El coleo de toros o toros coleados es un deporte ecuestre de Venezuela, y de los llanos orientales colombianos, el cual consiste en derribar a un toro agarrándolo por la cola —dentro de una manga de coleo— la mayor cantidad de veces durante una duración de 4 minutos.
El deporte del coleo de toros deriva del coleo, la faena ganadera que consiste en derribar un toro o res, a caballo o a pie, jalandolo de la cola. La faena surgió en la época colonial para derribar una res en dado caso de que algún otro método, como el derribo con la garrocha, y tiempo después el lazo, fallaran. Esta técnica/disciplina es practicada por todo el continente, principalmente en México, Panamá, Venezuela, Colombia y Brasil con variación de estilos y normas.
En México, se practica en la Charrería, otro derivado de la faena del coleo conocido como colas en el lienzo o coleadero pero con otras reglas y normas. Este evento forma parte de una de las nueve faenas de la Charrería, tradición ecuestre nacional mexicana.
Origen e historia de la faena ganadera miniaturadeimagen|upright=1.45|El Coleo en México en 1825 en una pintura titulada “Pasatiempo Mexicano” del francés Theubet de Beauchamp.|derechaminiaturadeimagen|Formas diferentes de Colear en México durante el siglo 19. Del libro “Reglas con que un colegial puede Colear y Lazar” de Luis G. Inclán (1860).|202x202pxEn España, en lo que se sería la suerte del acoso y derribo, se encuentra el registro más antiguo del antecedente de la técnica de coleo, Luisiana Rotceh Peña Font, escribe:
En lo que sería el Virreinato de la Nueva España, actual México, se encuentran la mayoría de registros sobre esta disciplina. Uno de los registros más antiguos sobre el coleo nos la da el administrador e historiador Jesuita, Miguel Venegas, en 1739. En respuesta ante las quejas de los soldados —en lo que hoy es Baja California Sur— que supuestamente se veían obligados también a ejercer el oficio de Vaquero, Venegas arremete, diciendo:
Otra referencia antigua sobre el coleo a caballo en América fue escrita en 1765 por Pedro Tamarón Romeral, obispo de Durango, el cual criticó y prohibió la práctica del coleo y toreo por los sacerdotes:
El Padre fray Alonso Ponce en 1586 durante un viaje que hizo a la ciudad de Guadalajara nos da una descripción de un coleo a pie.
thumb|Coleo a pie en Baja California Sur 1762. Pintura del Padre Jesuita Ignacio Tirsch.|upright=1.45
En la obra —Rusticatio Mexicana (1782)— el sacerdote jesuita Rafael Landivar, describió en verso épico, la faena del coleo en los campos del México dieciochesco:
En La Española, en lo que hoy es Haití y República Dominicana, también se llegó a practicar esta faena ganadera, aunque hoy en día ya no, esto según Antonio Sánchez Valverde al describir la ganadería en aquella isla en su libro “ Idea del valor de la isla Española” (1785):
En Venezuela, originalmente se practicaba un “coleo” distinto que no implicaba derribar al toro por la cola en plena carrera. El general francés Henri Louis Villaume Ducoudray Holstein, quien formó parte del ejército de Simón Bolívar, describió en su libro “Memoirs of Simon Bolivar, President Liberator of the Republic of Colombia” (1829), el “coleo” venezolano practicado por José Antonio Páez. miniaturadeimagen|298x298px|"Viajes por los llanos orientales de Colombia" del coronel Murray. Londres, 1877. 7,6 x 12,2 cm Museo Nacional, Bogotá, Colombia.
Se infiere que el coleo se convierte en una actividad característica de los llaneros a partir del año 1780, debido a que así lo documentan las quejas presentadas por los tenientes de justicia de la época, quienes censuraban la práctica de esa costumbre.
Simón Bolívar el 28 de febrero de 1829 prohibiría “llevar garrochas y apearse para colear” en Venezuela.
El coleo tuvo una alta popularidad en la época caudillista, sobre todo en el gobierno de José Tadeo Monagas, en el cual el coleo formaba parte de las festividades de las grandes urbes. A. Moreno escribe:
Organización del coleo de toros como disciplina deportiva miniaturadeimagen|295x295px|Toros coleados en las fiestas en honor a San Fernando Rey, Venezuela, 1940. miniaturadeimagen|Coleo en Arauca. Los toros coleados eran, en sus inicios, una competencia caracterizada por el instinto y la violencia, protagonizada por el hombre, su caballo y un toro. No existían reglamentos ni autoridad que legislara sobre las “coleadas”. Sin embargo, con la supervivencia de esta costumbre y la creciente popularidad que alcanzó, se estableció una normativa que incluyó exigencias técnicas y sanciones.
Hoy en día, los toros coleados son considerados un deporte, ya que cuentan con categorías, campeonatos y eliminatorias, además de requerir condiciones físicas, entrenamiento y el desarrollo de destrezas propias de una actividad tanto profesional como recreativa.
Antiguamente conocidas como fiestas llaneras, estas competencias se han transformado en torneos deportivos formales. El reglamento actual no solo establece las técnicas y condiciones del coleo, sino que también exige que durante cada turno suene música llanera de forma obligatoria, como parte integral del evento.
El proceso de organizar y reglamentar el coleo en Venezuela como disciplina deportiva tuvo varios enfoques, unos veían que era un deporte y otros lo consideraban una faena de llano simplemente. La afición por esta disciplina crecía y algunas regiones y estados fueron creando las primeras asociaciones de coleadores como un anexo de las ganaderas. La primera asociación de coleo es fundada en 1941, en San Felipe, Yaracuy. Otra iniciativa ocurrió en Aragua en 1948, cuando se registró la Asociación de Coleadores del estado Aragua. No se menciona el coleo como deporte, se habla de coleadores. Su sede original fue en Villa de Cura e incluso se inauguró la primera manga de hierro del estado. Sucesivamente, se fueron creando y registrando otras asociaciones de coleadores en los diferentes estados de Venezuela: Carabobo, Lara, Barinas y Guárico. En esa época a los mejores coleadores se los premiaba en las ferias con copas o trofeos, tal como a los ganaderos en las exhibiciones y juzgamiento o evaluación del ganado.
