Quinto Cecilio Metelo Pío (en latín, Quintus Caecilius Metellus Pius; 128 a. C.-63 a. C.) fue un general y político romano, miembro de la familia plebeya de los Cecilios Metelos, cónsul en 80 a. C. y pontífice máximo entre 81-63 a. C. Como los demás miembros de la influyente familia de los Cecilios Metelos, fue líder de los optimates, la facción conservadora que se opuso a los populares durante el último siglo de la República romana.

Su padre, Metelo Numídico, fue desterrado de Roma gracias a las maquinaciones de Cayo Mario y los Populares. A raíz de sus constantes y resolutos intentos por hacer que su padre fuera oficialmente traído del exilio, se le dio el agnomen (sobrenombre) de Pío.

Participó en la guerra Social y obtuvo una serie de victorias sobre las tribus itálicas rebeldes entre 89 y 88 a. C. Cuando estalló la guerra civil, Quinto Cecilio apoyó al Senado contra los marianos, pero más tarde llegó a un acuerdo con estos últimos y se marchó a África en 87 a. C. En la continuación de la guerra civil, en 83-82, apoyó a su pariente Lucio Cornelio Sila y los optimates y obtuvo una serie de victorias sobre los marianos en el norte de Italia y la Galia Cisalpina. El nuevo dictador lo nombró pontífice máximo y su colega como cónsul para el año 80 a. C.

En el año 79 a. C., como procónsul, Metelo Pío se convirtió en el comandante de la guerra contra el mariano Quinto Sertorio (un expartidario de Mario) en Hispania. Ante las tácticas guerrilleras del enemigo, no pudo conseguir una victoria decisiva, por lo que el Senado envió a otro comandante a la región, Cneo Pompeyo el Grande. En el año 75 Metelo destruyó al ejército del legado sertoriano Lucio Hirtuleyo en Itálica y derrotó al propio Sertorio en Segontia. A partir de entonces, el territorio controlado por los rebeldes se fue reduciendo gradualmente. Sertorio fue asesinado por conspiradores de su séquito, tras lo cual la guerra terminó rápidamente con la completa victoria de Metelo y Pompeyo en 72 a. C. Por sus victorias en la guerra con Sertorio se le concedió un triunfo.

Quinto Cecilio regresó a Roma en el año 71 a. C., tras ocho años de gobierno, y murió en 63 a. C, por lo que Cayo Julio César le sucedió como pontífice máximo.

Biografía

Orígenes thumb|450px|Árbol genealógico de los Cecilios Metelos. Quinto Cecilio pertenecía a la influyente familia plebeya de los Cecilios Metelos, descendiente, según la leyenda, del hijo del dios Vulcano Céculo, fundador de la ciudad de Praeneste.

Los Cecilios Metelos se convirtieron en miembros del Senado a principios del siglo a. C., cuando Lucio Cecilio Metelo Denter, el primer cónsul de esta familia, ejerció este cargo en 284 a. C. En alianza con los patricios Servilios Cepiones, los Metelos encabezaron la «corporación aristocrática» en el Senado desde el año 140 a. C.; durante las décadas de 120 y 110 a. C., fueron la familia que desempeñó más altos cargos de las magistraturas romanas. Muchos estudiosos han escrito sobre la factio Metellana, una agrupación política muy unida que dominó la vida de la República durante estas décadas, en la que estaban incluidos, además de los Cecilios y los Servilios, Marco Emilio Escauro, Quinto Mucio Escévola el Augur, Publio Rutilio Rufo, Quinto Lutacio Cátulo, Lucio Licinio Craso y otros nobles prominentes.

