La avenida 9 de Julio es una de las avenidas principales de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, capital de la Argentina. Recorre alrededor de tres kilómetros en pleno centro de la ciudad, comunicando los nudos de transporte y las principales terminales ferroviarias en el barrio de Retiro y en la plaza de la Constitución.
Es particularmente conocida porque en el punto medio de su recorrido se encuentra el Obelisco, en el cruce con la Avenida Corrientes. También destaca por ser considerada como la avenida más ancha del mundo, con 140 metros.Grandes avenidas del mundo Es utilizada con frecuencia para grandes eventos artísticos, deportivos, culturales y políticos.
El Obelisco es un monumento histórico que recuerda el lugar donde la bandera nacional fue izada por primera vez en Buenos Aires en 1812. En ese punto se encontraba entonces la iglesia de San Nicolás de Bari.
El nombre de la avenida es en honor a la Declaración de independencia de la Argentina, efectuada el 9 de julio de 1816.
La avenida tiene dos colectoras, que son las calles Bernardo de Irigoyen y Carlos Pellegrini en el este, en sentido al norte y las calles Cerrito y Lima en el oeste, en sentido hacia el sur.
Características Las obras del primer tramo fueron inauguradas por el presidente Agustín Pedro Justo el 12 de octubre de 1937 y abarcaba solo 500 metros de extensión, entre las calles Bartolomé Mitre, hacia el sur del Obelisco, y hasta la calle Tucumán hacia el norte.
Un rasgo distintivo de la "9 de Julio" es que mantiene en todo su recorrido el mismo nombre y no posee un sistema de numeración, ya que solo hay un edificio que tiene acceso por una de sus veredas (el Ministerio de Salud y Desarrollo Social). De igual manera, no hay construcciones edilicias en las calles perpendiculares. Actualmente la avenida tiene cinco carriles de circulación en cada sentido y cuatro carriles exclusivos para el sistema Metrobús. A eso se suman las calles colectoras con cuatro carriles cada una en ambos sentidos.
Estas características hacen que cruzarla enteramente a pie requiera armarse de paciencia: tiempo para disfrutar de sus plazoletas con variedad de árboles, entre los que destacan las altas Tipas, los Palo borracho y el Jacarandá, árbol distintivo de la ciudad.El Jacarandá, árbol distintivo de la Ciudad de Buenos Aires
Recorrido La Avenida 9 de Julio une la Plaza Constitución (sur) con la Avenida del Libertador (norte). En ambos extremos continúa a través de autopistas. Hacia el sur lo hace mediante la Autopista Presidente Arturo Frondizi que lleva a la Avenida Presidente Mitre en Avellaneda, y hacia el norte gracias a la Autopista Arturo Illia que desemboca en la Avenida General Paz y la Autopista Panamericana. De esta forma, se transforma en una de las avenidas más importantes de Buenos Aires, además de un paisaje urbano destacado para el turismo y un eje vial verde que favorece la zona céntrica.
Barrio de Constitución Comenzando desde en el extremo sur (su intersección con la Avenida San Juan), pasa junto a una sucursal del Banco Nación (sobre Bernardo de Irigoyen, esquina Carlos Calvo), después una gran estación de servicio de la Shell (Lima entre Estados Unidos y Av. Independencia), la Plaza Monserrat (Bernardo de Irigoyen, entre Estados Unidos y Av. Independencia).
Barrio de Monserrat miniaturadeimagen|derecha|Vista de la Avenida 9 de Julio hacia el sur.
Luego de cruzar la Avenida Independencia, se ingresa al barrio de Monserrat donde se encuentra el campus de la Universidad Argentina de la Empresa (Lima entre Av. Independencia y Chile). En este sector se combinan edificios de oficinas con una buena cantidad de edificios residenciales, e incluso algunas casas bajas que sobreviven al período anterior a la construcción de la avenida.
