La diócesis de Ciudad Real () es una circunscripción eclesiástica de la Iglesia católica en España. Se trata de una diócesis latina, sufragánea de la archidiócesis de Toledo. Desde el 9 de julio de 2025 su obispo-prior es Abilio Martínez Varea.

Territorio y organización miniatura|Ermita del Santísimo Cristo de la Misericordia, en Miguelturra

La diócesis tiene 19 813 km² y extiende su jurisdicción sobre los fieles católicos de rito latino residentes en la provincia de Ciudad Real en la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha. Se creó sobre la base de territorios dependientes de la archidiócesis de Toledo y de las órdenes militares de Calatrava, San Juan y Santiago. Por esta razón el obispo de Ciudad Real ostenta el título de prior de las órdenes militares.

La sede de la diócesis se encuentra en Ciudad Real, en donde se halla la Catedral de Nuestra Señora Santa María del Prado (santa iglesia prioral basílica Catedral de las Órdenes Militares de Nuestra Señora del Prado).

En 2023 en la diócesis existían 163 parroquias agrupadas en 11 arciprestazgos.

Historia Antes de la firma del concordato de 1851 el territorio de la actual diócesis pertenecía en parte a la archidiócesis de Toledo, en menor medida a la diócesis de Córdoba y además existían arciprestazgos, parroquias, encomiendas y otros territorios pastorales encomendados a 3 órdenes militares españolas exentos de las diócesis (aunque a veces en conflicto jurisdiccional con ellas) y gobernados pastoralmente por priores a cargo también de otros territorios diseminados en otras provincias. La Orden de Santiago manejaba pastoralmente sus territorios en la provincia por medio del priorato nullius de Santiago de Uclés, cuyo prior residía en el monasterio de Uclés en la provincia de Cuenca y desde 1794 era un obispo in partibus infidelium. La Orden de Calatrava manejaba pastoralmente sus territorios en la provincia por medio del priorato nullius de Almagro, con sede en Almagro, aunque sus priores no tenían la dignidad episcopal. La Orden de Alcántara tenía menores territorio exentos en la provincia que la Orden de Calatraba, principalmente encomiendas. Estas 3 órdenes y Orden de Montesa tenían jurisdicción sobre territorios diseminados dentro de España, no sujetos a ningún obispo diocesano, sino que a los obispos priores de cada una y estos temporalmente directamente al rey de España como gran maestre de las órdenes militares, con inmediata sujeción a la Santa Sede.

El concordato de 1851 preveía la erección de la diócesis de Ciudad Real (art. 5), sufragánea de la archidiócesis de Toledo (art. 6), con los territorios de las citadas órdenes militares de la provincia de Ciudad Real, en los que el rey de España siguió conservando el título de "gran maestre" (art. 9).Angelo Mercati (editado por), Raccolta di concordati su materie ecclesiastiche tra la Santa Sede e le Autorità Civili, Roma, 1919, pp. 772-775. Sin embargo, el concordato tuvo dificultades para establecerse y no se publicó ninguna bula papal para la implementación práctica de sus decisiones. El 9 de marzo de 1873, el gobierno republicano suprimió las órdenes militares españolas, por lo que el papa Pío IX el 14 de julio siguiente, mediante la bula Quo gravius, suprimió la jurisdicción de las órdenes militares y anexó sus territorios a las diócesis vecinas.García Barberena en su texto sobre la fundación de la diócesis de Ciudad Real, p. 461 recuerda cómo las órdenes militares españolas, antes de la creación del nuevo convento unificado de Ciudad Real, "administraban", a través de sus seis conventos y de los demás vicariatos autónomos, 326 parroquias repartidas por toda España (por tanto no sólo en esta provincia) durante casi un año millones de fieles, muchos más que los de la nueva circunscripción. El mismo concordato (en el artículo 9) establecía que, a cambio de la renuncia a las anteriores jurisdicciones autonómicas, se crearía un priorato de órdenes militares con jurisdicción territorial, pero sin indicar sobre qué territorio. De hecho, esta decisión anuló la tomada en 1851.(en latín) Bula Quo gravius, en Pii IX Pontificis Maximi Acta. Pars prima, Vol. VI, Roma, 1874, pp. 208-216.

