thumb|right|Ofrenda a Moloch según Bible pictures and what they teach us, de Charles Foster (1897). La ilustración muestra la representación típica de Moloch en fuentes medievales y modernas. miniaturadeimagen|Saturno devorando a un hijo, de Rubens (1636-38). A veces el titán griego Crono, relacionado con el dios romano Saturno, ha sido identificado también con Moloch. |alt= Moloch (en fenicio 𐤌𐤋𐤊, en hebreo: מֹלֶךְ mōlek, en griego Μολόχ) es un término encontrado en la Biblia hebrea, relacionado con sacrificios humanos.
Según la tradición rabínica, Moloch era una estatua de bronce con fuego en su interior, dentro de la cual se arrojaba a las víctimas. Modernamente, esta descripción ha sido relacionada con los relatos de autores clásicos y relatos bíblicos acerca de sacrificios de niños realizados en Cartago, en el Púnico, en Fenicia como parte del culto de Adramelech (también se menciona en la Biblia el culto a Adramelech en una ciudad llamada Sefarvaim) y el culto de Baal Hammón.D.D. Hughes, Human Sacrifice in Ancient Greece, London: 1991, S. 115 ff.
Autores como John Day (1989) y George Heider (1985), quienes sostienen la interpretación tradicional, la misma que sostiene la tradición rabínica, han propuesto que las consonantes MLK se pronunciarían Moloch y sería un dios cananeo. Sin embargo, Otto Eissfeldt reinterpretó desde 1935 que el término no sería de un dios específico, sino un tipo de sacrificio con el epíteto Melek (rey) antes del nombre de la deidad y en ocasiones lammōlek, similar al ritual molk, que significaría "sacrificio" en lengua púnica. Existe la controversia en el caso del ritual, de si se trataba de una costumbre religiosa nativa o importada, que después fue abolida y condenada.
Moloch es usado de manera figurada desde la obra de Milton, donde designa a un demonio, como cualquier persona o entidad que requiera la entrega de lo más preciado a cambio de alguna recompensa, y también, simplemente, como un sistema que devora a quienes lo veneran.
En la tradición de Cábala, junto a satanás, son los regentes del qlifá llamado Taumiel.
Semiología y pronunciación El nombre podría ser un disfemismo del epíteto aplicado a varios dioses: mlk, ‘rey’, que puede datarse en la época del Segundo Templo. Numerosos dioses cananeos eran designados con este epíteto y por ello asociados luego con un dios Moloch, o Milcom (), dios de los amonitas, y Melkart, dios de Tiro.
Tradicionalmente se ha interpretado Moloch como el nombre de un dios, probablemente llamado «el rey», pero pronunciado a propósito como molek en vez de melek, utilizando las vocales de la palabra hebrea bosheth (‘ignominia’). Tras el descubrimiento de Cartago en 1935, el teólogo e historiador de las religiones Otto Eißfeldt realizó un estudio donde determinó que, en las inscripciones púnicas, Moloch era un verbo y no un dios, es decir, el rito. Descartaba, por tanto, la idea de que Molok fuera un dios perteneciente a la cultura fenicia, ya que ni en las estelas de dicha población ni en los fenicios de Occidente (púnicos) se encuentra Molok como dios. Los eruditos G. C. Heider y John Day identifican a Moloch con una deidad atestada en Ugarit, donde es llamada Mlk.
Hay objeciones a la interpretación tradicional. En el mito ritual "Los dioses apuestos y hermosos" encontramos el texto vocalizado como "Shalima Malka, shalima malkata", sin vocales como "slm.mlk.slm.mlkt" y que significaría "A la salud del rey, a la salud de la reina". En Ugarit por ende se traducen muchos textos el MLK como rey y reina. Podemos ver en John Day la tablilla inédita RS.1986.22458 que cita en la página 214 el transliterado y traducido texto "Quince tinajas de cebada para los caballos de Resheph, Quince tinajas de cebada para los caballos de MLK de Astarot" de donde sacaría al dios Moloch, pero de la misma tabla inédita fue utilizada por Dennis Pardee (1988), quien aporta la traducción "Cinco canastas (de cebada) para los caballos de Milkastarte", nombre que sería traducido como Reina Astarté. Esta traducción fue aportada por la directora de Ras Shamra-Ougarit, Marguerite Yon y la corrección de Pierre Bodreuil, ya que no eran 15 canastas, sino 5. Sería entonces una traducción más moderna y por tanto contradice directamente a la versión de John Day.