Al llegar a la Avenida Belgrano, sobre Bernardo de Irigoyen se encuentra el Grand Boulevard Hotel. En este sector central abundan los hoteles cinco estrellas de turismo internacional. Entre la Av. Belgrano y Moreno está del lado oeste el gran edificio del Ministerio de Salud y de Desarrollo Social, construido en 1934 y que alcanza los 90 metros de altura. Tiene su entrada por 9 de Julio N.º 1073. En la esquina sudeste de Bernardo de Irigoyen y Adolfo Alsina está la Torre Jacarandá, que funciona como Apart Hotel. En Bernardo de Irigoyen N.º 172 funciona el Club Español en un muy lujoso edificio art nouveau.
Llegando a la Avenida de Mayo hay una gran escultura de Don Quijote de la Mancha, y cruzándola está instalada en una plazoleta parte de la Fuente Monumental fundida en la casa Val D'Osne de París, que originalmente estaba en el Parque Colón, antes de la implantación del Monumento a Colón donado por los ítalo-argentinos. En la esquina de Av. de Mayo y Lima funciona el Hotel Ritz.
Barrio de San Nicolás miniaturadeimagen|derecha|Vista de la Avenida 9 de Julio hacia el norte. izquierda|miniaturadeimagen|Vista nocturna durante una madrugada lluviosa. A partir de la calle Rivadavia, Lima cambia su nombre por Cerrito y Bernardo de Irigoyen por Carlos Pellegrini, y la numeración asciende comenzando de nuevo de cero.
En Carlos Pellegrini 37 funciona el Gran Hotel Argentino, y en Pellegrini y Bartolomé Mitre el Conte Hotel. En la esquina de Cerrito y Perón está el Salles Hotel, y en la de Sarmiento el Bristol Hotel. En Carlos Pellegrini, entre Sarmiento y Perón se encuentra el Edificio del Plata, construido sobre lo que antiguamente ocupaba un mercado. El edificio, que durante años albergó oficinas del gobierno de la ciudad, hoy está desocupado.
En el cruce con Avenida Corrientes, los dos sentidos de la avenida se separan para hacer lugar a la Plaza de la República, en cuyo centro se yergue el Obelisco de Buenos Aires. En este cruce también se interseca con la Diagonal Norte. En el entorno de este sitio se hallan el Hotel República (Cerrito 370), el Edificio el Trust (sobre Pellegrini) y otro que perteneció al Nuevo Banco Italiano. Antes de cruzar la calle Lavalle, ambos sentidos de la 9 de Julio vuelven a unirse.
En Carlos Pellegrini 551 se halla el Hotel Crowne Plaza Panamericano. Del lado de Cerrito, entre las calles Viamonte y Tucumán, se encuentra el monumental Teatro Colón, inaugurado en 1908, según proyecto de Francisco Tamburini, terminado por Julio Dormal. Cruzando Tucumán se destaca la Torre Mirafiore con su reloj digital gigante. En Cerrito 650 funciona el Presidente Hotel, y cruzando la calle Paraguay se encuentra el Plaza Libertad.
Barrio de Retiro Al pasar la Avenida Córdoba comienzan a aparecer nuevamente mayor cantidad de edificios residenciales, destinados a la clase media y alta. Entre las calles Marcelo T. de Alvear y Paraguay, del lado de Cerrito, se encuentra la Plaza Libertad, y en una de sus esquinas se levanta el curioso Edificio Libertad Plaza, cuya fachada inclinada fue ideada por el uruguayo Carlos Ott.
En Cerrito 1250, en un palacete, funciona el Centro Argentino de Ingenieros, muy cercano a la Dirección Nacional del Antártico. Pasando la calle Juncal, del lado de Cerrito, se conservaron al abrir la avenida la Embajada de Francia y el Palacio Álzaga Unzué, que se sumó al Hotel Four Seasons como suites de lujo. A partir de la calle Arroyo, comienza la Autopista Arturo Illia, aunque los vehículos tienen la opción de correrse a las calles laterales para acceder a la Avenida del Libertador, en cuyo eje se alzan altas torres de oficinas como la Prourban y la CHACOFI II.
Historia
Concepción e inicio de las obras
miniaturadeimagen|derecha|Vista de la Avenida de Mayo. Inicialmente se suponía que la Avenida 9 de Julio fuese de características similares, con 33 metros de ancho. La venta de los terrenos remanentes permitiría financiar el proyecto.