Priorato nullius de las Órdenes Militares Con la restauración de la monarquía se restablecieron también las órdenes militares. El papa Pío IX erigió entonces el priorato nullius de las Órdenes Militares (la Praelatura Cluniensis, asimilable a una prelatura nullius inmediatamente sujeta a la Santa Sede) mediante la bula Ad Apostolicam del 18 de noviembre de 1875.(en latín) Bula Ad apostolicam, en Pii IX Pontificis Maximi Acta. Pars prima, vol. VII, Roma, 1878, pp. 121-138. Con esta bula el papa restableció canónicamente las órdenes religioso-caballerescas coordinadas por el Real Consejo de Órdenes Militares, y les asignó jurisdicción sobre toda la provincia de Ciudad Real con la erección de un único priorato nullius dioecesis, es decir, sujeto inmediatamente a la Santa Sede; el prior del Real Consejo fue nombrado obispo de la nueva circunscripción eclesiástica.El artículo 23 de la bula de erección del priorato disponía expresamente que el prior era elegido por el rey entre el clero de las órdenes militares, pero después del martirio del beato Narciso de Esténaga y Echevarría en 1936 (y seis años de vacancia del priorato mismo) el nuevo prior fue elegido en 1942 por Francisco Franco y confirmado por la Santa Sede, sin ser ya miembro de una de las órdenes. El resto de los territorios que habían estado sujetos a las órdenes militares fuera de la provincia de Ciudad Real fueron agregados a las diócesis adyacentes según la inmediatés a las catedrales respectivas. La bula fue ejecutada por el cardenal Juan Ignacio Moreno y Maisanove, arzobispo de Toledo, el 15 de mayo de 1876, y promulgada solemnemente en Ciudad Real, el 4 de junio de 1876, domingo de Pentecostés.

Desde el concordato de 1953 el nombramiento lo hizo directamente el papa. Desde la erección del priorato nullius, a los priores de Ciudad Real se les asignó la diócesis de Dora, por lo que estaban revestidos de la dignidad episcopal como obispos titulares, con la particularidad de ejercer su ministerio episcopal sin estar sujeto a ningún arzobispo metropolitano, sujetos directamente al papa: vere et proprie nullius dioecesis. Su sede estaba en Ciudad Real, en la que había sido iglesia parroquial de Santa María del Prado, que quedó elevada a "santa iglesia prioral" (equivalente a catedral). Los obispos-priores eran vestidos, armados y cruzados, previo expediente informativo, caballeros de una de las cuatro órdenes militares. Así sucedió hasta 1943.Era obligado e inherente en este cargo que el obispo-prior profesara en alguna de las cuatro órdenes militares. Artículo 23 de la bula Ad Apostolicam.

Las órdenes militares fueron suprimidas el 29 de abril de 1931 por el gobierno republicano, si bien no afectando al priorato. En 1931 la diócesis-priorato comprendía 131 parroquias y más de 150 ermitas o santuarios. El clero diocesano estaba compuesto por 276 sacerdotes y 128 seminaristas. Las órdenes masculinas sólo contaban con 84 religiosos, mientras que las femeninas agrupaban 576 monjas.

Persecución religiosa La guerra civil española golpeó duramente al priorato nullius. Ciudad Real no se sumó al pronunciamiento que dio lugar a la guerra civil y los templos permanecieron abiertos hasta el 25 de julio de 1936 cuando la Guardia Civil abandonó la ciudad para reforzar la defensa de Madrid. A primeros de agosto se generalizaron episodios de violencia anticlerical, siendo ejecutado en la localidad de Peralvillo el 22 de agosto de 1936 el obispo-prior beato Narciso de Esténaga y Echevarría (exconfesor del rey Alfonso XIII de España) y miembro de la Real Academia de la Historia y de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. También murieron numerosos sacerdotes diocesanos, religiosos, especialmente claretianos y lasalianos. Fueron víctimas de la persecución religiosa durante la guerra civil española cuatro de cada diez sacerdotes de esta circunscripción.

