Sueca es un municipio y ciudad de España en la Comunidad Valenciana. Perteneciente a la provincia de Valencia y capital de la comarca de la Ribera Baja, ubicada en el centro costero, se sitúa entre la Albufera de Valencia al norte, el río Júcar al oeste y al sur y las aguas del mar Mediterráneo al este. El núcleo urbano principal se encuentra a unos 10 km del mar, ante el que se asientan numerosos barrios surgidos en la segunda mitad del debido al auge turístico de la zona.

Cuenta con una población de distribuidos en 11 entidades singulares de población, donde destacan, además del núcleo urbano principal del municipio, las entidades locales menores de Mareny de Barraquetes y El Perelló.

Su origen radica en una alquería andalusí a la que el 24 de febrero de 1245 Pere Guerau, jefe supremo de la Orden de San Juan de Jerusalén en la Corona de Aragón, otorga carta puebla. El 17 de enero de 1899 la reina regente María Cristina otorgó a Sueca el título de ciudad. Su economía se ha centrado hasta el en la agricultura, destacando el cultivo del arroz tan extendido en la zona, por ello desde 1961 la ciudad alberga el Concurso Internacional de Paella Valenciana. Durante el primer tercio del la ciudad vivió una época de esplendor económico y cultural que atestigua la numerosa arquitectura modernista presente en sus edificios y haber sido cuna de algunos de los escritores más importantes en idioma valenciano, como Joan Fuster, uno de los ensayistas más influyentes de este siglo

Toponimia El topónimo tiene varios posibles orígenes. Hay quien afirma que deriva del término . Se trata de un diminutivo de سوق (sūq) ‘zoco’ o «mercado», que coloquialmente se pronunciaba swēqa. También se han propuesto teorías que lo vinculan al oppidum romano Sucro, mencionado por autores clásicos como Livio.

Los gentilicios «suecano» para el género gramatical masculino y «suecana» para el femenino son los oficiales de la ciudad. En valenciano los gentilicios oficiales son «suecà» en masculino y «suecana» para el femenino. El gentilicio «sueco» tuvo cierto uso durante parte de los siglos y y actualmente sigue siendo empleado por alguna institución cultural de la ciudad.

Símbolos miniatura|izquierda|Placa para el nombre de las calles con la bandera de Sueca

Escudo

El escudo de Sueca se define por el siguiente blasón:

El actual escudo fue adoptado el 7 de febrero de 2003 modificando la versión adoptada en 1973 que se timbraba con una corona real cerrada.

El árbol sería una higuera que vendría a representar la candor y fecundidad mientras que el perro es un mastín que atado representaría la fidelidad y vigilancia. Su significado denota que Sueca es una ciudad agrícola, sencilla, fecunda, vigilante, fiel y caballerosa, cualidades muy presentes en sus tierras y sus gentes.

Bandera

La bandera local se define así:

Esta bandera es de uso inmemorial por las autoridades de la ciudad y se basa en las enseñas de los Caballeros Hospitalarios pero no se adoptó oficialmente hasta el 13 de noviembre de 2002.

Geografía miniatura|izquierda|Montaña de los Santos El término municipal se encuentra asentado en su totalidad sobre una llanura creada por las deposiciones del Júcar producidas durante el cuaternario holoceno que colmataron parte de la albufera formada por un cordón litoral surgida en la última glaciación creando una importante superficie de tierras pantanosas y humedales cerradas por la Montaña de Cullera y la sierra de Corbera ya fuera de los límites suecanos.

La altitud media del término municipal es de , sobresaliendo únicamente en toda la orografía la Montaña de los Santos, una pequeña elevación de rocas calcáreas depositado en el centro del municipio durante el cretáceo constituyendo la última reminiscencia de la cordillera Prebética pese a contar con tan solo al erigirse como el principal mirador sobre el pasiaje de la zona.