En otros pasajes, el dios de los amonitas es llamado Milcom, no Moloch (I Reyes 11:33, y Sofonías 1:5). La Septuaginta lo llama Milcom en I Reyes 11:7, en vez de Moloch, aunque esto sugiere un posible error en la transcripción del hebreo. Como consecuencia, muchas traducciones inglesas lo denominan Milcom.
Por otra parte, se ha sugerido que Moloch era un epíteto de Baal, en semítico cananeo 𐤁𐤏𐤋 [baʕal] 'amo' o 'señor' ( [Báʿal], [Ba,al]), una antigua divinidad de varios pueblos situados en Asia Menor y su área de influencia: babilonios, caldeos, cartagineses, fenicios (asociado a Melkart), filisteos, israelitas y sidonios. Era el dios de la lluvia, el trueno y la fertilidad.
Jean Marquès-Rivière, en su trabajo 'Amuletos, talismanes y pantáculos', afirma la identidad de Moloch y Saturno, Cronos para los griegos, y presenta simbología relacionada con esos ídolos.
Representación y sacrificios Generalmente Moloch es representado como una figura humana con cabeza de carnero o becerro, sentado en un trono y con una corona u otro distintivo de realeza, como un báculo.
Según la interpretación tradicional los sacrificios preferidos por Moloch eran los niños (véase el rito «molk»), especialmente los bebés. Esta idea surgió de relacionar las narraciones bíblicas —donde se menciona el culto de Moloc y se lo asocia con la práctica de pasar a un niño por el fuego— con las descripciones de la religión púnica en las fuentes clásicas.
Moloc en la Biblia
Biblia hebrea La palabra Moloc aparece ocho veces en el Texto masorético de la Biblia hebrea. Una de ellas (1 Reyes 11:7) es una errata por Milcom, epíteto del dios supremo de Amón. El resto se encuentran mayoritariamente en el Levítico, con dos menciones más en el Segundo Libro de los Reyes y en Jeremías. En todas ellas se condena a los israelitas que rinden culto a Moloc, el cual se relaciona en general, según estos textos, con ofrecer a los niños en sacrificio o en ofrenda. Además, pero sin mencionar a Moloc, se alude muchas veces a la práctica de «pasar por el fuego».
En Levítico ambas prácticas aparecen juntas:
En el relato del reinado de Acaz se lee:
En el Deuteronomio se menciona el rito como una práctica habitual de los cananeos, que justificaba su exterminio:
En atención a esto, la reforma de Josías prohibió tales rituales:
Aquí aparece por primera vez la palabra Tofet como sinónimo de esta práctica cultual.
Los lugares altos son lugares sagrados en la religión cananea e israelita primitiva, un eco del cual se encuentra en el episodio del sacrificios (o «atadura») de Isaac.
En los LXX y el Nuevo Testamento La traducción al griego de la Biblia hebrea, conocida como la Septuaginta, vierte el término Moloc como «gobernante» (ἄρχων, arkjon) en Levítico, o bien como «rey» (βασιλεύς, basileus) en 1 Reyes 11:7; pero lo translitera como Moloch en 2 Reyes 23:10 y en Jeremías 7:30. Además nombra a Moloc en un pasaje de Amós, donde el masorético usa otro nombre.
Esta versión es la que se cita en el Libro de los Hechos de los Apóstoles, cuando el helenista Esteban testifica ante el Sanedrín (Hechos 7:43), y constituye la única mención de Moloc en el Nuevo Testamento.