Entre el 22 y el 23 de julio la Comunidad de Padres Pasionistas de Daimiel, compuesta por 31 individuos, fueron apresados y trasladados en grupos a Manzanares, Ciudad Real, Urda y Madrid dónde fueron fusilados. Algunos fueron represaliados en fechas posteriores y unos pocos pudieron librarse de la muerte.

El 24 de julio en la estación de Fernán Caballero catorce religiosos claretianos, procedentes de Ciudad Real fueron arrojados al andén y tiroteados públicamente hasta su muerte.Antonio Montero, Historia de la persecución religiosa en España, 1936-1939 páginas 296-307 Los 14 mártires claretianos son: Tomás Cordero, Claudio López, Ángel López, Primitivo Berrocoso, Antonio Lasa, Vicente Robles, Melecio Pardo, Antonio María Orrego, Otilio del Amo, Cándido Catalán, Ángel Pérez, Abelardo García, Gabriel Barriopedro y Jesús Aníbal Gómez, este último de nacionalidad colombiana. A ellos hay que añadir el hermano Felipe González, que fue martirizado también en Fernán Caballero, en la puerta del cementerio el 2 de octubre de 1936.Claret.org - 28 de julio: Siervo de Dios E. Tomás Cordero y compañeros, mártires

El 30 de julio en la estación de Miguelturra una patrulla de jóvenes libertarios acribilló a balazos a tres dominicos y a un franciscano, padre Felipe Perea Santos, procedentes de Almagro.Ordenaron a los religiosos que caminasen hacia un extremo de la estación y, cuando se habían separado unos pasos, empezaron a dispararles por la espalda.

El 27 de julio en Alcázar de San Juan un grupo de 13 religiosos de diversas órdenes, entre los cuales se encontraba el franciscano Martín Gómez de Lázaro y Pérez fueron asesinados a manos de milicianos de las poblaciones vecinas.J. Albertí La Iglesia en llamas. Diez meses de persecución religiosa.

Todos los hermanos de las Escuelas Cristianas del colegio de Santa Cruz de Mudela, junto con tres sacerdotes y 19 seglares, fueron trasladados el 18 de agosto a Valdepeñas donde fueron fusilados. Su superior era Remigio Ángel Olalla Aldea.Libertad Digital - María Encarnación González Rodríguez - Burgos, Cartagena, Ciudad Real

También los religiosos marianistas Carlos Eraña Guruceta, Fidel Fuidio y Jesús Hita, destinados en Ciudad Real, tras su dispersión por fondas y pensiones locales debido a la incautación del colegio de la carretera de Miguelturra, sufrieron martirio tras ser juzgados sumarísimamente en la checa establecida en el seminario viejo de la calle Alarcos.

Diócesis de Ciudad Real Las peculiaridades iniciales del priorato nullius se diluyeron. Como ejemplo, ni el obispo-prior Emeterio Echeverría ni sus sucesores pertenecían ya a ninguna de las órdenes militares. Además, a partir del concordato de 1953, el nombramiento del obispo-prior seguía el trámite común para todos los obispos diocesanos españoles mientras que originalmente debía ser nombrado por el rey, la iglesia prioral era llamada catedral, el priorato era conocido como diócesis de Ciudad Real y los prelados desde siempre habían sido considerados como obispos residenciales de Ciudad Real. Lo que era una realidad de hecho se plasmaría sobre el papel en 1980.

El 4 de febrero de 1980 el priorato nullius fue elevado al rango de diócesis, sufragánea de la archidiócesis de Toledo, mediante la bula Episcopus titulo Doritanus del papa Juan Pablo II.