Hidrografía El río Júcar, se encuentra a 1 km de distancia, dejando a la ciudad en su margen izquierdo, es el principal recurso hídrico de la zona. De sus aguas se abastece la red de acequias construida a partir de 1457 sobre algún vestigio islámico. La Acequia Mayor es la más larga con 10 820 m y caudalosa transportando 15,4 m³/s de agua que riegan 8000 ha del municipio. El caudal se extrae de los canos y desemboca en la Gola del Rey con el nombre de Sequial que recibe tras pasar por el interior del casco urbano. A pocos metros de su nacimiento, de la Acequia Mayor surge la Sequieta Nova que envía sus aguas hacia el norte. La Acequia de Múzquiz reaprovecha una vieja canalización que no se puso en servicio hasta 1761 y riega las tierras entre el río y la población. Una tercera acequia es la de Campanar, surgida aguas arriba de las anteriores riega la partida homónima. Estas acequias se ramifican por todo el territorio en acequias secundarias —como la Nova—, filloles y reguerots según la cantidad de agua destinada a cada parte del término. Otras emanaciones de agua son el Ullal de Baldoví o Gran, un pequeño paraje de 0,45 ha, a 3 m de profundidad y con un caudal de 250 l/s y el Ullalet dels Sants o Xicotet a los pies de la Montaña de los Santos. De la antigua extensión de la laguna de la Albufera permanece con una masa de agua prácticamente todo el año el Estany de la Plana en el Perelló, que tiene salida directamente al mar por la gola del mismo nombre, la otra situada en el municipio y que sirve para desaguar la marjal es la Gola del Rey.

Paisaje miniatura|izquierda|Vista de los arrozales y la Montaña de Cullera miniatura|Vista aérea del Ullal de Baldoví El paisaje suecano, que está completamente antropizado, puede dividirse en tres zonas: Las riberas del Júcar, en algunos puntos recrecidas artificialmente por la construcción de motas para evitar inundaciones provocadas por las crecidas del río, dedicadas al cultivo de especies arbóreas y forraje. La restinga litoral donde era posible la horticultura en los marenys, unos campos protegidos de la arena arrastrada por la brisa marina por vegetación y empalizadas de cañas y donde ahora se encuentran numerosas urbanizaciones y núcleos de población de carácter turístico. Los arrozales, que se extienden por la práctica totalidad del municipio en las marjales de la parte desecada de la albufera. Este es un paisaje muy cambiante a lo largo del año debido a las necesidades del arroz ya que se mantiene inundado en invierno y seco en verano. En este paisaje, aparte de la Montaña de los Santos, los ullals y el estany destacan las zonas conocidas como tancats, un conjunto de campos de arroz que situados sobre tierra ganada a la laguna por debajo del nivel de la superficie del agua del que se separan por una mota artificial y que están dotadas de una compuerta que deja pasar el agua para inundar por gravedad los campos en temporada, en sueca destacan los de l'Illa —de creación reciente con propósito medioambiental—, el de l'Estell y el de Baldoví o Baldovina. A ellos hay que sumarle los vedats, concretamente dos, el Vell y el Nou, cotos de caza de aves acuáticas donde se celebran las Tiradas.

Espacios protegidos Prácticamente todo el término municipal de Sueca se encuadra dentro del parque natural de la Albufera, incluyendo los arrozales y al restinga costera y sus núcleos de población al norte y al este de la ciudad dejando libre la ribera del Júcar y las proximidades del casco urbano principal. Este espacio natural, bastante bien conservado por pertenecer al pertenecer al Patrimonio Real desde 1250, fue declarado parque natural el 8 de julio de 1986 por la Generalidad Valenciana.

