Esmeraldas, es una ciudad ecuatoriana; cabecera del cantón homónimo y capital de la Provincia de Esmeraldas, así como la urbe más grande y poblada de la misma. Se localiza en la orilla derecha de la desembocadura del río Esmeraldas, al norte de la región litoral del Ecuador, a una altitud de 15 m s. n. m. y con un clima tropical de sabana de 27 °C en promedio.

En el censo de 2022 tenía una población de 250,000 habitantes, lo que la convierte en la décima quinta ciudad más poblada del país. La ciudad es el núcleo del área metropolitana de Esmeraldas, la cual está constituida además por ciudades y parroquias rurales cercanas. El conglomerado alberga a más de 270.000 habitantes, siendo una de las principales conurbaciones del Ecuador. La ciudad es conocida por ser tradicionalmente el territorio afroecuatoriano por excelencia.

Sus orígenes datan del 21 de septiembre de 1526 cuando llegan a San Mateo (parroquia rural del Cantón Esmeraldas), fundada por Bartolomé Ruiz, pero es a mediados del , debido a su ubicación geográfica, como uno de los puertos más importantes del Ecuador, cuando presenta un acelerado crecimiento demográfico hasta establecer uno de los principales núcleos urbanos de la nación. Es uno de los más importantes centros administrativos, económicos, financieros y comerciales del país. Las actividades principales de la ciudad son el comercio, la industria y la agricultura. Ofrece hermosas playas con paisajes y clima cálido, que la hacen uno de los destinos turísticos más visitados de la zona.

Toponimia Ciertas teorías aseguran que su nombre nace de la piedra preciosa color verde (esmeralda), también se dice que debido a que este territorio geográfico goza de una abundante vegetación a lo largo de todo el año, la provincia de Esmeraldas ha recibido el apelativo de "la provincia verde".

Fue descrito por Wolf de la siguiente manera:

Historia La Conquista Bartolomé Ruiz fue el primer explorador español que surcó el espacio marítimo de lo que hoy son las costas de Ecuador, desembarcando en el norte de lo que después se conocería como la Tierra de las Esmeraldas. Echó anclas en la desembocadura de un "río Grande" y fue recibido amistosamente. Ruiz encontró en las orillas del río tres pueblos cuyos habitantes estaban engalanados con oro. El piloto continuó su viaje por la costa, y regresó con Pizarro, Almagro y sus hombres. Desembarcaron en una bahía y toma posesión de la aldea nativa de Sagüe a orillas del Esmeraldas en la que fundaron San Mateo que posteriormente se mantendría como una parroquia rural, para entonces el 21 de septiembre de 1526. La recepción por los nativos ya no fue amistosa, por lo que reembarcaron y Pizarro se quedó aguardando refuerzos en la isla del Gallo. El año 1531 volvería Pizarro para la definitiva conquista.

Esmeraldas era conocida como "tierra de los yumbos" a quienes se consideraba como indios salvajes y peligrosos. Estas tribus estaban conformadas por comunidades nigua, lachi, campaces, malabas y cayapas. La falta de caminos seguros mantuvo a la provincia aislada hasta fines del . Esmeraldas dependió por más de tres siglos a la Gobernación de Quito. Es preciso también comprender que en la antigua Gobernación de Guayaquil deben identificarse dos zonas diferentes: la costera y la que miraba al interior, que comprendía inclusive los pueblos de Mindo y de Santo Domingo; por la distribución provincial posterior y por la información étnica, es importante tomar en cuenta sobre todo a las zonas costeras. En este sentido también las tempranas exploraciones de Díaz de Pineda y de Alonso de Castellanos, antes de 1550, sirven para la zona del interior únicamente sobre el primer constituyente negro de Alonso de Illescas.