Los sacrificios de niños en la religión púnica Numerosos autores de la Antigüedad como Simónides de Ceos, Clitarco de Alejandría, Diodoro Sículo, Plutarco o Teodoro describen en detalle las ceremonias y rituales asociados al culto de este dios, identificado (en interpretatio graeca) con Crono, quien devoraba a sus hijos en el mito:
190px|thumb|right|Ilustración sobre «El ídolo de Moloch con 7 espacios o capillas», en Öffentlicher Gottesdienst der alten Hebräer (El culto público de los antiguos hebreos), obra póstuma de Johann Lund (edición de 1711-1738) Plutarco relata en De superstitione (Moralia 171c-d):
Diodoro Sículo (Bibliotheca historica, XX.14.6) escribió:
Teodoro también relata que los familiares tenían prohibido llorar y que, cuando Agatocles derrotó a Cartago, los nobles cartagineses creyeron que habían disgustado a Moloch, así que sustituyeron a los niños recién nacidos por sus propios hijos para el sacrificio. Intentaron compensar al dios realizando el holocausto con doscientos niños de las mejores familias ininterrumpidamente, llegando a sacrificar trescientos en total. La gigantesca estatua de bronce estaba al rojo vivo, y las tropas que sitiaban la ciudad asistían al espectáculo desde las murallas exteriores que ya habían conquistado.
También lo relata Clitarco en un comentario sobre la República de Platón:
Con base en la mencionada historiografía, en los templos en los que se rendía culto a Moloch, se encontraba una enorme estatua de bronce del dios. Dicha estatua estaba hueca y la figura de Moloch tenía la boca abierta y los brazos extendidos, con las manos juntas y las palmas hacia arriba, dispuesto a recibir el holocausto. Dentro de la estatua, se encendía un fuego que se alimentaba continuamente durante el holocausto. En ocasiones, los brazos estaban articulados, de manera que los niños que servían de sacrificio se depositaban en las manos de la estatua, que por medio de unas cadenas se levantaban hasta la boca, introduciendo a la víctima dentro del vientre incandescente del dios, análogo a la historia grecorromana de Crono/Saturno cuando se tragaba a sus hijos (que posteriormente serían conocidos como los dioses olímpicos).
Conclusión La interpretación tradicional ha dicho que el culto a Moloch se extendió junto con la influencia de los fenicios en el Mediterráneo y llegó incluso a las costas de los etruscos y la península itálica. Dicen que Cartago lo tenía como dios supremo y protector de la ciudad., p. 255 Sin embargo, esto no es demostrable, ya que las divinidades máximas de Cartago eran Tanit y Baal Hammon. En ninguna estela se ha descubierto una dedicatoria a Moloch, sino que encontramos arqueológicamente pruebas firmes de Molk como ritual a múltiples dioses y la palabra melek como epíteto.
Una hipótesis unificadora es que la función de Moloch en la biblia sea repudiar un ritual antiguo, que se sincretizó a YHWH y tenían que desasociarlo de su dios, mismo caso de repudio lo vemos con el becerro de oro, el ocultamiento del dios semítico El aunque aparezca en diversas citas como Génesis 33:20 y la demonización del dios Baal, pudiese ser en el periodo transicional cuando estaban unificando a los Elohim en un único dios, lo que apoyaría la idea de que es práctica en honor a una o varias deidades propias del pueblo hebreo.
Diversos textos latinos, con cierta intención propagandística, se refieren a él como Crono o Saturno. Clitarco de Alejandría, Diodoro Sículo y Plutarco mencionan ofrendas de niños en llamas a Cronos o Saturno. Estas ofrendas de niños hasta el momento tienen motivos inciertos y se cree que pudiese ser resultado de la altísima mortalidad de menores, siendo entonces una necrópolis y no un ritual de sacrificio.
Apariciones [Biblia] Apariciones en la Biblia, según transcribe la Biblia Reina Valera:
se menciona como Moloc: ; ; ; ; ; se mencionan sacrificios infantiles por fuego: ; ; ; ; ; ; se menciona como Baal:
Literatura Aparece en el poema épico "Paraíso perdido" de John Milton y en la novela de Jeff Lindsay "Dexter en la Oscuridad", así como el "El abismo de Maracot" de Arthur Conan Doyle, en "El Aullido" (Howl y otros poemas) de Allen Ginsberg, en el ensayo "Los demonios de Loudun" de Aldous Huxley y su nombre lo toma como suyo el personaje antagónico de la novela "El Símbolo Perdido" de Dan Brown. También aparece en el poema "los motivos del lobo" del poeta nicaragüense Rubén Darío. Es figura destacada en la novela cartaginesa "Salambó" de Gustave Flaubert.