Desde la partida de Campanar al oeste los límites del parque natural son la fillola de la Martina, la Travessia de Campanar, el camino del Pas de Rossell, la Sequieta Nova, el camino Viejo de Valencia, el camino del Guardadany del Rafol y el del Guardadany del Clot, el Sequial, el Caminàs del Saladar, el camino de les Cendrosses, el braçal dels Ossos, el camino de la Mota del Saladar, el del Mareny de Vilxes, el de la Tarranguera, el del Guardadany del Pla, el de la Galdufa y la acequia de Cullera. Lo que suma un total de 7222,24 ha suecanas dentro de este parque natural, el 34,38 % del mismo, que protegen toda la zona húmeda; que se complementa con otras declaraciones como la de Lugar de Importancia Comunitaria con 7251,48 ha o las 7250,70 ha de la zona de especial protección para las aves. Además en su interior se encuentra la microrreserva de flora de la Montaña de los Santos que ocupa 0,63 ha.

Otra zona protegida del municipio es el llamado curso medio y bajo del Júcar, con 34,58 ha declaradas zona especial de conservación y LIC.

Playas miniatura|Playa de Bega de Mar El municipio cuenta con unos 6,4 km de costa sobre la que se sitúan las siguientes playas: El Perelló, de 850 m de largo y una anchura media de 25 m. El Pouet, con 850 m de largo y una anchura habitual de 20 m. La Llastra, de 850 m de longitud y 50 m de ancho. Las Palmeras, con 1500 m de longitud y entre 28 y 46 m de ancho. Motilla, de 300 m de longitud y entre 39 y 49 m de ancho. Playa del Rey, tiene una longitud de 900 m y todavía conserva su cordón dunar. Bega de Mar, con 950 m de longitud y una anchura que varía entre los 29 y 44 m. Mareny Blau, de 720 m de longitud y una anchura entre 51 y los 63 m.

Las playas cuentan con todos los servicios requeridos para una playa urbana. Se caracterizan por su entorno natural, con áreas que conservan cordones dunares y vegetación autóctona, especialmente en zonas como Bega de Mar y Playa del Rey, que forman parte del Parque Natural de la Albufera.

Historia miniatura|Sarcófago de Utxana

Los principales vestigios arqueológicos de Sueca son de época romana cuando empezaron los primeros trabajos de desecación de la albufera que por entonces ocupaba la mayor parte del municipio. De esta época destaca el sarcófago de Utxana del que se utiliza como puente para salvar una acequia.

Los árabes introdujeron el cultivo del arroz en la albufera que es sustento económico de la población hasta el día de hoy. También establecieron una alquería protegida por el castillo de Cullera, que atendiendo al topónimo de la ciudad probablemente sirviera de espacio de mercado para todos los asentamientos circundantes.

En 1239 Jaime I de Aragón conquista Cullera y dona todas las alquerías que de ella dependían a la Orden de San Juan de Jerusalén. El 24 de febrero de 1245 el jefe supremo de la Orden en la Corona de Aragón Pere Guerau otorgó carta puebla a la alquería de Sueca y autorizó el asentamiento de 16 familias cristianas procedentes del Campo de Tarragona. Curiosamente alguno de estos repobladores trajo consigo una enfermedad genética llamada miopatía de Miyoshi que en 2004 afectaba a 12 suecanos, el 30 % de los casos que en esa época se registraban de esta enfermedad rara en España.

En 1317 Sueca pasa a ser señorío del rey Jaime II que en 1319 la cedió a la Orden de Montesa, en 1337 el rey Pedro IV de Aragón otorga a Sueca el privilegio de celebrar mercado semanal. Durante la guerra de la Unión Sueca se posicionó con el bando real y fue saqueada por los unionistas. El 14 de febrero de 1361 el labrador Andrés Sales encontró una imagen de la Virgen María enterrada en el campo, ante el hecho milagroso la devoción fue aumentando entre los vecinos y el 23 de marzo de 1363 se pidió edificar un templo en el lugar donde fue hallada tomando por nombre el apellido de su descubridor. Las sucesivas guerras y epidemias de peste se cebaron con la localidad y en 1386 la Orden de Montesa tuvo que confirmar los privilegios de Sueca para revitalizar la población.