miniaturadeimagen|Dos antiguas figuras antropomorfas de Perú La antropología de la religión es una rama de la antropología que estudia el origen, desarrollo y evolución de los fenómenos religiosos en las distintas sociedades y grupos humanos. La antropología moderna adopta una completa continuidad entre el pensamiento mágico y la religión y que cada religión es un producto cultural creado por la comunidad que la practica.

Definición de religión A partir de la definición de un concepto ha de tenerse en cuenta que se ha llegado a dicha definición partiendo de innumerables datos y casos particulares. Aun teniendo el defecto de incluir en la misma la visión o interpretación de quien estudia los datos, la definición como punto de partida para una explicación constituye la segunda parte de un proceso inductivo-deductivo.

La religión, por su universalidad y evolución a través de los tiempos y culturas, es un concepto de muy difícil definición. Se puede decir que hay tantas definiciones como estudiosos del fenómeno religioso. Pero pueden agruparse en tres categorías: históricas, teológico-filosóficas y antropológicas.

En el primer grupo (definiciones históricas), se hallan las interpretaciones de la religión como explicación racional de los misterios de la naturaleza, es la religión animista (Edward Burnett Tylor). También se ha visto en lo religioso una forma de controlar los fenómenos a través de la magia (James George Frazer) o como respuesta a los sentimientos de soledad ante los fenómenos de la naturaleza o el misterio de la muerte.W. James Durkheim concibe la religión como inseparable de la organización social –totemismo–. Cada época o entorno sociocultural hace un enfoque conceptual diferente del término religión. Para la cultura occidental hay religiones primitivas o politeístas y religiones monoteístas o «del libro», por alusión a que se ha recogido en escrituras los dogmas de fe y de la moral.

Entre las definiciones teológico-filosóficas, se cuenta a una larga lista de filósofos, teólogos y estudiosos que enfocan la religión de forma esencialista. Tratan de definir lo religioso por su contenido, sus dogmas. La religión como sistema de creencias. Pero este tipo de definición, al no llegar a explicar conceptos como lo sagrado, el misterio o lo absoluto, dejan la puerta abierta a otro tipo de explicaciones.

Las definiciones antropológicas son funcionalistas, se fijan en la acción, la estructura social y los aspectos pragmáticos. Frente al esencialismo de lo sagrado y lo profano como explicación del mundo, se oponen la interpretación de las creencias y ritos como elementos activos de control o la religión como una estructura social (M. Mauss, Max Weber, Malinowski, Strauss, Durkheim, Frazer).

En los pueblos primitivos, la religión constituye parte del entramado social que brinda estabilidad y afán de supervivencia al grupo a través del mito. Estos grupos se sienten descendientes de un dios, semidiós o héroe y con un cometido místico (ritos). En las sociedades modernas, la religión ha perdido importancia respecto a estas funciones. Ya no representa la única forma de moral, al desarrollarse el Derecho, y las instituciones del Estado desempeñan gran parte de las funciones que tradicionalmente venía realizando la religión.

Las funciones más elementales de la vida religiosa se pueden resumir en estas:

Cosmovisión o interpretación del mundo: origen, sentido, destino, salvación. Estabilidad social, dirigida al grupo como tal, a través de la sacralización de la familia y el trabajo, de la moral y la autoridad, instituciones, ritos de paso y de sacrificio, etcétera. Función económica y de control. Aparición del capitalismo (Max Weber). Función psicológica, de estabilidad emocional, dirigida al individuo: el sentido de la vida, la salvación individual mediante la gracia, la integración en la comunidad celeste mediante la salvación.

En la definición nominal, tampoco hay acuerdo entre los estudiosos de este campo. Unos la hacen derivar de la palabra latina relegare, en el sentido de preocupación, de prestar atención, de práctica intimista (Galio); otros, del término relegere, como actividad social y legal perteneciente a lo público y a la esfera del Estado (Cicerón) y otros, de religere, como atadura y unión con lo divino a través de la moral (san Agustín).

Breves notas sobre la evolución del concepto de religión El mundo romano (véase cultura de la Antigua Roma) concibe la devoción a los dioses como un sistema de prestación-contraprestación, como un culto público y privado. Por eso, la relación legal con los dioses dará una gran relevancia al derecho en la teología escolástica medieval. En la evolución de la religión romana se observan tres etapas claras:

Periodo itálico, en el que predominan las divinidades indígenas. Periodo helénico. Tras el contacto con el mundo helenístico, el espíritu de piedad ingenua da paso a una religiosidad filosófica y formal. Periodo oriental, en el que se busca la felicidad y una vida eterna segura a través de ritos mistéricos: Dioniso, Démeter, Cibeles, Isis, Osiris y Mitra, entre otros.Guillén, J. (1985). Vida y costumbres de los romanos, vol. III. Salamanca.

En el mundo medieval conviven los restos de la religiosidad romana bajo la forma de elementos mágicos: pócimas, conjuros, encantamientos, etcétera, con la religiosidad cristiana que va haciendo calar su pensamiento religioso en las nuevas sociedades recién cristianizadas. De aquí surge el fenómeno de la religiosidad popular en contraposición al de religiosidad oficial.

