La batalla de Crécy tuvo lugar el 26 de agosto de 1346 en el noreste de Francia y enfrentó a un ejército francés mandado por el rey FelipeVI con otro inglés dirigido por el rey EduardoIII. Los franceses atacaron a los ingleses mientras estos saqueaban el norte de Francia durante la guerra de los Cien Años, pero el enfrentamiento resultó en una victoria inglesa y una gran pérdida de vidas entre los franceses.

El ejército inglés había desembarcado en la península de Cotentin el 12 de julio. Comenzó a dejar un rastro de destrucción por algunas de las tierras más ricas de Francia y llegó a menos de tres kilómetros de París, saqueando muchas ciudades por el camino. Luego, los ingleses marcharon hacia el norte, con la esperanza de unirse con un ejército flamenco aliado que había iniciado una invasión desde Flandes. Al enterarse de que los flamencos se habían dado la vuelta, y después de haber alejado temporalmente a los franceses que los perseguían, el rey EduardoIII ordenó que su ejército preparara una posición defensiva en una ladera cerca de Crécy-en-Ponthieu. La lluviosa tarde del 26 de agosto, el ejército francés, que superaba en número a los ingleses, atacó.

Durante un breve duelo de tiro con arco, una numerosa fuerza de ballesteros mercenarios franceses resultó derrotada por arqueros galeses e ingleses. Los franceses lanzaron una serie de cargas de caballería, pero se llevaron a cabo de manera improvisada y desordenada por tener que abrirse paso a través de los ballesteros que huían, por el suelo fangoso, por tener que cargar cuesta arriba y por las zanjas excavadas por los ingleses. Así, los ataques fueron desbaratados por las efectivas andanadas de los arqueros ingleses, que causaron muchas bajas. Cuando las cargas francesas llegaron a los hombres de armas ingleses, que habían desmontado para luchar, habían perdido gran parte de su ímpetu. El subsiguiente combate cuerpo a cuerpo fue descrito como «letal, sin piedad, cruel y horrible». Las cargas francesas continuaron hasta altas horas de la noche, todas con el mismo resultado: feroces combates seguidos de una retirada gala.

Los ingleses sitiaron después el puerto de Calais. El descalabro de Crécy debilitó tanto al ejército francés que le impidió socorrer la plaza, que cayó ante los ingleses al año siguiente y permaneció bajo el dominio inglés durante más de dos siglos, hasta 1558. Crécy dejó clara la efectividad del arco largo y su influencia en los campos de batalla de la Europa occidental de la época.

Trasfondo Los monarcas ingleses habían tenido títulos y tierras en Francia desde la conquista normanda de 1066, cuya posesión hacía de ellos vasallos de los reyes de Francia. Tras una serie de desacuerdos entre Felipe VI de Francia (r. 1328-1350) y Eduardo III de Inglaterra (r. 1327-1377), el 24 de mayo de 1337 el Gran Consejo de Felipe en París acordó que las tierras que poseía Eduardo en Francia debían volver a manos de Felipe con el argumento de que aquel había incumplido sus obligaciones como vasallo. Esto marcó el comienzo de la guerra de los Cien Años, que duró en realidad ciento dieciséis. thumb|upright|left|Efigie de bronce de Eduardo III de Inglaterra en la abadía de Westminster

El ejército de Eduardo zarpó de Inglaterra el 29 de junio de 1345 y ancló en La Esclusa, en Flandes, hasta el 22 de julio, mientras el rey inglés atendía asuntos diplomáticos. Cuando por fin zarpó de nuevo, probablemente con la intención de desembarcar en Normandía, la flota fue dispersada por una tormenta, lo que sumado a otras demoras imposibilitó emprender campaña alguna antes del invierno. Mientras tanto, Enrique, conde de Derby, devastó la Gascuña al frente de un ejército anglo-gascón, derrotó con claridad a dos grandes ejércitos franceses en las batallas de Bergerac y Auberoche y tomó más de cien ciudades y fortificaciones francesas en Périgord y Agenais, lo que sirvió para asegurar y ampliar las posesiones inglesas en Gascuña.