Quinto era el único hijo de Quinto Cecilio Metelo Numídico, cónsul del año 109 a. C.; por consiguiente, su abuelo era Lucio Cecilio Metelo Calvo, y sus primos segundos eran los cuatro hijos de su tío abuelo Quinto Cecilio Metelo Macedónico. Una prima de Quinto, hija de su tío Lucio Cecilio Metelo Dalmático, estaba casada con Marco Emilio Escauro, príncipe del Senado; por medio de la línea femenina, los primos de Quinto eran Lucio Licinio Lúculo y Marco Terencio Varrón Lúculo. Estaba emparentado de forma más lejana con otros nobles influyentes, concretamente su prima segunda estaba casada con Apio Claudio Pulcro, cónsul en 79 a. C., mientras que sus primos segundos fueron Publio Cornelio Escipión Nasica, pretor presumiblemente en 93, Quinto Cecilio Metelo Nepote, cónsul en 98, Quinto Cecilio Metelo Crético, cónsul en 69, y Lucio Cecilio Metelo, cónsul en 68.

Existe la hipótesis de que una de las hijas de Metelo Macedónico fuera madre de Quinto Servilio Cepión, pretor del año 91 a. C., también conocido como el gran enemigo de Marco Livio Druso, lo que lo convertiría en primo de Metelo Pío.

Primeros años Los estudiosos datan el nacimiento de Quinto Cecilio basándose en un informe de Salustio, quien, en su Guerra de Jugurta, escribe que en el año 109/108 a. C. Quinto Cecilio tenía «unos veinte años». Plutarco, relatando los mismos hechos, llama a Metelo «un muchacho»; por lo que generalmente se piensa que nació alrededor del año 128 a. C.

Las fuentes mencionan por primera vez a Metelo en relación con los acontecimientos de Numidia, donde su padre dirigió un ejército que luchó contra el rey Jugurta durante su consulado y Quinto hijo también participó en esa guerra. Así, cuando el legado Cayo Mario acudió al comandante para pedirle que le dejara ir a Roma para presentarse como cónsul en el año 107 a. C., este le contestó con una malvada broma: «¡Cómo! ¿y piensas tú, hombre singular, marchar ahora a Roma a pedir el consulado? ¿Pues no te estaría muy bien el ser cónsul con este hijo mío?». Por aquel entonces, según Salustio, Quinto el joven tenía poco más de veinte años, por lo que su padre sugirió que Mario, de cincuenta años, esperara unos veintidós años más, de acuerdo con la lex Villia annalis. Es de suponer que este episodio data de finales de 109 o principios de 108 a. C. Mario, a pesar de la posición de su comandante, fue a Roma, aseguró su elección y nombramiento para Numidia. Metelo abandonó el ejército sin esperar su llegada; en el año 106 a. C. se celebró un triunfo, tras el cual Quinto el Viejo recibió el agnomen Numídico (Numidicus).

thumb|Busto de Cayo Mario (Museo Chiaramonti). Cayo Mario, quien se había convertido en enemigo de Metelo, pudo obtener una victoria decisiva sobre Jugurta. Entre 104 y 100 a. C. ejerció cinco mandatos consecutivos como cónsul, en los que Metelo Numídico fue su más firme e implacable oponente en el Senado. A partir del año 103 a. C., este último dirigió la lucha del «partido» del Senado contra un aliado de Mario, el popular Lucio Apuleyo Saturnino. En el año 100 a. C. Metelo Numídico se vio obligado a exiliarse, pero pronto toda la nobilitas se unió para luchar contra Saturnino y sus partidarios. Marco Tulio Cicerón, al enumerar los aristócratas que acudieron al templo de Sanco en diciembre de 100 a. C. para sacar las armas de la bóveda pública y participar en la batalla decisiva, nombra también «a todos los Metelos». Saturnino fue derrotado y murió; los tribunos de la plebe del año siguiente, Marco Porcio Catón Saloniano y Quinto Pompeyo Rufo, propusieron que se permitiera el regreso de Metelo Numídico, pero esta propuesta fue bloqueada por su colega Publio Furio, detrás del cual, según Plutarco y Orosio, estaba Mario.