En el , Esmeraldas fue una tentación para los españoles, por las piedras de esmeraldas, según lo afirma Andrés Contero en 1586. De este siglo cabe destacar la acción de Miguel Cabello Balboa, refundador de Atacames en 1577, población luego abandonada por la resistencia de los primeros mulatos y de los indios campaces y otros llamados "indios bravos".Alfredo Costales: Los Maldonado, pg. 31 Y junto a Cabello, habría que rescatar las acciones de Diego Bazán Valderrama y de Cáceres Patiño. Pero ante todo, el es de torno indígena en la región, cuando su cacique principal era don Felipe Cayapa, quien en 1598 residía en el pueblo del Espíritu SantoJoel Monroy: En convento de la Merced de Quito, I) puesto que los mulatos eran aún una población muy reducida.

Y de todo el período habría que señalar al padre mercedario Onofre Esteban, que vivió 11 años en la provincia (1587?-1598), siendo el fundador de San Mateo hacia 1588, seguramente 6 leguas adentro de la actual ciudad, según se desprende del mapa de Maldonado hecho en 1740.

Entre 1598 y 1600 la imagen que tiene la Audiencia sobre los pobladores de Esmeraldas, es mixta, pues los mercedarios Gaspar de Torres y Juan Bautista Burgos llevaran a Quito en 1598 un primer contingente de indios malabas y de cayapas, mientras el Oidor Barrio irá llevando a los Arove como los primeros mulatos conocidos.

Asentamiento del pueblo afro y República de los Zambos de Esmeraldas Según el historiador González Suárez, los primeros negros que llegaron a Esmeraldas procedían de un barco proveniente de Panamá cargado de mercancías rumbo a Perú que recaló frente a la costa de Atacames, en la zona llamada Rocas de San Mateo en octubre de 1553. Antes de reanudar el viaje, los españoles decidieron ir a tierra para abastecerse de agua dulce y de alimentos. Utilizaron una barca para ir, ellos y sus esclavos, a tierra. Pero sobrevino una tempestad que les arrojó contra las rocas y los esclavos aprovecharon para eliminar a sus amos y huir. El líder de los rebeldes o cimarrones era Alonso de Illescas que había vivido en Sevilla y hablaba castellano.

Los fugitivos Volvieron a bordo para apoderarse de armas y vestidos antes de ingresar a tierra. Después descubrieron que la zona poseía un clima similar al de África, estableciéndose en esta provincia. Al internarse en el continente sometieron a las tribus indígenas como los atacames, cayapas, etc gracias a las armas de fuego pero también al temor que inspiraban entre los indios. Como estos nunca habían visto a gentes de raza negra, los cayapas los denominaron "malaba" (malo), o "juyungo" (diablo). Sobre los Juyungos escribiría Adalberto Ortiz una novela.

Los náufragos africanos lograron sobrevivir. Entre ellos, el Cimarrón Antón, quien guio el grupo de libres hacia la construcción de un reino. Según el cronista Miguel Cabello de Balboa, Antón se enfrenta violentamente contra los indios pidi, quienes viendo la superioridad de los africanos, establecieron alianzas y acuerdos para dominar juntos un territorio amenazado ya por los españoles. Posteriormente, Antón fue traicionado y muerto por los aborígenes, quienes optaron por terminar la alianza y separarse.

En la región se asentaron dos cacicazgos dominados por afrodescendientes, uno es el de don Francisco de Arobe, y el otro es el de Alonso Sebastián de Illescas. Los cacicazgos se consolidan al ganar la amistad de los indígenas y pactar con ellos estratégicas alianzas con el propósito de conservar la autonomía y la libertad del territorio de Esmeradas de manos de la Corona Española. Se funda así un territorio con gobierno propio llamado "República de Zambos". alt=Los tres mulatos de Esmeraldas|miniaturadeimagen|350x350px|Los mulatos de Esmeraldas (1599), Andrés Sánchez Galque