En marzo de 1346, marchó sobre Gascuña un ejército francés de entre quince y veinte mil soldados, «enormemente superior» a cualquiera que los anglo-gascones pudieran desplegar, del que formaban parte todos los oficiales militares de la casa real y que mandaba Juan, duque de Normandía, hijo y heredero de FelipeVI. El ejército puso sitio a la estratégica ciudad de Aiguillon. El 2 de abril, se anunció una leva general para que tomaran las armas todos los hombres capaces en el sur de Francia; los medios financieros, logísticos y humanos franceses se centraron en esta ofensiva y Derby, que había pasado a ser conde de Lancaster, pidió ayuda urgente a Eduardo. El rey inglés estaba obligado moral y contractualmente a socorrer a su vasallo, pues su acuerdo con Lancaster disponía que, si este era atacado por fuerzas superiores, Eduardo «lo rescataría de una forma u otra».

Mientras tanto, Eduardo estaba reclutando un nuevo ejército y reunió más de setecientos buques para transportarlo, la mayor flota inglesa hasta la fecha. Los franceses estaban al tanto de los movimientos del rey inglés y confiaron en su poderosa armada para impedir que desembarcase en el norte de Francia, pero la flota francesa fue incapaz de detener a las naves inglesas y Eduardo cruzó el Canal de la Mancha.

Preludio

thumb|upright=1.4|Mapa de la ruta de Eduardo III por Francia en 1346

Los ingleses desembarcaron en Saint-Vaast-la-Hougue, Normandía, el 12 de julio de 1346, lograron una completa sorpresa estratégica y marcharon hacia el sur. Los soldados de Eduardo arrasaron cada pueblo en su camino y saquearon todo lo que pudieron de la población. El 26 de julio asaltaron Caen, el centro cultural, político, religioso y financiero del noroeste de Normandía, y posteriormente la saquearon durante cinco días, durante los cuales más de cinco mil soldados y civiles franceses fueron asesinados. Entre los pocos prisioneros que hicieron los ingleses estuvo Raúl, conde de Eu y condestable de Francia. El 29 de julio, Eduardo envió su flota de regreso a Inglaterra, cargada de botín, con una carta en la que ordenaba que se reunieran refuerzos, se embarcaran suministros y se recaudara dinero, y que se los enviaran a Le Crotoy, en la orilla norte de la desembocadura del río Somme, donde debía recibirlos el ejército. Los ingleses emprendieron la marcha hacia el río Sena el 1 de agosto.

La situación militar francesa era difícil porque su ejército principal, que mandaba Juan, duque de Normandía, hijo y heredero de Felipe VI, estaba enfrascado en el asedio interminable de Aiguillon en el suroeste. Después de su desembarco sorpresa en Normandía, Eduardo estaba devastando algunas de las tierras más ricas de Francia y haciendo alarde de su capacidad de atravesar el reino sin encontrar oposición. Por añadidura, un pequeño contingente inglés apoyado por fuerzas flamencas invadió Francia desde Flandes el 2 de agosto, por una zona en la que las defensas francesas eran totalmente insuficientes para impedirlo. El tesoro del reino estaba además casi vacío. El 29 de julio, Felipe VI ordenó una leva general en el norte de Francia y que todos los hombres capacitados se reunieran en Ruan, adonde llegó el rey el 31. Los ingleses alcanzaron el Sena el 7 de agosto, a diecinueve kilómetros al sur de Ruan; viraron luego hacia el sureste y para el 12 de agosto estaban acampados en Poissy, a treinta y dos kilómetros de París, dejando tras de sí una franja arrasada de treinta kilómetros de ancho en la orilla izquierda del Sena, quemando incluso pueblos a menos de tres kilómetros de París. El ejército de Felipe marchó paralelo al enemigo por la otra orilla y acampó al norte de París, donde recibió nuevos refuerzos. París estaba alborotada, abarrotada de refugiados y se hicieron preparativos para defender la capital calle por calle. thumb|left|Felipe VI de Francia, antagonista de la victoriosa campaña de Eduardo en 1346 y perdedor de la batalla de Crécy

