La Casa de Campo es un área forestal declarada bien de interés cultural como Sitio Histórico y se encuentra ubicado en Madrid, capital de España. Es el mayor parque público del municipio. Situado al oeste de la ciudad, pertenece al barrio administrativo de la Casa de Campo, en el distrito de Moncloa-Aravaca. Limita al sur con el distrito de Latina y al oeste con el término municipal de Pozuelo de Alarcón. El parque está prácticamente anexo al monte de El Pardo y tiene una extensión de 1722,6 hectáreas, incluyendo los terrenos del Club de Campo Villa de Madrid, que es parte de su superficie. Duplica la extensión del Bosque de Chapultepec, en Ciudad de México, del Bosque de Bolonia, en París, y casi también la del parque forestal de Monsanto, en Lisboa. Es cinco veces más grande que el Central Park de Nueva York y 6,5 veces más grande que el Hyde Park de Londres. Surge a partir de una casa de campo de origen renacentista, de la que toma su nombre, que fue propiedad histórica de la Corona Española y coto de caza de la realeza. Tras la proclamación de la Segunda República, fue cedido por el Estado al pueblo de Madrid el día 5 de mayo de 1931, estando desde entonces abierto al público.

El conjunto fue declarado bien de interés cultural por la Comunidad de Madrid en 2010.Pedro Blasco, La Comunidad declara a la Casa de Campo Bien de Interés Cultural, El Mundo, Madrid, 15 de julio de 2010 La normativa del Plan General de Ordenación Urbana del Ayuntamiento de Madrid, de 1997, lo cataloga como parque histórico, junto con el parque del Retiro, el parque del Oeste, la Quinta de la Fuente del Berro, el parque de El Capricho, la Quinta de los Molinos, la Quinta de Vista Alegre, el Campo del Moro y el Real Jardín Botánico.Santiago Soria Carreras, Jardines históricos de Madrid, Revista Foresta, número 52, Asociación y Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales, 2011

En su interior se encuentran diversas instalaciones, como el Parque de Atracciones, el zoológico, el teleférico (que conecta la Casa de Campo con el parque del Oeste, al otro lado del río Manzanares), parte de los recintos feriales de IFEMA, el pabellón multiusos Madrid Arena, la Venta de El Batán (lugar tradicional de exhibición de los toros en los días previos a su lidia en la plaza de Las Ventas). Cuenta con diferentes espacios deportivos.

Historia

Antecedentes

miniatura|275px|El Castillo de Madrid, de Jan Cornelisz Vermeyen (h. 1534), Museo Metropolitano de Arte de Nueva York. Se trata del primer dibujo en el que el Palacete de los Vargas queda representado (aparece en el tercio izquierdo)

El territorio actualmente ocupado por la Casa de Campo, como toda la margen derecha del río Manzanares, fue habitado por el ser humano desde el Paleolítico. Del Neolítico son característicos en la zona los fondos de cabaña.

En la época romana existieron diferentes asentamientos estables dentro de los límites del parque. El arqueólogo e ingeniero Eduardo Saavedra situó aquí la antigua Miacum (Miaccum, en otras grafías),Eduardo Saavedra y Moragas, Discursos leídos ante la Real Academia de la Historia en la recepción pública de D. Eduardo Saavedra, Real Academia de la Historia, Madrid, 1862 una mansio romana que aparece en el Itinerario de Antonino, localizada en algún punto de la calzada que unía Titulcia y Segovia. Según este autor, el topónimo Meaques, con el que se conocía a un antiguo despoblado y que ahora se aplica a uno de los principales cursos de agua que cruzan la Casa de Campo, provendría del primitivo enclave romano.