Quinto el Joven rogó a Furio que cambiara su decisión «en presencia del pueblo con lágrimas en los ojos y arrojado a sus pies». Fue apoyado por una parte importante de la nobilitas y, sobre todo, por numerosos parientes, entre los que se encontraban Lucio Cecilio Metelo Diademato, Cayo Cecilio Metelo Caprario, Quinto Cecilio Metelo Nepote, Lucio Licinio Lúculo, Publio Servilio Vatia, Publio Cornelio Escipión Nasica y posiblemente también Quinto Servilio Cepión. A pesar de este apoyo y de la simpatía universal, Metelo no consiguió nada, hecho que algunos estudiosos achacan a la intransigencia de Mario, mientras que otros creen que pudo ser demasiado desventajoso para el caudillo entrar en conflicto abiertamente con una parte importante de la sociedad romana.

Después de estos acontecimientos, los contemporáneos dieron a Quinto Cecilio el apodo de «Pío» (Pius), que se convirtió en parte permanente de su nombre. Esta palabra latina tenía una amplia gama de significados, implicando acciones de acuerdo con el deber; dependiendo de la situación y el portador específico, este epíteto se puede traducir como «piadoso», «temeroso de Dios», «sabio», «justo» o «misericordioso». En el caso de Quinto Cecilio, hay opiniones a favor de las opciones «piadoso» y «fiel al deber», en relación con su padre. Conforme a este episodio, muchos autores antiguos escriben sobre el compromiso de Quinto Cecilio con las antiguas virtudes romanas.

Un año después, Metelo Numídico pudo finalmente regresar a Roma, aunque falleció poco después. No hay consenso en la historiografía sobre el destino de la factio Metellana: algunos creen que este grupo político dejó de existir, otros hablan de su debilitamiento y «repliegue en las sombras». La razón de ello pudo haber sido la pérdida de un líder brillante por parte de los Metelos: Quinto el Joven, quien ni siquiera había comenzado su carrera, no podía ocupar el lugar de su padre. Sin embargo, Ernst Badian también escribe sobre la factio en relación con los acontecimientos de los años 90 a. C.: en su opinión, los Metelos, dirigidos en esta etapa por Marco Emilio Escauro, llevaron a juicio al aliado de Saturnino, Cayo Norbano, defendieron a Quinto Servilio Cepión, acusado de abuso de poder durante la cuestura —ambos juicios son presumiblemente del año 95 a. C.—, se pusieron del lado de Marco Livio Druso en su conflicto contra el mismo Cepión, y en 91 a. C. apoyaron el intento de Livio Druso de realizar una serie de reformas. De todas formas, Publio Rutilio Rufo, muy cercano a los Metelos en los años 100 a. C., fue condenado, presumiblemente en 92 a. C., por cargos aparentemente inverosímiles y no fue ayudado por ninguno de sus antiguos aliados, incluido Metelo Pío, hijo de su mejor amigo y mecenas. El comportamiento de este último era algo claramente contrario a la ética aristocrática romana.

Inicio de la carrera civil y la guerra de Octavio thumb|300px|Denario de plata de la confederación marsa, durante la guerra Social. La leyenda «Italia» está en osco. «Siendo aún joven», como escribe Pseudo-Aurelio Víctor, Metelo Pío se convirtió, probablemente hacia el año 100 a. C., en miembro de la junta sacerdotal de los pontífices; en esta elección, sus rivales, quienes no tuvieron éxito, eran consulares. Alrededor del año 94 a. C., Quinto Cecilio era un acuñador y produjo monedas con la efigie de Pietas, la diosa del deber. No se sabe nada, ni siquiera fechas, sobre las primeras etapas de su progresión en el cursus honorum, es decir, los cargos de cuestor y edil. La información de las fuentes sobre la pretura de Metelo Pío es contradictoria. Por un lado, Marco Tulio Cicerón escribe que este último en el año 89 a. C. era pretor y ejercía sus funciones en Roma; por otro lado, el epitomador de Livio, afirma que en ese mismo año era legado y comandaba un ejército en las tierras de los marsos. Por último, según Pseudo-Aurelio Víctor, Metelo comandó un ejército precisamente durante la pretura. Algunos estudiosos, entre ellos T. R. Broughton, autor de un libro de referencia clásico sobre los magistrados romanos, confiando en el testimonio de Cicerón, fechan la pretura de Quinto Cecilio en 89 y su proconsulado en 88, otros creen que Metelo fue legado en 89 y pretor en 88 a. C.