La Avenida 9 de Julio fue planteada durante la breve gestión del intendente Francisco Seeber (1889-1890) como una arteria que atravesaría la ciudad de norte a sur. En 1895 el Concejo Deliberante de la ciudad aprobó un proyecto de Buschiazzo.http://www.iaa.fadu.uba.ar/publicaciones/critica/0094.pdf Posteriormente se la incluyó en diversos planos y proyectos, pero recién en 1912 se aprobó la Ley Nacional N.º 8.855, que autorizaba al municipio a expropiar con fines de "utilidad pública" las manzanas comprendidas entre las calles Cerrito-Lima y Carlos Pellegrini-Bernardo de Irigoyen desde el Paseo de Julio (Avenida del Libertador) hasta Brasil (Barrio de Constitución).
La avenida central tendría 33 metros de ancho y estaría flanqueada por dos calles laterales ensanchadas y por edificios públicos o privados “de estilo caracterizado y arquitectura especial” construidos en las fajas de terrenos resultantes, cuya venta formaría parte de los fondos de financiación junto con la emisión de un empréstito emitido por la Municipalidad de 25 millones de pesos oro cuyo servicio correría por cuenta de la Municipalidad de sus propias rentas y con el 10% de la contribución directa que entregaría la nación.
Si bien la parte central correspondía al eje norte-sur, el proyecto se complementaba con las avenidas laterales en dirección este-oeste y con dos “rond point” (rotondas): uno en la intersección con la Avenida de Mayo y otro en la intersección con Corrientes.
Apenas sancionada la ley respectiva, el intendente Anchorena se abocó a su cumplimiento con el propósito de inaugurarla para el Centenario de la Independencia (1916).
La Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires comenzó la adquisición de todas las propiedades ubicadas sobre la referida traza, con una inversión que ascendió a m$n 50.000.000. Sin embargo, el municipio no contaba con los instrumentos legales y financieros suficientes para llevar adelante la construcción de emprendimientos de tamaña envergadura en forma sustentable y ordenada: las expropiaciones se realizaron de manera gradual y alternada, lo cual desaceleró el ritmo de ejecución de las obras, generando una carga extremadamente gravosa para el erario municipal.
Este atraso también aparejaba efectos negativos en el desarrollo edilicio de la zona céntrica que se degradaba a medida que los edificios expropiados eran abandonados y demolidos.
La cuestión generó una crisis política y financiera de grandes proporciones, agravada por el estallido de la Gran Guerra, y la proximidad de las primeras elecciones democráticas, que culminaron con la renuncia del Intendente Anchorena y con el cierre del Concejo Municipal en 1915.
La idea de construir la Avenida 9 de Julio se mantuvo en el plan de 1925, donde además se la integró a las diagonales Norte y Sur (propuestas en 1919), configurando en sus extremos dos focos monumentales.
Reformulación del proyecto
miniaturadeimagen|Vista del Edificio del Ministerio de Obras Públicas, construido entre 1934 y 1936, previendo el paso de la futura Avenida 9 de Julio.
miniaturadeimagen|Plaza de la República el 20 de junio de 1936, Día de la Bandera.
Una vez pasada la crisis financiera, el gobierno del General Justo decide poner en marcha un vasto plan de obras públicas para los festejos del 400 aniversario de la primera fundación de Buenos Aires (1536).
Uno de los voceros más destacados y gran impulsor de la elaboración de un plan urbanístico racional y científico para Buenos Aires fue Carlos María Della Paolera, designado al frente de la Dirección del Plan de Urbanización, creada por iniciativa del grupo de concejales del socialismo independiente al iniciarse la gestión del intendente De Vedia y Mitre.
Desde 1928, este ingeniero, especializado en urbanismo en París, había preconizado la elaboración de un estudio integral y minucioso, que contemplara al conjunto de lo que llamaba el Gran Buenos Aires. Así, el proyecto de la Avenida Norte-Sur pasó de ser una intervención puntual en la zona céntrica de la ciudad a ocupar un lugar primordial en la acción de cirugía mayor que se proponía para la regulación de la expansión regional.