El uapití, wapití o ciervo canadiense (Cervus canadensis) es una especie de mamífero artiodáctilo de la familia de los cérvidos que vive en América del Norte, Asia central y oriental. Presenta algunas características propias que le diferencian de sus parientes eurasiáticos, es de gran tamaño (solo superado entre los cérvidos por el alce); además, los machos presentan una «melena» más o menos espesa en el cuello y tienen una tonalidad más clara en el cuerpo que en las patas, la cabeza y el cuello.
Durante un tiempo se les consideró una subespecie de Cervus elaphus, pero hoy se les considera una especie aparte. Constaba de un total de diez subespecies, cuatro de ellas extintas en tiempos recientes debido a la presión humana, aunque recientes estudios de ADN sugieren que no hay más de tres o cuatro subespecies de uapití y algunas de las formas descritas anteriormente como subespecies no son más que razas diferentes.
En varias culturas nativas de Norteamérica se considera al uapití una fuerza espiritual. En la medicina tradicional china se usan sus astas y su «terciopelo» cobertor como remedio para algunas enfermedades. El wapiti además es considerado una especie cinegética, siendo su carne más baja en grasas y más alta en proteínas que la de vaca o la del pollo.
Denominación y etimología
Los primeros exploradores europeos de Norteamérica que no estaban familiarizados con esta especie los confundieron con los alces por su gran tamaño, lo que ha originado cierta confusión con el nombre de esta especie, porque los norteamericanos además de wapiti siguen llamándolo elk, que en inglés británico significa alce, y a su vez llaman al alce moose, por lo que a menudo se hacen traducciones incorrectas.
La palabra «wapití» procede de la lengua shawnee y significa «nalgas blancas», en referencia al color del escudo anal de estos animales. Su nombre científico Cervus canadensis significa en latín ciervo canadiense, y hace referencia a donde fueron observados por primera vez por los colonos europeos.
Las subespecies asiáticas, que viven en Siberia, Mongolia y norte de China, se denominan también marales, aunque este nombre crea confusión con el ciervo común oriental (Cervus elaphus maral). La subespecie de uapití (Cervus canadensis sibiricus) extendida principalmente por Mongolia se denomina para diferenciarlo como maral de Altai, uapiti de Altái o wapiti siberiano.
Descripción
thumb|left|180px|Macho en un bosque quemado en el que se aprecia su escudo anal blanco y las melenas oscuras de su cuello. Los uapitís se caracterizan por su gran tamaño, con una altura hasta la cruz de 0,75 a 1,5 m y un peso de entre 180 y 500kg, es el segundo cérvido más grande del mundo, solo superado por el alce. Su cabeza, cuello y patas son de color pardo oscuro mientras que su cuerpo presenta tonos más claros, y con un escudo anal blanquecino, sin líneas negras rodeándolo. Extrañamente para un animal que estacionalmente suele vivir en la nieve, su pelaje es más oscuro en invierno que en verano. Además tienen un par de molares extra bajo la zona ocular.
La especie presenta un marcado dimorfismo sexual. Los machos son de mayor tamaño, un 25% más grandes que las hembras al llegar a la madurez, pesan una media de 320 kg, con una altura hasta la cruz de 1,5 m y una longitud de 2,5 m, el pelaje de alrededor de su cuello es largo formando una melena colgante. Las hembras de los uapitíes pesan unos 225 kg de media, miden unos 1,3 m hasta la cruz y unos 2 m de nariz a cola.
Solo los machos tienen cornamenta, como en la mayoría de los cérvidos, que tiene una ramificación principal hacia atrás y una más pequeña hacia adelante. Los cuernos se caen todos los años tras la estación de cría, empezando a crecer de nuevo en primavera. Los cuernos se van haciendo más grandes y con más puntas cuanto más viejo es el ejemplar, la cuerna más largas pueden ser de 1,2 m y 18 kg de peso. Los cuernos están formados por hueso y pueden llegar a crecer a una media de 2,5 cm al día. Mientras los cuernos están creciendo están protegidos por una cubierta protectora de piel con un fino vello y que está fuertemente vascularizada, denominada terciopelo. Esta piel se desprende en verano cuando las cuernas se han desarrollado por completo. Los cuernos pueden tener ocho puntas o más, dependiendo de la madurez del individuo. La formación y la caída de la cuerna está regida por la testosterona. Tras la estación de cría al final del otoño, los niveles de feromonas liberadas por el celo de las hembras disminuye lo que produce una bajada en los niveles de testosterona en los machos. Esta caída de la testosterona origina la caída de las cuernas, que generalmente se produce en invierno.
thumb|Machos en primavera a los que les están creciendo los cuernos. El uapití es un gran artiodáctilo, es decir, posee un número par de dedos, como los camellos, las cabras y las vacas. Y como ellos es rumiante, posee un estómago de cuatro cámaras y se alimenta de hierba, hojas y cortezas. Durante el verano está casi constantemente comiendo, consumiendo entre 4 y 7 kg de materia vegetal diariamente.
El uapití pesa más del doble que un ciervo mulo y su pelaje es más rojizo y largo, su escudo anal es de color beige o marfileño, mientras que el del ciervo mular es blanco níveo y más grande, siendo la cola de este último también más grande. Los alces, en cambio, son más grandes y más oscuros que los uapitíes, y sus machos se diferencian claramente por sus enormes cuernos con superficies planas, además los alces son solitarios y nunca van en rebaños como los uapitíes.