En la primera mitad del fue descubierto un yacimiento romano dentro del parque, en las inmediaciones de la Puerta del Ángel y del arroyo de los Meaques, que, pese a que no fue suficientemente excavado,Azcárraga Cámara, Sandra. El inicio de la romanización en la región madrileña: nuevas perspectivas para la investigación, Zona arqueológica, número 10-1 (ejemplar dedicado a Estudios sobre la Edad del Hierro en la Carpetania), Museo Arqueológico Regional, Comunidad de Madrid, Madrid, 2007, página 325. proporcionó abundantes materiales constructivos. Caballero Casado, Carlos. El patrimonio arqueológico y paleontológico en las obras de ampliación de Metro de Madrid, 2003-2007, Consejería de Transportes e Infraestructuras, Comunidad de Madrid, Madrid, 2007, página 146. Aunque diferentes investigadores lo asocian a Miacum,Jiménez Barca, Antonio. «¿Encontraremos Miaccum?» El País, Madrid, 1994. la interpretación más aceptada es que pueda tratarse de una villa romana,Enrique de Carrera, Alfonso Martín y Amalia Pérez, Las villas romanas de Madrid. Madrid en época romana, Instituto Arqueológico Municipal, Museos Municipales, Ayuntamiento de Madrid, 1995, página 23. en línea a las que salieron a la luz en otros puntos de las riberas del Manzanares, donde estas construcciones fueron muy numerosas. En 2019 una nueva excavación dejó al descubierto interesantes restos arqueológicos romanos.

En la avenida de Portugal, una vía trazada en 1957 a partir de terrenos que pertenecen a la Casa de Campo, se halló una necrópolis visigoda. Fueron encontradas fosas y cistas, con cuerpos depositados en decúbito supino y adornos personales, como hebillas de cinturón y fíbulas típicamente germánicas, datadas en el .Morín de Pablos, Jorge y Rafael Barroso Cabrera, «El mundo funerario de época visigoda en la Comunidad de Madrid. El poblamiento y el problema del asentamiento de los visigodos en la Península Ibérica a través del estudio de las necrópolis madrileñas.» Actas de las Primeras Jornadas de Patrimonio Arqueológico en la Comunidad de Madrid, Madrid, 2005, página 200.

En los siglos y la zona estaba prácticamente despoblada. Con la dominación musulmana de la península ibérica y la fundación en el de Mayrit (Madrid), a manos de MuhammadI, las tierras que hoy conforman la Casa de Campo quedaron supeditadas al carácter militar de la nueva fortaleza, concebida como un ribat para la defensa de Toledo, ante posibles incursiones cristianas.Bahamonde Magro, Ángel y Luis E. Otero Carvajal , «Madrid, de territorio fronterizo a región metropolitana», capítulo de España. Autonomías., Espasa Calpe, Madrid, 1989. Es muy posible que su riqueza agrícola, forestal y cinegética fuese aprovechada por los habitantes de Mayrit.

En 1405, el rey EnriqueIII hizo construir una Casa Real en el Monte de El Pardo,José Luis Sancho Palacio de El Pardo, Enciclopedia online del Museo del Prado, Madrid uno de los cazaderos preferidos de la monarquía española. Este hecho animó a las principales casas nobiliarias madrileñas a comprar las tierras próximas al citado bosque, con objeto de incrementar su poder e influencia.Claudia Carpio Gómez , Madrid en torno al Manzanares, capítulo de Madrid, un libro abierto, bloque II, número 18, Biblioteca Digital del Ayuntamiento de Madrid, Madrid

Entre los citados linajes se encontraba la Casa de los Vargas, que se hizo con varias propiedades en la margen derecha del río Manzanares, cercanas a El Pardo, para anexionarlas a las que ya tenía en Carabanchel.Algunos autores, haciéndose eco de la tradición, sitúan dentro de esta posesión la casa de labor donde vivió en el Isidro Labrador, cuando estuvo al servicio de Iván de Vargas, uno de los primeros integrantes del linaje. Sobre estas tierras se articularía, en tiempos de FelipeII, un Real Sitio, que daría lugar a lo que hoy conocemos como la Casa de Campo parque público actual.

