200px|miniatura|Cabeza celtibérica del Museo de Zaragoza. La etnografía de España o antropología de España es el estudio de los componentes etnográficos o antropológicos de la población española. Sus componentes culturales son objeto de la antropología cultural, y los físicos de la antropología física.Según Claude Lévi-Strauss (Antopología estructural), la etnografía se basa en el trabajo sobre el terreno, la observación y descripción directas con métodos empíricos, sin elaboración de leyes. La síntesis y búsqueda de leyes sería propia de la etnología (métodos comparativos, conclusiones extensas) y la antropología (que tiende a sacar conslusiones válidas para todas las sociedades o grupos humanos). No obstante, algunos investigadores no diferencian etnología y antropología. Para Lévi-Strauss no son tres disciplinas diferentes, sino tres etapas de investigación, desde la observación participante a la teorización que permita un conocimiento global del hombre. (Citado por Pío J. Navarro Alcalá-Zamora (1981) Sociedades, pueblos y culturas, Barcelona: Salvat ISBN 84-345-7902-2
La antropología física de España (tanto la antropología tradicional como la más reciente antropología genética) se encarga del estudio de los rasgos biológicos que pueden identificar similitudes o variaciones físicas (impropiamente a veces denominadas razas) entre la población de España y la de otras partes de Europa, la cuenca del Mediterráneo o el mundo; o distintas poblaciones dentro de España. Aunque pueden establecerse prevalencias estadísticas de distintos modelos antropológicos definidos tanto genotípica como fenotípicamente (los más evidentes, la prevalencia del color de piel blanco -interpretada tradicionalmente como raza caucasoide- y del color del pelo moreno y ojos oscuros -interpretada tradicionalmente como fenotipo mediterráneo-) son necesariamente tan arbitrarios como los criterios que en el censo de Estados Unidos clasifican étnicamente a los hispanos como una categoría aparte. Los españoles no son en ningún caso un grupo étnico o nación nativa de España (ninguna nación-estado europea puede definirse así). La imposible definición de la inexistente raza española no ha impedido que en ocasiones se haya pretendido hacerlo, si bien es cierto que hay unas similitudes entre el pueblo español.
La antropología cultural de España estudia la cultura, las costumbres, el folklore (literario o musical, como cuentos populares, danzas, etc.),Buena parte de su conservación se debe a la actividad desde 1939 de los numerosos grupos de Coros y Danzas de la Sección Femenina del Movimiento Nacional franquista, que con un criterio político y una mentalidad tradicionalista, rescataron una gran cantidad de elementos del folklore y elaboraron repertorios que en la actualidad siguen utilizándose, incluso desde intencionalidades políticas opuestas (nacionalismo vasco o nacionalismo catalán frente al nacionalismo español). los deportes rurales (algunos muy localizados, como los vascos, montañeses, canario, leoneses, gallegos, valencianos; algunos muy difundidos, como la pelota o los bolos),<ref>Véase :Categoría:Deporte tradicional de España</ref> las fiestas populares (con muchas modalidades, desde las procesiones de Semana Santa hasta los encierros y corridas de toros tradicionales, evolucionadas con los siglos en lo que desde el se institucionalizó en la denominada fiesta nacional o tauromaquia), la gastronomía y la elaboración de quesos y vinos, la cultura material (indumentaria,Véase :Categoría:Trajes tradicionales artesanía,Véase :Categoría:Artesanos de España</ref> etc.), las expresiones ideológicas (mitos, tótems, tabúes, manifestaciones de la religiosidad popular, herencias del paganismo o contactos con el islam y el judaísmo que a veces el cristianismo dominante asumió como ritos propios -cristianización mediante el sincretismo-, a veces toleraba como simple superstición y a veces perseguía como brujería o herejía)Véase Inquisición española, Historia del cristianismo en España y :Categoría:Mitología española y la organización social (instituciones de socialización, forma y estructura de la familia, del matrimonio, de las herencias, de la propiedad, funciones sociales de los sexos y de las distintas edades, etc.).
