El nacionalismo de izquierda (en ciertos contextos también llamado nacionalismo popular por aquellos que no adhieren a encuadrarse en el plano izquierda-derecha,El nacionalismo popular en Chile, por Pedro Godoy Perrín o por contraposición al nacionalismo conservador)El nacionalismo describe una forma de nacionalismo que, en lugar de basarse en la familia tradicional y los derechos de ésta, se fundamenta en conceptos filosóficos compartidos con distintos sectores de la izquierda política, como los de justicia social, soberanía popular y autodeterminación nacional (tanto política como económica).

El nacionalismo de izquierda, al igual que el de derecha, suele derivar en el chovinismo, especialmente en épocas de guerra. Así ha dado lugar al concepto de Chovinismo Social, que puede ser descrito como patriotismo agresivo o fanático, particularmente durante un tiempo de guerra, apoyando a la nación propia (p. ej., gobierno, cultura, etc.) sobre otras naciones, mostrado por socialistas o socialdemócratas. Durante la Primera Guerra Mundial, la mayoría de partidos de la izquierda política tomaron una posición social-chovinista, con pocas excepciones. La mayoría de socialistas dejaron de lado el antimilitarismo y su creencia en la unidad internacional entre la clase obrera a favor de "defensa de la patria", e inclinándose hacia el social-chovinismo, los casos más notables fueron los del Partido Socialdemócrata de Alemania y el Partido Socialista francés.

La consecuencia de esta política en las relaciones laborales en los países beligerantes era algo llamado Burgfriedenspolitik en Alemania, un término derivado del concepto medieval de "paz (especialmente entre familias feudales) dentro de una ciudad sitiada". Otros países tuvieron sus términos propios. Por esto, las huelgas y otras formas de acción industrial cesaron durante la guerra. Cuando estas re-emergieron después de la Primera Guerra Mundial, se formaron con el ejemplo de los bolcheviques de triunfar en una revolución, una esperanza por las condiciones la cual ocurrió durante la guerra fue una motivación importante para el fascismo.

Este concepto es el que está detrás del primer lema de la trilogía de George Orwell en su novela, la cual fue publicada en 1949, "Mil novecientos ochenta y cuatro: la guerra es Paz". Su sociedad imaginaria se mantiene alejada de protestas laborales por mantener un estado constante guerra.

El chovinismo social renació en la Europa del debido a las distintas crisis migratorias. Por ejemplo, en Alemania con el nacimiento de “Aufstehen” (En Pie), una plataforma liderada por Sahra Wagenknecht, diputada del partido de izquierda Die Linke, que propone como base de su acción política que "en este contexto de globalización, los asalariados y los obreros manuales no solo ven empeorar sus condiciones de trabajo, sino que sienten amenazada su propia identidad debido al crecimiento de la inmigración". Por lo tanto propone regular la inmigración a la que acusa de ser "mano de obra barata" que influye negativamente sobre el mercado laboral.

Otras vertientes del nacionalismo de izquierda ponen el acento en la rebeldía de una nación contra otra nación que la oprime (ya sea política, militar o económicamente), y así pueden clasificarse como nacionalistas de izquierda a todos los movimientos de liberación nacional, antiimperialistas o anticoloniales que luchan por la independencia de sus naciones.

Ejemplos notables de movimientos nacionalistas populares han sido el Congreso Nacional Indio que dirigió la lucha por la independencia de la India desde fines del ; el Sinn Féin durante la Guerra de Independencia de Irlanda; el maoísmo que dirigió la Revolución Cultural china e inauguró la China moderna; el nasserismo, como principal expresión del nacionalismo y la unidad árabe en el ; los gobiernos «populistas» latinoamericanos de las décadas de 1940 y 1950, cuyos principales exponentes fueron Getúlio Vargas y João Goulart en Brasil, Jacobo Arbenz en Guatemala, Lázaro Cárdenas en México, y el Movimiento Nacionalista Revolucionario en Bolivia; el Partido Baaz Árabe Socialista, principal impulsor del socialismo árabe, de gran influencia en Siria e Irak; el APRA en Perú, primer gran movimiento político latinoamericano de carácter antiimperialista, fundado en 1924; el grupo FORJA y la corriente de la Izquierda nacional, ambos en Argentina; el nacionalismo palestino bajo la conducción de Yasser Arafat y la Organización para la Liberación de Palestina; los gobiernos militares de Omar Torrijos en Panamá y Velasco Alvarado en Perú, entre las décadas de 1960 y 1970; y la tercera teoría universal, base doctrinaria de la Yamahiriya impulsada en Libia por el coronel nacionalista Muammar al-Gaddafi desde la década de 1970. También el Kuomintang que encabezó la revolución republicana china fue en sus inicios nacionalista e izquierdista, pero luego de la muerte de su líder Sun Yat-Sen el partido quedó en manos de Chiang Kai-Shek y su ideología viró hacia el nacionalismo de derecha alineándose al tercerposicionismo anticomunista y con los EE. UU. al finalizar la Segunda Guerra Mundial y en los inicios de la Guerra Fría.

