Justo Gonzalo y Rodríguez-Leal (Barcelona, España, 2 de marzo de 1910 – Madrid, España, 28 de septiembre de 1986), neurocientífico español, después de licenciarse en medicina, se especializó en Austria y Alemania (1933-35) becado por la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas, y posteriormente llevó a cabo una extensa investigación sobre las funciones cerebrales humanas basada en gran parte en heridos cerebrales de la guerra civil española (1936-39). Caracterizó lo que llamó el síndrome central del córtex (afección multisensorial bilateral originada por lesión unilateral en zona asociativa parieto-occipital) que interpretó basándose en leyes fisiológicas de la excitabilidad nerviosa y un modelo de dinámica cerebral donde el córtex es concebido como una unidad funcional dinámica con especificidad en gradación, aportando una solución a la cuestión de las localizaciones cerebrales. Describió e interpretó fenómenos como la percepción invertida y la facilitación multisensorial y motora, entre otros. Aplicando conceptos de similitud dinámica formuló y comprobó leyes alométricas potenciales en la pérdida de funciones y en la organización sensorial. Perteneció al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) desde 1942 hasta su jubilación, e impartió 21 cursos de doctorado (1945-1966) sobre fisiopatología cerebral en la facultad de medicina de Madrid. Fue premiado por el CSIC (1941), por la Real Academia de Medicina (1950) y por la Sociedad Española de Psicología (1958).
Su contribución científica
Su libro Investigaciones sobre la nueva Dinámica Cerebral. La actividad cerebral en función de las condiciones dinámicas de la excitabilidad nerviosa Gonzalo, J. (1945, 1950, 1952, 2010, 2023). Dinámica Cerebral, Acceso abierto. Edición facsímil 2010 del Vol. 1 1945, Vol. 2 1950 (Madrid: Inst. S. Ramón y Cajal, CSIC), Suplemento I 1952 (Trab. Inst. Cajal Invest. Biol.) y 1ª ed. Suplemento II 2010. Red Temática en Tecnologías de Computación Artificial/Natural (RTNAC) y Universidad de Santiago de Compostela (USC), ISBN 978-84-9887-458-7. English edition 2023 Brain Dynamics (Vols.1 and 2, Supplements I and II), Ediciones CSIC, Open Access. recoge parte de sus aportaciones fundamentales y es la primera vez que se usa en la literatura científica el término Dinámica Cerebral para describir la organización de las funciones sensoriales. Consta de dos volúmenes, el primero publicado en 1945 centrado en las funciones visuales y el segundo publicado en 1950 dedicado a las funciones táctiles donde se amplían conceptos expuestos en el primero. En dicho libro el autor expone lo que llamó síndrome central del córtex, como una afección multisensorial con simetría bilateral, originado por una lesión cortical unilateral parieto-occipital en un área asociativa equidistante de las áreas de proyección visual, táctil y auditiva.
El síndrome presenta efectos dinámicos tales como la propia multisensorialidad y bilateralidad simétrica de la afección que involucra además a todas las funciones desde la simple excitabilidad a las funciones más complejas. Otro efecto dinámico es la pérdida escalonada de funciones y una descomposición de algunas de ellas en reacciones parciales al disminuir la intensidad del estímulo. Surge así por ejemplo la visión inclinada, o incluso invertida, en la cual la imagen se percibe cada vez más inclinada a la vez que pierde forma, color y tamaño hasta quedar casi invertida en el caso más agudo. Éste fue el primer estudio exhaustivo de la visión invertida o inclinada (Gonzalo, 1945).Gonzalo-Fonrodona, I. (2007) «Inverted or tilted perception disorder». Revista de Neurología 44(3): pp. 157-165. El autor observó también la percepción invertida en el tacto (1950) y la audición (1952), para ninguna de las cuales había precedentes, generalizando el proceso de inversión en el síndrome central a los sistemas sensoriales de naturaleza espacial. Las funciones gnósicas y más complejas son las primeras en perderse al requerir mayor excitación cerebral y, en definitiva, mayor integración cerebral. Quedaba así establecida una continuidad entre las funciones sensoriales elementales y las superiores, basadas en las mismas leyes fisiológicas.