El método de la antropología cultural suele aplicarse sobre un objeto específico de estudio: las sociedades primitivas, que en el caso de España dejaron de existir hace siglos: primero, ya en la misma Edad Antigua con la romanización, y posteriormente, en la Edad Media con las distintas aportaciones culturales de sucesivas oleadas migratorias e invasiones (germanización -escasa-, arabización -mucho más profunda-) y la formación de los reinos medievales de la Reconquista cuya fusión constituyó la Monarquía Hispánica de la Edad Moderna,La utilización analógica del término fusión es muy abundante en la historiografía, aunque su eficacia descriptiva es cuestionable, dada la gran complejidad del tema: la estructura política bajomedieval, que se ha descrito como la España de los cinco reinos era muy compleja (el título de la obra coordinada por Salvador de Moxó y Miguel Ángel Ladero Quesada La España de los Cinco Reinos (1085-1369) -Rialp, Madrid, 1984 ISBN 978-84-321-2099-2 - además de ser una expresión polisémica, pues dependiendo del punto de vista por el que se opte, se limita a los reinos cristianos del -reino de Portugal, reino de León, reino de Castilla, reino de Navarra y corona de Aragón- o se extiende a la totalidad de las entidades políticas peninsulares de los siglos al -cuando Castilla y León forman definitivamente la corona de Castilla y se configura como única entidad política andalusí el reino nazarí de Granada-). Su simplificación como consecuencia del matrimonio de los reyes Católicos produjo la unión de las coronas de Castilla y Aragón en la persona de sus sucesores, no la desaparición de las características particulares de cada una. Igualmente, la denominación común corona no implicaba la homogeneidad de cada uno de los reinos, condados, señoríos, etc. que componían cada una de ellas. La unificación de Granada, Navarra y Portugal se produjo por vía militar, aunque en cada uno de los casos se aducían derechos de mayor o menor consistencia histórica, jurídica o dinástica. Las consecuencias antropológicas de la unificación política (tanto culturales -idioma, costumbres- como físicas -mezcla biológica por la intensificación de las emigraciones denominadas interiores y el estímulo de los intercambios matrimoniales, sobre todo entre las élites-) no fueron la de un melting pot (término que suele emplearse para la descripción de la formación de la conciencia nacional en los Estados Unidos a través de la convivencia de poblaciones inmigrantes de distintos orígenes), ni la de la fusión propia de un crisol, término con el que se suele describir la acción homogeneizadora de la centralización propia de Francia desde el Antiguo Régimen y protagonizada tanto por la monarquía autoritaria de los Valois como por la monarquía absoluta de los Borbón y la revolución francesa posterior. La conformación de la identidad nacional francesa a través del idioma francés y de las instituciones republicanas (la escuela laica, el servicio militar, etc.) es una cuestión muy señalada por la historiografía y los estudios sobre el nacionalismo (Benedict Anderson, Eric Hobsbawm) que actualmente (2010, con la propuesta del presidente Nicolás Sarkozy, véase Identité nationale#France y Séminaire gouvernemental sur l'identité nationale (France)) está sujeta a un debate político e intelectual en ese país. Para el caso de España, el grado de centralización política, así como el de homogeneización cultural, se ha señalado habitualmente como un caso nacional de un grado menor de homogeneización que el francés, aunque mayor que otros casos, como el británico (los tres casos de Europa Occidental, y cualquiera de ellos de un grado mayor que los casos de estados-nación de Europa Oriental); describéndose más bien como una soldadura que como una fusión. aunque pervivieron idiomas y variedades dialectales (idiomas de España, en algún caso, también formas peculiarísimas de comunicación, como el silbo gomero), instituciones y derechos particulares (derecho civil foral), y personalidades culturales muy acusadas en sus distintas regiones, y dentro de cada una de ellas, con una extraordinaria variedad y riqueza de manifestaciones en cada una de sus comarcas y poblaciones, e incluso dentro de estas.Por ejemplo, la oposición entre los blancos y los azules en Lorca; los marineros y los agricultores en varios pequeños puertos cantábricos; o los labradores y los ganaderos en muchas zonas (oposición secular que se remonta a la Mesta). La presunta identificación de los vascones como el único de los pueblos prerromanosVéase Prehistoria de la península ibérica, Ibero, :Categoría:Pueblos prerromanos de España que se perpetuó en una identidad nacional vasca de miles de años de existencia (plasmada en la raza vasca, en las tradiciones vascasVéase Dios y Ley vieja, Mitología de Vasconia, Historia de los vascos y en el euskera), es un tópico pseudocientífico que a veces se pretende presentar como una cuestión etnográfica polémica, aunque sólo puede entenderse como resultado de una interpretación nacionalista-etnicista,Jon Juaristi El bosque originario, El bucle melancólico (Premio Nacional de Ensayo 1998). que a veces se ha pretendido apoyar en distintos tipos de pruebas materiales, como medidas antropométricas y genéticas y restos arqueológicos de validez muy dudosa.<ref>Véase Polémica sobre los hallazgos epigráficos de Iruña-Veleia en 2006 La continuidad de otros pueblos de escasa romanización (cántabros y astures) con el Reino de Asturias que encabezó los núcleos cristianos occidentales de la Reconquista ha sido objeto también de polémica intelectual.Abilio Barbero y Marcelo Vigil Los orígenes sociales de la Reconquista. Véase también Desierto del Duero.
No obstante las limitaciones propias de su campo de estudio, los etnólogos y antropólogos culturales también extiendieron la aplicación de su metodología a las pervivencias de los rasgos más arcaicos propios de la sociedad preindustrial (como lo fue España hasta la primera mitad del ), sobre todo en los casos de comunidades rurales más o menos aisladas, especialmente en entornos de montaña (como, por ejemplo, fue el caso de Patones a pesar de su cercanía a la ciudad de Madrid, de la leonesa sierra de los Ancares o de la comarca extremeña de las Hurdes; casos emblemáticos que en su día fueron objeto de estudios,Maurice Legendre, Gregorio Marañón y el documental de Luis Buñuel Tierra sin pan. En los años cuarenta, Camilo José Cela recurrió a una zona más accesible para obtener un retrato etnográfico-literario comparable en Viaje a la Alcarria. y que actualmente no se distinguen por sus particulares condiciones sociales de otros núcleos rurales recónditos pero evolucionados, todos distintos entre sí y con particularidades locales más o menos marcadas, como pudiera ser el valle de Baztán en Navarra, las Alpujarras andaluzas o la comarca de Matarraña en Teruel).Posiblemente, la principal autoridad en entografía española sea Julio Caro Baroja. El caso de las Alpujarras fue particularmente objeto de atención de Gerald Brenan, que la eligió como lugar de residencia. Algunas comunidades de pasado nómada continúan marcadamente diferenciadas y con problemática integración (sobre todo los gitanos, presentes desde el ; pero también algunas otras como los mercheros).