La historia de la prensa escrita hace referencia a la evolución cronológica y social de las publicaciones impresas.
Prensa escrita Dicho concepto hace referencia a todas aquellas publicaciones impresas las cuales se diferencian entre sí debido a su periodicidad: hablamos de periódico cuando se trata de una publicación diaria, semanario o revista cuando es semanal y anuario si es una obra de referencia en la cual se recogen datos y acontecimientos sobre un tema en concreto con una periodicidad anual. De igual modo, existen revistas mensuales —propio de aquellas de carácter especializado—.
Nacimiento y evolución
Uno de los elementos más importantes de cualquier tipo de vida social o universo social, es la necesidad de información. El afán por saber y conocer ha suscitado siempre la vocación del periodista que, desde los griegos hasta los trovadores del medievo y pasando por los narradores africanos, desempeñaban una función fundamental de comunicación, información y progreso. La escritura ha constituido una fuente periódica de noticias que han creado el marco de las relaciones personales y profesionales.
Expertos señalan 1440 como el periodo de nacimiento de los medios de comunicación social, es decir, la invención de la imprenta por Johannes Gutenberg habría dado comienzo a toda una larga historia que continúa hasta nuestros días. Frente a esta teoría, cabe recordar que ciertos historiadores apuntan como uno de los primeros diarios a aquel de la Roma Republicana, el Acta Diurna -que eran una serie de tablones en los que se recogían los acontecimientos más importantes que sucedían en el Imperio, se colgaban en los muros del palacio imperial o en el foro- presente en el supremo Foro Romano a instancias de Julio César en torno al 59 a. C. De igual modo y posteriormente —año 413 d. C.—, en el lejano Oriente, el gobierno imperial chino publicaría Noticias Mezcladas. No obstante, bien es cierto que ambas no gozaron de gran éxito entre el público ni tampoco en su distribución, reconociendo así el mérito del invento de Gutenberg en lo que a la difusión masiva se refiere.
En la evolución de la prensa escrita a partir del , cabría destacar un factor determinante: esta no se habría producido únicamente por la aparición en escena de la imprenta, sino también y como apuntan diversos testimonios, gracias al incremento del número de personas que, si bien no estaban capacitados para la correcta extracción de aquellas ideas presentes en los textos, comenzaron a alfabetizarse, es decir, iniciaron un aprendizaje en lo que a leer y escribir respecta.
El afán humanístico de registrar todo aquello cuanto acontecía dio origen a cuatro bloques de documentos que bien podrían considerase el “germen” de los medios de comunicación social. Surgieron así las crónicas, herederas de los Annali de la antigua Roma, las cuales se trataban de un compendio de todas aquellas aventuras de los monarcas así como de los acontecimientos ciudadanos de la época, con un claro tinte propagandístico. Por su parte, las llamadas cartas-diario comenzarían a añadir informaciones de corte político o militar a la correspondencia mercantil. En tercer lugar se situarían los almanaques, considerados el vehículo de alfabetización de la ingente masa desfavorecida, los cuales incluían desde predicciones del tiempo a consejos y proverbios moralizantes.
Finalmente, los “avissi, fogli a mano, gazzettas” o “nouvelles à la main” se alzarían con un mercado previo al del periodismo de acontecimientos. Estos no eran más que folios plegados en los cuales los autores se hacían eco de todas aquellas noticias útiles relacionadas con la circulación de mercancías e incluso, aquellas sobre hechos de interés público. La relación que este último tipo de publicación tiene con el concepto de periódico que conocemos hoy en día es evidente. No en vano, cabe mencionar que el término gazzetta sigue estando vigente en la mayor parte de Italia.
Con el paso del siglo aparecerían nuevas publicaciones periódicas como fue el caso de los Ocasionales y de las relaciones de sucesos. En cuanto a los primeros, los más antiguos datan de 1470, procedentes de Bolonia, teniendo como tema el avance de los turcos por el Mediterráneo. Otro ejemplo serían aquellos que contaron en su momento la actualidad sobre el descubrimiento de América (1492), los ocasionales de Cristóbal Colón. Esta publicación gozaría del favor del público europeo hasta el , siendo conocidos en Francia con el nombre de canards y en la zona centroeuropea como newe zeitungen. De la misma forma que sucedió con las crónicas, los ocasionales pasaron a emplearse como vehículo propagandístico por parte de los grandes estados de la época. En cuanto a las Relaciones, destaca su carácter semestral el cual permitía aglutinar los principales acontecimientos acaecidos en el Viejo Continente durante los seis meses comprendidos entre las dos ferias anuales de editoriales y libreros en la ciudad de Frankfurt.
La prensa en los siglos y El estuvo colmado de célebres creaciones, ilustres individualidades y acontecimientos. Cultivaron el sensacionalismo y lo fantástico, así como lo espectacular de las ceremonias cortesanas.Braojos Garrido, Alfonso: Prensa y la historia, La A4E Ayuntamiento de Sevilla. Servicio de publicaciones, 2001. Europa iría entrando de manera progresiva en una fase que los estudiosos de la materia han denominado protoperiodismo, periodo que vio su consagración en el siglo posterior.
Con la llegada del Barroco en el se superan todas las expectativas previstas en épocas anteriores. Desde un punto de vista económico, los diversos estados europeos se encontraban inmersos en una profunda crisis, fruto de las continuas revueltas sociales, los duros conflictos políticos y las guerras de religión. Sin embargo, en ningún momento esta situación influiría de manera negativa en el mundo del protoperiodismo. A un ritmo vertiginoso los medios de información del siglo anterior se consolidarían, generalizando de esta manera el periodismo.