La planificación del desarrollo del país enmarcaba la realización de los Juegos Deportivos Nacionales y para tal fin las diferentes federaciones deportivas y el Instituto Nacional de Deportes regirían las actividades. Hubo especial interés en incluir el coleo como disciplina y eso significaba la creación de la Federación venezolana de Coleo, junto a otras, béisbol, tenis, fútbol, atletismo, lucha, boxeo, que ya existían. Simón Infante, médico de profesión y atleta, tiene el honor de presidir y fundar la Federación Venezolana de Coleo en 1959, dieciocho años después de legalizarse la primera entidad federal de coleadores. A finales de los años 50, un grupo de coleadores observó que era posible convertir el coleo en competencias federales con un nivel técnico alto, es decir, realizar de inmediato, competencias nacionales. Por iniciativa y asesoría del IND (Instituto Nacional del Deporte en Venezuela), se designaron comisiones regionales que mostraron receptividad en este proceso. Correspondió al Dr. Simón Infante esa labor de agrupar y unir las asociaciones estadales y formar la Federación Venezolana de Coleo (Feveco) en 1959.
La elaboración del primer reglamento sobre el coleo fue ardua, era el comienzo de una disciplina, de un deporte, que mostraba competencia entre jinetes y caballos por tumbar el toro, pero esto requería que el toro diera las condiciones mínimas para ser coleado, es decir, primero que corriera y segundo que el caballo lo alcanzara y “ayudara” al jinete a dar un jalón con las manos solamente, lo derribara y que levantara las patas; así se definió lo que era una coleada efectiva, que valía un punto, y también la coleada nula. Esto originó la decisión de reglamentar el antes, el momento y el después de colear. Además, se lograron acuerdos en los estatutos y fines de esta federación; entre estos se promovían las actividades de la ganadería y la cría de caballos de competencia enfocadas en mejorar la raza criolla, además de buscar alianzas con asociaciones nacionales e internacionales en el fomento de la nueva disciplina del coleo de toros. En lo que respecta a la competencia, este primer reglamento se adaptó al coleo de esa época, al tipo de ganado y a la forma de comportarse en una competición. En la actualidad han sido bastantes los cambios en los reglamentos, porque el coleo va en franca evolución y mejoramiento, se ha ido adaptando y corrigiendo las fallas y vacíos que hay generalmente en cualquier disciplina. Ya para 1981 el Congreso Nacional declara el coleo de toros como “deporte criollo y tradicional”.
Participantes y desarrollo miniaturadeimagen|220x220px|Manga Villavicencio, Meta, Colombia. Actualmente, está reglamentado por diferentes federaciones, entre ellas, la Federación Venezolana de Coleo “FEVECO” y esta, a su vez, está integrada por las asociaciones de cada entidad federal y las asociaciones por Clubes y los clubes por los coleadores. De igual forma, en Colombia existe una Federación de Coleo con ligas a nivel departamentalLIGAS. Federación Colombiana de Coleo. y se celebran importantes torneos como el encuentro mundial de coleo, en el segundo fin de semana de octubre, y el confederado de coleo en la primera semana de diciembre.
En las competencias participan los siguientes El coleador: principal protagonista de esta actividad. Sobre su caballo busca derribar al toro en plena carrera, agarrándolo por la cola. Su actuación lo convierte en el centro de atención de la fiesta. El caballo: realiza el 80% del esfuerzo empleado para derribar al toro; es fundamental para efectuar la coleada. Los hay de diversas razas: Llanera, Cuarto de Milla, Morgan, Paint horse, Anglo-árabe, Lusitano, Pura Raza Española, Appaloosa, Purasangre, Azteca, Criolla y otras, todos se distinguen por su docilidad, fuerza y nobleza. El toro: completa la trilogía necesaria para ejecutar la coleada. De su característica depende en una buena parte el éxito del espectáculo. Los jueces: la competencia es vigilada por tres jueces: el juez central, el juez de coso, el juez de tapón, y los jueces de panga (anotadores y Crono-metristas). Para competir se organizan turnos de cuatro coleadores, en cuanto a Colombia se requiere de dos coleadores, los cuales tienen dos oportunidades de colear en la jornada del día. En los toros coleados el juez central se ubica en la tribuna principal, vigila todo lo que sucede en la manga, impone el orden, hace cumplir el reglamento y además, mediante un altavoz, narra la competencia en el momento en que se está desarrollando. Las frases de giros y el léxico empleados en la descripción que hace el juez-narrador son propios de esta actividad; el ritmo de la acción y el estilo son propios de cada juez.
Momentos antes de empezar las acciones, el juez hace un llamado de advertencia a los competidores para que se preparen. Al dar la orden ingresan a la manga los cuatro coleadores del turno correspondiente en la forma en que el juez los llame, luego autoriza al juez de coso para que deje salir al toro. Al grito de “cacho en la manga” indica que el toro está en la pista, se inicia la competencia. Los coleadores se lanzan en persecución del animal; cuando uno de ellos toma el rabo del toro, el resto de los participantes deben retirarse tres metros para esperar que el coleador ejecute la coleada, cada turno dura 5 minutos en los cuales los coleadores deben tratar de tumbar al toro la mayor cantidad de veces posibles.