Taxonomía
Hasta 2004 el ciervo común y el wapiti eran considerados una sola especie, Cervus elaphus, basándose en que los híbridos entre ambos que se producían en cautividad eran fértiles. Pero los estudios de ADN que se realizaron con cientos de muestras tanto de las subespecies de ciervo común como de wapiti y las demás especies del género Cervus concluyeron que el wapiti era suficientemente distinto genéticamente como para considerarse una especie separada, C. canadensis. Incluyéndose en ella una docena de subespecies que antes se clasificaban como C. elaphus, englobándose en seis subespecies vivas de C. canadensis. Las pruebas de ADN no solo concluyeron que el wapiti era una especie diferente sino además que estaba más cercanamente emparentado con el ciervo de Thorold y el ciervo sica que con el ciervo común europeo. Aunque el wapiti y el ciervo común produce descendencia fértil en cautividad, la separación geográfica que existe entre ambas especies y las diferencias en la conducta de apareamiento hacen que la hibridación sería improbable en el medio salvaje. Aunque ambas especies que han sido introducidas en Nueva Zelanda y conviven en el parque nacional Fiordland National Park hibridan libremente, por lo que los ejemplares híbridos han sido apartados de los wapitís de pura raza de la zona.
Historia natural
thumb|250px|Hembras con sus crías en parque nacional Yellowstone. Los primeros ancestros del género Cervus del wapiti aparecen en el registro fósil hace 12 millones de años, durante el Plioceno en Eurasia, pero no aparecieron en Norteamérica hasta las glaciaciones de finales del Pleistoceno, cuando pudieron cruzar el puente de Beringia. La primera llegada de estos ciervos al actual territorio de Alaska se fecha en unos 120000 años. Posteriormente se expandieron hacia el sur y este, colonizando casi toda América del Norte. Hace unos 70000 años ya se habían diferenciado al menos tres linajes distintos: uno radicado en la zona de Alaska y el Yukón, otro en las costas del océano Pacífico, desde Washington a California y el tercero y último, poseedor de la mayor área de dispersión, desde México y la Sierra Nevada estadounidense hasta el océano Atlántico. Hace unos 11000 años desapareció el puente de tierra de Beringia quedando aisladas las poblaciones asiáticas y americanas. Al término de la última glaciación, hace 10000 años, las poblaciones de la Columbia Británica y California quedaron aisladas, dando lugar a sus propias subespecies; otro tanto sucedió con el bloque oriental, que se dividió de acuerdo a la diferenciación de nuevos hábitats: la subespecie merriami en México y el sur de Estados Unidos, la manatobensis en las grandes llanuras norteamericanas, la canadensis en los bosques caducifolios de la Costa Este y la nelsoni en los de coníferas del norte.
De acuerdo con Valerius Geist, especialista en cérvidos, las diferencias entre cada una de las subespecies surgieron de forma muy rápida debido a las distintas presiones que el ambiente de cada zona ejercía sobre las primeras poblaciones de Cervus canadensis en Norteamérica. A resultas de ello, las diferencias genéticas entre cada una de las subespecies de uapitíes son mínimas, a pesar de lo que parezca indicar su aspecto externo.
Los indios americanos cazaron uapitíes desde antiguo, llegando a convertirse en un poderoso tótem para muchas tribus. No obstante, la presión originada por las capturas de los indios sobre los animales fue siempre mínima, cosa que no ocurriría a la llegada de los primeros colonos europeos.
Subespecies
Se han descrito numerosas subespecies de uapiti, seis para Norteamérica y cuatro para Asia, aunque algunos taxonomistas considereran a algunas meros ecotipos o raza, es decir adaptaciones al medio ambiente local mediante cambios menores de apariencia o comportamiento). Las poblaciones varían en el tamaño y la forma de los cuernos, coloración y comportamientos de cortejo. Los estudios de ADN de las subespecies euroasiáticas revelan que las variaciones fenotípicas en las cuernas, melenas y el escudo anal están más relacionadas con factores ambientales que con los genes. 240px|thumb|Macho y hembra del uapití occidental (Cervus canadensis canadensis), pintados por el naturalista John James Audubon en 1847.
De las seis subespecies de uapiti conocidas que vivían en Norteamérica en tiempos históricos, quedan cuatro: el upapití de Roosevelt (C. canadensis roosevelti), el uapití de Tule o California (C. canadensis nannodes), el uapití de Manitova (C. canadensis manitobensis) y el uapití de las Rocosas (C. canadensis nelsoni). El uapití oriental (C. canadensis canadensis) y el de Merriam (C. canadensis merriami) se extinguieron a finales del . La clasificación de las cuatro poblaciones supervivientes como subespecies se mantiene, en parte, por razones políticas para poder individualizar las medidas de protección necesarias para conservar cada población superviviente.
Las cuatro subespecies descritas en Asia incluyen el wapiti de Altái (C. canadensis sibiricus) y el wapiti de Tianshan (C. canadensis songaricus). Dos subespecies distintas que se encuentran en China, Mongolia, la península de Corea y Siberia son el wapiti de Manchuria (C. canadensis xanthopygus) y el wapiti de Alashan (C. canadensis alashanicus). El wapiti de Manchuria es más oscuro y de coloración más rojiza que las otras poblaciones. El wapiti de Alashan del centro norte de China es la más pequeña de todas las subespecies, tiene la coloración más clara y es la menos estudiada.