Pese al rechazo del marxismo hacia el nacionalismo, el nacionalismo de izquierda ha aparecido también bajo formas marxistas, como por ejemplo el «patriotismo socialista» impulsado por Stalin en la Unión Soviética; la teoría de los tres mundos de Mao Tse Tung; el gobierno de Nicolae Ceausescu, que impulsó un desarrollo de Rumania más o menos independiente de la Unión Soviética; el socialismo autogestionario de Josip Broz Tito, que como líder de Yugoslavia rompió con la Unión Soviética y fue impulsor del Movimiento de Países No Alineados; la ideología juche del revolucionario coreano Kim Il-sung, que fusiona la tesis marxista con elementos nacionalistas y tradicionalistas coreanos actualmente representados por el Partido de los Trabajadores Coreanos; la corriente de la «izquierda nacional» en Argentina, que promovió una interpretación marxista de la cuestión nacional y tuvo influencia también en Bolivia, Uruguay y Chile; los movimientos obreros en las regiones europeas donde la burguesía, en contradicción con la oligarquía, tiene fuerza relativa para organizar «nacionalismos periféricos» o separatistas, como por ejemplo el nacionalismo gallego, la izquierda abertzale vasca, el republicanismo catalán y el republicanismo irlandés; y los de ideología comunista, que formaron parte de la lucha por la descolonización durante el , como por ejemplo, el Vietminh y el Vietcong, en Indochina, o el MPLA en Angola. También el Gobierno de Hugo Chávez en Venezuela, influido por un fuerte sentimiento de patriotismo, rescata las ideas y valores de Simón Bolívar y de otros patriotas venezolanos, al tiempo que impulsa un «socialismo del siglo XXI», que no reniega de cierta inspiración marxista. Un ejemplo similar fue la Revolución Sandinista de 1979 en Nicaragua, que hundía sus raíces en el antiimperialismo de Sandino de la década de 1920, pero le agregaba una ideología marxista-leninista y una afinidad con la URSS.

También puede entenderse como nacionalismo de izquierda a todo régimen de izquierda (por ejemplo, en los gobiernos comunistas), que ponga el acento en el patriotismo y la exaltación de los valores o tradiciones nacionales (tomando en algunos casos una posición más conservadora al respecto, sobre todo frente a fenómenos como la globalización).

Ideología del nacionalismo de izquierda El nacionalismo de izquierda agrupa a diversas corrientes que tuvieron en común una base de nacionalismo, con una orientación progresista, reformista o revolucionaria.

A nivel cultural, los nacionalistas de izquierda, al igual que los nacionalistas de derecha, se esfuerzan por promover la cultura nacional y las normas y valores dominantes promoviendo en algunos casos la identidad étnica y, en otros, la identidad cívica.

Los nacionalistas de izquierda suelen tener antecedentes socialistas (democráticos o autoritarios), socialdemócratas, progresistas o incluso socialmente conservadores, pero combinados con una preferencia por la soberanía del Estado-nación. Por lo tanto, los nacionalistas de izquierda se esfuerzan por reducir la brecha de riqueza en el país, mantener el control o nacionalizar los servicios públicos (como la salud, la energía y el transporte público). Ciertas formas de nacionalismo de izquierda han adoptado tesis etnodiferencialistas favorables a una sociedad homogénea, con oposición a la inmigración."Arthur Calwell, Leader of the Labor Party, Defender of White Australia."“Fact Sheet – Abolition of the 'White Australia' Policy , homeaffairs.gov.au“'How Sweden Became Multicultural'.”

Suele tener un fuerte componente de nacionalismo económico, en vista de lo cual se da mayoritariamente en países económicamente dependientes o subdesarrollados. En estos casos buscan desarrollar la economía mediante la intervención estatal, priorizando determinados intereses que ellos consideran estratégicos para el desarrollo nacional (estos intereses varían de un país a otro). En este contexto, los nacionalistas de izquierda rechazan total o parcialmente el neoliberalismo y toda otra postura que favorezca el libre mercado internacional, por entender que dejan preparadas las condiciones para una interferencia supranacional. Los nacionalistas de izquierda promueven que los Estados decidan por sí mismos sobre cuestiones como la economía, la salud y la defensa.

Otras vertientes del nacionalismo de izquierda ponen el acento en la rebeldía de una nación contra otra nación que, en su opinión, la oprime, y así pueden clasificarse como nacionalistas de izquierda a todos los movimientos anticoloniales que luchan por la independencia de sus naciones.

También puede entenderse como nacionalismo de izquierda a todo régimen de izquierda (ej: gobiernos socialistas), que ponga el acento en el patriotismo y la exaltación de los valores o tradiciones nacionales.

El marxismo y el nacionalismo

alt=|miniaturadeimagen|El político e ideólogo socialista, Lenin, en su texto El derecho a la autodeterminación de las naciones, defiende el nacionalismo de izquierda. Postula que cada nación ha de tener derecho a la autodeterminación en un contexto imperialista. El marxismo identifica la nación como una construcción socioeconómica creada tras el derrumbamiento del sistema feudal, lo que provocó la creación del sistema capitalista económico. Los marxistas clásicos han demandado unánimemente que el nacionalismo es un fenómeno burgués que no está asociado con el marxismo. Sin embargo, ciertas interpretaciones heterodoxas de los trabajos de Karl Marx han intentado imponer la idea de que, aunque Marx claramente rechazó el nacionalismo como un obstáculo para la lucha de clases internacional, podría interpretarse que tácitamente apoyó el nacionalismo proletario como una "etapa" para alcanzar la nación proletaria, permitiendo a las etapas sucesivas de la revolución del proletariado internacional. A partir de esta interpretación ha habido marxistas que, en ciertos casos, han apoyado movimientos nacionalistas por entender que representan el interés de lucha de clases. Al mismo tiempo han mantenido el rechazo de otros movimientos nacionalistas a los que acusan de distraer a los trabajadores del objetivo necesario para derrotar a la burguesía. Iósif Stalin fu uno de los que apoyó las interpretaciones marxistas que toleran el empleo de nacionalismo para promover la lucha de clases dentro de un marco internacionalista.