Un fenómeno dinámico relacionado con el anterior es la desaparición en parte de algunos trastornos por intensificación del estímulo o por sumación temporal (iteración del estímulo) o por la capacidad que surge para la facilitación, según la cual las funciones se recuperan por la presencia de otro tipo de estímulo de igual o distinta modalidad (facilitación multisensorial), o por la actividad motora, como un esfuerzo muscular, de lo cual no había precedentes de estudios detallados. Por ejemplo, estímulos táctiles, auditivos y, en particular, el esfuerzo muscular, mejoran la percepción, supliendo en parte el déficit de excitación nerviosa por la pérdida de masa neuronal inespecífica (o multiespecífica) debida a la lesión. Por ejemplo, el campo visual que presenta reducción concéntrica, llegaba a aumentar unas cinco veces en el caso más agudo y la imagen recuperaba la orientación correcta con una enérgica contracción muscular. Dicha capacidad es mayor cuanto mayor es la lesión cerebral y cuanto menor es la intensidad del estímulo originario.
El autor observó y estudió otros fenómenos singulares como la delocalización del color, la inversión en la percepción del movimiento, el trastorno por el cual el paciente podía leer igualmente bien un texto derecho o rotado 180 grados sin notar ninguna diferencia, y el trastorno de la orientación alocéntrica, entre otros.
Su investigación llenó el hueco entonces existente entre la patología cerebral y la fisiología del sistema nervioso, puesto que los fenómenos observados estaban gobernados por las leyes de la excitabilidad nerviosa, lo cual supuso un cambio radical respecto a los conceptos en uso en aquel momento.
Gonzalo encontró no solo los casos descritos en su libro sino un total de unos 35 casos de síndrome central de diversa intensidad (Gonzalo, 1952). El autor también analiza teóricamente de forma extensa el famoso caso Schneider de Gelb y Goldstein (1918), que interpreta según el citado síndrome.
Postuló un desarrollo en espiral del campo sensorial en el proceso integrativo cerebral (Gonzalo, 1951, 1952) e introdujo la idea de gradientes cerebrales funcionales a través del córtex (Gonzalo, 1952). Estos gradientes son funciones en gradación que representan la densidad de función específica sensorial en cada punto del córtex, relacionada con la densidad de neuronas específicas y sus conexiones, tomando un valor máximo en la correspondiente área de proyección y disminuyendo gradualmente a lo largo de todo el córtex, llegando el final del declive hasta otras áreas de proyección. Los múltiples tipos de síndromes corticales de primera mano y de otros autores pudieron ser interpretados de acuerdo al modelo de gradientes, según la posición y magnitud de la lesión, encontrándose una transición continua entre los síndromes del área de proyección y el central.
Gonzalo desarrolló posteriormente los conceptos de similitud dinámica y alometría aplicados al síndrome central, entendido éste como resultado de un cambio de escala en la excitabilidad nerviosa del sistema cerebral respecto al caso normal. Según el principio de similitud dinámica, el cambio de escala en un sistema da lugar a que sus diferentes partes cambien de manera diferente (alométricamente). Gonzalo encontró relaciones alométricas, leyes potenciales de escala, entre las distintas funciones sensoriales. Quedaba así interpretada y formalizada la pérdida escalonada de éstas en el síndrome central. Estos conceptos, incluido el de los gradientes, los aplicó también al sistema del lenguaje. Todas estas últimas investigaciones quedaron inéditas y se recogen parcialmente en el Suplemento II en la reedición de la obra de Gonzalo (Gonzalo, 2010) y en obras posteriores, Gonzalo-Fonrodona, I.; Porras, M.A. (2014). «Nervous excitability dynamics in a multisensory síndrome and its similitude with normals. Scaling Laws» Open Access. In: Costa, A.; Villalba, E. (Eds.) Horizons in Neuroscience Vol. 13: Chap.10, pp. 161-189. (véase también otros trabajos de Gonzalo-Fonrodona y Porras en la sección 'Trabajos sobre la investigación de J. Gonzalo').