El intento de control de la región por parte de los españoles, tendrá un protagonista principal en la Real Audiencia, Juan del Barrio Sepúlveda, oidor en la Real Audiencia de Quito, que consigue alcanzar el pacto con los mulatos y quien costea la realización del cuadro como demostración evidente de este logro. Francisco de Arobe acepta la relación con los españoles y la conversión a la fe católica, siendo bautizado junto con su mujer india, doña Juana, y aprueba la construcción de una iglesia en 1578, cerca de su propia vivienda en la Bahía de San Mateo. En 1596, con la llegada del oidor Juan del Barrio Sepúlveda se diseña un plan que contemplaba el uso de la palabra y el fomento de la fe católica a través de la misiones mercedarias para controlar la región. Además plantea aprovechar los conflictos interétnicos, iniciando la labor con aquellas etnias que tenían conflictos con los negros como los capayas. Así lograron la colaboración del cacique Luis Gualapiango del pueblo de Lita, a cambio su nombramiento como gobernador de los indios que poblaban la provincia de Lita.

Para 1598, el misionero Gaspar de Torres junto a indios cayapas, lachas y otros de los confines de Lita llegaron a Quito para certificar su lealtad y colaboración en la reducción y pacificación de Esmeraldas. En 1599, lo hacen Francisco Arobe, y dos de sus hijos, Pedro y Domingo, caciques principales en las tierras de la Bahía de San Mateo, para colaborar en la pacificación de la región, según autos de la Secretaría de la Real Audiencia "Arobe, sus hijos y los indios que lo acompañaban dieron la paz y obediencia al Rey y de ellos en su real nombre se tomó posesión y el asiento y capitulaciones y asi quedaron y están puestos por vasallos suyos en su real Corona".

Mediante un documento enviado a Illescas denominado "Real Provisión de perdón y seguro para Illescas, sus hijos, deudos, parientes y los demás a él sujetos", las autoridades daban respuesta a las peticiones del líder negro que hiciera en 1585 y no habían sido aceptadas. Los Illescas decidieron acercarse a las autoridades españolas.

En Quito, durante la visita de los mulatos en 1598 para dar paz y obediencia al Rey y a la Real Audiencia fueron agasajados por el oidor, que les hizo entrega de numerosos presentes, tejidos, armas y utensilios de hierro. Dejaron constancia de la pacificación y presencia en un retrato oficial por Andrés Sánchez Galque, Los mulatos de Esmeraldas (1599) que acompañaba a un informe dirigido al Rey Felipe III de España realizado. Los retratados fueron don Francisco Arobé y sus hijos, siendo cuadro es la primera pintura de tema no religioso del arte colonial americano y el primer retrato de una persona de origen africano en el continente americano. La cartela de este cuadro reza: “Para Felipe III, Rey Católico de España y de las Indias, el doctor Juan del Barrio de Sepúlveda, Oidor de la Real Audiencia de Quito”. En efecto, fue un regalo que servía para presentar los nuevos súbditos al monarca, tres mulatos cimarrones que se habían levantado contra el virrey pero que, como demuestran sus sombreros en la mano, reconocen finalmente la autoridad del monarca.

El 6 de julio de 1600 los hijos de Alonso de Illescas, Sebastián y Antonio, parientes e indios de sus parcialidades salieron rumbo a Quito. La intención de los Illescas era asegurar vínculos con las autoridades mediante el parentesco o compadrazgo a fin de garantizar la vigencia de las negociaciones y permanencia del cacicazgo negro constituido al margen del poder colonial. Se elaboró un documento denominado "Asiento, posesión y juramento de fidelidad", especificando las actividades que debía cumplir la población negra: socorrer a los náufragos que lleguen a la costa, fundar pueblos bajo el mando de Illescas y con el amparo de la doctrina cristiana; colaboración en las obras del nuevo camino: atención de tambos, navegación por los ríos, vigías en los puertos y establecimiento de una villa de españoles en algún puerto de la costa del Pacífico.