Austrias mayores miniatura|izquierda|Fragmento de Vista de Madrid, de Anton Van der Wyngaerde (1562). Biblioteca Nacional de Austria, Viena. Puede verse el Real Alcázar y, en el ángulo inferior izquierdo, la Casa-palacete de los Vargas, junto al tramo final del arroyo de los Meaques La Casa de Campo de los Vargas se originó como tal en 1519,Fray Lorenzo de San Nicolás (1663), Arte y uso de la arquitectura, edición de 1796, copia digital de la Junta de Castilla y León, Valladolid, 2009/10 cuando Francisco de Vargas y Medina, señor de la Casa de Vargas, miembro del Consejo de Castilla y privado de los Reyes Católicos y del emperador CarlosI, mandó construir una residencia en las riberas del río Manzanares, junto a la desembocadura del arroyo de los Meaques, en terrenos que eran propiedad de su linaje. Se trataba de una casa de campo, en la línea de las villas y casinos italianos, cuya función recreativa explica el topónimo que ha llegado a nuestros días.

Invitado por su privado, el emperador Carlos I pasó largas temporadas en el Palacio de los VargasCadenas y Vicent, Vicente de. Diario del emperador Carlos V. Itinerarios, permanencias, despachos, sucesos y efemérides relevantes de su vida, Hidalguía, Madrid, 1992. y es posible que en él viviera durante algún tiempo el rey Francisco I de Francia, mientras estuvo cautivo en Madrid entre 1525 y 1526.Fernando Marías, «De Madrid à Paris: François Ier et la Casa de Campo.» Revue de l’Art, número 91, París, 1991.

Antes de que en 1561 estableciera la capitalidad en Madrid, FelipeII ya había fijado su atención en la Casa de Campo para construir un jardín para el Real Alcázar, habida cuenta su cercanía, el edificio que a la postre se convertiría en la residencia oficial de la familia real y en la sede permanente de los órganos de gobierno.

Su intención era contar con un jardín a semejanza de las cortes europeas. Equivocadamente se dice que FelipeII quería un cazadero, cosa que no es cierta, ya que durante su reinado y hasta el advenimiento de los Borbones la Casa de Campo era de pequeñas dimensiones.José Luis Sancho, Casa de Campo, Enciclopedia del Museo del Prado

Para la constitución de este espacio, mandó comprar las fincas próximas al Real Alcázar, tanto las situadas en los barrancos de su fachada occidental (lo que daría lugar a El Bosque de Sagra, el posterior Campo del Moro), como las que estaban al otro lado del río Manzanares, en la zona del Palacio de los Vargas.

La ordenación de estos territorios se hizo a partir de los principios de la naturaleza urbanizada,Josefina Gómez Mendoza, El gobierno de la naturaleza en la ciudad. Ornato y ambientalismo en el Madrid decimonónico, Imprenta Taravilla, Madrid, 2003, página 30 un modelo paisajístico también presente en los Reales Sitios de Aranjuez y El Escorial, así como en La Granjilla de la Fresneda, que implica la conjunción compositiva de la ciudad, de su entorno ajardinado y de la comarca.Alberto Sanz Hernando, El jardín clásico en España, Universidad Politécnica, Madrid, 2006

Aunque el proceso de anexiones dio comienzo en 1552 con la adquisición de los primeros terrenos en el Camino de Aravaca, su verdadero impulso no se produjo hasta 1559, cuando el rey desde Bruselas dio instrucciones a su secretario Juan Vázquez de Molina, para que se hiciera con diferentes parcelas de los Vargas. En 1561 pudo procederse a la compra de la casa-palacio, de la que según consta en Real Cédula, era propietaria entonces la viuda de Fadrique de Vargas, Antonia Manrique de Valencia. Las anexiones continuaron hasta 1583.

miniatura|Paisaje de la Casa de Campo, de Félix Castello (1634), Museo de Historia de Madrid. Puede verse el Palacete de los Vargas con sus jardines; entre los elementos ornamentales, destacan la estatua ecuestre de Felipe III (hoy en la Plaza Mayor de Madrid), la Fuente del Águila y los estanques que aparecen al fondo

Entre 1561 y 1567 la posesión fue transformada a partir de un proyecto paisajístico del arquitecto Juan Bautista de Toledo, que significó la introducción de modelos renacentistas italianos por primera vez en la historia de la jardinería española. El citado plan contemplaba la creación de tres grandes tipos de espacios, diferenciados por su funcionalidad: las huertas (destinadas al abastecimiento), los jardines propiamente dichos (concebidos como espacios de recreo personal) y la caza.