Durante el Renacimiento se inicia la separación entre teología y religión. Al ponerse de moda la mitología clásica aparece un elemento de referencia frente al absolutismo teológico medieval. Giovanni Boccaccio escribió una Genealogía de los dioses paganos (1360).

La Ilustración someterá a la religión a los «límites de la razón» (Immanuel Kant). Se traducen textos religiosos de otras culturas, aparecen el deísmo, los diccionarios enciclopédicos, la crítica a los textos bíblicos, se combate la superstición y se ataca el poder de la Iglesia. La filosofía empirista (David Hume) pondrá en duda principios de la filosofía tradicional como el de la causalidad.

La interpretación de la religión toma un rumbo inesperado en el con los trabajos de Auguste Comte, Charles Darwin y Sigmund Freud. Este último considera el concepto de Dios como la máxima creación cultural por dotar a la humanidad de un padre que ha de emparejarse de forma natural con la madre tierra.Tótem y tabú (1913), Moisés y el monoteísmo (1939); El porvenir de una ilusión (1927)

Enfoques conceptual y funcionalista (qué es y para qué) Las interpretaciones clásicas de lo que es religión hacen hincapié en los conceptos esenciales – visiones esencialistas– del fenómeno religioso: lo divino o sagrado, el misterio, la fuerza vital, el tao, el maná, etcétera. Todas estas definiciones o interpretaciones del hecho religioso descansan en dos conceptos generales aceptados por los representantes de este enfoque sustantivista: las creencias y los rituales. Es decir, los hechos religiosos que adolecen de alguno de estos dos elementos no deberían incluirse en la categoría de fenómeno religioso. Un sistema de creencias sin una estructura ritual no es propiamente un fenómeno religioso. Asimismo, una acción ritualizada que no va dirigida a algún tipo de entidad suprahumana no es un rito en el sentido religioso. Por ejemplo: fumar, las diferentes formas de protocolo, las costumbres sociales, algunas prácticas y técnicas yóguicas. ¿Es posible hablar de una sacralidad sin Dios, como se ha interpretado el budismo?Von Glasenapp, H. (1974). El budismo, una religión sin dios. Barcelona.) ¿Estarían algunas prácticas budistas en el límite del concepto de religión?

Por todo ello, es necesario acotar el término religión para no acabar incluyendo en esta categoría los fenómenos psicológicos, mágicos o actuaciones terapéuticas. Sería un error etimológico considerar la acupuntura, el taichí, el logos griego o el ser parmenídeo como conceptos religiosos aunque coincidan sus atributos con algunos de los asignados al dios cristiano o al dalái lama como el Hijo de Dios cristiano o a la Ilíada y la Odisea como libros sagrados a pesar de su alto contenido religioso, o a algunos filósofos griegos como creadores de sectas religiosas.

El principal escollo con que se encuentra este enfoque esencialista o conceptual del hecho religioso es que no se pueden definir con claridad términos como la divinidad, lo sagrado, el misterio o el más allá. De esta forma nos encontramos de vuelta al comienzo de la investigación: cómo definimos lo esencial del fenómeno religioso para saber si una acción es religiosa o no.

Las interpretaciones funcionalistas no se preguntan «qué es lo religioso» sino el «para qué», cuál es el objetivo del hecho religioso. El principio darwinista de que la función crea el órgano hace preguntarse a los sociólogos de la religión si la finalidad no estará en el comienzo del proceso religioso. Si existe una necesidad de explicación del mundo, del más allá, surgirá la respuesta cultural idónea a esa inquietud básica;Gablentz, O. H. (1960). Die antropologischen Voraussetzungen sociologischer Grundbegriffe, Berlin. viene a decir que la integración es la función de la religión y, al revés, siempre que ocurra algún tipo de integración nos hallamos ante un fenómeno religioso. En el mismo sentido van las opiniones de Talcott Parsons, Clifford Geertz, Malinowski, entre otros funcionalistas. Si hablamos de integración del individuo en una sociedad atemporal o extramundana, tendría pleno sentido aplicarle el término religioso. Pero si lo aplicamos a los actos de integración social, entonces deberíamos incluir en lo religioso a los ateos y a toda acción social. El concepto de religión se vuelve inflacionista y llegaría a identificarse con sociedad. Algunas formas religiosas sitúan muy próximos el Estado/grupo y lo sagrado (totemismo y religión romana, por ejemplo) ya que consideran al grupo —no a los individuos— heredero del carisma de sus dioses.

Sería el caso de los líderes religiosos que, al prometer la salvación o un paraíso celeste, quedarían incluidos en la categoría de «religiosos»; a pesar de que en la definición conceptualista no lo serían por carecer de rituales y muchas veces de creencias ya que basan toda su actividad espiritual en su propio carisma. Los líderes religiosos, cuanto más carismáticos son, menos utilización hacen de los recursos del ritual y de las creencias. Deberían considerarse religiosos en el sentido funcionalista, por ofrecer una salvación ultraterrena a sus seguidores. Estas soluciones salvíficas quedarán plasmadas más tarde en forma textual y de rituales evocativos de las acciones y milagros del líder. Así pues, la religión está en germen en los movimientos carismáticos, y en pleno desarrollo al fijarse el dogma y creencias en forma de texto normativo.

Etnocentrismo en la teoría social de la religión