Felipe envió órdenes al duque Juan de Normandía insistiendo en que abandonara el asedio de Aiguillon y marchara con su ejército hacia el norte; lo hizo finalmente el 20 de agosto, pero con tanto retraso que no llegó a tiempo de cambiar el curso de los acontecimientos en el norte. El ejército francés acampado a las afueras de París estaba formado por unos ocho mil hombres de armas, seis mil ballesteros y muchos reclutas de infantería, reunidos en la leva. Felipe envió el 14 de agosto una carta de desafío proponiendo que los dos ejércitos combatieran en un lugar cercano y en un momento acordados mutuamente, a lo que Eduardo respondió que se encontraría con Felipe al sur del Sena, pero sin comprometerse realmente. El 16 de agosto los franceses tomaron posiciones, pero Eduardo se apresuró a quemar Poissy, destruyó su puente y marchó hacia el norte.

Los franceses habían llevado a cabo una política de tierra quemada, llevándose todos los alimentos almacenados y obligando así a los ingleses a dispersarse en una amplia región para conseguir suministros, lo que retrasó mucho su avance. Bandas de campesinos franceses atacaron a algunos de los grupos de soldados ingleses que recolectaban alimentos. Felipe llegó al río Somme un día antes que Eduardo, estableció su base en Amiens y envió grandes destacamentos para proteger todos los puentes y vados que permitían cruzar el río entre Amiens y el mar. Los ingleses estaban atrapados en una zona con escasez de alimentos. Los franceses partieron de Amiens en dirección oeste, hacia los ingleses, dispuestos a plantar batalla sabiendo que tendrían la ventaja de poder ponerse a la defensiva mientras que los ingleses se verían obligados a intentar abrirse paso.

Eduardo estaba decidido a romper el bloqueo francés del Somme y sondeó en varios puntos, atacando en vano en Hangest y Pont-Remy antes de moverse hacia el oeste por la orilla del río. Los abastos ingleses se estaban acabando y el ejército estaba hambriento y desmoralizado. Los ingleses acamparon al norte de Acheux en la noche del 24 de agosto, mientras que los franceses estaban a diez kilómetros de distancia en Abbeville. Durante la noche, los ingleses iniciaron el paso de un vado llamado Blanchetaque, defendido por tres mil quinientos franceses; los arqueros ingleses y los hombres de armas a caballo entraron en el río y, después de un breve combate, derrotaron a los franceses. El principal ejército francés había seguido a los ingleses, y sus exploradores capturaron a algunos rezagados y varios carros, pero Eduardo consiguió poner distancia con ellos. Tal era la confianza entre los franceses de que Eduardo no vadearía el Somme, que las tierras de la orilla norte no habían sido arrasadas, lo que permitió que el ejército de Eduardo las saqueara y se reabasteciera.

Mientras tanto, los flamencos, que habían sido rechazados por los franceses en Estaires, sitiaron Béthune el 14 de agosto. Fueron rodeados por los franceses después de varios contratiempos, quemaron las armas de asedio y pusieron fin a su campaña el 24 de agosto. Eduardo recibió la noticia de que los flamencos no lo reforzarían poco después de cruzar el Somme. Además, no se veían los barcos que estaba previsto que los esperaran en Le Crotoy, por lo que el rey inglés decidió enfrentarse al ejército de Felipe con las fuerzas que tenía. Se había sacudido temporalmente la persecución francesa y empleó el tiempo ganado en preparar una posición defensiva en Crécy-en-Ponthieu. Mientras, los franceses regresaron a Abbeville, cruzaron el Somme por su puente y retomaron la persecución del enemigo.

Fuerzas enfrentadas Ejército inglés