguayo a defenderse de él, o tratar con el dictador su salida pacífica del país.

Pero, aunque Caxias abandonó el Paraguay en enero, seguido por el comandante de la escuadra y otros dos generales, el Emperador Pedro II decidió que López debía ser destruido completamente. De modo que envió en su reemplazo a su yerno, el príncipe Gastón de Orleans, Conde d'Eu. Este se negó repetidas veces a asumir ese mando militar, pero terminó por viajar a Asunción, debido a que el Emperador necesitaba un general que no fuera parte de ninguno de los dos partidos –el liberal y el conservador– en que estaba dividida la política del Imperio. El Conde D'Eu asumió el mando de las tropas el 16 de julio, en Luque.Doratioto, Maldita Guerra. Nueva Historia de la Guerra del Paraguay, págs. 370-384.

A fines de mayo de 1869, el ejército brasileño ocupó Pirayú, donde instaló su cuartel general. Allí permaneció estacionado dos meses, mientras llegaba el resto de los refuerzos y el Conde D'Eu estudiaba las posiciones enemigas y terminaba de ocupar la totalidad de las vías férreas, incluyendo Paraguarí, que fue abandonada por sus pobladores,Moyano, La Guerra contra la Triple Alianza, 2.ª. Parte, pág. 73. También fue ocupada la fundición de Ybycuí, que fue ocupada el 17 de mayo. En una operación especial, ejecutada el 9 de junio, la fundición fue minuciosamente desmantelada, incendiada e inundada por los brasileños.Moyano, La Guerra contra la Triple Alianza, 2.ª. Parte, pág. 38.

Al noreste de Pirayú se encuentra la Cordillera de Azcurra, donde López se había fortificado. El valle ocupado por López tenía dos caminos de acceso, ambos fuertemente defendidos por el ejército paraguayo: el camino directo pasaba por un desfiladero, donde estaba aportada una fuerte línea defensiva. Un camino mucho más largo pasaba por el pueblo de Sapucai, y luego subía una empinada cuesta hasta Valenzuela. Al oeste de este pueblo se encuentra Piribebuy, donde López había apostado su ejército.

Simultáneamente partieron hacia la misma zona dos columnas, una por el norte, buscando alcanzar Caacupé, lo que les fue imposible. Otra columna cruzó el río Paraná por Encarnación, intentando avanzar hacia Paraguarí por el sur. Tras dos pequeños enfrentamientos en el río Pirapó y en el Paso de Jara, la columna brasileña desistió de su difícil avance y regresó a Encarnación.Moyano, La Guerra contra la Triple Alianza, 2.ª. Parte, págs. 72-74.