A esto contribuyeron en buena medida las Gacetas, publicaciones semanales. Dejando a un lado la Gazette Française de Marcellin Allard y Pierre Chavalier (1604) aparecen como zonas destacadas en la producción de gacetas los Países Bajos y el Imperio alemán. Fue en Amberes donde surgió el modelo que posteriormente imitaría el resto de los estados europeos, la Nieuwe Antwersche Tijdinghe, en francés y flamenco, publicado bajo el amparo de los archiduques Alberto e Isabel. En un comienzo estas gacetas serían impresas por medio de iniciativas privadas. Sin embargo, las monarquías verían pronto un medio de propaganda en estas gacetas, sometiéndolas a su antojo. Dentro del ámbito nacional en España, estas publicaciones gozaron de gran influencia, surgiendo las primeras en Madrid y Sevilla en 1661.
El Siglo de las Luces La llegada del trajo consigo la Ilustración o Siglo de las Luces. Una nueva mentalidad azotó Europa, una mentalidad la cual tenía como objetivo sacar a la población de las tinieblas de la ignorancia en la cual vivían día tras día. Francia ocuparía entonces el centro de la cultura europea y por ende, mundial, mientras Gran Bretaña, que se postulaba como la gran tierra de la libertad, sufría su primera revolución industrial. Sería precisamente en tierras inglesas donde apareciera el primer diario entendido como tal, The Daily Courant (1702) de Samuel Buckeley, donde se apostó de lleno por la independencia y la objetividad informativa a la par que se intentó concebir este mundo desde una perspectiva empresarial. Por su parte, el clima ideológico de la época motivó un periodismo de opinión, más creativo, por el cual apostarían personajes como Daniel Defoe, autor de Robinson Crusoe y fundador de The Weekly Review (1704-13) o Jonathan Swift, autor de Los viajes de Gulliver y editor del Examiner.
El periódico se convirtió, con ayuda de la configuración y creación histórica de las sociedades modernas, en un actor político y social que se encuentra actualmente participando tanto en un universo periodístico como en un campo político y cultural al que llega a través de su participación en la esfera pública. La prensa encuentra su lugar dentro de la historia sociocultural y política, donde se considera como un privilegio ya que muestra cuales son las prácticas culturales desarrolladas en cada momento y los posibles significados que surgen de esta. También, como fuente de información, ocupa un lugar clave en la reflexión histórica que permite centrarse en conocer aspectos de los distintos procesos históricos para comprenderlos.
Los cafés fueron los centros más importantes de circulación de periódicos, donde la gente se reunía a comentar las noticias, y a partir de ese momento la distribución se hacía por medio de pregoneros. Ante tal desarrollo surgió uno de los pilares de los estados democráticos, la opinión pública. De nuevo Inglaterra tomó protagonismo por la aprobación del Libel Act (1792), la primera ley de prensa burguesa, y por ser el lugar donde apareció a finales de siglo la prensa de negocio. Junto a lo anterior, la revolución industrial y la aparición del ferrocarril, se erigieron bastiones que permitieron hacer de la Inglaterra de finales del el emblema del periodismo moderno, a lo que en gran medida contribuyó la aparición de The Daily Universal Register, posteriormente denominado The Times (1788), que inauguró una nueva etapa en la comunicación en prensa.
En lo que respecta a España, no fue hasta este siglo cuando comenzó la andadura de la prensa escrita. Los periódicos estaban únicamente al alcance de los bolsillos más adinerados pues a diferencia de lo sucedido en Inglaterra, la única fuente de ingresos para los editores se hallaba en la venta pues no existiría publicidad hasta el siglo siguiente. En cualquier caso, el papel jugado por la prensa en este periodo se antojó determinante a la hora de la difusión de las ideas ilustradas propias de la época. Entre estos primeros periódicos destacó El Diario de los Literatos de España (1737), publicación de carácter cultural que duraría pocos años. Mientras, otro género importante fue aquel de la prensa económica, en especial El Semanario Económico (1765-1766) en el cual se difundieron las ideas ilustradas relacionadas con este ámbito de la sociedad.GÓMEZ MOMPART, J. L.; MARTÍN OTTO, E. Historia del periodismo universal. Síntesis, Madrid (1999).
La prensa en el siglo de las Revoluciones y la aparición de los medios de masas Con la llegada del , un clima revolucionario sobrevolaba las cabezas de todos y cada uno de los ciudadanos europeos. Los periódicos de ideología liberal luchaban de forma encarnecida contra los intentos por restaurar el absolutismo tras el vendaval que trajo al Viejo Continente el general francés Napoleón Bonaparte. De esta forma, dichas publicaciones se erigieron como estandartes en las revoluciones tanto de 1830 como de 1848, la comúnmente conocida como Primavera de los Pueblos. El transcurso del siglo traería consigo el triunfo del liberalismo y con ello, el reconocimiento de la libertad de expresión y la puesta en práctica de diversas leyes de prensa. Sería precisamente en este mismo siglo cuando surgieran las agencias de noticias y de publicidad, siendo la inglesa Reuters la primera en fundarse (1851). Aparecerán entonces un gran número de periódicos para todo tipo de público y bolsillo: de gran calidad y elevado precio, más baratos y sensacionalistas así como radicales, destinados a la ingente proletaria de la época.