Primeros años
Justo Gonzalo nació y vivió en Barcelona, y también vivió unos años en Valencia regresando de nuevo a Barcelona hasta el inicio de la carrera de Medicina, que realizó en Madrid, licenciándose allí en 1933. Realizó estudios en la Nervenklinik de la Universidad de Viena (1933-34) sobre neurología clínica y experimentación animal con Hans Hoff, sobre citoarquitectura cerebral con Otto Pötzl en el laboratorio de Constantin von Economo y de patología cerebral en la Nervenklinik de la Universidad de Fráncfort (1934-35) con Karl Kleist, disfrutando en este último periodo de una beca de la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas. De regreso a Madrid compagina la neurología clínica en el llamado entonces Hospital General de Madrid con investigación anatomoclínica cerebral en el Instituto Cajal.
De esta época datan sus primeros trabajos (véase sección 'Obras publicadas de J. Gonzalo').
La guerra civil española y la posguerra
Iniciada la guerra civil española (1936-39), continuó la actividad que ya había iniciado en el Hospital General de Madrid y en el Instituto Cajal hasta que ejerció de médico de guerra en el frente republicano (1937). Fue reclamado en 1938 por Gonzalo Rodríguez Lafora para ejercer en el centro que fue Hospital Militar Neurológico de Godella (Valencia),Monteagudo-Soto. M. J., Chisvert-Perales, M (2018), Revista de Historia de la Psicología, 39(3), p. 28–37.https://doi.org/10.5093/rhp2018a14 Picardo Castellón, M. «Experiencia personal en un hospital quirúrgico de primera línea durante nuestra guerra civil» donde estuvo hasta que finalizó la guerra. En este periodo tuvo ocasión de estudiar gran cantidad de heridos cerebrales de guerra y realizar, a pesar de las extremas condiciones, una parte fundamental de su investigación. A algunos de estos heridos los estudió posteriormente durante varios años.
En el verano de 1938, descubrió, entre otros singulares trastornos, la visión casi invertida en el herido de guerra que denominó "caso M", y en 1939 caracterizó lo que llamó síndrome central del córtex, que presentaba singulares fenómenos dinámicos. Las observaciones no se pudieron entender hasta que descubrió la permeabilidad que desarrollaban este tipo de pacientes a la sumación temporal y facilitación multisensorial y motora.
Los primeros resultados los presentó en 1941 al Consejo Superior de Investigaciones Científicas en una memoria de 94 páginas titulada Investigaciones sobre Dinámica Cerebral. La dinámica en el sistema nervioso. Estructuras sensoriales por sincronización cerebral, que fue premiada por dicho organismo ese mismo año. Durante los años 1942-44, establecido en Madrid y subvencionado por el Instituto Cajal, obtuvo una valoración cuantitativa más precisa de los fenómenos, a pesar de las dificultades para disponer de los más indispensables instrumentos de experimentación.
En 1945, el Instituto Cajal, ya perteneciente al CSIC, publicó el primer volumen de su libro sobre Dinámica Cerebral, principalmente dedicado a las funciones visuales. Aparte de referencias locales al mencionado volumen en el momento de su publicación, d'Ors, E. (1945). «Estilo y Cifra». Diario La Vanguardia Barcelona 27 de junio de 1945: p. 3
Vallejo Nájera, A.; Escudero Valverde (1947). Trastornos psíquicos en traumatizados Craneales. Barcelona: Masso. Cap. II (pp. 37-47). destacan otras referencias, algunas internacionalesGermain, J. (1946). «Progresos actuales en neuropsicología» Revista de Psicología General y Aplicada, 1(2): 425-456. Barraquer Ferré, L. (1946). Fisiopatología y Semiología de los Lóbulos Frontales Barcelona: Publ. Médicas. p. 42